jueves, 14 de junio de 2012

Kumatokinder


Cuenta  una leyenda  medieval que a San Andrés de Teixido  cuyo santuario también es conocido como San Andrés “ Do cabo do mundo” (creo que es innecesaria la traducción), o vas de vivo o vas de muerto. Pues yo creo que con algunos restaurantes pasa igual, pero son restaurantes  en los que a la hora de pagar no lo haces ante notario, dejando allí las escrituras de tus propiedades y la herencia de tus hijos, nono no, son normales en precio, incluso si valoras los alimentos, la vajilla, la elaboración… vamos la calidad y la calidez del sitio, veras que están francamente bien. Y además ¡¡ Con cocina a la vista!!, como a mí me gusta. Yo, por ejemplo se que al Bulli iré de la segunda forma…Y no pasa nada, así tendré algo que hacer en el “más allá”, porque en el “más acá” ando ocupada en otros menesteres. 
Con vistas a homenajear a uno de estos sitios que merece la pena ir de la primera guisa, o sea, vivitos y coleando:

KUMATOKINDER
(“Casa Marcelo”. Santiago de C)




Ingredientes: Esta es mi versión

(para 2 personas)

2 kutomatos.
2 brevas (higos negros)
2 dátiles (rey Salomón) o 3 si son muy pequeños.
4 anchoas (yo he utilizado de l´scala, desaladas y luego puestas en aceite).
aceite de menta o de perejil.
canela molida (opcional y poca)


Una buena dosis de tranquilidad, esta vez no es paciencia.









Preparación:

Ponemos agua a calentar para escaldar los tomates, así les quitaremos más fácilmente la piel. Mientras se calienta el agua con la puntita de un cuchillo en la base del tomate le hacemos un corte superficial en cruz; cuando el agua hierve sumergimos los tomates unos 3 minutos e inmediatamente los pasamos a un bol con agua fría. Los pelamos con mucho cuidadito. Con el mismo cuidado le retiramos el pedúnculo (vaya palabra) haciendo el agujerito lo más pequeño posible y por ese diminuto agujero vaciamos de su contenido al tomate (ayudándonos de un sacabolas diminuto, una pajita... "a lo McGiver en sus momentos más complicados) y los dejamos boca abajo, que escurran.
Pelamos y picamos los higos junto con los dátiles y rematamos la faena con un suave aplastamiento de tenedor. Es el momento de decidir: canela ¿si o no?, le va genial pero... al gusto. 
Momento crucial: rellenar el kutomato ¿Cómo?, con ayuda de una jeringa de alimentación, así apenas se romperá nuestro tomate.





Emplatado: 

 Con el biberón de cocina o con una cucharilla vertemos un poco de aceite en el fondo de nuestro plato, sobre él colocamos el tomate y alrededor le ponemos las anchoas. Coronamos nuestra presentación con un toque de hojitas de menta, perejil, albahaca...



 La mezcla de sabores es increíble.

nota:
aceite de menta  (o la hierba que deseemos):

Ingredientes:

aceite de oliva (mejor suave)
1 manojo de la hierba fresca elegida.

Elaboración:

Lavamos bien las hierbas y las secamos. Ponemos las hojas (los tallos amargan y alteran el sabor) en el vaso de la batidora y añadimos como un par de dedos de aceite, vemos como queda y le vamos añadiendo poco a poco el aceite, hasta que tenga la textura que nosotros deseamos.
Este aceite se conserva 2 ó 3 semanas en un tarro cerrado en el frigo, cuando lo volvamos a utilizar estará espeso, pero en contacto con un poquito de calor (el de la propia cocina), pronto "volverá a su ser".





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