viernes, 31 de agosto de 2012

Carpaccio de pulpo y fresas con pesto de albahaca


En las pasadas  vacaciones me llamó L. para invitarnos a cenar.  Aprovechando que estábamos cerca su marido y ella querían vernos pues bien a gusto hacía como 2 años que no nos veíamos. El restaurante al que nos invitaron (no diré cuál por discreción) es de esos a los que hay que llamar con dos meses de antelación, o tres o cuatro, ya he perdido la cuenta. Nunca he querido saber con dos meses de antelación adónde iré a cenar una noche determinada, pero veo que hay gente a la que eso no le importa. En unos siglos, cuando los sociólogos quieran saber cuán idiotas eran los humanos en el siglo XXI, sólo tendrán que mirar los ordenadores de los “restaurantes selectos” (todo queda guardado). L me dijo: “allí me conocen y siempre hay una mesa”. En la cena “la cagué” pues L. es: “yo, yo, yo”, “mi, mi, mi”.  Cuando ya no pude más le comenté: “Por lo que cuentas veo que eres muy afortunada (aquí llegó la cagada), y feliz ¿también eres feliz?”. Empezó a llorar y a hacerle reproches a su marido… Ya no te cuento más, no quiero que sufras. De esta cena, me quedo con el entrante que elegí  (lo he versionado, no puedo por menos) y te animo a que lo prepares:


CARPACCIO DE PULPO Y FRESAS CON PESTO DE ALBAHACA, PIÑONES Y ALMENDRAS


Ingredientes (para 4 personas):

Carpaccio:
1 pata (mejor un poco gruesa) de pulpo ya cocido.
12 fresas (ecológicas, tienen más sabor).

Pesto:

50 grs de hojas de albahaca, lavadas y secas. Retirar los pedúnculos (amargan).
50 ml. de aove.
30 grs de queso Parmesano (Grana Padana o Parmigiano Reggiano) rallado al momento.
1 diente de ajo.
10 grs de piñones (1 c.s).
1o grs de almendras.
1 c.c de sal Maldon.

Nota: puedes sustituir los piñones por nueces.


Elaboración:

Carpaccio:

 Introducir en el congelador, una vez cocido el pulpo,  durante una hora para poder cortarlo muy fino, finísimo.  Y mientras preparamos el pesto.

Pesto:

En un mortero de mármol (según la tradición italiana) machacamos  con una manilla de madera (lo dice la misma tradición) la albahaca, el ajo y los piñones. Agregamos  la sal y el queso rallado y seguimos machacando con un suave movimiento circular. Añadimos poco a poco el aove, debe integrarse y no quedar flotando.  Debemos hacer esto lo más rápido posible para evitar la oxidación y que nos quede un color feo.

Nota: no debemos usar la batidora ya que tritura las hojas y esto afecta a su sabor.




Cortamos lo más fino que podamos el pulpo y las fresas también muy finas. Disponemos en un plato alternando pulpo y fresa, fresa y pulpo y rociamos con un poquito de pesto.  Podemos servir un poquito más de pesto y unas rebanaditas  muy finas de pan tostado.

El pesto que te sobre puede acompañar un plato de pasta.



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