miércoles, 24 de octubre de 2012

Chulas de Calacú (Chulas de Calabaza)


¡Qué tanto jalogüin, tanto jalogüin!  me he informado yo y me he enterado que esta fiesta de la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre,  cuyo objetivo era reverenciar a los ancestros, tiene origen celta, que se llamaba Samhaim (Samaín en gallego) y que ha sido practicada por los pueblos celtas desde hace la friolera de más de tres mil años. Ahí es nada.
Los celtas dividían el año en dos mitades, la mitad oscura y la mitad clara y se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura en el mes de Samonios (lunación de octubre a noviembre). La festividad céltica del Samhain se interpretaba como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían permiso para caminar entre los vivos, así la gente tenía la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a “los malos” de sus hogares, dejaban comida fuera, cosa que ha evolucionada hasta lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.
Por esta festividad era costumbre vaciar calabazas (según una tradición irlandesa) para ponerles velas dentro. Siglos después, esta tradición continúa en el actual Halloween que llevaron los irlandeses a Estados Unidos en el S. XIX.
Según Lòpez Loureiro, esta tradición existe por toda Galicia, el norte de Cáceres y en zonas de Zamora y de León cercanas a Galicia. Como yo soy por origen zamorana, por amor extremeña y por “adopción” gallega creo que DEBO celebrar el Samaín como la que más y te invito a que tú lo hagas también con un postre muy celta, muy gallego y muy de calabaza:

CHULAS DE CALACÚ (chulas de calabaza)



Ingredientes (para invitar):

250 grs de calabaza.
125 grs de harina.
3 c.s de azúcar.
1 c.c de levadura royal.
½ c.c de bicarbonato.
1 huevo gordo.
75 ml de leche.
2 c.s de anis (del mono u otro).
Aceite de oliva suave para freir.
1 cáscara de naranja o de limón.
Canela y azúcar para espolvorear.

Elaboración:

Versión 1: He comprado una bolsa con medio kilo de calabaza ya limpia y troceada en el Eroski y en la misma bolsa que venía la he metido 4 minutos al microondas a toda su potencia y ya se coció, sin manchar ningún cacharro. Eso sí, déjala enfriar antes de abrir. He reservado la mitad para otras preparaciones.
Versión 2: Cocemos la calabaza 10 minutos. Escurrimos bien y la trituramos con la batidora. Le añadimos la leche, el huevo, el azúcar y el anisillo y lo mezclamos todo bien con la misma batidora. Mezclamos la harina con la levadura royal y se lo incorporamos. Debe quedar una crema consistente pero no espesa, más o menos como la de las crepes (si ves que necesita más harina échasela a poquitos, para no pasarte).
Ponemos el aceite al fuego y cuando esté caliente le añadimos la cáscara de naranja (o de limón, según) y dejamos que se fría así se aromatizará el aceite. Cuando la cáscara esté marrón la retiramos y a fuego medio empezaremos a hacer nuestras chulas vertiendo a cucharadas el preparado en la sartén, ½  minuto damos la vuelta otro ½ minuto y  según se van haciendo las vamos sacando para un plato con papel absorbente (ya sabes para qué) y las espolvoreamos con azúcar y canela o sólo azúcar o sólo canela.
 La receta la he tomado prestada de http://cocinademiabuelo.blogspot.com.es, yo la he modificado un poquito, pero sólo un poquito.

"Ofrezco esta comida en honor a mis ancestros. Su memoria perdura y, sus
enseñanzas viven en mí. Benditos fueron en su existencia y benditos son
en las Tierra de Eterno Verano"


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