lunes, 28 de enero de 2013

Ombligos de Venus (Tortellini) de Calbacín caramelizado con romero


Tuvo que haber sido la misma diosa del amor, Venus, el modelo de los irresistibles anillos de pasta de los tortellini. Según la leyenda (yo soy muy de leyendas, me gustan más que las historias reales), en uno de sus viajes a la Tierra, Venus se detuvo en una modesta fonda y pidió alojamiento y algo para comer. Cuando el hostelero se presentó en su habitación con una copa de vino y un plato de comida, se encontró frente a Venus desnuda. Impresionado por la forma perfecta de su ombligo, corrió a la cocina para reproducirlo en una pasta.
La realidad es que los tortellini son el símbolo culinario de Bolonia. En sus calles se pueden contemplar a los fabricantes de pasta en plena faena. Generalmente los tortellini se sirven en un caldo espeso (por sustancioso) o con salsa de carne. Aunque si su relleno es “especial” servidos con un poco de buena mantequilla o un aromático aceite de oliva virgen extra…Para que más!!! Es como recibir la visita de Venus.

OMBLIGOS DE VENUS (TORTELLINI) DE CALABACÍN CARAMELIZADO CON ROMERO.


Ingredientes:

(Sigo las indicaciones que me dieron hace tiempo de “cada 100 grs de harina, 1 huevo”)
Para los tortellini:

200 gr de harina de uso corriente.
2 huevos.
1/2 c.s de aove
Pizca de sal.
Pimienta negra recién molida.
Aove c.s
Queso parmesano rallado (opcional)
Una ramita de romero
Para el relleno:
1 calabacín no muy grande.
1 vaso de vino blanco seco.
2 c.s de azúcar integral.
Romero fresco muy picadito.

Elaboración:

Relleno:
Lavamos bien el calabacín y sin pelarlo lo picamos muy, muy menudito. Ponemos una sartén con 2 c.s de aove al fuego y cuando esté caliente le añadimos el calabacín, lo dejamos unos 3 minutos y le añadimos el azúcar, el vino blanco y el romero, dejamos que se haga a fuego bajo, lentamente unos 25 minutos, hasta que se evapore todo el líquido y nos quede una textura como de mermelada .
Tortellini:
Tamizamos la harina (aunque no es necesario) y con ella hacemos un volcán dentro del cual cascamos los huevos y añadimos la sal y el aove. Vamos amasando poco a poco, primero con la punta de los dedos y después con toditas nuestras dos manos. Que quede bien ligado todo, con alegría y energía. El resultado es una masa un poquitín dura pero que se despega de las manos. Puede ocurrir que no sea así (dependiendo del tamaño de los huevos), que nos quede como un poco húmeda entonces le añadimos un poquitín más de harina, si por el contrario nos queda demasiado dura (seca) le añadimos un poquito de agua o caldo. Tapamos la masa bien y la dejamos “dormir” 30 minutos.
Luego dividimos la masa en varias bolas y las vamos trabajando de una en una. Si tenemos máquina a máquina y si no… rodillo que dios te crió.
Con ayuda de un cortapastas (los venden especiales para esto) vamos cortando los circulitos de masa y los rellenamos (no mucha cantidad) con el preparado elegido. Doblamos como si fuera una mini empanadilla y le damos la forma del ombligo de Venus. Según los vamos haciendo, los espolvoreamos con un poquito de harina, para que no se nos peguen.


Y por fin:
Ponemos abundante  agua con sal a hervir y cuando esté hirviendo volcamos nuestros ombligos y cocemos un minuto, si 1 minuto. Los sacamos del agua con ayuda de una espumadera y los colocamos en el plato de servicio, regamos con el aove y le ponemos una ramita de romero. El calor hará que “el perfume” del romero llegue a nosotros.



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