domingo, 31 de marzo de 2013

Pamplinas y Ahumados en una ensalada


“No me vengas con pamplinas”, anda que no habremos dicho tu y yo montones de veces esta frase o  la de “a mí, no me cuentes pamplinas”. Pues haciendo alusión a la frase te diré, pamplinas a parte, que cuando estoy en Salamanca se que la primavera se acerca, sin tener que hacer uso de calendario alguno, cuando  en el mercado se empiezan a ver las diminutas hojas que se muestran en pequeños cestitos o cajas, las hojas de la pamplina o maruja (también se la llama así). Unas pequeñísimas hojas, como brotes, con una textura muy agradable y un sabor entre dulce y ácido tan delicado como la planta misma.  Es un producto estacional y más bien escaso (sólo dura un par de semanas o tres) que crece en arroyos y regatos limpios. Lo fastidiado es limpiarlas, conviene darle un par de aguas y revisarlas bien, para eliminar cualquier impureza, pero merece la pena probarlas. Te propongo la siguiente forma de disfrutar de una rica ensalada de pamplinas:


PAMPLINAS Y AHUMADOS EN UNA ENSALADA



Ingredientes (2  personas):

150 grs de pamplina (bien limpia).
1 naranja.
Un puñadito de frambuesas.
½ diente de ajo.
5 c.s de aove.
1 c.s de vinagre de cava.
1 paquete de Ahumados variados (Salmón, Bacalao, Atún, Anchoa)

Elaboración:

Versión mini o tapa
Pelamos la naranja, le quitamos toda la parte blanca y la cortamos en trocitos.
Machacamos el ajo en el mortero muy bien y ahí añadimos el aove y el vinagre mezclando bien este aliño.
Disponemos la maruja o pamplina en una ensaladera, le añadimos las frambuesas y la naranja picada y distribuimos por encima los ahumados. Con ayuda de una cuchara regamos la ensalada con el aliño.

el ramito de pamplina

Nota: Como los ahumados son de por sí salados, no necesitamos añadir sal. Puedes triturar unas frambuesas junto con el aliño, aportarán una agradable nota de color y como tienen su puntito ácido podrás prescindir del vinagre.

1 comentario:

  1. Coño !! el otro día conduciendo en un largo viaje desde Bogotá hasta el valle del cauca y pasando por el eje cafetero le comente a mis acompañantes que en un lugar cercano a la alberca se comía jabalí con maruja, no supe explicar que era la maruja. El casarito o caserito era el lugar.

    Me llevaban mis abuelos que en épocas primaverales íbamos algunos domingos a pasar el día a la sierra.

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