jueves, 28 de febrero de 2013

Sopas de Ajo del Arriero Maragato


Hoy vamos a conocer un poco de la historia, más que nada para darle sentido a la propuesta gastronómica que te traigo. En el s. IX Ordoño I comienza la repoblación del Reino de León, tras la expulsión de los moros. En este punto y momento es cuando empieza la arriería para suministrar alimentos a Castilla.  Los primeros arrieros son de la comarca maragata (Astorga y alrededores) que está situada en un punto estratégico en las comunicaciones del interior de la península y Galicia. Los arrieros partían con sus mulos hacia Galicia para transportar los salazones de pescado traídos de la costa gallega a los núcleos de población que se iban instalando, llegando con sus mulas donde no podían hacerlo ni carros ni carretas, y al volver a su tierra cargaban con embutidos y productos de secano. La Corona les encargó la recaudación de tributos y el trabajo de trasladar el oro que venía de las indias desde los puertos de entrada hasta la Corte. Por este servicio los arrieros maragatos cobraban el doble que otros, pero se prefería pagar el exceso por la seguridad y confianza que inspiraban, pues eran conocidos por su honradez y fidelidad. Con el plato de hoy vamos a rendir homenaje a mi abuela y a M. Berasategui, que qué tienen en común mi abuela y él? Nada, pero de mi abuela es una parte de la receta, de Berasategui otra parte, he llegado yo he juntado ambas partes y al resultado le he puesto un poco de mi parte para hacer:

SOPAS DE AJO DEL ARRIERO MARAGATO 
(con el pan de Castilla y el bacalao del Norte)


Ingredientes (2 personas):
100 grs de pan candeal “asentado” (es decir, de un par de días)
2 dientes de ajo.
1 c.c de pimentón de la Vera.
2- 3 c.s de aove.
 ½ l de agua (o más si te gustan muy caldosas)
100 grs de bacalao desalado (en un trozo)
2 c.s de salsa de tomate (mejor casera)
Sal.


Elaboración:
El pan candeal es el que no tiene agujeritos en la miga.
Para el bacalao hay dos opciones:
a.- comprarlo  ya desalado (en lomos).
b.- comprarlo sin desalar (un lomito)  y tenerlo de 36 a 48 horas desalando, cambiándole el agua cada 8 horas.
Dejamos que el pan  se “asiente” (que diría mi madre) uno o dos días,  esto también facilitará el migado. Migamos el pan, cortando rebanadas muy, muy finas.
En una sartén ponemos el aove, añadimos los ajos laminados y dejamos que se hagan sin llegar  a dorar, añadimos el pan le damos dos vueltas, echamos el pimentón, dos vueltas más, agregamos el tomate, un meneíto vertemos el agua y dejamos que hierva unos 5 minutos. Rectificamos de sal teniendo en cuenta que van a llevar bacalao. Colocamos encima el bacalao cortado en taquitos y en 5 minutos más ya estará nuestro plato listo.
 Tomar muy calientes acompañadas de un vaso de buen vino tinto (Fíjate que he puesto un vaso de buen vino y no un buen vaso de vino, que ya nos vamos conociendo....)
Cuando mi abuela nos hacia estas sopas, sin el bacalao (esto es obra de Berasategui),
nos decía :"Sopas de sartén que son de pobre pero saben bien."


martes, 26 de febrero de 2013

Croquetas de Carajillo

Estoy sufriendo otro desengaño, te cuento:   Hace tiempo me compre unas zapatillas de esas que prometen ponerte los glúteos a la altura de los hombros, la espalda recta como la tabla de la plancha y sin un maldito dolor y  una sonrisa de oreja a oreja como la que luce la chica del anuncio. Pues no, nada de lo prometido se cumple (al menos en mí) los glúteos siguen en el mismo sitio. No se han desplazado, para nada, para arriba y doy gracias al cielo de que tampoco ha habido desplazamiento hacia abajo (o al menos yo no lo percibo), la espalda me sigue dando la turra de vez en cuando (más o menos como antes de utilizar el milagroso calzado) y de sonrisa nada de nada porque sinceramente, me resultan más incómodas que otra cosa, tengo la sensación de que de un momento a otro voy a perder el equilibrio y caer tan  semi-larga como soy (y una caída a estas y desde estas alturas es algo muy arriesgado). Al principio, me las ponía hasta en casa porque según decían las instrucciones había que ir acostumbrándose a ellas y porque además cada paso que dabas valía por dos (también lo contaba en las mismas instrucciones) así que yo me decía pues a poco que me mueva como si hubiera estado en la San Silvestre. No me deshago de ellas porque las pagué y están nuevas (a pesar del 2 X 1 de los pasos) a lo peor a base de insistir por lo menos logro ir como con las de toda la vida…sin temer una caída. Eso sí, si alguien me pregunta qué tal van, haciendo todo el uso que es posible de mi maldad digo que son una maravilla (no voy a ser yo la única que sufra y bromas aparte, tampoco son tan malas malísimas). Y como los desengaños son más llevaderos con algo dulce y un poco de licoooor, que te parece si nos olvidamos de todo y preparamos:

CROQUETAS DE CARAJILLO (café, canela, chocolate y licor café)



Ingredientes:

1 c.s de mantequilla
200ml de leche entera.
50 ml de café exprés.
20 ml de licor de café.
1 c.s de Nutella.
1 c.s de harina.
1 c.s de maicena.
½ c.c de canela.
10 galletas molidas (o alguna más)
1 huevo batido.
Harina para rebozar.
Aceite de girasol para freir.
1 tarrito de natillas (al lado de los yoguses, en el super)pero de las buenas.

Elaboración:

Ponemos la mantequilla a fundir  y cuando esté derretida añadimos la harina y la maicena, hacemos un roux y le añadimos poco a poco y sin dejar de remover primero la leche, luego el café y por último el licor de café.
Separamos del fuego, incorporamos la Nutella y mezclamos bien.
Dejamos enfriar y pasamos a hacer nuestras croquetas.
Con la ayuda de dos cucharas de postre (o a mano) hacemos bolitas con la masa y las pasamos primero por harina, luego por huevo batido y finalmente por la galleta molida.
Freímos en aceite caliente y presentamos nuestras croquetas sobre unas natillas frías.


Nota: Podemos utilizar Nocilla en lugar de Nutella y sustituir las natillas por arroz con leche frío o nata montada (pero debemos fijarnos en que haya contrastes de colores y temperaturas)

domingo, 24 de febrero de 2013

Champiñones, su crema y un pan


Estaba mirando por la ventana y la vi venir, con decisión y ganas de quedarse unos cuantos días como para demostrar todo lo desagradable que puede llegar a ser. Habían dicho que venía del norte y con ganas.  Y ¡Qué más da de dónde venga! el caso es que llega y su visita no es muy agradable para casi nadie, bueno aseguro que para nadie. Es la ola de frío y como siempre, entra por mi calle; le tiene querencia a esta zona de la península. ¡Guantes, bufanda y gorro fuera del armario! Vuelta a salir a la calle a lo camicace, tapados y bien tapados de pies a cabeza, que todavía no me explico cómo conseguimos caminar sin darnos contra las farolas, señales y demás postes de las vías públicas. Porque en estas frías circunstancias ni siquiera vamos mirando al frente, se nos encoge el cuello hasta límites increíbles y se nos baja la cabeza como buscando la punta del pie. Es todo un milagro sobrevivir a la ola de frío (aunque este año ya van varias). Qué te parece si intentamos aliviar esta situación preparando algo calentito como:

 CHAMPIÑONES, SU CREMA Y UN PAN 



Ingredientes:

4 bollitos individuales de pan (mejor integrales).
1 puerro (parte blanca)
½ cebolla.
1 diente de ajo.
1 patata mediana.
500 grs de champiñones frescos.
2 c.s de aove.
300 ml de caldo de pollo (de brick o agua).
60 grs de jamón muy picadito.
4 huevos de codorniz.
2 quesitos.
Sal y pimienta.
Comino molido para espolvorear (opcional)

Elaboración:

Limpiamos bien los champiñones (sería muy desagradable encontrar arenas). Picamos el puerro, la cebolla y el ajo. Pelamos, lavamos y picamos (ya sabes sin llegar al final, que haga crunch) la patata.
Ponemos el aceite en una cazuela y pochamos las verduras 5 minutos. Añadimos la patata, removemos,  la dejamos 5 minutos rehogándose  e incorporamos los champiñones picados (dejamos uno bonito para decorar) y le ponemos el caldo.  Salpimentamos y dejamos cocer 20 minutos, apagamos el fuego, le añadimos los dos quesitos y trituramos todo (debe quedar una crema espesa, mejor ir añadiendo el caldo de cocción poco a poco, para no pasarnos de líquido). Reservamos al calor.
Cortamos una boina a los panes y les sacamos la miga, con cuidadín de no romperlos ya que serán nuestros recipientes.
En una sartén ponemos “una gota” de aove y dejamos que el jamón se haga un poquito.
Rellenamos los panes con la crema y los coronamos con un poco de jamón y una yema de huevo. Unas escamas de sal Maldon y… a la mesa.


Nota: el jamón lo puedes sustituir por bacon. Los bollitos de pan los puedes comprar ya hechos o de los refrigerados (los del Lidl están muy bien) y cocerlos tú en casa. (Ni se te ocurra desperdiciar el pan, que está riquísimo).

viernes, 22 de febrero de 2013

Tarta de Queso de Cebreiro con lágrimas de Godello


La receta de hoy es una deuda contraída con una amiga que, hace tiempo, me había pedido que algún día  preparara algo con Queixo do Cebreiro  (queso de Cebreiro), hoy le ha llegado la hora, al postre,  no a mi amiga. He de reconocer que a este plato solo le  falta el gaiteiro  de fondo tocando unos airiños da terra, porque he maridado en una misma preparación el queso  de Cebreiro con  el vino de Godello y la miel de los bosques gallegos. Ahora que lo leo no he maridado, que he contado mal y me sobra uno de los ingredientes, y como que no queda muy bien  si decimos  que hemos hecho un trío con queso, vino y miel.  Bueno, pues como no  le voy a quitar ninguno, tendré que pensar en añadirle otro u otro más. Vamos a buscar algo por la despensa y luego prepararemos:

TARTA DE QUESO DE CEBREIRO CON LÁGRIMAS DE GODELLO
(Torta de queixo do Cebreiro con bágoas de Godello)


Ingredientes (6 raciones):

300 grs de Queixo do Cebreiro (D.O.P).
200 grs de nata 35% m.g
3 c.s de Mel da Anta.
250 ml de vino blanco Godello A Coroa.
3 c.s de azúcar.
½ vaso de leche
2 hojas de gelatina ­­­+ 1 hoja de gelatina.
2 tortas finas de hojaldre (en la sección  de galletas del super)


Elaboración:

Montamos la nata (sin azúcar) y reservamos. Trituramos con la batidora el queso y le añadimos la miel, lo integramos bien e incorporamos la nata con movimientos envolventes.
Rehidratamos 2 hojas de gelatina durante 5 minutos en agua fría, calentamos la leche un poquito y le añadimos la gelatina bien escurrida, removemos para que se disuelva completamente y añadimos esto a la mezcla de queso, nata y miel. Reservamos la preparación mientra hacemos la gelée de Godello (nuestras lágrimas).

Gelée de Godello:
Ponemos en un cazo el vino y el azúcar y llevamos al fuego, dejamos que se reduzca (hasta la mitad, más o menos). Rehidratamos la otra hoja de gelatina y fuera del fuego se la añadimos al vino reducido, removemos bien y dejamos que se enfríe.
Nota: quería una gelée muy ligera por eso sólo he utilizado 1 hoja de gelatina,  si te gusta una textura más dura añade otra hoja más de gelatina. Hay quien le pone zumo de limón (ayuda a la gelificación), pero creo que aquí no va al tratarse de un vino con carácter frutal y el efecto gelificador lo conseguimos con la reducción y la gelatina.



Colocamos una base de hojaldre y sobre ella la mitad de la preparación de queso, cubrimos con otra base y encima rematamos con el resto de la mezcla. Dejamos que se solidifique unas 3 horas en el frigorífico.
Cubrimos nuestra tarta con la gelée de Godello. Así, como si los angelitos hubiesen llorado por no poder probar este delicioso bocado, dejamos unas lágrimas derramadas por el plato.


Nota:
Las tortitas de hojaldre suelen medir entorno a los 15 - 16 cm de diámetro, si tienes un molde de esta medida genial, sino es así, te tocará improvisar uno, yo  lo hice así: corté un acetato de la medida y un poco más  del contorno de la tortita y lo cerré con celo, luego sólo tuve que retirarlo con cuidado.



El queso más parecido al de Cebreiro puede ser un mascarpone (en cuanto a sabor, no a textura y he dicho parecido, personalmente donde este el de Cebreiro…).

miércoles, 20 de febrero de 2013

Lubina con espaguetis de mar y espinacas en hojaldre

 Hay días en los que crees que la única persona del edificio que utiliza el ascensor eres tú,  da lo mismo que haya 3, 7 ó 17 plantas. Hoy era uno de esos días. Esperaba el ascensor  metida en profundos pensamientos del tipo: “El vino tinto para la carne y el blanco para el pescado? pero siempre, siempre? y si es una ensalada de pasta con langostinos?”  Cuando… ¡Menudo susto! se ha abierto la puerta del ascensor y he visto aquel chaleco con más bolsillos que días tiene el mes,  y no he podido por menos de pensar que estábamos en guerra y no me había enterado. Me ha debido notar la cara de susto y leer el  temeroso pensamiento de “en cuál de los bolsillos llevará la bomba? Y…no le dará por soltarla aquí mismo y dejar el edificio “ a lo escombro?”. Era una réplica pero real, del mismísimo Tadeo Jones. Pasado el primer golpe de aydiosmio he reconocido al vecino, que muy amable y educádamente ha dado los buenos días y añadido que iba  a pescar (esto, creo que lo dijo para tranquilizarme, como si me hubiera leído el pensamiento). Yo no he ido a pescar, no tengo ni caña ni chaleco con tantos bolsillos, pero me he acercado hasta la pescadería y mira lo que vamos a preparar:

LUBINA CON ESPAGUETIS DE MAR Y ESPINACAS EN HOJALDRE


Es un plato que no deja ninguna duda de lo que va.

Ingredientes (2 personas):

1 lubina (500 a 600 gr).
1 masa de hojaldre refrigerada.
½ tarrito de espaguetis de mar (algas de Porto muiños)
¼ manojo de espinacas frescas.
1 c.s de harina.
2 c.s de aove.
½ vaso de leche.
½ vaso del líquido de las algas.
½ puerro (parte blanca)
½ cebolleta.
Huevo batido (para pincelar la masa)
Pizca de azúcar para espolvorear.
Sal, pimienta y un poquito de perejil picado.

Elaboración:

Le pedimos al pescadero que nos limpie de piel y espinas nuestra lubina, si es que no queremos hacerlo nosotros. La salpimentamos, espolvoreamos con perejil  ponemos una parte sobre la otra y reservamos en frio.
Picamos muy, muy picaditos la cebolla y el puerro y lo ponemos a pochar  en el aove a fuego bajo 5 minutos, pasado este tiempo añadimos las espinacas lavadas y secas y dejamos que se hagan unos 6 minutos será suficiente. Incorporamos los espaguetis de mar escurridos (el líquido del bote lo reservamos) dos vueltas y echamos la harina, removemos y dejamos que se haga (para que no sepa a cruda). Vertemos la leche y el caldillo de los espaguetis y removemos, tiene que quedarnos como  una bechamel cremosa. Dejamos enfriar  pues luego la pondremos sobre una base de  masa de hojaldre y a la masa de hojaldre no le gustan las cosas calientes.
Cortamos las formas del pez: 2 piezas para el cuerpo, 4 para las aletas (lleva una  masa encima de la otra) 2 para la cola (una encima de la otra) y 3 circulitos para el ojo. Con las sobras de la masa hacemos las escamas.
Sobre una base del cuerpo ponemos nuestra bechamel ya fría, encima la lubina y tapamos con la otra pieza de hojaldre. Sellamos bien para que no se salga el contenido.
Precalentamos el horno a 200º.
 Acabamos la figura colocando “las escamas”, pintamos con huevo, espolvoreamos con azúcar (muy poquito). Introducimos en el horno (bajamos la temperatura a 180º y cocemos unos 15 minutos con calor arriba y abajo y aire y luego 10 minutos con aire y calor sólo abajo, controlando que no se nos queme. Si vemos que se dora en exceso será necesario tapar con papel de aluminio (no pasa nada por abrir el horno mientras se cuece el hojaldre).


Nota: si no tienes un cortador chiquito para las escamas, pues con el tapón de un rotulador gordo puedes hacerlas, incluso el de una botella serviría (McGiver)

lunes, 18 de febrero de 2013

Patatas-Puerro (Rindiendo homenaje a Marcelo Tejedor)


¡Qué ganas tenía de llegar a casa y liberarme de los tacones! Y es que me lo tengo dicho pero como si nada, “erre que erre” insisto en ir al mercado con tacones. ¡Qué alivio cuando me los he quitado! El chándal no, eso ni tocarlo, sigue puesto que hoy me siento la más moderna. Te sorprende lo del chándal y los tacones? Pues eso es porque no estás a la última en tendencias, que lo he visto yo publicado en revistas de mucha moda (no sé si la propuesta es de Carolina Guerrera,  Dolche y Marrana o Elpollo Armani, pero es tendencia) y  lo último de lo último, pero no vale un pantalón de chándal cualquiera. No,nononó!!! Tiene que ser de los de gomaespuma, ralla lateral en blanco y  cremallera abajo, te pones ese pantalón te calzas unos zapatos de los que elevan de 10 a 15 centímetros tu centro de gravedad  (con el consiguiente riesgo de caer como la manzana de Newton, por el propio efecto de la mismísima gravedad) y corre ´pa la calle que triunfas seguro, seguro. Más de una mirada se posará en ti. Mientras decides, vamos a preparar algo sobre lo que también se posará más de una mirada cuando lo saques a la mesa, una preparación de Alta Cocina que provocará una sonrisa  Pret-á-Porter:

PATATAS PUERRO
(Rindiendo homenaje a Marcelo Tejedor)


Ingredientes:

1 patata.
Mantequilla clarificada.
Sal y pimienta.
Aceite para freir.

preparando los moldes
et voilá...los moldes

Necesitaremos a McGiver para que nos prepare los moldes (por más que busqué no encontré ninguno adecuado): cortando unos tubos (de los del pelo) dejándolos con la forma un poco más alta que la mitad del tubo,  los forramos bien (dos o tres vueltas) con papel de aluminio, presionando y cerrando los extremos, que nos quede un contenedor (como si fuera un molde comprado. Una foto vale más que mil palabras).

Elaboración:

Pelamos la patata y le quitamos los bordes para dejarla bien recta, en un taco de 2,5 x 7 cm. aproximadamente. Así,   al cortarla con la mandolina nos saldrán finas láminas rectangulares. El grosor será de 1 a 2 mm. Una vez cortadas las láminas, las vamos colocando sobre papel de cocina para que “suelten el almidón”. Clarificamos la mantequilla, es decir la calentamos y le retiramos la parte blanca (suero) que suelta. Con la mantequilla clarificada vamos pintando una a una las láminas de patata y las colocamos en capas en nuestro molde semicircular (que hemos cubierto con papel film apto para el horno,  ojo porque no todos sirven) para que al cocerse nos quede con la forma de un puerro.Envolvemos bien, bien (debe quedar perfectamente sellado) en papel film y lo metemos al horno al baño maría a 150º unos 40 minutos.
listos para cocer al baño maría. Perdón por el flasazo.
fuera del molde, ya cocidos.
Dejamos enfriar, desmoldamos y freímos en aceite bien caliente. A la hora de sacar espolvoreamos de pimienta y sal. No necesitan más. La visión es la de un puerro frito, aparecen las láminas y el bocado es sutil (por el proceso de cocción con mantequilla).






Toma Puerro y... moja . O era Patata?


sábado, 16 de febrero de 2013

Naranjas sanguinas con jengibre y canela en mermelada


 Hay una fruta que me recuerda  la infancia: la naranja sanguina. De pequeños le decíamos “naranjas de sangre de toro”. Lo de llamarlas de sangre lo entiendo por el color que tienen al partirlas, pero a lo que no logro darle sentido (ni siquiera con la distancia  provocada por  el tiempo) es a lo de que fuera de toro. Sería por lo de la piel de toro de nuestro suelo patrio? Sería por lo de vivir cerca de Toro? Sería por lo que no sería…? Lo cierto es que estas naranjas se ven muy poco, y yo cuando las encuentro aprovecho para comprar aunque sólo sea un par de ellas y volver al pasado, me gusta partirlas en cuatro o seis trozos como si fueran gajos grandes, dejarles la piel y morderlas hasta llegar al borde mismo de la piel, cierro los ojos y viajo en el tiempo.  La temporada de estas naranjas es muy corta, de mediados de enero a mediados de marzo aproximadamente. Hay que andar listos. He decidido hacer mermelada con ellas añadiéndoles un toque de jengibre (por su sabor alimonado y su toque picante) y un palito de canela ya que según  N. Segnit,  la  dulzura de la canela realza la acidez de la naranja. Voy a poner las dos versiones: la de thermomix y la de  cazuela (no tienes excusa para no hacerla). Anímate, es fácil y está de muerte mortal:

NARANJAS SANGUINAS  CON JENGIBRE Y SU  TOQUE DE CANELA EN MERMELADA



Ingredientes:

750 grs de naranjas (ya peladas y sin “lo blanco”)
600 grs de azúcar.
La piel (lo más limpia posible de la parte blanca) de un par de naranjas.
Un trocito de jengibre  fresco (unos 10grs) pelado y picado.
1 palo de canela.
1 ½ hojas de gelatina.
 Si lo hacemos en cazuela añadimos el zumo de 1 naranja o el de 1/2  limón y 1/2 vaso de agua.



Elaboración:

Mermelada:
Versión Thermomix:
Lo primero es lavar muy bien las naranjas para eliminarles cualquier resto de ceras. Las pelamos   a “lo vivo” y las partimos en cuartos, procurando eliminar todas sus semillas (aunque no tienen muchas) porque amargan.

Limpiamos bien la piel de un par de ellas de todo lo blanco, he aprovechado y las he limpiado todas para luego confitar el resto.
 Ponemos en el vaso de la thermomix las naranjas el azúcar y la piel  y trituramos 5 segundos a velocidad 7. Destapamos y con ayuda de la espátula bajamos lo que se haya pegado a las paredes del vaso. Añadimos el palo de canela y el jengibre picadito y programamos 20 minutos a temperatura Varoma y  velocidad 2.
Cuando acaba, es el momento de decidir si la quieres así, con pequeñítos tropezones o la trituras del todo. Pero antes ¡retira el palo de canela!
 Si eliges la segunda opción pues tritura unos segundos a velocidad 7. La mía está sin triturar.
Mientras se enfría un poco, ponemos la gelatina a hidratar en agua fría 5 minutos, la escurrimos y se la añadimos a la mermelada, removiendo bien, bien para que se integre perfectísimamente.
Dejamos enfriar y listo para embotar y otras dos opciones: cocer al baño maría o congelar para un futuro próximo (antes de lo que te imaginas querrás más)

Nota: Con estas cantidades salen tres tarros de mermelada.

 versión cazuela:
Ponemos la naranjas troceadas,  la piel muy picadita, el azúcar, el jengibre y el palo de canela  junto con el zumo y dejamos que cuezan a fuego lento, removiendo (para que no se pegue) durante 30 ó 40 minutos. Dejamos templar y lo trituramos con la batidora. Y ya está listo para guardar.

Conservar al baño maría:
llenamos los botes (previamente esterilizados, o nada más salir del lavaplatos) los cerramos y los colocamos en una olla (en el fondo le ponemos un paño, para evitar que estallen los tarros), los cubrimos con agua y a partir de que el agua hierve los dejamos 15 minutos. Dejamos enfriar, sacamos del agua y los guardamos para un futuro próximo.


¡Cáscaras! de naranja confitadas:
Le quitamos todíto lo blanco a la piel de la naranja y luego las cortamos en tiritas finas.

Ponemos agua a hervir y cuando rompe el hervor añadimos nuestras tiras de naranja y escaldamos dos minutos. Retiramos las pieles, tiramos el agua y repetimos la operación. De este segundo agua dejamos como ½ vaso (unos 100 ml) y le añadimos 3 c.s de azúcar y un chorritito de vodka, dejamos al fuego que reduzca hasta que tenga la consistencia de un almíbar y ahí es cuando echamos nuestras tiritas de naranja, un par de minutos y apagamos el fuego. Las dejamos que se enfríen dentro del jarabe y cuando esté todo frío lo guardamos, aguantan perfectamente en el frigorífico un mes. Están muy ricas picaditas sobre un helado de chocolate negro (por poner un ejemplo) o sobre miles de deliciosos bocados dulces o salados…
Otra exquisita propuesta de mermelada de naranja es la que nos hace Carmen en misbollosyotrascosas.

la mermelada y la cáscara confitada sobre helado.






miércoles, 13 de febrero de 2013

San Valentín en una patata y con una galleta


Ella quería hacerle a su enamorado una comida maravillosa, que con el primer bocado supiera lo mucho que le amaba. Soñaba con el mantel que pondría en la mesa, la colocación de los cubiertos y  por soñar, soñaba que tenía la receta de la felicidad guardada en algún sitio. El ruido del centrifugado de la lavadora la devolvió a la realidad. Era el día de San Valentín, mediados de febrero (para ella, tal y como andaba su economía, finales ya) las 13:30 en el reloj de la cocina y en una hora quien entraría por la puerta  no era  precisamente Grey (ni el de la anatomía y tampoco el de la sombra) sino Gregorio, SU GREGORIO,  el de la barriguita cervecera dispuesto a hacerla un día más, sentir la reina  y señora de la casa, la mujer más feliz sobre el planeta tierra. Sin casi tiempo, pocos recursos pero con todo el amor del mundo  esparcido por cada rincón de la casa (igual que él dejaba la ropa) se colocó el delantal, puso Kiss FM y mira lo que mi amiga (según me contó) le preparó a su enamorado mientras pensaba que a veces leer, según qué, puede perjudicar seriamente la salud: 



SAN VALENTÍN EN UNA PATATA


Ingredientes:

2 patatas  medianas lavadas.
4 lonchas finitas de bacon.
4 huevos de codorniz.
1 diente de ajo.
Pimienta negra recién molida.
1 trufa.
1 c.s de aove.
½ diente de ajo


Elaboración:
Ponemos agua con sal a hervir y cocemos las patatas con su piel (unos 20- 25 minutos).

Mientras, picamos muy menudito el bacon. Ponemos una sartén con el aove y el  ajo picado  al fuego, cuando empiece a dorarse el ajo añadimos el bacon y dejamos que se haga a fuego lento hasta que esté crujiente. Cuando esté  el bacon lo sacamos (escurriéndolo) para un plato y reservamos.
Cuando nuestras patatas estén frías, con ayuda de un cortapastas con forma de corazón, les hacemos un huequito que vaciamos con cuidado y ayuda de un sacabolas (la pulpa que sacamos la reservamos para hacer un puré). El fondo de la patata lo picamos con un palillo de brocheta, para que el juguillo del bacon le penetre.  Rellenamos con el bacon, le cascamos dos huevos de codorniz en cada patata y las llevamos al horno a 150º unos 10 minutos. Hasta que el huevo cuaje.
La pulpa que hemos retirado la chafamos con un tenedor y le añadimos un poquito del aceite de freir el bacon, un puntito de pimienta  y una yema de huevo (de codorniz), lo mezclamos todo muy bien y por encima le picamos un poquito de trufa (esto, será la base de nuestra patata)
Sacamos las patatas del horno, las colocamos sobre la base y le rallamos unas láminas de trufa. Podemos aromatizar con aceite de trufa.




Y LUEGO LLEGÓ EL POSTRE…

GALLETAS DE SAN VALENTÍN


Ingredientes:

Un paquete de masa brisa refrigerada.
Mermelada de tomate (o la que más nos guste)
 3 ó 4 fresas naturales grandes.
Sirope de maíz (miel o azúcar)
Azúcar (para espolvorear sobre las galletas).
1 huevo (para pintar las galletas)
Nutella




Elaboración:
Cortamos las galletas con los cortapastas, 2 partes por cada galleta, a una de ellas “le quitamos” un corazón (los guardamos para hacer otras galletitas) por donde luego asomará nuestra fresa. Como la masa es neutra  pintamos una de las bases con sirope de maíz (miel o le ponemos un poquito de azúcar), encima colocamos un “pegotito” de nutella y sobre ella un poquito de mermelada (como es San Valentín pues, una roja: tomate, frambuesa, fresa…).
Ponemos la otra base (la que tiene el corazón perforado) encima y procuramos que los bordes nos queden bien pegaditos. Esto con todas nuestras galletas
Precalentamos el horno a 160º y mientras, preparamos las galletitas con forma de corazón con los recortes que le hemos sacado a las más grandes. En la base ponemos mermelada y tapamos con otra base.
Pintamos todas nuestras galletas con  huevo batido y espolvoreamos con azúcar.
Cocemos unos 18 minutos.
 Si en el proceso de cocción se desborda un poco de mermelada, no te preocupes, cuando las saques del horno y estén casi frías lo recortas con  cuidado con las tijeras y ¡tan ricamente!.
Con el mismo cortapastas (el de corazón) cortamos las fresas, luego las laminamos y las colocamos en el hueco de las galletas. Para darles el punto de brillo yo he utilizado un poquito de brillo de manzana, pero si no tienes con una hoja de gelatina y un poco de agua con azúcar puedes preparar el brillo. (Ponemos la hoja de gelatina a remojar en agua fría 5 minutos, mientras calentamos ½ vaso de agua con 1 c.s de azúcar y fuera del fuego le añadimos la gelatina, removemos bien y cuando este casi solidificada se lo ponemos a las fresas para que luzcan como enamoradas).

Nota:
Si estás tan, tan enamorado/a  que en una galleta no cabe tanta dicha, haz una MEGAGALLETA: 2 bases de masa, en una cortas un corazón grandote y sigue los pasos anteriores. Deja que se enfríe, abre una botella de cava y dile lo mucho que le/ la amas entre un bocadito y otro.

FELIZ SAN VALENTÍN !!!!!!!!
Re-nota: Aunque no viene a cuento, o si? recomiendo para pasar un buen rato: “50 sombras de Gregorio” (Rosella Calabró) que me ha inspirado la entrada de este post.

lunes, 11 de febrero de 2013

Filloas de Centolla y Espaguetis de Mar con salsa de Erizos


Estamos en plenos carnavales y en esta ciudad, sobretodo en el barrio de Montealto, se celebran pero que muy mucho. En todas las carnicerías, grandes o pequeñas, más o menos lujosas aparecen colgados todo tipo de salazones  dispuestos a caer en algún puchero donde dar sustancia a más de uno de los típicos y específicos platos de estas fiestas. Es curioso, pero creo que quizás es Galicia junto con Asturias las únicas regiones que mantienen sus costumbres gastronómicas carnavaleras más ancestrales. Después del carnaval viene la cuaresma y esto significaba un tiempo de ayuno y abstinencia, que las religiones dictaban para la purificación del cuerpo de sus seguidores, los cuales para resarcirse de las semanas de penuria gastronómica que se les venían encima pues aprovechaban estos días para andar de fiesta y descontrol con el fin de hacer más llevadero el ayuno cuaresmal. En estas fiestas no podían faltar las filloas, cereixolos o freixós (en Galicia), frixuelos, fiyueles y jayueles (en Asturias) en su versión dulce o salada. Qué te parece si preparamos para celebrar el entroido:

FILLOAS DE CENTOLLA Y ESPAGUETIS DE MAR CON SALSA DE ERIZOS



Ingredientes:

1 centolla mediana.
1 lata de espagueti de mar (algas)
2c.s de aove
1 c.s de cebolla muy picadita.
1 ½ c.s de harina.
1  vaso de caldo de pescado.
6 filloas.
6 erizos de mar.
200ml de nata para cocinar
2 hojas de laurel.
sal


Elaboración:

Abrimos los erizos con unas tijeras y mucho cuidado de no pincharnos y le retiramos las huevas con ayuda de una cuchara, las reservamos para la salsa.
Ponemos  agua con sal y laurel  al fuego y cuando rompe el hervor  echamos la centolla y dejamos cocer 15 minutos. Sacamos y dejamos enfriar. Una vez fría retiramos toda su carne (recogiendo sus juguitos, luego los utilizaremos) y coral. Debemos tener cuidado de que no nos quede ningún trocito de caparazón o esqueleto, sería muy desagradable encontrarnos algo duro mientras comemos.
En una sartén ponemos el aove y le añadimos la cebolla, cuando esté doradita le incorporamos la carne de la centolla y la harina y le damos un par de vueltas, le añadimos  los espaguetis de mar (algas),los jugos de la centolla y el caldo de pescado y dejamos que espese un poquito.
En cada una de nuestras filloas ponemos unas cucharadas de este preparado, enrollamos y vamos dejando en una fuente. Preparamos la salsa de erizos poniendo la nata en un cazo a fuego flojo y le añadimos las huevas de erizo (dejamos unas poquitas para decorar) aplastándolas un poquito con un tenedor, para que se separen, dejamos que  se cocine esto durante 5 minutos (espesará un poquito) y ya está la salsa lista para bañar nuestras filloas.