domingo, 24 de noviembre de 2013

Cerillas...Dulces.

Empiezan las tormentas y con ellas muchas veces llegan los apagones de luz. Cuando éramos pequeños  (y  no tanto, pues luego lo hemos seguido haciendo) y se iba la luz,  sobre todo por las noches,  encendíamos una vela  y empezábamos a contar historias de miedo, nos hacíamos los valientes, nadie tenía miedo y las historias cada vez eran “más de miedo” a petición del público asistente. Siempre había uno que empezaba a contarlas en tono normal pero iba ajustando el volumen hacia abajo y conseguía acongojarnos bien acongojados,  si de repente  se apagaba la vela (siempre ocurría pero, misterio misterioso, nadie había sido) y alguien te rozaba levemente por detrás ni que decirte el aullido que dabas, vamos que todo tu alarde de estar de vuelta después de haber estado con Drácula, el hombre lobo, tres o cuatro zombis y algún que otro chupacabras …  en ese instante dejaba mucho que desear. He de decirte que en esto del miedo a la oscuridad pues como que no he mejorado mucho, sigo en  nivel naranja. Ayer  se fue la luz de casa. Sabía que estaba sola, completamente sola pero no paraba de oír ruidos, pasos y si me apuras hasta respiraciones cerca, se me  puso una piel de pollo que ´pa qué.  Se me ocurrió ir a buscar una vela (cualquiera valía, hasta la que me habían regalado con forma de coliflor) y  mientras botaba de susto en susto  pues  en el trayecto me rocé con un abrigo que no recordaba haberlo dejado allí, una silla que tampoco estaba en su lugar habitual o si? me doy cuenta de que no tengo con qué encenderla. Para que esto no vuelva a ocurrir, hoy  que si hay luz, natural y eléctrica mira lo que me he fabricado:

CERILLAS…DULCES.




Ingredientes:
Masa brisa.
Chocolate blanco (para fundir)
Colorante en gel rosa.
Elaboración:
Cortamos tiras de masa brisa de ½ a 1 cm de ancho, unos 7cm de largo y un grosor de ½ cm aproximadamente.
Ponemos separadas en la bandeja de horno y las metemos a cocer en horno precalentado a 180º unos 10 minutos (cuidado que no se nos quemen).
Mientras se enfrían, fundimos el chocolate blanco con un poquito de leche al baño maría y le añadimos una gotita o dos de colorante en gel, mezclando todo bien.

Cogemos las cerillas y de una en una las vamos sumergiendo con cuidado y solo la puntita en nuestro chocolate coloreado y… ya tenemos candela para la vela…







martes, 19 de noviembre de 2013

Castañas con Pulpitos en un guiso

Capricornio es la manifestación estelar del gran dios Pan. Este hijo de Hermes fue uno de los pocos dioses que nació imperfecto, con el cuerpo y los brazos de un hombre, pero con las patas, cuernos y barba de una cabra. Estas aparentes desventajas le resultaron muy útiles en su deporte favorito: perseguir y seducir a las ninfas por los bosques; pero durante la guerra del Olimpo contra los Titanes, fue uno de los dioses que tuvieron que escapar cambiando de forma. Pan se arrojó al río Nilo y se transformó en pez de cintura para abajo y en cabra de cintura para arriba. Cuando hubo terminado la guerra cósmica, Zeus recompensó a Pan por su ingenio, transformándolo en la constelación Capricornio. Con sus patas de cabra, Pan trepó hasta la cumbre de los cielos, y su carácter no ha cambiado desde que retozaba en los bosques de Arcadia. Puede ser un amigo leal e ingenioso, laborioso y creativo, gracias a lo cual pudo inventar y tocar las siringas o flautas de Pan, pero cuando tiene un mal momento es malicioso, furtivo y egoísta. Estoy segura que el plato que he preparado a Pan le hubiera hecho tocar unas cuantas notas en la siringa, pues está realizado con frutos del bosque y también de las aguas:

CASTAÑAS CON PULPITOS EN UN GUISO

Ingredientes:

200 grs de castañas.
200 grs de pulpitos (descongelados).
1 diente de ajo.
½ c.c de pimentón.
2 c.s de aove.
Sal (al gusto)
Una ramita de tomillo fresco.

Elaboración:
Lavamos las castañas, les hacemos un corte vertical y las ponemos a cocer 15 minutos en agua con sal. Las escurrimos y dejamos enfriar para poder pelarlas cómodamente. Reservamos.
En una cazuela ponemos el aceite a calentar y le incorporamos el ajo picado, cuando empiece a dorarse añadimos las castañas y los pulpitos, le damos un par de vueltas  y le ponemos el pimentón, otro meneíto más y añadimos un vaso de agua. Dejamos cocer unos 15 minutos pues los pulpitos se hacen enseguida y las castañas ya están prácticamente cocidas. El proceso es el mismo que un guiso de patatas.
Al momento de servir le ponemos un poquito de tomillo fresco espolvoreado, aporta una nota de color y el sabor del monte.



He elegido estos ingredientes porque antes, mucho antes de que por estos lares hubiera patatas la castaña era el alimento básico de los gallegos, de hecho, la patata que suplantó a las castañas en los potes, no se empezó a consumir en Galicia hasta el siglo XIX y en los libros de finales del siglo XVIII, aún no se las llamaba patacas, si no “castañas marinas” por su vinculación con los productos que llegaban a través de los barcos.  Los guisos de pote y los cocidos realizados con castañas adquieren un perfume y una riqueza de sabores que hará que te plantees sustituir en más de una ocasión las patatas por castañas. Del pulpo (aunque esta vez sean pulpitos) no te voy a decir nada que ya no sepas.
Esta receta se va a participar en el Reto de Octubre de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado "Salado" http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es , patrocinado por: https://www.facebook.com/pages/La-Casona-de-Salamanca/524644357548330


viernes, 15 de noviembre de 2013

Tarta de San Martiño (Tarta de Castañas) ‪#‎RecetasSolidariasParaNavidad‬

Dice Maruchi que cuando empiezas a utilizar refranes en tus conversaciones de forma habitual eso es un síntoma inequívoco de que te vas haciendo mayor ¡qué sabrá ella de hacerse mayor… ella ya nació mayor!! A mi los refranes me han gustado siempre, y me encantaba que mi abuela o mi madre me hablaran “a lo refrán”. Además los hay para todos los gustos y si uno dice “so” siempre encuentras otro que dice “arre”. Hay uno que dice que a cada cerdo le llega su San Martín (empieza la temporada de matanzas), resulta que san Martín fue el día 11 y ese día en Ourense celebran el San Martiño – O Magosto, festividad que se ha extendido a varios lugares de Galicia. Este es un festejo donde los elementos protagonistas son las castañas y el vino nuevo, ambos productos otoñales por excelencia. La castaña, según la etnografía, era símbolo del alma de los difuntos y vendría a representar el papel de la muerte frente al de la vida representado por el vino nuevo. Todo esto te lo cuento porque yo también he preparado mi tarta de San Martiño, siguiendo la tradición pero ajustándola a mis modos y maneras.

TARTA DE SAN MARTIÑO (Tarta de Castañas)


He hecho un par de variaciones respecto a la original, la primera ha sido cocer las castañas con anís estrellado y la segunda sustituir el ron por aguardiente tostado (creo que es más de estos lares que el ron).

Ingredientes:

500 grs de puré de  castañas.
3 anises estrellados.
4 huevos.
150 grs de azúcar de caña.
50 grs de azúcar blanca.
300 ml de nata 35% m.g.
½ vaso de aguardiente tostado.
1 lámina de hojaldre (o de masa brisa).
Crema de jarabe de arce (para decorar).
una hoja de masa brick para la tartita pequeña.

Elaboración:

Para preparar el puré de castañas: Lavamos bien las castañas. Les hacemos un corte vertical y las ponemos con los anises estrellados y cubiertas de agua a cocer por unos 20 minutos. Dejamos enfriar para pelarlas sin quemarnos.  Puse a cocer unos 650 grs.
Pelamos las castañas (bien peladas) y las aplastamos con un tenedor, queda mejor que si  utilizamos la batidora y si están bien cocidas en un plis estarán trituradas. Reservamos.
Mientras separamos las claras de las yemas.
Con la batidora de varillas montamos las yemas con el azúcar hasta conseguir una crema espumosa.
Montamos la nata y reservamos.
Montamos las claras a punto de nieve.
Mezclamos las yemas con el puré de castañas y el aguardiente tostado. Luego le añadimos las claras, con movimientos envolventes para que no se baje y cuando estén perfectamente incorporadas las claras añadimos la nata también procurando que el aire que hemos metido a la masa no se baje.
Encendemos el horno a 200º, que se vaya calentando.
Colocamos el hojaldre en el molde y lo picamos (para que no suba durante la cocción).
Vertemos la preparación sobre el hojaldre y lo metemos al horno, bajamos  a 175º de temperatura y cocemos unos 30 minutos, cuando esté dorado por arriba, ya estará  (conviene hacer la prueba del palillo: si pinchas y sale limpio… momento de apagar).
Para  la tartita pequeña, como ya no tenía hojaldre pues  la preparé colocando una hoja de masa brick cortada en rectángulos y untada (muy ligeramente) con aceite de girasol sobre el molde y sobre ella eché parte de la preparación y luego la tapé con el mismo brick.

Nota: puedes decorarlo con azúcar glass, sirope de caramelo, mantequilla de toffe…

Lo probaron 12 personas y dieron su visto bueno, es más, varias pidieron la receta y Marian dijo que el hojaldre por la base no estaba muy hecho que podía ser porque la masa era húmeda, pero que la textura de la tarta era como una mousse…delicada.

Bien pensado, esta puede ser otra receta solidaria para Navidad, sobre todo teniendo en cuenta que las castañas me las habían regalado, así que lo dicho #recetassolidariasparanavidad

domingo, 10 de noviembre de 2013

Pizzacoli (Masa de pizza de brócoli) con Queso de Cabra.

El brócoli es delicioso y fácil de cultivar, tiene una similitud botánica con la col tronchuda portuguesa y  las diferentes variedades equilibran proporciones diferentes de amargor y dulzura. Todas las variedades tienen gran predilección por los ingredientes salados, de ahí su frecuente emparejamiento con las anchoas y el parmesano en la cocina italiana, con el queso azul en Gran Bretaña y con la salsa de soja y las alubias negras en China. Tanto el brócoli como la coliflor tienen muchos elementos de sabor en común, como es evidente si los probamos crudos; al cocinarlos se definen mejor sus diferencias: el brócoli es amargo y ferroso frente al denso carácter sulfuroso de la coliflor. El brócoli adquiere un sabor más sabroso y dulce cuando se tuesta y como que pide un queso de sabor potente. Te estoy contando todo esto del brócoli y la coliflor porque la receta de hoy tiene su origen en la coliflor y en mi cocina se remató en el brócoli. La idea de esta preparación la vi hace un tiempo en el blog Aisha Kandisha  (estupendo donde los haya)  fue verla y… desear realizarla enseguida. Jose la había preparado con coliflor, yo no tenía coliflor pero si un delicioso brócoli del huerto de mi frutero. Le dejé un comentario diciendo que la iba a preparar y me dijo que quería verlo, y así lo hice le envié el resultado de mi “masa de pizza” a base de brócoli  y ahora te la enseño a ti  con el deseo de que te animes a prepararla  en cualquiera de las dos versiones coliflor o brócoli. O mejor, un día de coliflor y otro de brócoli :

PIZZACOLI (Masa de pizza de brócoli) CON QUESO DE CABRA.




He de reconocer que al principio tuve mis dudas de que saliera bien por el  tema de “color verde y calor de horno” temí que lo que entraba en el horno cuando saliera fuera capaz de despertar algún sentido (dejando a un lado el del ridículo) pero para mi sorpresa lo que salió del horno resultó atractivo para la vista, agradable al olfato, crujiente al tacto, estimulante al sabor y para el oído… música celestial.

Ingredientes (4 raciones aprox):

220 grs de brócoli (lo más tierno posible y solo los arbolitos)
1 huevo grande.
200 grs de mozzarella rallada.
1 diente de ajo.
Pimienta negra(al gusto)
Comino (al gusto)
1 tomate en rodajas.
Queso de cabra de rulo.
Unos piñones y un poco de pesto (opcional).

Elaboración:

Rallamos el brócoli muy menudito (he utilizado la Thermomix  y le he metido a la vez el diente de ajo
picaco)y lo juntamos con el huevo batido, el queso rallado y añadimos nuestras especias al gusto (puedes cambiarlas por otras, añadir orégano…),todo esto lo mezclamos muy, muy bien.
Encendemos el horno a 220º, que vaya calentando mientras preparamos la masa.
Ponemos la masa sobre papel de hornear y la aplanamos bien con las manos o con ayuda de un tenedor. Yo preparé dos pequeñas y una más grande.
Encima ponemos unas rodajas de tomate y unos medallones de queso de cabra.

Metemos al horno y en 10 minutos está nuestra pizza verde.










jueves, 7 de noviembre de 2013

Crema Blanca de Navidad #RecetasSolidariasParaNavidad

Océano es uno de los titanes que tomó parte en la formación del Cosmos a partir del Caos. En un principio, los creadores, Urano y Gea, hicieron un mundo plano, con los países mediterráneos en el centro, Etiopía al sur, Cimeria, la Tierra de las Tinieblas, al norte, la Tierra de los Sueños al oeste y la Tierra de los Pigmeos al este. Entonces Océano rodeó toda la construcción con un gran río, que se llamó Río Océano, y dispuso que las estrellas salieran al anochecer y volvieran a caer al agua al amanecer. Las aguad del río se filtraron en la tierra y volvieron a aflorar hasta formar el Mediterráneo, así como otras muchas masas de agua, además de los pozos, charcas, lagos y arroyos. Una vez hecha su tarea, Océano se casó con su hermana, la titánide Tetis, y de esta unión nacieron los 3.000 ríos del mundo y 3.000 hijas, las Oceánides, que se encargan de supervisar las aguas y la vida acuática. Ellas dieron nombre a otros tantos ríos y fuentes de la antigüedad. Océano y Tetis se establecieron en un palacio construido más allá de las estrellas del oeste, y allí vivieron felizmente hasta que los dioses olímpicos desafiaron el poder de los titanes. Cuando los dioses ganaron la batalla cósmica, Posidón recibió el océano como parte de su botín de guerra. Pues de la parte norte del Océano Atlántico, cerca del Ártico, es donde están los mayores caladeros de esta preciada y sabrosa joya que forma parte del tesoro de Posidón: el bacalao y que hoy servirá para elaborar nuestro plato de Recetas Solidarias para Navidad

CREMA BLANCA DE NAVIDAD


Ingredientes (para 4 / 6 bolas):

200 grs de  migas de bacalao desaladas.
2 patatas no muy grandes.
½ cebolla.
1 puerro (parte blanca).
50 grs de almendra molida.
250 ml de leche evaporada.
150 ml de caldo de pescado (de brick).
Sal y pimienta blanca.
1 hoja de laurel
2 c.s aove

Elaboración:

Picamos muy menuditos la cebolla y el puerro. Pelamos, lavamos y picamos las patatas, pero que hagan “crunch” para lo cual no tenemos que acabar de cortarlas y debemos tirar de ellas ligeramente para acabar de separarlas (con esto conseguiremos que suelten mejor el almidón que llevan en sus  adentros…). Ponemos a pochar en el aceite, a fuego suave, la cebolla y el puerro  durante 10 minutos, procurando que no tomen color, añadimos el bacalao y la hojita de laurel, le damos un par de vueltas, echamos las patatas y removemos un par de minutos luego añadimos la almendra molida, el caldo templado (un minuto en el micro), la leche y que cueza a fuego suave unos 15 minutos.
 Comprobamos y si es necesario rectificamos de sal y le damos el toque de pimienta blanca.
Retiramos del fuego, le quitamos la hoja de laurel y trituramos todo bien, bien que nos quede una fisna crema navideña.


Nota: puedes variar el pescado y poner merluza o rape congelado. Si quieres ver muchísimas más recetas solidarias :aquí


lunes, 4 de noviembre de 2013

Espuma de Gominolas de Naranja (como un yogur)

Lucia sabe un montón de cosas y cuando quedo con ella siempre me cuenta alguna nueva, hoy ha salido el tema de las naranjas y me ha regalado un montón de información que voy a compartir contigo. Dice Lucia que las  naranjas son digestivas, laxantes y recomendables ante cualquier amago escorbútico. Que las naranjas en latín se llaman aurantia, porque tienen el color del oro cuando maduran, que no engordan, que cien gramos de esta fruta sólo proporcionan treinta calorías, que se cultivan en China desde hace miles de años y que llegaron por primera vez a Europa en el siglo XIV. Y me dice, que la aromática corteza de las naranjas combina a la perfección con los platos de cerdo, cordero y aves. Además, todos los naranjos tienen un pasado común. Todos son siempre verdes y todos pertenecen a la misma familia. Todos tienen las flores blancas, con cinco pétalos y diez o más estambres.  Todos sin excepción, tienen los frutos redondeados, de color entre amarillo y rojo, que son precisamente los naranjas. Y, por si todo esto fuera poco, en este nuestro país casi todos los naranjos crecen en la misma zona geográfica, la de las luminosas huertas del litoral mediterráneo. Lo curioso es que a pesar de tantas y tan diversas coincidencias, hay naranjos que dan naranjas dulces y naranjos que sólo dan naranjas amargas, lo que podemos interpretar como que tampoco en el reino de los cítricos las coincidencias familiares y geográficas significan forzosamente uniformidad. Las naranjas, a pesar de su pasado común y de su procedencia china, a pesar de su pertenencia a una misma  familia, a pesar de los cinco pétalos de sus flores siempre blancas, y de sus diez o más estambres, a pesar de todos los pesares, pueden ser amargas o dulces. Te das cuenta? Igual sucede con las personas. Esto nos lleva o nos trae hasta la preparación de hoy, pero nos quedamos en la parte dulce:

ESPUMA DE GOMINOLAS DE NARANJA


Ingredientes (7 vasitos):

también lo podemos presentar en un vaso
1 sobre de gelatina en polvo, sabor naranja.
200 ml de agua.
50 ml de agua de azahar.
75 grs de azúcar.
250 ml de agua fría.
1 ½ yogures griegos desnatados.
6 hojas de gelatina neutra.
6 c.c de mermelada al gusto.
Ositos de gominola para decorar.
Sal de oro para decorar: la preparamos con sal en escamas y colorante alimentario dorado en polvo (opcional)


Elaboración:

Ponemos las hojas de gelatina a rehidratar en agua fría.
Proceso de sellado de los "yoguses"
En un cazo ponemos los 200 ml de agua, el agua de azahar y el azúcar a calentar al fuego, cuando rompe el hervor añadimos el sobre de gelatina en polvo sabor naranja, removemos bien hasta que esté completamente disuelta. Fuera del fuego mezclamos con los 250 ml de agua fría. Vertemos en una bandeja honda y llevamos al frigorífico por una hora.
 Sacamos la preparación y con la batidora de varillas montamos la gelatina, es decir, le incorporamos aire.  Esta preparación la vertemos en un molde forrado con papel film y dejamos que repose toda la noche en el frigorífico (yo la tuve un día entero). 
Mezclamos  la mezcla anterior con el yogur griego y  volvemos a darle aire con la batidora de varillas (lo he hecho en la thermomix con la mariposa y también sirve)  para hacer una deliciosa espuma.

En el fondo del vaso colocamos un poquito de mermelada al gusto (yo puse mermelada de jengibre, pero no a todo el mundo le gusta) encima colocamos nuestra espuma y le damos el toque con un osito de gominola y un poquito de sal de oro.

Uno se quedó sin tapadera, pero el papel  de aluminio... sirvió.

Nota y renota:  Sirva esta receta como un granito de arena más en la fantástica montaña de la iniciativa #RecetasSolidariasParaNavidad que ha partido de Helena del Valle, para animarnos a todos los que nos venis a ver a intentar llevar a cabo un consumo responsable y un derroche de imaginación en estas Navidades, para que lo menos sea lo más.  facebook.com/groups/recetassolidarias/