domingo, 30 de marzo de 2014

Salmón Ahumado, Queso y Puerro en Hojaldre

A las 18:00 horas visita al dentista (pospuesta 2, 3 ó 4 veces por otros tantos ataques de pánico… no lo supero!!) He llegado sudando frío. Según han dicho mi nombre me ha entrado un temblor de piernas que según avanzaba yo hacia el cadalso,  la enfermera me miraba y he leído su pensamiento: “señora, que para venir a estos sitios es conveniente no abusar del licor de hierbas”. Como yo sabía a lo que venía, en la anterior visita le pedí al cirujano que me aplicara anestesia y a la opción de inducirme relajación mediante nitroso, le pedí si podía ser ración doble, me dijo que sencilla y que fuera valiente. El tal nitroso hizo su efecto relajante a través de una pequeña mascarilla nasal  sujetada y bien sujetada (son estándar y claro yo no tengo ni  mucha nariz ni grande…la justa ) cuando me preguntaron si estaba cómoda solo atiné a decir. “si como Hannibal Lecter, cuando recibía visitas con la máscara, así estoy” Pasado todo el proceso, que no relataré  para no hacerte sufrir, pregunto al doctor cuáles son las recomendaciones a seguir y me ha dicho que las normales con cuidado: No escupir (jo…er, yo de normal no escupo, no sé por quién me habrá tomado), cepillar con cuidado, sobre todo en esa parte (como que voy a ser tonta…) lo peor ha venido cuando la enfermera me dice que tengo que volver a casa con una bolsa de hielo en la mejilla para que no se inflame. “ Cóooomo??  Mira que voy en bus y ya bastante tengo con llevar el rimmel corrido, que más que del dentista parece que vengo de Kosovo” Lo siento, pero es así y cuando llegue a casa ponga una bolsa de guisantes congelados en una toalla y siga el mismo procedimiento. (Por ahí no paso, que la bolsa de guisantes no me conjunta ¡para nada!) “Pues tendrás que darme, por todos los favores, otra bolsita de estas porque yo no tengo congelados en casa”. En la misma parte del bolso guardé la bolsita de hielo y la vergüenza mientras subía al bus. Percibí a través del rabillo del ojo ( aunque el rimmel no me permitía hacerlo correctamente tampoco me atrevía a hacerlo de frente) como  algunos me miraban de reojo, sobre todo las mujeres y más si eran jóvenes. Una insistió con tres o cuatro miradas de las de siquieresteacompañoadenunciar y no me quedó más remedio que separar la bolsa para que viera que estaba ilesa, sonreírle y señalando con el dedo decir: den-tis-ta… la chica noto un alivio que se hizo visible por mí y por medio bus. Menos mal que antes, a la hora de la comida,  siguiendo las instrucciones de Aisha Kandisha y con alguna variación, me había  preparado psicológicamente con:

SALMÓN AHUMADO, QUESO  Y PUERRO EN HOJALDRE



Ingredientes:

2 láminas de hojaldre refrigerado (lidl)
1 sobre de salmón ahumado (100 grs)
1 puerro mediano.

1 caja de queso crema  (250 gr)
2 cs de aove.
Unas ramitas de cilantro picadas
1 huevo batido (para pincelar)
Un poco de azúcar.
Unas semillas de ajonjolí (sésamo).

Elaboración:
Ponemos a pochar el puerro muy, muy picado en una sartén con el aove. Fuera del fuego añadimos el salmón picadito, el queso crema y el cilantro picado. Removemos bien para que nos quede una mezcla lo más homogénea posible. Reservamos.

Colocamos la plancha de hojaldre y la marcamos, en cada cuadradito colocamos un poco (como una cucharada) de nuestra crema de queso, puerro, cilantro y salmón.  Los bordes los repasamos con un poquito de agua (para que nos pegue bien y no se salga el contenido) Colocamos encima la otra plancha de hojaldre y recortamos. Pintamos con el huevo batido y espolvoreamos con azúcar y semillas de ajonjolí (sésamo) nuestros bocaditos.
 Disculpa, pero me ha salido el punto cursi y he sacado mi cortapastas con forma de pececillo.
Encendemos el horno a 200º, que se vaya calentando.

Ponemos el papel de hornear en la bandeja, colocamos los bocaditos encima, metemos la bandeja en el horno, bajamos a 180º la temperatura y cocemos unos 15 minutos. Hasta que estén dorados (no quemados).

Por fuera...


... Por dentro

domingo, 23 de marzo de 2014

Pastel Japonés de Queso con Toque Meigo

Una tarde a la semana suelo dedicar algunas de sus horas a visitar a mis vecinos, antes podía ser cualquier día últimamente suele ser la tarde de los domingos, y acompaño mis visitas con un bizcocho o un pastel que les preparo con poca azúcar porque según ellos  el médico no se lo ha quitado, pero les ha dicho que no abusen del dulce. Mis vecinos son un matrimonio mayor (un poco más mayores que mis padres) cuyos hijos no viven en esta ciudad, como tampoco  mis padres. Ellos no lo saben pero me aportan muchísimo más que el bizcocho que yo les llevo y ellos tan encarecidamente me agradecen una y mil veces.  El cuida de Mercedes con todo el amor del mundo, la ayuda en todo y la protege contra todo. Ella desde hace años tiene un amante de nombre alemán, no la deja ni a sol ni a sombra, llena sus días de dolor, rabia y tristeza. La maltrata y le está quitando la vida poco a poco, frente a este despropósito y desaguisado su marido intenta aliviar el daño que le infringe su amante con caricias y palabras dulces. Cuando estoy con ella me cuenta cómo su madre se quedó viuda muy joven y todo lo que peleó y luchó para sacar adelante a sus nueve hijos y lo duro que batalló ella junto a su marido para sacar arriba a su familia. Hoy es domingo y, esta tarde también pasaré un rato con ellos.  La semana pasada les preparé un pastel con dos de las cosas que más le gustan a Mercedes (como buena gallega): el queso y el membrillo. Cuando se lo llevé ella me  volvió a contar cómo de bonita era su antigua casa, justo al lado del mar, como todo el que pasaba por delante se quedaba prendado de su cuidado jardín y de esas flores que ahora no recuerda cómo se llaman, su marido dulcemente le ha dicho: “Merceditas, neniña… eso ya se lo has contado muchas veces”. Se me olvidaba, el amante de mi vecina se llama Alzheimer.

PASTEL JAPONÉS DE QUESO CON TOQUE MEIGO


Ingredientes:

200 grs de queso quark (queso batido)
200 grs de queso crema (tipo Philadelphia)
50 grs de queso  D.O Arzua-Ulloa en trocitos pequeños (toque meigo)
6 huevos (separando las yemas y las claras)
100 ml de leche.
150 grs de azúcar.
60 grs de harina.
20 grs de Maizena.

Pizca de sal.
50 grs de mantequilla (Y  un poco más para engrasar el molde)
1c.s de vinagre de arroz.
½ c.c de bicarbonato.
½ c.c de esencia de vainilla.
50 grs de dulce de membrillo (toque meigo)

Elaboración:

Con ayuda de un sacabolas chiquitín hacemos bolitas de membrillo y reservamos.

Vertemos en un cazo la leche, los quesos, la mantequilla y el azúcar y lo ponemos a calentar a fuego bajo, sin que llegue a hervir, removiendo con varillas hasta que los quesos se deshagan por completo y todo quede perfectamente integrado. El resultado será una crema suave.  Cuando esto esté, apartamos el cazo del fuego y dejamos que se temple.
 Mientras, montamos las claras con una pizca de sal  a punto de nieve (Con varillas o en la thermomix, con mariposa: 8 minutos a 37º, vel. 3 ½ ). Reservamos.
A la mezcla de quesos  le incorporamos las yemas y mezclamos bien.
Añadimos la  esencia de vainilla y luego la harina y Maizena tamizadas. En este momento le añadimos el bicarbonato y el vinagre. Mezclamos todo muy bien.

Incorporamos, la mitad de las claras montadas a punto de nieve a la mezcla, con movimientos envolventes.
Encendemos el horno a 170º calor arriba y abajo.
Incorporamos la otra mitad de las claras a la preparación de queso  y mezclamos todo suavemente y con movimientos envolventes para que no pierda  la mezcla el aire.
Reservamos unas cuantas bolitas de membrillo y el resto lo incorporamos a la preparación.

Engrasamos con mantequilla el molde y vertemos la mezcla.
Ponemos en la bandeja del horno  como dos dedos de agua lo más caliente que salga del grifo  y colocamos nuestro molde con la preparación para cocerlo al baño maría.
Metemos al horno y cocemos a 160º durante 1 hora. Apagamos y dejamos dentro el pastel otros 15 minutos, pasado este tiempo abrimos la puerta pero no sacamos el pastel hasta que no esté completamente frío, con esto evitaremos que el pastel “se baje” como un sufflé.

Versión para compartir, decorada con azúcar dorada y bolitas de membrillo.

Desmoldamos, dejamos reposar  y decoramos al gusto.

La versión mini la he decorado con hoja de cerezo en salmuera y bolitas de membrillo



Nota: el vinagre de arroz se puede sustituir por vinagre de manzana. Y en lugar de vinagre y bicarbonato se puede utilizar impulsor. El azúcar dorado lo he preparado añadiendo colorante alimentario de oro en polvo a un poco de azúcar blanquilla.

sábado, 15 de marzo de 2014

Sakura: Galletas de Flor de Cerezo

Los cerezos, en cualquier lugar del  mundo, aquí y allá, tienen las flores en pequeños haces de dos a seis flores, de color blanco y su  cáliz y  corona presentan cinco piezas. En Japón las flores blancas del cerezo simbolizan la pureza (como aquí lo hacen las de azahar) y cuando florecen se celebran grandes fiestas relacionadas con las cosechas. El fruto rojo, sin embargo, simboliza la tradición guerrera de los samuráis. “Es necesario romper la roja pulpa de la cereza para llegar a la semilla”(es lo que ellos decían) Y esta sentencia significaba tanto como decir que los guerreros nipones, para su realización personal, debían estar siempre dispuestos al sacrificio de su carne y de su sangre. Los japoneses llevan siglos celebrando el rito anual de la caída de las hojas de la flor del cerezo o Sakura. Algo que marca el despertar de la naturaleza y es símbolo de la fugacidad de la belleza y de la necesidad de disfrutar de la vida ( por eso vinieron las flores para nuestras galletas) Pero en Occidente también se han creado hermosas fábulas y simbolismos alrededor del cerezo, así algunas leyendas danesas y alemanas le otorgan una siniestra reputación, asegurando que tras la corteza rugosa y resquebrajada de los viejos cerezos, se oculta el diablo, dispuesto siempre a apoderarse del alma de todos aquellos que se acercan demasiado al árbol (esto seguro que servía para evitar los robos nocturnos de los pequeños frutos). Siguiendo con tradiciones europeas, durante la noche del 30 de abril, los jóvenes de la región francesa de Nevers plantaban una rama de cerezo florecido frente a la puerta de las casas de sus enamoradas. Y los albaneses, quemaban ramas de cerezo las noches del 23, 31 de diciembre y 6 de enero. Guardaban las cenizas y con ellas abonaban luego las viñas. Con cuál de estos cerezos quieres quedarte? Con el japonés que tiene carácter solar y divino? Con el alemán y danés que ocultan al mismísimo satanás tras el tronco? Con el cerezo de los franceses enamorados? Mientras decides, mira lo que te he preparado con las flores de cerezo japonés, como anuncio de la primavera que ya casi llega:

SAKURA: GALLETAS DE FLOR DE CEREZO



Ingredientes:

1 paquete de flores de cerezo encurtidas.
125 grs de harina de todo uso (tamizada)
1 yema de huevo.
60 grs de azúcar (un poco más para espolvorear al sacar del horno)
90 grs de mantequilla (sin sal)
2 c.s de licor de cerezas.






Elaboración:
Lo primero es dejar unas 8 horas las hojas de sakura en remojo, para desalinizarlas lo máximo posible (las dejé toda la noche y al agua le añadí 1 cucharada de azúcar).
Sacar del agua y poner sobre papel de cocina para que se sequen.

Batimos la mantequilla con el azúcar (mejor con las varillas eléctricas) hasta que quede de color clarito.
Añadimos la yema de huevo y el licor de cerezas y mezclamos todo bien.
Incorporamos la harina tamizada, amasamos suavemente y poco (a cualquier masa de galletas “no le gusta” que se la amase demasiado) envolvemos en film transparente y llevamos al frigorífico 30 minutos.

Estiramos la masa (½ cm de grosor) elegimos el cortador que más nos guste y vamos cortando nuestras galletas.
Encendemos el horno a 180º.
Acabamos de cortar las galletas. Colocamos, con cuidado y presionando un poquitín, las flores encima de las galletas y llevamos al frigorífico 15 minutos (yo las tuve 5 en el congelador).
Nota: con este paso conseguimos que las galletas se deformen lo menos posible.
Metemos las galletas al horno, bajamos la temperatura a 165º/170º y cocemos 12 minutos.


Sacamos del horno e inmediatamente dejamos caer un poquito de azúcar encima de las galletas. Dejamos enfriar completamente (para que no se partan) antes de retirar de la bandeja de horno.



1º Aniversario del Reto de Cocineros del MundoCon esta receta participo en el 1º Aniversario del Reto de Cocineros del Mundo, en el apartado de dulce. http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es/











 Yo me quedo con los cerezos del Valle del Jerte, allí me llevo mi marido hace muchos, muchos años porque según el ver los cerezos en flor en el Valle era algo que nadie debería perderse y mientras disfrutábamos de un espectáculo bellísimo me cantó  bajito algo que decía así:

“Desde que te vi ya no puedo más,
tus ojos morena me van a matar,
me van a matar, me tienen a mi
malito en la cama desde que te vi”…


(  Y a mi, me es imposible no amarte.)

domingo, 9 de marzo de 2014

Perlas de Japón, Crema de Toffes y Espuma de Capuccino

Hace unos meses, a través de mi hermana, conocí a una encantadora mujer brasileira. Se llama Lucía y recientemente ha sido mamá. Las pasadas navidades llenó nuestra mesa con verdaderas maravillas culinarias, sencillas en los ingredientes y hasta en la elaboración pero llenas de sabores, colores y dulzura. Tanto es así que nuestras preparaciones pasaron a un segundo plano y de las suyas repetimos y hasta hubo quien se llevó tupper.  Cuando  voy a visitar a mis padres y hermanos  me paso por casa de Lucia a “cargar la batería” y es que ella tiene la fuente de alimentación y  la energía no viene de otro sitio sino de su preciosa bebita ¡me encanta achucaharla! con cada achuchón  me  cargo de energía positiva, muy positiva (este fenómeno tan Normal, me pasa con todos los bebés y seguro que a ti también). Además, entre carga y recarga  algunas de nuestras conversaciones delante de una infusión y un bizcocho (Lucía siempre tiene bizcochos recién horneados) giran en torno al intercambio de recetas, ambas compartimos afición por la cocina. Reconozco que la que  de momento sale ganando y con mucho soy yo, me llevo recetas y en ocasiones algún que otro producto para elaborarlas. Hoy no he preparado ninguno de sus bizcochos, ya te los iré haciendo poquito a poco, porque me ha dado por jugar con unas pequeñas bolitas y he preparado:

PERLAS DE JAPÓN, CREMA DE TOFFES Y ESPUMA DE CAPUCCINO


Las perlas que yo utilizo  son de  Brasil, donde se conocen como Sagú, y no son otra cosa que pequeñas bolas hechas con almidón de yuca.
Dicen los que saben, que un buen sagú tarda dos días en prepararse. El día antes de comerlo se debe poner el agua con el sagú en una olla al fuego, se deja hervir durante diez minutos removiendo continuamente.  Se aparta del fuego y se deja reposar hasta el día siguiente, que volveremos para concluir la preparación del sagú. Este paso lo he abreviado hasta reducirlo a 1 hora de remojo en agua  bien caliente.

Ingredientes (4 raciones):
Crema de toffes:
200 ml de nata.
1 yema de  huevo grande o 2 pequeñas.
1 c.s de azúcar (mejor de caña)
50 grs. de caramelos  masticables de toffe.
½ c.c de mantequilla.

Perlas de Japón:
30 grs de perlas de Japón (perlas de tapioca).
1 bol con agua caliente.
350 ml de leche entera.
1 palo de canela.
La cáscara de 1 naranja (sin la parte blanca)
2 c.s de azúcar.

Espuma de Capuccino:
200 ml de nata (35% m.g)
80 grs de café capuccino liofilizado (el que viene en sobres)
1 chorrito de licor al gusto (Amaretto, Kirsch,Whisky, Ron, Brandy...) 
1 carga de Sifón.




Elaboración:

Ponemos las perlas de Japón a hidratar en el bol con agua caliente durante una hora, mientras esto pasa  vamos preparando el resto.

Espuma de capuccino: 

Desleír  perfectamente el capuccino en la nata y verter en el sifón junto con el licor elegido (yo puse Kirsch hecho con Picotas del Jerte) Cerramos el sifón le colocamos una carga, agitamos enérgicamente y  lo guardamos en posición horizontal en el frigorífico hasta su uso.

Crema de toffe:
Ponemos al fuego la nata con el azúcar y los caramelos partidos y removemos bien hasta que los caramelos estén completamente deshechos e integrados en la nata.

Dejamos caer en hilo  la/s yema/s en la preparación de nata y caramelo,  sin dejar de remover, cocemos unos minutos más hasta que espese un poquito. Retiramos del fuego y para evitar que se seque  por encima la crema le añadimos la mantequilla, mezclamos y reservamos hasta su uso.

Perlas de Japón:
En un cazo ponemos a calentar, a fuego suave, la leche con el palo de canela, el azúcar y la cáscara de naranja (muy bien lavada y sin la parte blanca). Dejamos cocer suavemente unos 20 minutos (que todos los sabores se integren bien, bien).
Escurrimos las perlas de Japón y se las incorporamos a la leche y que cuezan 25 minutos más.
Retiramos el palo de canela y la cáscara de naranja y dejamos enfriar  las perlas antes de utilizarlas.
El resultado son unas perlas gelatinosas y con el corazón con un puntito de mayor consistencia, pero muy poquita.
Para presentarla ponemos en el fondo del recipiente elegido las perlas de japón encima salsa de toffes y por último la espuma de capuccino.

Sugerencia: La cáscara de naranja la he lavado bien, la he picado muy finita y se la he puesto encima de la espuma.
Podemos dejar preparados nuestros postres, en cuyo caso la espuma se la ponemos en el momento de servir (para que no "se baje")



Nota: Puedes sustituir la cáscara de naranja por cáscara de lima o limón y en lugar de aromatizar la leche con canela hacerlo con anís estrellado (alguna vez lo he hecho así y está igualmente delicioso).
He utilizado el Kirsch que me enviaron por navidad Cerezas del Jerte, como premio a mi  receta con cerezas y el sabor  que le ha añadido a la espuma de capuccino ha sido realmente delicioso.

domingo, 2 de marzo de 2014

Ravioles o Strudel con Cabello de Ángel y Jamón

Tere se ha hecho peluquera, pero no una peluquera cualquiera; ella va siempre más allá y en este caso como que ha ido muy allá, pues se ha hecho peluquera celestial. Urbi et Orbi.  Te voy a recordar quien es Tere y de paso aclararte lo de su recién estrenada nueva profesión. Tere es mi amiga, la que cada vez que aparezco por el pueblo me surte de exquisitos huevos de sus gallinas y de unos productos de la huerta que ya los quisieran para sí  los mismísimos ángeles. Y de eso se trata, porque resulta que Tere le corta el pelo a los ángeles, sí como lo oyes (en este caso como lo lees) a los mismísimos  ángeles  y a algún que otro querubín. Que los ángeles no tienen sexo esto es de todos sabido desde los orígenes de los tiempos, pero que tienen pelo eso me lo ha confirmado ella (bueno, como son ángeles en lugar de pelo le dicen cabello). Esta vez,  en lugar de huevos me ha regalado un par de botes de “Cabello de ángel” que cuando le he preguntado que de dónde los había sacado me dijo: “Es que ahora soy peluquera”. Yo soy bastante menos celestial que ella, no te quepa la menor duda, por eso entre su toque celestial y el mío bastante más terrenal hemos preparado un bocado de lo más divino:

 RAVIOLES O STRUDEL CON CABELLO DE ÁNGEL Y JAMÓN : ELIGE

Raviole


Strudel


Ingredientes:

Masa de hojaldre refrigerada.
Cabello de ángel.
Lonchas finad de jamón.
Pizca de canela (opcional)
Huevo batido (para pincelar)
1 c.c de azúcar.
Unas nueces.

Elaboración:

Versión Raviole:
Extendemos y cortamos la masa de hojaldre con el cortapastas, en cada porción colocamos un poquito de cabello de ángel, una pizca de canela (opcional) y un poquito de jamón.
Pincelamos los bordes con un poquitín de agua para que al cubrir con la otra porción de hojaldre quede bien sellado el “raviole”.
Pintamos con el huevo batido, espolvoreamos con el azúcar y colocamos un trocito de nuez. Llevamos al frigorífico (10 minutos) mientras se precalienta el horno a 180º. En unos 15 ó 20 minutos estarán listos para ser degustados.

Versión Strudel:

Extendemos la masa de hojaldre y colocamos sobre ella una fina capa de cabello de ángel, espolvoreamos con una pizca de canela (opcional) y cubrimos con las lonchas de jamón.
Con cuidado enrollamos sobre sí mismo para dar la forma de strudel, picamos para que no suba en exceso y pincelamos con el huevo batido y espolvoreamos con azúcar.

Cocemos en el horno, previamente precalentado, a 180º hasta que esté doradito,  unos 20 minutos aproximadamente.