domingo, 27 de abril de 2014

Torta Schnecken

Hoy, pensando que próximamente festejaremos el día de la madre, te voy a preparar una receta que nos preparaba mi abuela. Si has leído el nombre a lo peor has pensado que mi abuela era alemana, pues no, mi abuela era castellana pero formó parte de esas personas  valientes y sacrificadas que un día cerraron una maleta en la que cabían casi todas sus pertenencias y se fueron sin saber una maldita palabra de alemán a trabajar duro, muy duro para poder ofrecer a los suyos “algo más”. Cuando regresó entre otras cosas y unos pocos (bastante pocos) ahorros, trajo alguna que otra receta con la que más adelante nos alegró más de una merienda de los domingos. Nos contaba los muchos sacrificios que hacían (ella y el resto de los españoles  con los que coincidió allí) y lo difícil que les resultaba comunicarse con los alemanes, todo a base de gestos, señalar las cosas o llevarlas apuntadas en un papel y enseñárselas al tendero.  Y es que no me extraña, mira que es difícil ese idioma, bueno para mi todos lo son. Hace tiempo no sé quién me dijo que  sobre España había una especie de cúpula invisible a la vista que nos impedía aprender correctamente cualquier idioma, es  una especie de campo magnético anti idioma. Eso y el gran sentido del ridículo del que somos víctimas, que nos dificulta, cuando no impide, hablar cualquier otra lengua que no sea la del terruño. Por no hablar de la manía que tenemos algunos de “españolizar” cualquier palabra que viene de otros idiomas y claro… decimos lo que decimos, pues si eres valiente o sabes pronunciar te regalo esto:

TORTA SCHNECKEN


La receta de mi abuela utilizaba almendras, yo como no tenía le puse nueces, que creo no alteran mucho el resultado final.

Ingredientes:

Masa:
250 grs de harina
115 grs de leche templada.
20 grs de levadura fresca (o  8 grs de levadura preparada  como la de  Maizena)
30 grs de azúcar.
50 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
Relleno:
30 grs de mantequilla.
50 grs de azúcar moreno.
2 grs de canela molida.
30 grs de nueces picadas.
1 manzana grande (pelada, cortada en láminas finas y picada)
60 grs de pasas remojadas en coñac.
Brillo:
1 huevo batido.
Un poco de azúcar.
Al sacar del horno:
¼ vaso de leche
1 c.s de azúcar.

Elaboración:
Masa:
Disolvemos la levadura en la leche tibia.
Mezclamos la harina y el azúcar, le añadimos la mantequilla y la levadura disuelta en la leche. Amasamos
todo bien hasta que obtengamos una masa elástica y homogénea.
Formamos una bola con la masa y  dejamos que repose tapada 30 minutos. Pasado este tiempo, amasamos un poquito más para quitarle el aire. Estiramos la masa con ayuda del rodillo y formamos (en la medida de lo posible) un rectángulo.
Mezclamos la canela y el azúcar.
Pintamos la masa con la mantequilla semi derretida (con ayuda del microondas si es necesario) y espolvoreamos por encima la mezcla de azúcar y canela.  Repartimos por toda la masa las manzanas picaditas y las pasas. ( A mi me gusta con mucha manzana, si tu prefieres, ponle menos).

Cortamos tiras de unos 5 cm de ancho y las vamos enrollando en forma de espiral desde el centro (como si quisiéramos hacer un caracol, de aquí el nombre de la tarta).  Tapamos con un trapo y dejamos reposar  30 minutos (yo este paso me lo he saltado).
Encendemos el horno a 200º (que se vaya calentando)
Antes de hornear pintamos el bollo con huevo batido y espolvoreamos con azúcar.
Metemos al horno, bajamos la temperatura a 180º y cocemos  20 minutos.

Fuera del horno:
Disolvemos el azúcar en la leche.
Cuando salga del horno lo regamos con la leche azucarada y dejamos enfriar.
Recién sacada del horno, todavía tibia

Al día siguiente



sábado, 19 de abril de 2014

Cake de Remolacha (con buttercream y compota de mango)

El más importante de todos los santuarios consagrados a Apolo estuvo en Delfos. Fue  el ombligo del mundo. Antes de entrar en el templo, el consultante debía purificarse con agua sagrada y depositar en el altar exterior una cantidad en metálico. Se sacrificaban también cabras y ovejas. Así mismo, el visitante ofrendaba  al dios una remolacha puesta en una bandeja de plata luego, una vez terminado el sacrificio, penetraba en el adyton, donde la sacerdotisa estaba ya en trance.  Por qué  precisamente una remolacha? No hay raíz, por humilde que sea el vegetal que sustente, que no pueda considerarse digno obsequio para el más exigente de los dioses. Las raíces, al fin y al cabo, representan siempre el misterio de lo que no se percibe con los ojos del cuerpo. Se relacionan con lo oculto, con lo que no transciende y que en ocasiones puede resultar incluso aterrador. Lo que menos importaba al dios oracular eran las vitaminas que hay en la remolacha. Qué necesidades tienen los dioses de complejos vitamínicos? Tampoco le importaba que contuviese potasio, calcio, fósforo y hierro, le traía sin cuidado que la remolacha fuese útil para disipar los mareos y las turbulencias del cerebro.  El dios griego, ni siquiera podía saber que la raíz de la remolacha contiene sacarosa, porque esto no se descubrió hasta mediados del siglo XVIII y tampoco podía saber que la historia culinaria de la remolacha se iniciaría precisamente durante el Renacimiento, y mucho menos llegó a imaginar que con ella se podría preparar:

CAKE DE REMOLACHA 
(con buttercream y compota de mango) 




Ingredientes:

250 grs de remolacha cocida.
100 grs  de nutella.
125 grs de mantequilla.
250 gr azúcar moreno.
3 huevos.
225 grs harina.
4 c.c de levadura royal.
Sal.
30 grs cacao en polvo.



Relleno:
Compota de Mango:
150 grs de azúcar.
200 gs de  mango cortado en cubos pequeñitos.
1 vaina de vainilla.
100grs de agua hirviendo.
Cobertura:
Buttercream:
250 grs de mantequilla.
250 grs de Icing sugar ( o azúcar glass)
3 c.s de leche entera.
2 gotas de colorante alimentario (opcional)



Elaboración:
Rallamos la remolacha  (o la trituramos con la batidora o la thermomix).
Batimos la mantequilla con el azúcar con las varillas y añadimos los huevos ligeramente  batidos.
Tamizamos la harina, la levadura, la pizca de sal y el cacao en polvo y se lo agregamos a la mezcla anterior.
A la preparación anterior le añadimos la remolacha rallada y la crema de avellanas, mezclamos muy bien, para que quede una masa lo más homogenea posible.
Engrasamos un molde, vertemos la preparación y cocemos en horno precalentado a 180º de 35 a 40 minutos.
 Mientras se cocina, podemos ir preparando:

Compota de Mango:
Cocer el azúcar en seco con la vainilla hasta punto de caramelo, añadir el mango y el agua. Cocer dos minutos y dejar enfriar.

Buttercream:
Tamizar el Icing sugar (o el azúcar glass), agregar la mantequilla y la leche y batir con las varillas a velocidad baja hasta que esté todo integrado. Luego, batir 6 minutos más a la máxima velocidad. Nos tiene que quedar una crema con una textura similar a la del helado.  Podemos colorear con 2 gotas de colorante alimentario en gel.

Esta fue para celebrar que Romi (la profe de tapices) será abuela de una niña.


Hice otra versión, esta con espuma de grosellas:



domingo, 13 de abril de 2014

Pascualina de Acelgas y Espinacas

De vez en cuando,  voy con mi amiga (con mis hermanos, si vienen de visita y contigo si quisieras)  a tomar un gintonic a un local donde un día a la semana acude un grupo a bailar tango. Me gusta el tango a rabiar. Soy del grupo que escucha cantar a Gardel y dice aquello de “Cada día cantás mejor, Carlitos”. Pero lo que realmente me fascina del tango, lo que me tiene loquita de atar es el sonido que hacen los pies (zapatos) al arrastrarse por la tarima. No es necesario ver para saber si el tango camina bien o mal. Cierra los ojos, deja  a un lado la música y que el sólo sonido de sus zapatos sea  capaz de decirte que es lo que está viviendo esa pareja de baile. Si no te gusta el tango, yo te animo a que empieces por oir sus letras, te voy a proponer uno de Santos Diescépolo: Esta noche me emborracho que dice así: “Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada salir de un cabaret; flaca dos cuartas de cogote y una percha en el escote, bajo la nuez; chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando su desnudez… Parecía un gallo desplumao, mostrando al compadrear el cuero picoteao... Yo que sé cuando no aguanto más al verla, así, rajé, pa´no yorar...” Ahora, te toca a ti seguir con el tango o dejarlo. Todo esto te lo he contado porque la receta de hoy tiene que ver con el tango.  Es una receta argentina, y los argentinos dicen ser los dueños y señores del tango, así que nuestra  receta también es... tango.

PASCUALINA DE ACELGAS Y ESPINACAS



Ingredientes:
Masa:
350 grs de harina.
Pizca de sal (opcional)
1 huevo + otro para pintar la masa.
1 vaso de agua (unos 100 ml)
5 c.s de aove.
Relleno:
3 c.s de aove
1 manojo de acelgas frescas.
½ manojo de espinacas frescas.
½  cebolla (mediana)
½ puerro
1 ajo.
200 grs de carne de ternera picada.
4 huevos.
sal y pimienta (al gusto).

Elaboración:
Masa:
En un bol poner la harina, la sal, el huevo, el aove y el agua. Mezclar todo bien hasta obtener una masa lisa, descansar a temperatura ambiente mientras elaboramos el relleno.
tapamos con un paño y dejamos
Relleno:
Lavamos las verduras bien y las picamos muy pequeñas. A las acelgas le retiramos la penca que limpiamos y cocemos igualmente (podemos rellenarlas, rebozarlas, ponerlas con un poco de mayonesa, hacerlas en tortilla….vamos, cualquier cosa menos tirarla).
En agua con una pizquita de sal cocemos las acelgas. Luego las escurrimos bien, bien.
En una sartén ponemos a calentar el aove y pochamos la cebolla, el puerro y el ajo lentamente. Ponemos un poquito de sal y pimienta y antes de que empiecen a dorarse incorporamos la carne picada, dejamos que se haga (unos 4 minutos) y le añadimos las espinacas, en tres minutos estará todo listo. Retiramos del fuego y  a esto le añadimos las acelgas cocidas y bien escurridas (si es necesario apriétalas con las manos).
Cubrimos el molde con papel de hornear.
Encendemos el horno a 200º.
Dividimos la masa en dos partes.

Con ayuda del rodillo estiramos la masa muy finita y colocamos una parte en el fondo del molde, procurando que suba un poco por los bordes. Incorporamos el relleno y con el reverso de una cuchara hacemos  unos huequitos, como unos nidos, donde depositamos los huevos (cascados, pero enteros). Con cuidado tapamos con la otra porción de masa bien estirada. Pintamos con huevo, espolvoreamos con azúcar y al horno (bajamos la temperatura a 180º) durante 25 minutos (+/-).

Recién hecha y calentita

Nota 1: Puedes utilizar masa de la que ya viene refrigerada, no es lo mismo, pero es igual.

Al día siguiente y fría...igualmente deliciosa

Nota 2 : Confieso que pese a ser argentina, la receta me la ha pasado mi/nuestra Charito que es “urujuaya”( sólo he añadido algún pequeño toque personal) y prepara una pascualina que ya la quisieran para sí en Argentina porque cuando la pruebas… hace que cantes otro tango: “ ¡Reconocerte fue enloquecer! Caricatura de la novia que adoré… Cuando me viste me eché a temblar, y aún oigo el grito que mordiste al desmayar”.

domingo, 6 de abril de 2014

Huevos para Pascua

Los excesos, al igual que los extremos como que muy buenos no son y eso lo acabo de comprobar in situ y a grosso modo ( o a fino modo, como prefieras). He estado limpiando “a fondo, muy a fondo” la cocina y con tanta limpieza y tanto fondo pues he tirado el tapón del fregadero, así que no me ha quedado otra que ir de motu propio a buscar uno nuevo. Como estas cosas tienen medidas estándar (cosa que es de agradecer muy mucho) pues  carretera y manta (en mi caso gabardina) y hasta el C.C a por otro nuevo. Pasando primero por la sección de plantas, que está a la entrada mismo de este callejón sin salida en que a veces se convierte este lugar, oigo en tono alto: “Maaary” he pensado (ay dioooos, eso va por mi, y así sólo me llaman dos personas y una de ellas no vive en esta ciudad) justo… era Maruchi!!! Estaba en fase eufórica (pánico, por mi parte) Me ha dicho: “Invítame a comer mañana, yo llevo la comida, tu prepara el postre. Tengo algo muy importante que contarte” (más pánico, se me empieza a encoger el corazón) Anda dame una pista, que me mata la curiosidad. “He puesto un miamol en mi vida”. Y eso qué diablos es? “Eso junto con la bañera de hidromasaje es lo mejor que he hecho en los últimos 25 años” Maruchi, no me entero. “No te preocupes, mañana te lo explico y elige: comida italiana o gallega”. Como quieras, estoy en un sinvivir.   Maruchi ha venido hoy, pero no traía comida alguna, la muy gamberra ha dicho “Pon a enfriar el cava, que la noticia se lo merece y la comida, que no cunda el pánico que nos la traen a casa”, ha telefoneado a GoChef y mientras poníamos la mesa y poco más han llamado a la puerta  para traernos el menú que Maruchi había elegido. Yo he puesto el postre, no me he matado, si ella no cocina, yo… poco, es más; la próxima vez que se autoinvite yo también llamaré  a GoChef porque lo que nos han traído estaba muy bueno. (Si quieres saber lo del miamol… al final de la receta lo encontrarás)

HUEVOS PARA PASCUA


Ingredientes:

½ l de leche semidesnatada.
3 yemas.
3 c.s de azúcar.
10 grs de Maizena.
1 anís estrellado.
Piel lavada y sin la parte blanca de  ½ limón.
Canela en polvo (opcional).

Elaboración:
Ponemos a calentar la leche (reservamos una poquita) con el azúcar, la piel de limón y el anís estrellado.
Batimos las yemas y le incorporamos la maicena y la leche reservada. Mezclamos todo muy bien, para que no nos quede grumo alguno, si es necesario lo colamos.
Separamos del fuego la leche caliente y le retiramos el anís estrellado y la cáscara de limón. Vertemos con cuidado,  la mezcla de las yemas y volvemos a acercar al fuego, sin parar de remover hasta que espese.  Dejamos enfriar y rellenamos nuestros huevos.  Podemos poner un poquito de canela (si nos gusta) o una galleta.




  El otro día hice galletas de  caramelo y algunas de ellas sirvieron para decorar este postre, rápido, sencillo y divertido.











A lo familiar... para compartir

Maruchi, ahora por favor… que es lo del miamol. “Pues, ya ves, que me he hechado un novio cubano y todo el día me dice ay mi amoooool esto, ay mi  amooool lo de más allá y tanto mi amooool, pues que he olvidado cómo se llama y lo llamo así miamol”. Dioooos Maruchi!!!  “dios, dios… pero soy la envidia del edificio, Otro brindis?” “Por cierto, a mi madre ni palabrita, que todavía no se ha recuperado de mi último desamor”