miércoles, 13 de agosto de 2014

Tejas con Queso, Higos, Mango y Miel

Con Fátima comparto recetas de cocina marroquí, deliciosos tés y maravillosas conversaciones. Me contaba una tarde que en su región hay un dicho popular que reza así: Decidme cómo ha nacido un hombre y os contaré su futuro. Luego pasó a narrarme un bonito cuento que intentaré contarte lo más fielmente posible: “Un vidente había pronosticado al  rey Nimrod que sería destronado por un niño que estaba a punto de nacer. El rey mandó decapitar al vidente por agorero. Luego convocó a sus visires en la sala del trono y ordenó que se diera muerte a todos los recién nacidos. Qué se podía hacer? Adna, embarazada de un niño, Abraham, abandonó su hogar en Urfa sin tener tiempo para recoger sus cosas, amparada en las sombras de la noche, cruzó las callejuelas  con cuidado y se dirigió, atravesando el arco de los orfebres, por la salida sur, a una de las muchas cuevas que había en las colinas que circundaban la ciudad. Allí dio a luz. Abraham llegó con los ojos abiertos, curioso  y vigilante. El bebé no lloró. Adna no tenía leche.  El bebé buscó la mano de Adna, se metió dos de sus dedos en la boca y chupó. Un dedo le dio leche y el otro miel. La versión de Fátima era más larga y también mucho más bonita pero esto es lo que yo recuerdo y te cuento. De paso, te dejo la receta que este cuento me inspiró:

TEJAS  CON QUESO, HIGOS, MANGO Y MIEL



Ingredientes (para 10/ 12 tejas):


1 tarrina de queso crema (o mascarpone)
12 higos (6 + 6 para decorar)
½ mango maduro.
3 c.s de miel de flores.
Unas flores de lavanda (frescas o secas, pero aptas para comer).
2 c.s de almendras picaditas.
2 c.s de almendras  laminadas.
1 c.s de crema de almendras (Almendrina).
Tejas: receta aquí



Elaboración:


En un bol vertemos el queso, la crema de almendras (Almendrina) y la miel y lo mezclamos todo suavemente.


Añadimos las flores de lavanda.
Pelamos 6 higos y los picamos en trozos pequeñitos, igual que el mango (reservamos unas láminas para hacer unos pequeños corazones de decoración con ayuda de un cortador mini).

A la mezcla de queso y miel añadimos las almendras picaditas, los higos y el mango. Con cariño y cuidado integramos todos los ingredientes. Guardamos  en la nevera en un bol tapado con papel film hasta  el momento de servir (preparar al inicio de la comida, para servir a los postres y que las tejas no se ablanden en exceso).

En un plato colocamos nuestros corazoncitos de mango y al lado los 4 higos reservados  para la decoración cortados en gajos, tapamos con papel film y guardamos en el frigorífico hasta el momento de utilizar.



Montaje: En cada teja ponemos un par de cucharadas de la mezcla de queso, miel, frutas y almendras y decoramos con unos gajos de higos y unos corazones de mango.

el boceto y... el resultado

miércoles, 6 de agosto de 2014

Patatas con Corazón Bravo

Carmen  se fue a vivir a un pueblo pequeño, de pocas gentes y cerca de casi ningún sitio como ella dice, porque le gusta salir por las noches alumbrada únicamente por la luz de  la luna a recorrer los campos. Le gusta saber que de la oscuridad de la tierra brota la vida, que aunque a simple vista uno no vea lo que sucede en su interior, hay semillas que germinan, que se abren, que crecen, que serán parte de nosotros. Que hay cosas que no se ven pero que existen.  A pesar de su nocturno horario de paseo, se pone  un sombrero sobre la cabeza pues su abuela Dolores le había dicho, cuando era una niña, que la luz de la luna era igual de poderosa que la del sol y que había que tomar sus precauciones antes de exponerse a ella. A ti te podrá parecer un tanto irrisoria la advertencia de doña Dolores, pero te contaré que un día cuando llegué a comprar un poco tarde (vamos, que estaba a puntito de cerrar, ya recogiendo la mercancía) la señora Chelito, a la que suelo comprar las patatas y algunas cosas de su huerto, me sorprendió que estaba tapando con una vieja toalla de playa la caja donde tenía las patatas y claro, las tuvo que destapar para servirme unas pocas. Como la curiosidad me pico y mucho, le pregunté qué porqué las tapaba y me dijo: “pues para protegerlas de la luz de la luna y que no rebroten”. Como acabas de conocer, tanto mi tendera como doña Dolores, con sus años  y sus kilómetros de distancia comparten (y reparten) conocimientos acerca de lo poderosa que es la luz de la luna.  Creo que voy a seguir este consejo y, como hace Carmen, protegerme antes  de exponernos a la influencia de Selene, y si tu no quieres protección pues quédate con esta receta que preparé  con las patatas protegidas de la luz de la luna que me vendió la señora Chelito:

PATATAS CON CORAZÓN BRAVO



Ingredientes (4 personas):

4 patatas medianas con forma redondeada.
16 mejillones.
1 hoja de laurel.
½ vaso de vino blanco
Tomillo u orégano fresco para decorar.
Salsa Brava:
½ cebolla picada.
2 dientes de ajo.
½ pimiento verde.
½ pimiento rojo.
1 tomate rojo y blando picado (o 4 c.s de salsa de tomate)
1 c.c de pimentón de la vera.
1 trocito de pan duro (+/- lo de una rebanada).
Sal (opcional)
1 guindilla seca.
3 c.s de aceite de oliva virgen extra.
¼ vaso de vino blanco.
½ vaso de agua.

Elaboración:
Limpiamos los mejillones muy bien con agua fría. En una cazuela amplia ponemos el vino blanco y la hoja de laurel e introducimos los mejillones, tapamos la cazuela y dejamos que se abran, cosa que tardará muy poco. Apagamos el fuego y dejamos  en la cazuela los mejillones hasta su uso.

Lavamos bien las patatas y las ponemos a cocer en agua con sal, mientras se cuecen podemos ir preparando la salsa. Otra opción es cocer las patatas al vapor.
Salsa Bravísima
En un cazo echamos 3 c.s de aove y ahí doramos la cebolla y el ajo, cuando estén dorados (pero sin pasarnos) añadimos los pimientos picados y cocinamos unos 10 minutos, a esto le añadimos  el pan en trocitos, damos un par de vueltas y echamos el pimentón e inmediatamente, para que no se requeme, le ponemos el vino blanco y el tomate cocemos unos 10 minutos más y añadimos la guindilla y el agua, cocemos unos 5 minutos y trituramos todo (guindilla incluida) con la batidora (yo lo hago en el mismo cazo), si vemos que está muy espeso añadimos un poquito de agua hasta que tenga la textura que nos guste.
Cuando las patatas estén cocidas, las sacamos  del agua, dejamos enfriar, las pelamos y con ayuda de un vaciador pequeño le retiramos parte de la pulpa (serán el recipiente para los mejillones).
Sacamos los mejillones de sus conchas y ponemos 3 ó 4 en el interior de nuestras patatas huecas, enteros o picados, cubrimos con la salsa brava y para servirlos calientes los metemos unos segundos al microondas a media potencia (para que no exploten). Las bolas de patata las ponemos al lado para completar el plato.
 Al lado pondremos un recipiente con más salsa brava caliente. Que cada uno tome la que sus papilas gustativas aguanten.


Decoramos con unas hojitas de tomillo u orégano fresco.

Nota: Podemos utilizar parte del caldo (colado) de cocción de los mejillones para elaborar la salsa. Aportará un sabor más marinero al plato.

Renota:  Pido disculpas a todos los que venís hasta mi cocina por no poder atenderos un poquito mejor, pero circunstancias familiares (tristes y dolorosas) hacen que pase muchas horas en el hospital.  Siempre que puedo, me paso por vuestras "cocinas", cierto es que no tanto como deseo. Un enorme abrazo y gracias por seguir viniendo hasta aquí.