domingo, 28 de septiembre de 2014

Pastel de Dulce de Leche, Queso e Higos frescos

Cómo puedo describirte la primera vez que me topé con él? Deja que te diga, le vi con los ojos, con el cuerpo y con el alma. Estaba sentado en los escalones de la Pontificia con su amigo Javier. Quise seguir avanzando pero las suelas de mis zapatos echaron raíces que se clavaron en los adoquines del suelo. Fue mirarle y sentir que mi vida hasta entonces había transcurrido a un ritmo triste. ¡Ojalá pudiera ser capaz de transmitirte aquel instante en el que sentí que me alineaba con los deseos  que la vida me tenía reservados! Carmen me agarró del brazo y tiró de mi para que siguiéramos caminando, ya en  la calle Meléndez le pregunté Crees que le volveré a ver? Ella se rió, como nos reímos todos cuando tenemos veinte años y es otoño. Y como era un deseo de la vida, la vida empezó esa misma tarde a prender mi alma en la suya. El cuento ya estaba contado. Cuando se marchó me sentí sola y  abandonada, pero no ha sido algo que me haya sucedido a mi sola, porque todos los que le han conocido comparten este sentimiento. Tan dulce como fue aquella  tarde de otoño en la que mi corazón empezó a latir en el suyo, así quiero que sea el sabor que te traiga mi receta de hoy:

PASTEL DE DULCE DE LECHE, QUESO E HIGOS.


Ingredientes:

Base:
180 grs galletas speculoos.
90 grs de mantequilla
Relleno:
1 bote de dulce de leche.
1 tarrina de queso crema (tipo Philadelphia)
2 yemas de huevo.
Cobertura:
2 láminas de gelatina.
Higos frescos (cantidad suficiente).
1 vaso de vino dulce de Málaga.
unas flores frescas de lavanda (opcional).




Elaboración:       
 
Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Con esta mezcla forramos el fondo de nuestro molde, aplastando bien para que quede lo más igualado posible.
Mezclamos el dulce de leche, las yemas y el queso y batimos ligeramente esta mezcla.
Encendemos el horno a 180º.
Vertemos sobre la base de galleta y metemos en el horno unos 25 minutos aproximadamente.
Mientras se enfría nuestra tarta preparamos la cobertura.
Lavamos y cortamos los higos en cuartos.

Rehidratamos 5 minutos, en agua fría, la gelatina.
Calentamos el vino dulce en el microondas (con medio minuto es suficiente) y en el disolvemos la gelatina bien escurrida.

Colocamos los higos sobre nuestro pastel y con ayuda de una cuchara vamos vertiendo la gelatina cuando ya empieza a enfriar y espesar.
Ponemos unas flores frescas de lavanda por encima de nuestro pastel, lo aromatizarán agradablemente.


martes, 23 de septiembre de 2014

Leche Frita de los Angelitos Negros.

Pienso en mi madre y ahí está, cocinando, cosiendo y rezando. Y en este caso el orden de los factores no altera para nada el resultado: una madre excepcional, de las que se cuentan con los dedos de la mano y te sobran tres.  Es más, estoy  convencida que ahora mismo estará ahí en el cielo con su rosario de palo de rosa preparándoles leche frita para sus angelitos negros. Porque también es cierto que los angelitos para los que desde hace poquito empezó a cocinar Nardi no pueden tener otro color, tu sabes por qué te digo esto. Recuerdo una tarde de mi infancia que entré corriendo en casa porque fuera llovía, la cocina olía de maravilla, le pregunté a mi madre qué estaba haciendo, me dijo: acércate,  el secreto es que esta cazuela tiene labios y puede contarte historias si dejas  que tus orejas oigan o que tu nariz huela. Cierra los ojos y  escucha. La obedecí, cerré los ojos, me agaché despacio y dejé que el vapor que salía de la cazuela subiera lentamente por mi nariz y  acariciara mis labios… no pude  por menos, primero me relamí los labios y acto seguido metí el dedo en aquella crema caliente, blanca, suave… recibí un pequeño “toque de atención” (mi madre nunca nos pegó) al mismo tiempo que la punta de mi dedo índice se convertía en un pequeño volcán de sabores… Esta es la receta de la leche frita que a partir de ahora se cocina en el cielo y como yo ando reñida con los “jefes” de ese lugar, te la voy a dejar, para que no sólo la disfruten ellos,  por si la quieres preparar algún ratito de estos:
LECHE FRITA DE LOS ANGELITOS NEGROS.



Ingredientes:


½ l de leche entera (mejor pasteurizada)
6 c.s rasas de harina. ( nada de maizena, harina)
10 c.s con copete de azúcar.
3 anises estrellados.
La cáscara (sólo la parte amarilla) lavada de ½ limón.
Unas gotas de zumo de limón.
Para el rebozado:
Harina (cantidad suficiente).
2 huevos batidos.
Aceite de girasol para freír.
Azúcar para espolvorear por encima.

Mi aportación a la decoración:
Algodón de azúcar.
Bolitas de anís de colores.



Nota:
La mayoría de las recetas de mi madre se medían en cucharadas, pero si quieres, una cucharada sopera vienen a ser  +/- unos 10 grs.
Los niveles de goloseo en casa los marcaba mi hermano el mayor que, por cierto, tenía el listón tirando a alto, así que si en tu casa no sois muy golosos reduce un poquito la cantidad de azúcar.


Elaboración:

Del ½ litro de leche separamos un poco para un bol.
Ponemos a calentar en un cazo la leche con el azúcar, los anises y la cáscara de limón. Mientras se va calentando,  en la leche que hemos separado desleímos la harina muy bien, para que no nos queden grumos.
Removemos la leche para que el azúcar se deslía.
Cuando la leche empieza a hervir, retiramos la piel del limón y los anises e incorporamos la harina desleída y sin parar de remover dejamos que vaya espesando la mezcla.
Preparamos un molde o una bandeja donde irá nuestra leche (yo suelo mojarla con agua fría)
Cuando tenga la textura de unas natillas espesas, vertemos nuestra leche en el molde y la rociamos con unas gotitas (gotitas, no chorretón) de zumo de limón. Dejamos enfriar bien, bien.
Ponemos una sartén con aceite al fuego.
Cortamos y rebozamos, primero por harina, después por huevo y freímos, primero por un lado y luego por otro… sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
















miércoles, 17 de septiembre de 2014

Salpicón de Rape, Berberechos y Langostinos

El sábado Maruchi se   autoinvitó a comer pues así rematábamos la temporada de verano y como hacía tiempo que no nos veíamos quiso aprovechar para "confesar" (y tengo  su aprobación para que yo te lo cuente ahora a ti) su experiencia única e irrepetible, aclarándome que  ha dejado  escrito ante notario que  esto no volverá a sucedérle, y menos, en una piscina pública. Te pongo en situación: con tanto  ir y venir del amor al desamor y vuelta al amor pasando por unas cuantas cajas de bombones y alguna que otra de dulces variados, el hermoso cuerpo de Maruchi este año lucía generoso, de pareo obligatorio, para que nos entendamos. Y  según  ella, nunca debió aceptar la invitación de su sobrina de 25 años para acompañarla a la piscina (y menos en ese pueblo donde todos se conocen).Su confesión : De entrada me enfundé, si, me enfundé en un bañador negro que estiliza más, de esos que aprietan y aprietan. Que una talla te quitan, pero la respiración… también,  estoy tan tranquila nadando y veo a mi sobrina que ¡hale hop! Con un pequeño impulso saca medio cuerpo del agua, se gira y posa sus nalgas en el borde de la piscina y nada… a tomar el sol se ha dicho. Yo que lo veo me digo a mi misma: “Maruchi, si ella puede, por qué tu no?” así que me acerco al borde de la piscina, tomo impulso y… me quedo allí, con las manos clavadas (igualito que ella) brazos estirados, medio cuerpo fuera de la piscina y el otro medio dentro, con todiiiito el borde de la piscina clavándose en mi pubis… pero algo está fallando! Empiezo a patalear con las piernas dentro del agua intentando (inútilmente) conseguir el impulso necesario… y lo de creer que conseguiré girar el culo 180º para sentarme en el bordillo, eso… ciencia ficción! Y así me quedé, con el mapamundi que con tanto bombón he conseguido por culo, girado a los nadadores y sin saber cómo concluir  tan caótica situación. A duras penas logré sacar el cuerpo de la piscina, las piernas aún seguían dentro. Una pierna salió ilesa, la otra con mayor esfuerzo y la rodilla como la de Nuestro Señor en pleno Calvario, también salió. Mientras, mi sobrina y sus auriculares estaban tomando el sol a dos toallas de distancia estaba yo con las manos doloridas, la rodilla despellejada, sin apenas oxígeno en los pulmones y el pubis dolorido por los cuatro costados. Para que luego digan que la natación es un ejercicio muy completo… si, si. Qué?  –Creo que lo del notario ha sido un gran acierto y después de lo que me has contado la comida que he preparado te parecerá una ironía o una penitencia, según se mire:

 SALPICÓN DE RAPE, BERBERECHOS Y LANGOSTINOS.





Ingredientes (4 personas):

6 Carrilleras de rape.
24 langostinos.
1Kg Berberechos.
1 Pimiento rojo.
1 Pimiento verde.
1 Cebolla tierna grande.
Cilantro.
2 huevos cocidos.
4 hojas de laurel.
Sal (opcional).
¼ vaso de aceite de oliva virgen extra (aove).
½ vaso de vinagre de manzana.
¼ vaso de vino blanco + ¼ vaso de vino blanco



Elaboración:
Ponemos los huevos a cocer desde agua fría y cuando empiece el agua a hervir los tenemos no menos de 10 minutos ni más de 12 ( de esta forma conseguimos que la yema quede perfectamente amarilla y no le salga ese cerco oscuro)y una vez cocidos los pasamos inmediatamente a agua fría (para cortar la cocción).
Ponemos agua con sal y una hoja de laurel y cuando comience a hervir cocemos un par de minutos las carrilleras de rape, enseguida estarán. Escurrimos y dejamos enfriar.
Lavamos los berberechos en abundante agua salada para que suelten toda la arena posible y los dejamos en un escurridor.
Ponemos una cazuela con ¼ vaso de vino blanco y 2 hojas de laurel al fuego, cuando rompa el hervor vertemos los berberechos, tapamos la cazuela y dejamos que se abran al vapor. En 4 ó 5 minutos estarán listos.
Si los langostinos son frescos:
Preparamos un bol con agua y unos hielos.
Ponemos agua en una cazuela con una hoja de laurel y un chorrito de vinagre y cuando rompe el hervor añadimos los langostinos, cuando vuelve a hervir el agua retiramos los langostinos y los pasamos al bol con agua y hielos. Los sacamos y reservamos.

Picamos los pimientos y la cebolla en cuadraditos pequeños  y lo ponemos en una ensaladera y añadimos el rape desmenuzado “groseramente” (que se note), los berberechos y los langostinos pelados. Añadimos el cilantro picadito,   ½ vaso de vinagre, ¼ vaso de vino blanco, ¼ vaso de aove, sal y pimienta al gusto y removemos todo bien. Finalmente rallamos los huevos cocidos por encima (con el huevo rallado conseguimos que la salsa “espese” un poco y se suavice. Mezclamos todo y servimos.