domingo, 27 de septiembre de 2015

Coquetas de Yuca y dos salsas

Aquella mañana de domingo, vestida, perfumada y bien peinada, como si fuera en busca de novio o a Misa Mayor en la  Catedral, Manuela cruzó el portón de madera y salió al vapor de la calle. Su proa apuntaba hacia la casa de su amiga Irene, porque necesitaba comunicar sus sueños truncados y todas sus ensoñaciones y elucubraciones a cerca de lo que pensaba sería su futuro más próximo y además llenar un poco su estómago, y no conocía en el mundo mejores oídos que los de su amiga Irene y mejor magia gastronómica que la de doña Prudencia, capaz de transformar a golpes de imaginación la simplicidad de los productos hasta llegar a convertirlos en  auténticos regalos para cualquiera de los sentidos. A pesar del calor, encontró la plaza de Los Encantes abarrotada de gentes: mientras unos vendían las cosas más inimaginables, otros compraban o soñaban comprar; mientras unos expulsaban por cada poro de su piel el último sudor haciendo footing, otros sonreían, frescos, detrás de sus cervezas bien heladas; mientras estos salían de la iglesia, aquellos tomaban un trago en el bar y se desahogaban maldiciendo en voz alta… un indigente pedía limosna en las escaleras de esa iglesia, poca era la generosidad de tanto devoto y  reza rosarios como salía por la  puerta. Un negro, fuerte y con gafas de sol vendía collares de todos los tipos y colores. Un pintor, al cual le faltaba una pierna, intentaba plasmar en su lienzo la esquina de la plaza y la calle de La Esperanza… En medio de aquel vértigo Manuela trató de ubicarse a sí misma y no lo consiguió. Por fin llegó a casa de Irene, donde su madre, doña Prudencia, había preparado:

COQUETAS DE YUCA y dos salsas



Ingredientes:

1 yuca mediana.
Carne picada (½ pechuga de pollo).
1 cebolleta.
2 c.s de aove.
¼ de mango (muy picado).
Unas hojas de cilantro.
PanKo (o pan rallado).
Aceite de girasol para freír (cantidad suficiente).
Ali-oli 12 c.s (mejor si es casero).
1 c.c de pasta de frambuesa.
Unas gotas de tabasco (opcional y al gusto.
2 c.s de salsa (escurrida) de tomatillo verde (salsa mejicana, de venta en grandes superficies).

Elaboración:
Coquetas de Yuca:
Pelamos y cocemos la yuca troceada en agua con sal.
Una vez cocida, la hacemos puré (mejor con un tenedor), y reservamos.
Ponemos  una sartén  al fuego con el aceite y cuando esté caliente añadimos la cebolleta muy, muy picadita. Antes de que se dore la cebolleta, añadimos la carne picada de pollo y la sofreímos. Cuando el pollo este hecho, apartamos la sartén y fuera del fuego le añadimos el mango picado muy chiquitín y el cilantro. Reservamos.
Tomamos una porción de yuca en la palma de la mano (como una cucharada sopera con copete) y le hacemos un hueco en el medio  donde depositamos una pequeña porción de nuestro relleno.   Cerramos nuestra bola-bolita de yuca bien, que no pierda el contenido.
Seguimos hasta rematar el puré de yuca y el relleno.
Una vez formadas todas las bolas-bolitas las pasamos por pan rallado o panko y las freímos en aceite caliente hasta que estén doraditas.


Servimos calientes  acompañadas de nuestras salsas, una no pica y la otra si.
Si las bolas se nos “secan” un poco, podemos humedecerlas ligeramente con un poquitín de agua, antes de pasarlas por el pan rallado.


Salsas:
Alioli de  Frambuesa:
6 c.s de alioli casero.
1 c.c de pasta de frambuesa.
Mezclar el alioli y la pasta de frambuesa muy, muy bien que queden perfectamente integrados.
Alioli de Tomatillo Verde:
6 c.s de alioli casero.
2 c.s escurridas de salsa de tomatillo verde.


Escurrir muy bien la salsa de tomatillo verde y ponerla en un bol junto con el alioli y unas gotas de tabasco. Integrar muy bien los ingredientes y habremos conseguido una deliciosa y picante salsita para acompañar nuestras coquetas.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Paté de Centollo y Pescado de Roca

Apenas asomaba su cuerpo  a la adolescencia su mente ya empezó a comprender cómo era el proceso: los prejuicios eran como espinas en las manos y las certezas, en cambio, llegaban con un erizamiento en el estómago, punzante y molesto. Pero ambos funcionaban como semillas y, sólo si caían en terreno fértil, podían crecer y convertirse en dolorosos presentimientos. Así pues, nada más que Dolores sintió la certeza de vivir en un pueblo minado de prejuicios y envidias tuvo el claro presentimiento de que para poder continuar viviendo necesitaba arrancarse de la vida los años vividos en el pueblo, este presentimiento vino acompañado de una certeza: a los dieciocho años y sin apenas despedirse de nadie más que de sus padres, Dolores se fue. Llegó cruzando el océano hasta una ciudad con alma de mujer que la acogió amorosamente y le ofreció un paisaje rodeado de sol, música y mar. Allí empezó a llamarse Lola y dejó de resistir el miedo ajeno, la costumbre de bajar la cabeza y dar con los ojos  en el suelo. Y empezó a pelearse con la vida, a cantar, a soñar, a bañarse en un mar limpio y a amar en una playa de arena fina y cálida que latían en  ella como un deseo inalcanzable pero  al que no es posible renunciar. El sol, la playa, la arena, el mar, el amor y Lola:

PATÉ/ PASTEL  DE  CENTOLLO Y PESCADO DE ROCA



Ingredientes:

1 centollo (a poder ser autóctono).
Pescado de roca (salmonetes, cabracho…) cocido y limpio de piel y espinas.
6 pimientos de piquillo (en conserva)
4 huevos.
200 ml de nata.
3 c.s de tomate frito.
Sal y pimienta (al gusto)
Mantequilla y pan rallado (para el molde)
Nota: el peso total de la “carne” del centello y el pescado de roca eran 350 grs.

Elaboración:
Cocemos el pescado en un caldo corto con un poco de vino blanco y  una zanahoria, una hoja de laurel y un puerro (podemos colar y guardar este caldo para un arroz de pescado, una sopa…).
 Sacamos el pescado del caldo, lo dejamos enfriar un poco y con cuidado le quitamos la piel y todas las espinas, nos quedamos sólo con la “carne”.


Si el centollo está vivo lo ponemos a cocer en agua fría con sal durante 18 minutos (consejo de  Marc, mi pescadero, que de esto sabe y mucho). Lo sacamos del agua, dejamos enfriar y procedemos a retirar todo lo comestible que tenga el animalito, con sumo cuidadín de no dejar ningún trozo de su duro caparazón por ahí.


En el vaso de la thermomix (o en el de la batidora, o en un bol amplio) ponemos todos los ingredientes y trituramos bien.
Untamos un molde que pueda ir al microondas con mantequilla y lo espolvoreamos un poquito con pan rallado y cocemos  a máxima potencia durante 12 minutos.



Nota: Puedes prepararlo de manera tradicional en el horno al baño maría te llevará unos 35 minutos a 180º, partiendo de que el agua de la bandeja esté ya caliente.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Nutella y Plátano: Hojaldre

Te cuento: ayer me llamó Maruchi para decirme que se pasaba a tomar un café y contarme “un poco por encima” lo que habían sido sus vacaciones familiares de este caluroso, ventoso, lluvioso, tormentoso y hasta atormentado verano.  Maruchi no tenía algún otro plan que no fuese el de pasar un verano tranquilo y relajado en la casa del pueblo y así se lo hizo saber a sus hermanos en maldita la hora, según sus propias y arrepentidas palabras, pues también ellos, en la misma conversación se pusieron a repartir generosamente (y no dinero o prevendas)… uno la dejó al cuidado de los tiestos; otra al cuidado, supervisión y vigilancia de su hija de dieciocho, siempre malhumorada y tocapelotas; el mediano le encasquetó su pequeño y malcriado perro, que no hay dios que lo aguante porque se pasa el día ladrando y la hermana pequeña le pidió (ordenó) que ya que ella no iba a hacer “nada” que se quedara con la abuela "porque si me la llevo a la playa a lo mejor le da un golpe de calor y mejor que en la casa del pueblo no  va a estar en ningún sitio, total, sólo hay que aguantarle un poco su mal genio e  ironías, controlar que tome la medicación y estar atenta que no se pase ni con los dulces ni con el anís, con un copa al día sobra, le sobra" He acabado hasta el mismísimo chiquirritín de familia, plantas y perro…el próximo verano me voy a Islandia como que el día tiene veinticuatro horas. El maldito chucho se escapó tres veces y me tocó peregrinar varias horas por los alrededores en cada búsqueda, eso sin contar los sofocones que pasé por miedo a que se hubiera perdido. La abuela no paraba de enzarzarse con la tocapelotas de la Paloma y la joía niña no paraba de liarse con la abuela… un sinvivir, lo dicho. La niña en cuestión no es más tonta porque no entrena. Por qué dices eso, Maruchi? Para muestra un botón, y ríete si quieres. Pues no llega un día y dice: me han invitado a una fiesta ibicenca con elección de misses y misters. La abuela preguntó que qué era eso y ella le dijo que había que ir vestidos de blanco, a lo que la abuela soltó que con su tipo (la niña está bastante redondita) ella iba a parecer el muñeco de Michelín. La que se armó en poco rato! Pero eso no fue lo peor, la niña va y dice que su amigo Andrés, que es el camarero de la disco donde era la fiesta, cuando la llamó le preguntó si sabía llevar bandejas, que no entendía eso y que tampoco entendía por qué tenía que estar a las ocho y media si la fiesta no empezaba hasta las diez y media, que le había dicho no sabía muy bien qué de montar mesas y canapés y que a siete veinte la hora. Conclusión yo no quise decirle lo tonta que era, se fue a “su fiesta” a la hora ya estaba de vuelta ibicenca,  con un cabreo de mil demonios, despotricando en todas las lenguas conocidas y alguna desconocida y buscando desesperadamente el bote de Nutella. Maruchi siguió desahogándose y llegó a la conclusión de que como diría don Vito: “La familia es la familia” y como dice ella: Y al final  todo tiene su fin … el verano también. 


HOJALDRE DE NUTELLA Y PLÁTANO


Ingredientes:
1 masa (rectangular) de hojaldre refrigerado.              
2 plátanos de Canarias no muy maduros.
6 c.s de Nutella.
1 huevo batido (para pintar el hojaldre).
Azúcar  y canela (para espolvorear sobre el hojaldre).

Elaboración:
Extendemos la masa de hojaldre sobre papel de hornear (o el que viene con la propia masa) y la dividimos/cortamos en dos partes iguales.

Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas (calculamos que sean suficientes para cubrir el hojaldre).
Picamos con un tenedor o un palillo la parte de hojaldre que será la base(para que no suba)y extendemos la nutella formando una capa sobre la que colocaremos rodajas de plátano.
Cubrimos con la otra mitad de hojaldre, picamos un poco, pincelamos con el huevo batido y espolvoreamos ligeramente con azúcar y una pizca de canela.

Introducimos en el horno, previamente precalentado, a 200º y cocemos unos 20-25 minutos, hasta que adquiera un bonito color dorado. (Suelo precalentar el horno con calor arriba y abajo y luego cocer con calor abajo y aire).


domingo, 6 de septiembre de 2015

Patacones con Ensalada de Feta

La brisa amable de la tarde resultaba una bendición en medio del calor del verano. Sentado en el muro, con los árboles detrás y los pies colgando hacia los arrecifes, tenía la sensación de sentirse libre de la tiranía del tiempo y disfrutó con la idea de que podría pasar en aquel lugar el resto de su vida, dedicado únicamente a mirar el mar, y a cantar boleros. Juan sólo cantaba boleros en dos situaciones: cuando creía que podía enamorarse o cuando ya estaba desesperadamente enamorado, que era su único modo de enamorarse. A pesar de que su suerte en amoríos no había sido especialmente propicia para cultivar sus cualidades bolerísticas, varias de esas letras, compuestas con las mismas palabras para cantarle al amor, o al desengaño, al odio o a la pasión más pura, se habían prendido en su memoria en sus etapas cíclicas de apasionado enamorado, durante las cuales las había cantado, incluso fuera de la ducha. Y había uno en particular que le gustaba sobre cualquier otro bolero: “Te extraño”. Para Juan este bolero expresaba su pretensión de permanencia: siempre deseaba que las mujeres que lo amaban arrastraran sin remedio la huella de su amor, como un buen sabor en la boca. Y esa tarde tenía ganas de cantar boleros, aun sabiendo que no estaba enamorado y presintiendo claramente que estaba muy lejos de esa posibilidad. Esa tarde Juan tenía ganas de cantar boleros y yo hoy tengo ganas de prepararte una fusión caribeña-mediterránea que te dejará un agradable sabor de boca como la huella de un bonito amor…


PATACONES CON ENSALADA DE FETA
(y aliño de chutney de mango)


Ingredientes (2 personas):
* 3 patacones por persona
1 plátano macho (no muy  maduro).
½   cebolla morada.
1 rodaja de piña natural.
10 tomates secos en aceite.

Queso feta (cantidad suficiente)
Unas hojas de albahaca.
18 uchuvas (Physalis).
Aceite de girasol para freir.

Aliño:
2 c.s de chutney de mango (de compra)
4 c.s de aove.
1 lima (su zumo).
Pimienta negra un toque.

Nota: Suelo comprar el queso feta en trozos y luego lo conservo en aceite con alguna aromática, este aceite es el que aprovecho para aliños y ensaladas, como en este caso.

Elaboración:
Cortamos el plátano macho en trozos de unos 3cm. Y lo doramos por todos los lados en aceite caliente, sólo dorado (en un par de minutos estará).


Lo dejamos escurrir sobre papel de cocina, luego ponemos el plátano entre dos plásticos y lo aplastamos con la pataconera (si no se tiene pues cuestión de rodillo: se aplana con el rodillo entre dos plásticos). 
Una vez tenemos los patacones (tortillas de plátano) los pasamos otra vez por aceite (mejor de girasol o de maíz) bien caliente para que queden crujientes y doraditos.

 Los volvemos a colocar sobre papel de cocina para que escurran el exceso de gracia y pasamos a elaborar nuestro aliño y nuestra ensalada.


Aliño: mezclamos en un bol todos los ingredientes del aliño (utilicé  el aceite donde conservo el queso feta), removemos bien y dejamos hasta el momento de su uso, que volveremos a remover para repartir sobre los patacones.
Ensaladas:

Sobre la base de patacón colocamos trocitos de queso feta, de tomate seco en aceite, trocitos de piña, albahaca, cebolla morada y uchuvas y cuando los tenemos todos…los regamos con el aliño.
la ensalada sobre el patacón pero sin el aliño

La ensalada con su aliño.