domingo, 18 de octubre de 2015

Habas de Sanabria con Algo del Mar

Azotada por granizo, ventisca y los primeros copos de nieve, la ciudad empezó a perder su color; se fue la luz, todo se volvió gris y blanco. Más que otoño parecía que el invierno hubiera entrado cabalgando furioso por los cuatro arcos de la muralla que rodeaban la ciudad. Días así eran un claro presagio de lo que serían los siguientes, la vida comenzaría a transcurrir puertas adentro, tiritando, lo más cerca posible de chimeneas, estufas o radiadores. María todos los inviernos recordaba y con el recuerdo volvía a vivir con la misma angustia aquella mañana del invierno de  sus ocho años en que se despertó llorando porque le habían contado que cuando una persona se moría su cuerpo se enfriaba y ella, ese día se había despertado helada y, tenía miedo. Ahora el frío le partía la piel y le calaba los huesos, le llegaba hasta la médula, motivo por el cual apenas se asomaba afuera. Con semejante tiempo y temperaturas las calles se volvían intransitables y la gente andaba encogida, envuelta en lana y gruesos paños y protegida por, a veces, temibles paraguas. Lo más triste de todo, para María, era que hasta los pájaros parecían haber desaparecido por la llegada del frío. Y como el frío empieza a tocarnos:


HABAS DE SANABRIA CON ALGO DEL MAR


Ingredientes (2 personas):

150 grs de habas de Sanabria.
1puerro pequeño (la parte blanca).
1 zanahoria pequeña pelada.
1 diente de ajo con la piel (lavado).
1 cebolla (en dos mitades).
1 hoja de laurel.
4-6 cigalas.
300 grs de berberechos.
3 carrilleras de rape (unos 125 grs aprox).
Unas ramitas de perejil.
Unas hebras de azafrán.
½ vaso de vino blanco de Jerez.
5 c.s de aove (aceite de oliva virgen extra).

Elaboración:

La noche anterior, lavamos y ponemos a remojar la habas.
Ponemos los berberechos en abundante agua fría  con sal, para que suelten todas las arenas y no nos llevemos una desagradable sorpresa luego.
 En agua fría, ponemos a cocer a fuego lento ( en olla a presión 20 minutos, en cazuela de hierro fundido  dos horas)  las habas junto  con el puerro, la zanahoria, media cebolla, el diente de ajo, una hoja de laurel y 2 c.s de aceite de aove. Una vez cocidas, retiramos el puerro, zanahoria, cebolla, ajo y laurel. La cantidad de agua que suelo poner al principio es la que cubre a las habas y una poquita más y le voy añadiendo si necesita más, siempre fría, por supuesto.
Picamos las carilleras de rape en un par de trozos o tres. Reservamos.
 Quitamos las cabezas a las cigalas (reservamos las colas junto con el rape), y las ponemos en una sartén con una c.s de aceite dejamos que suelten todo el jugo posible. Ayudamos a ello aplastando con una cuchara de madera. Reservamos este jugo (colándolo) que  luego se lo añadiremos a nuestras habas.
Picamos muy menudita la otra media cebolla y la “ablandamos” en un 2 c.s de aove, sin que llegue a dorarse.
Tostamos un poquito el azafrán y lo echamos en un mortero junto con unas hojas de perejil y ½ diente de ajo, machacamos bien y a esto le añadimos el vino blanco de jerez.
Cuando la cebolla de la sartén esté blandita le añadimos los berberechos bien lavados y escurridos y según empiezan a abrirse le echamos el contenido del mortero (azafrán, perejil, ajo y vino de jerez) dejamos que se abran todos.


Una vez cocidas nuestras habas, retiramos el puerro, zanahoria, cebolla, ajo y laurel y añadimos a la olla el jugo de las cigalas así como los trozos de carrilleras de rape, las colas de cigala y los berberechos con su salsa y dejamos que todo junto hierva unos 5 minutos más. Rectificamos de sal y servimos enseguida.



domingo, 11 de octubre de 2015

Lomo Caramelizado con Mango Y Chutney de Cerezas

Desde la ventana de aquella habitación disfrutaba de una vista que se le antojaba como un cuadro impresionista, compuesto por la calle flanqueada de camelios viejísimos, una mancha verde difusa bajo el sol pero capaz de refrescar sus ojos adoloridos, un mundo insignificante del que conocía cada secreto y cada alteración: un nuevo ruido de gorriones, una rama que empezaba a morir, un cambio de follaje advertido por la oscuridad de aquel verde perpetuo y difuso,salpicado de hermosos colores en época de floración . Detrás de los árboles una iglesia de rejas altas, torre baja y paredes viejas y algunos edificios apenas entrevistos y muy al fondo el mar, que sólo se percibía como una luz y un perfume remoto. La calle vacía y cálida y su cabeza apenas vacía y un poco turbia, y pensó cuánto le gustaría estar sentado bajo uno de aquellos camelios, tener otra vez dieciséis años, un perro para acariciar y una novia para esperar: entonces, sentado allí  con la mayor simpleza, jugaría a sentirse muy feliz, como casi había olvidado que se puede ser feliz, y tal vez hasta lograría recomponer su pasado, que entonces sería su futuro, calcular lógicamente cómo iba a ser su vida.  Le encantaba calcularlo pues trataría de que fuera distinta: aquella larga cadena de errores y casualidades que habían formado su existencia no se podían repetir, debía haber algún modo de enmendarla o al menos romperla y ensayar otra fórmula… Otra fórmula o forma es la que te propongo para preparar la cinta de lomo:


LOMO  CARAMELIZADO CON MANGO
Y CHUTNEY DE CEREZAS


Ingredientes:

1 kg de cinta de lomo en una pieza.
1 mango.
Azúcar moreno ( 2-3 c.s).

Chutney de cerezas:
500 grs de cerezas.
1 cebolla morada.
8 c.s de azúcar moscovado.
200 ml de vinagre de manzana.
100 ml de vinagre de cerezas (sustituible por el de manzana).
2 c.s de jengibre fresco rallado.
Ralladura de 1 limón.
1 c.c de canela
½ c.c de sal.
4 clavos de olor molidos.
4 semillas de cardamomo molidas.
¼ c.c de nuez moscada.
2 c.s de almendras laminadas.

Elaboración:
Lomo caramelizado:
Limpiamos de la mayor cantidad de grasa posible la cinta de lomo.
Con un cuchillo afilado le hacemos un pequeño agujero en el centro de la cinta de lomo (será donde colocaremos el mango).
Pelamos y contamos el mango, longitudinalmente) en 4 trozos y con cuidado y “pericia” rellenamos el lomo. Seguidamente lo atamos con hilo de cocina para darle forma y asegurarnos de que su relleno no se saldrá.
Lo colocamos en un recipiente adecuado para el microondas y lo ponemos a máxima potencia 7 minutos.  Lo sacamos, le damos la vuelta y lo ponemos otros 5 minutos más.  (La potencia de mi microondas es de 850 W).
Dejamos enfriar el lomo totalmente. Una vez frío, le quitamos  la cuerda y lo pasamos a una sartén, sin aceite, y lo “rebozamos” en azúcar moreno.


Encendemos el fuego y le vamos dando vueltas al lomo para que se vaya caramelizando por todos los lados.

Chutney de Cerezas:
Ponemos todos los ingredientes en una cazuela y dejamos que cuezan a fuego medio-bajo de 1 a 1 hora y media,  hasta que espesen  a nuestro gusto. Cuando queden unos 10 minutos para apagar el fuego incorporamos las almendras laminadas.
Nota: Con esta cantidad me han salido tres tarritos.



La idea original del chutney de cerezas se la debo a mi amiga Sofía, ella siempre tiene "Mil ideas y Mil proyectos"Gracias!!! ha pasado a ser uno de mis favoritos junto con el de mango.


Este plato está delicioso frío, si lo quieres caliente o templado...utiliza el microondas.

domingo, 4 de octubre de 2015

Bizcocho de Naranja y Azahar

Le vió aparecer por la puerta del viejo bar y sintió en los brazos y las piernas una flojera de títere inservible que añora un rincón tranquilo. Se arrepintió de aquella cita como Judas de haber vendido al Maestro. Deseaba que todas las ausencias acumuladas en los últimos años siguieran contenidas en alguna habitación de su alma ¡Cuán difícil le resultaba! Según avanzaba él, sonreía ella, cada paso que daba él, ella pensaba  en cómo le gustaría tener entre sus dedos un cigarro de aquellos que antaño solían fumar “a medias”, sin huir pero huyendo amordazó sus nervios con una sonrisa más amplia. Se levantó para facilitar lo que más temía pero también más deseaba: su abrazo. Sólo él sabía abrazarla. Y a pesar del tiempo transcurrido pudo comprobar que seguía haciéndolo como si no hubiera pasado un solo minuto desde que se hubieran visto por última vez. Su cerebro avanzó hasta el rincón más oscuro, allá donde se guardan las preguntas que uno no debería hacerse nunca y, se hizo una pregunta: A cuántas habrás abrazado así desde que ya no me abrazas a mí? Para que su corazón no empezara a llorar, halló una respuesta muy rápido: ¡Qué afortunadas han sido todas! Comenzaron con las formalidades típicas y tópicas, esas que empezaron a romper el hielo que el paso del tiempo había ido formando cual iceberg entre ellos. Ellos que habían sido nosotros. La conversación fue avanzando y con ella la tarde que dejó que la noche cayera como un pañuelo sobre un truco de magia. Con la noche, el momento de la despedida. Se estrechó contra ella y la besó en los labios. Sabía a tarde de otra época, a humedad de siesta, a hierba rozada por el agua, fue como volver a sumergirse en el río donde se descubrieron por primera vez aquel verano. Comprobó que en sus labios estaba escondido el verano, todos los veranos… “Ahora que has vuelto, podremos vernos más a menudo, no crees?” Claro, cómo no!! Según caminaba iba pensando cómo todo lo que habían amado permanecía en ellos aunque se hubiera perdido en el tiempo. Todo había cambiado pero les quedaban los recuerdos. Y yo deseo que quede en tu recuerdo, cuando lo prepares, este fantástico:

BIZCOCHO DE NARANJA Y AZAHAR



Ingredientes:

250 grs de azúcar.
1 naranja entera de zumo, bien lavada y sin pelar.
3 huevos.
2 c.s de agua de azahar.
100 grs de mantequilla salada a temperatura ambiente.
160 ml (170 grs) de leche evaporada.
250 grs de harina.
50 grs de maizena.
1 sobre de levadura Royal.
7 rodajas de naranja confitadas (opcional).

Elaboración:
Ponemos en el vaso del Thermomix el azúcar, la naranja troceada y los huevos y programamos 3 minutos a 37º en velocidad 5.

Añadimos la mantequilla, la leche evaporada y el agua de azahar y mezclamos todo a velocidad 3 durante unos segundos.
Incorporamos la harina, la maizena y la levadura y mezclamos todo 15 segundos en velocidad 2 ½ . 
Terminamos de mezclar con la espátula.

Engrasamos un molde de plum-cake con mantequilla y lo forramos con papel de hornear, vertemos la mezcla en él, procurando no llenar más de 2/3 del mismo. Sobre la superficie colocamos unas rodajas de naranja confitada y espolvoreamos con azúcar, para que al cocerse el bizcocho se forme una costra.

Introducimos en el horno precalentado a 180º  unos 30 minutos  con calor abajo y aire. Lo colocamos en el segundo nivel empezando por abajo.



Nota: Como me sobró un poco de masa la utilicé en unos moldes de silicona (sin engrasar), primero puse la rodaja de naranja y encima eché la masa de bizcocho y el resultado me gustó muchísimo (los saqué del horno a los 20 minutos).