domingo, 29 de noviembre de 2015

Magdalenas de Bacon, Orégano y Tomates Perla

La luz atraviesa la tela de la cortina e ilumina la habitación escasamente, como si fuera el destello agónico de un atardecer. Un aguacero estruendoso y prolongado acaba de finalizar, dejando en el aire esa límpida humedad que refresca los pulmones. Decide salir a caminar. Con las manos metidas en los bolsillos de la gabardina, recorrer las calles semidesiertas. El sol vuelve a oscurecer y al fondo, unas nubes rojizas y púrpuras son las últimas huellas de unos rayos de luz que se difuminan en el occidente. Por momentos siente que lo que más desea es irse lejos, no quiere saber nada de nadie, piensa que está harto de esta sociedad y de esta cultura. Se para, se sienta en un banco del solitario parque, al que sin saber cómo, ha ido a parar. Se queda con la mirada perdida en el inmenso mar que aparece frente a él y sus pensamientos cambian de rumbo, una voz interior le cuenta que esos sueños de fuga los tenemos todos, pero también cada uno de nosotros no somos sólo nosotros. Somos nuestra gente, nuestro pueblo, tenemos cinco años y veinte y setenta, somos ama de casa, abogado, dependiente, panadera y mecánico. Somos un país y un continente. No estamos solos, nos debemos a la comunidad. De camino a casa, piensa que, a veces, es bueno pararse a escuchar la mar, el mar. Y si no tienes mar…escucha la montaña, los árboles, el viento, la llanura…Escucha, escucha.

MAGDALENAS DE BACON, ORÉGANO Y TOMATES PERLA


Ingredientes:

3 huevos.
150 grs de harina.
1 sobre de levadura (tipo Royal).
200 ml de nata líquida.
2 c.s de aove.
Sal y pimienta (al gusto).
1 c.s de orégano seco.
5 tiras de bacon ahumado (muy picaditas).
1 puñado de tomates perla.




Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º.
Mezclamos la harina y la levadura, agregamos la nata, el aceite, la sal y pimienta y el orégano y lo mezclamos todo muy bien,  procurando que no queden grumos.
Añadimos los huevos de uno en uno, integrándolos a la masa.
Por último, incorporamos el bacon y los tomates perla  e integramos  lo más homogéneamente posible la masa.

En la bandeja para magdalenas (o muffins) colocamos las capsulas de papel y las rellenamos con nuestra masa.

Introducimos en el horno y cocemos de 20 a 25 minutos con calor arriba y abajo y aire. 


Esta receta la he recuperado de mi carpeta de "Te la copio" y se la debo a Nuria, desde hace mucho tiempo, la idea la tomé de su fantástico blog Con tu pan te lo comas, espero que le guste mi versión.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Miel y 5 Cereales (en un bizcocho)

Por la tarde, el abuelo Manuel esperó en el salón a que Celia llegara para continuar la historia que habían dejado inconclusa. –Ey, abuelo ya estoy aquí! Por favor, puedes seguir contándome qué le pasó a Orfeo? Verás, Orfeo y los demás dioses lloraron tanto la muerte de Eurídice que llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. Mientras duró la canción de Orfeo, sus párpados, y los del mundo, no conocieron el sueño. La cuadragésima noche él comprendió que no podría recuperar a su esposa cantándole al cielo. Miraba en la dirección equivocada. Para recuperarla debía descender al inframundo. Su canción era su escudo contra los demonios del más allá. La lira encandiló a Cerbero, el gigantesco perro de tres cabezas que custodiaba la puerta del inframundo. Mientras Orfeo descendía, los espíritus oyeron su canción y vertieron lágrimas secas, y recordaron lo que era respirar. Sísifo se sentó en su piedra y escuchó. Las tres Furias detuvieron las torturas y se solidarizaron con sus víctimas como por ensalmo. Por un instante Tántalo olvidó la eterna sed que lo aquejaba. Y la canción despertó la compasión de Proserpina. “Llévatela”, dijo la diosa del inframundo. Convocó al dios Mercurio para que trajera a una Eurídice que cojeaba. “Sigue a Orfeo y a su esposa”, ordenó Proserpina a Mercurio. “Devuélvelos a su mundo. Pero escucha, Orfeo, oye lo que tengo que decirte. Tu esposa volverá a vivir con una condición. Te la llevarás de mis dominios, pero no puedes mirar atrás. Si caes en esa tentación, me la quedaré para siempre”. Orfeo partió, salió del inframundo. Oyó tras él los pasos alados del dios, a veces débiles y a veces no. Confió en él y recorrió corredores tenebrosos y escarpados, túneles oscuros y senderos tortuosos. Creía que su amor le seguía. Cambió la luz. Ante él tenía la puerta. Miró hacia atrás y vio como su esposa era arrastrada de regreso al inframundo. “Un último adiós”, le oyó decir, pero el sonido de su voz llegó cuando ella ya se había esfumado. Y la perdió. –Abuelo, esta historia no tiene un final feliz, tu siempre me cuentas historias con final feliz. –Eso es fácil de arreglar. Orfeo murió, descendió al inframundo y pudo buscar a Eurídice todo el tiempo que quiso. –Por qué siempre es malo mirar atrás, abuelo? –La verdad es que no lo sé. Pero lo que sí sé, es que lo que te ha preparado la abuela para merendar te va a gustar mucho, mucho…Vamos:

MIEL Y 5 CEREALES 
(en un bizcocho)


Tenía en la despensa una bolsa de copos de cinco cereales a medias y a  puntito de caducar y pensé que una buena opción era esta.

Ingredientes:

115 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
200grs de azúcar integral.
2 huevos.
½ vaso de leche evaporada.
3 c.s de miel de brezo.
1 vaina de vainilla.
210 grs de copos de 5 cereales.
1 c.c de polvo para hornear (levadura Royal)
½ c.c de bicarbonato.
1 manzana Golden picada en trocitos (menos ¼ que laminaremos para adornar).

Elaboración:
Lo primero es triturar, pero no excesivamente, los copos de los cereales hasta convertirlos en harina, (trigo, cebada, avena, centeno y arroz) para ello he utilizado la thermomix.
Batimos con ayuda de las varillas eléctricas la  mantequilla con el azúcar a velocidad media durante unos 4 minutos. Bajamos la velocidad y  añadimos los huevos de uno en uno.  Incorporamos la miel y las semillas del interior de la vaina de vainilla. Batimos un poquito más.

Aumentamos la velocidad  e incorporamos la harina junto con el polvo de hornear y el bicarbonato, que quede todo bien integrado.
Añadimos la leche, mezclamos otro poquito y ahora incorporamos la manzana troceada (menos  ¼  que reservamos para cortar en finas láminas para adornar).
Removemos y vertemos en nuestro molde (20cm.)


Precalentamos el horno a 175º.
Una vez que tenemos la masa en el molde  decoramos con los gajos finitos de manzana y encima de cada gajo ponemos un pizquito de mantequilla y un poquitín de azúcar. Introducimos al horno de  35 a 40 minutos. 
Como lleva azúcar integral el color será más dorado que cuando el azúcar es blanco, pero el sabor es…realmente honey, honey.
Exquisita templada (sólo tendrás que meterla unos segundos en el microondas, si la quieres tomar así), pero fría está deliciosa.


domingo, 15 de noviembre de 2015

Pollo a la Naranja

Abuelo y nieta disfrutaban enormemente estando juntos, él había conseguido transmitirle a la pequeña Celia el amor que sentía por los libros y la música y ella respondía a sus enseñanzas con una curiosidad inusual y un deseo enorme de compartir todo el tiempo posible con el abuelo Manuel. Hoy te voy a contar la historia del músico más grande que existió nunca.-Tocaba el violín? –Tocaba la lira. Se llamaba Orfeo. Vivió hace mucho, mucho tiempo. Antes de que él existiera el mejor músico era su padre, el dios Apolo. Un día Apolo y su musa mayor, Caliope, tuvieron un hijo llamado Orfeo. Su padre le dio su primera lira y le enseñó a tocarla. Y el hijo superó al padre, el alumno llegó a ser mejor que el maestro, pues era hijo del dios de la música y de la musa de la poesía. Su música era lo bastante poderosa como para seducir a dioses, humanos y bestias e incluso acallar a las sirenas. Orfeo era humano, pero tocaba como un dios, y eso le hizo perder parte de su humanidad y convertirse en semidivino. Y entonces, él…se enamoró y volvió a ser humano. Orfeo conoció a Eurídice y se casó con ella, pero Himeneo, el dios del matrimonio, no pudo bendecir el enlace: las antorchas del himeneo se apagaron, y su humo llenó los ojos de lágrimas. No mucho después de la boda Eurídice paseaba por los prados cuando fue vista por el pastor Aristeo. Embrujado por su belleza, él emitió un silbido de admiración: bajo, largo y lento. Eurídice se asustó y huyó. Mientras corría un escorpión blanco le picó en el tobillo. Eurídice murió y Orfeo se quedó destrozado. Cantó su dolor para que todos lo oyeran. Allá en los cielos, los dioses lloraron. Lloraron tanto que sus ropas quedaron empapadas y hundidas. Por eso en los grandes cuadros los dioses aparecen semidesnudos. En este punto de la historia, apareció la abuela Consuelo para anunciarles que la comida ya estaba en la mesa. El abuelo Manuel le dice a su nieta, que lo mira con ojos de suplicar que acabe el relato, por la tarde seguiremos con la historia de Orfeo, ahora vamos a ver qué es eso que huele tan bien:
POLLO A LA NARANJA



Ingredientes (2 personas):


4 jamones de pollo.
1 puerro (la parte blanca).
1 cebolla pequeña.
1 diente de ajo.
1 rama de romero fresco.
1,5 cm de jengibre fresco (pelado y cortado en bastoncitos).
9 semillas de enebro.
2 guindillas (opcional).
250 ml de zumo natural de naranja.
Piel lavada y seca de 1 naranja (sin la parte blanca, cortada en juliana).
Sal y pimienta negra recién molida.
3-4 c.s de aove (aceite de oliva virgen extra).


Elaboración:
Picar el puerro, la cebolla y el ajo.
Poner a calentar el aceite en una cazuela y dorar ahí el puerro la cebolla y el ajo. 

Cuando estén las verduras doradas añadimos el pollo y lo salpimentamos, le añadimos el jengibre, las semillas de enebro, la rama de romero y la piel de naranja.

Doramos el pollo por todos los lados y cuando esté  a nuestro gusto le añadimos el jugo de naranja.
Dejamos que cueza lentamente hasta que la salsa se reduzca a  un tercio.
  

Nota: el relato, te lo acabaré de contar el próximo domingo acompañado de una receta elaborada especialmente para ti. Feliz semana.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Empanada de Pollo y Curry con Queso, Piña y Arándanos

Las mejores historias siempre empiezan con la aparición de una mujer. La historia de la fonda “El Milagrito” no podía ser menos, y la mujer en cuestión Chelito. Luis vio a Chelito, la morena, y se quedó fascinado. No estamos en un cuento de hadas. Él se quedó prendado. De eso no parece caber duda alguna, pero fue amor a primera vista? Los cínicos niegan el amor a primera vista, argumentando que una persona no puede conocer a otra en un breve instante. Con solo ver a Chelito, Luis supo un buen número de cosas sobre ella. Supo que era una belleza mediterránea, una de esas mujeres que dan ganas de comer tierra. Eso era obvio. Supo que su familia era humilde, luchadora y educada, la forma de vestirse y de moverse la delataban. Supo que si se casaba con ella entraría en un mundo con el que hasta entonces sólo había podido soñar. También supo que ella siempre le miraría dos veces y él se perdería en el fondo de sus ojos una sola, sin posibilidad de ser rescatado. Supo de forma intuitiva que no se trataba de una mujer que confiara en el azar o en la suerte, la morena era trabajadora, como la que más. Chelito caminaba con los sueños y la curiosidad asomando a sus ojos. Dos días después de que Luis se fijara en Chelito por primera vez, se quedara prendado de ella y hasta de los pliegues de su falda y decidiera que era la mujer con quien deseaba casarse, ella se enamoró. Y sí, eso fue amor a primera vista. Se conocieron en la verbena del Cristo y empezaron “a verse” a las tres semanas de conocerse. A los cuatro meses él se había declarado formalmente y ella había aceptado. Luis visitó al padre de su amada para pedirle su consentimiento y presentó a Chelito a su familia. Y empezaron los planes de boda y de futuro en común, donde se incluía "El Milagrito”, porque Chelito cocinaba con la misma pasión que amaba. Desde "El Milagrito" hasta tu mesa:

EMPANADA DE POLLO Y CURRY 
CON QUESO,  PIÑA Y ARÁNDANOS



Ingredientes:

2 placas de hojaldre refrigerado.
400 grs de queso crema.
1 pechuga de pollo (cortada en trocitos).
3 c.c de curry amarillo.
1 c.c de mejorana o hierbaluisa (opcional)
Sal y pimienta, al gusto.
4-5 rodajas de piña al natural en su jugo.
3 c.s de arándanos.
1 c.c de semillas de sésamo.
1 huevo batido (para pintar el hojaldre).
1 pizca de azúcar (para espolvorear por encima el hojaldre).

Elaboración:

Ponemos en un bol el pollo picadito y le añadimos el curry, la sal, la pimienta y la mejorana (o la hierba aromática que más nos guste). Reservamos mientras preparamos el resto.
Encendemos el horno a 200º, que se vaya calentando.
Extendemos una plancha de hojaldre sobre papel de hornear (sirve el que trae la misma masa de hojaldre) y sin llegar a los bordes extendemos sobre él una generosa capa de queso crema.
Encima del queso crema ponemos el pollo y sobre este la piña y los arándanos (no es necesario hidratarlos).

Tapamos con la otra plancha de hojaldre, procurando sellar bien los bordes y pintamos con el huevo batido. Espolvoreamos con el sésamo y un poquito de azúcar.


Introducimos en el horno y cocemos durante 25-30 minutos a 180º con calor abajo y aire en la parte media-baja del horno.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Dulce de Castañas Con Anís Estrellado y Haba Tonka

Cuando Beatriz entró a formar parte de nuestro grupo, esta andaba por los treinta y tantos y, sin ser muy agraciada, era una de esas mujeres altas que resultaban agradables de mirar y ver, y a la que el paso de los años, la acumulación de los kilos y el surco de las arrugas no consiguen desarmar del todo. Ahora es cincuentañera, como todos nosotros, una cincuentañera que aún resiste pero si poner demasiado empeño. Ha decidido no teñirse el pelo, el guardarropa no le quita el sueño, no se priva del dulce y ha dejado de ponerse rimmel en sus largas pestañas y, así y todo, sigue teniendo un aquel y un bien ver que acompaña de un generoso sentido del  humor y una agradable conversación. Beatriz tiene una hermana mayor, Rebeca. Rebeca es de ese tipo de personas a las que siempre le hacen daño los zapatos y que se quitan años por miedo a envejecer, como si las palabras y las cifras manipuladas pudieran cambiar la realidad. Cada año es para ella como un pecado y necesita darse la absolución. Rebeca dice cincuenta y cumple cincuenta en lugar de cincuenta y tres. Hay veces que todos nos reímos cuando surge el tema de la edad y le decimos que conviene que se pongan de acuerdo porque la hermana pequeña tiene ya más años que la hermana mayor. En lo que si coinciden, y además consiguen, Beatriz y Rebeca es en ponerse delante de los fogones y transformar unas humildes castañas en un maravilloso dulce para acompañar los más diversos platos, desde una matinal y sencilla tostada hasta un exquisito queso, desde un caliente asado hasta un frío bavarois. Su receta es sencilla, tanto  que resulta irresistible no probar a hacerla otoño tras otoño.

DULCE DE CASTAÑAS
 CON ANIS ESTRELLADO Y HABA TONKA


Ingredientes:

1 Kg. de castañas.
500 grs de azúcar.
3 anises estrellados.
1 haba tonka rallada (sustituible por una vaina de vainilla).
½ vaso de Moscatel (o vino dulce).
½ vaso de agua.




Elaboración:
Hacer una incisión en cada una de las castañas y cocer cubiertas de agua con los anises estrellados durante unos  30 minutos. Dejar enfriar un poco y todavía en caliente, retiramos la cáscara y la piel interior de las castañas.

En una cazuela ponemos las castañas peladas, el azúcar, el haba tonka rallada (o el interior de una vaina de vainilla), el Moscatel y el agua y cocemos todo sin dejar de remover durante unos 25 minutos. Retiramos del fuego.

Trituramos  con la batidora (en la misma cazuela), volvemos a poner al fuego otros 5 minutos removiendo bien  y cuando está aún caliente lo pasamos a los tarros esterilizados e inmediatamente los cerramos.


Nota: Si a la hora de utilizarlo está muy espeso, podremos aligerarlo añadiéndole un poquito de agua hervida y removiendo, hasta que tenga la textura que más nos guste.