domingo, 31 de enero de 2016

Bacalao Confitado Sobre Verduras

Miguel tenía veinte años, llevaba varios trabajando en la frutería de D. Ramón, más o menos desde los quince. Aquel  día era la primera vez que llevaba el pedido a la calle de la Esperanza nº 7, primer piso. Cuando tocó el timbre y se abrió la puerta lo recibió una mujer de unos treinta años, quizás alguno más; dueña de unas carnes precisas, ojos rasgados con asiática perversión y olorosa a perfume de rosas rociado con generosidad. Luego de decirle que, por favor, la siguiera y dejara la compra en la cocina, se volvió y lo dejó parado inmóvil en la puerta, envuelto en aquel perfume y su poderoso magnetismo, absorto en cada paso que daba aquella mujer comestible. En segundos, Miguel vio cómo se desbordaba su inventario de asombros y sintió como lo acompañaban una opresión física en el pecho y una extraña incomodidad en el alma. De modo mecánico, hurgó en su bolsillo para comprobar que allí tenía su paquete de tabaco, gesto que le dio la seguridad de que lo que vivía pertenecía a este mundo. Contemplar cada paso que daba la mujer lo conmovía hasta la última fibra y espantaba cualquier vestigio de realidad. -Muchas gracias… Ten, esto es para ti y por favor, dile a D. Ramón que cuando le lleguen las papas amarillas no se olvide avisarme. Miguel sonrió, apretó las dos monedas que le dio la mujer y se prometió que las guardaría cual tesoro recibido de una diosa. Una vez más, y a pesar de sus pocos años, Miguel comprobaba como la vida era una maraña de hilos en la cual nuca se sabía dónde se cruzaban y hasta se anudaban determinadas hebras, para darle forma a los destinos de las personas y hasta a las historias de los pueblos. Cuando Miguel, el chico de los recados, empezaba a bajar las escaleras camino de la calle, ella se puso a cocinar, con tranquilidad y cariño, cantando por lo bajo una canción de amor.

BACALAO CONFITADO SOBRE VERDURAS.


Ingredientes (2 personas):

2 lomos de bacalao perfectamente desalado.
1 pimiento rojo.
1 pimiento verde.
1 cebolla.
1 tomate rojo y duro (sin semillas).
1 calabacín mediano.
Aove (cantidad necesaria)
¼ c.c de tomillo seco.
Sal (opcional)




Elaboración:
Lavamos el calabacín bien, y de la parte más gruesa cortamos 4 rodajas de 1cm de grosor aproximadamente, sobre ellas montaremos nuestros platos. El resto de calabacín lo cortamos en cubos pequeños.
Lavamos y picamos todas las verduras en trocitos.
Ponemos un par de cucharadas de aove en una sartén y echamos la cebolla, salamos y  la cocinamos unos minutos a fuego medio, antes de que se dore añadimos los pimientos y dejamos que se hagan, removiendo de vez en cuando. Añadimos el calabacín troceado, mezclamos bien e incorporamos el tomillo. Dejamos que se hagan las verduras unos 5-7 minutos y le incorporamos el tomate. Cocemos otros cuantos minutos y apagamos el fuego, dejando la sartén al calor.
En un plato que pueda ir al microondas colocamos las rodajas de calabacín, las salamos y las cocinamos a máxima potencia durante 1 minuto.
En un cazo ponemos abundante aceite a calentar ( ½ l o más) y cuando esté caliente, pero no humeante introducimos el bacalao, con la piel para arriba, y dejamos que se confite durante 5-6 minutos.


Mientras se confita el bacalao montamos el plato:

Colocamos una rodaja de calabacín (o dos) por plato, encima ponemos las verduras y sobre estas el bacalao.

domingo, 17 de enero de 2016

Bacalao, Uchuvas y Naranja

El olor de la tierra recién regada, el perfume matinal de las flores, el cielo azul sin la mácula de una nube y el canto de un jilguero desde el ramaje de un cerezo cuajado de flores le parecieron a Amelia componentes extraordinarios de la vida, regalos de la naturaleza sin los cuales no era posible vivir. Y si uno se ve obligado a pasar por el mundo despojado de la posibilidad de disfrutar de estos simples prodigios? Si uno se despierta cada amanecer asediado por la fealdad y la sordidez más compactas, atrapado en un pantano que te arrastra hacia el invento del día a día? El jilguero trina igual para todos, la misma melodía, en los mismos tonos? Amelia se miró las manos, y volvió a levantar los ojos hacia el patio, convencida de que, a pesar de las carencias y frustraciones sufridas por años, todavía podía considerarse una persona afortunada, pues ni ella ni sus amores más cercanos, sus amigos y familiares, se habían visto obligados a atravesar las fronteras últimas de la envidia para sobrevivir. El aroma a café, que llegaba de la cocina, tocó su olfato y, adelantándose al delicioso trago, se llevó un cigarrillo a los labios, preparándose para ejecutar la fusión de aquellas dos sensaciones maravillosas y tan demonizadas por su médico. Un nuevo día la esperaba, un día más para compartir con los suyos  todo lo mejor que poseía, su tiempo y su deseo de hacerles felices. Lentamente llegó hasta la cocina, se sirvió el café y se sentó dispuesta a disfrutar y a pensar cómo haría feliz a la hora de la comida a su hermana, algo sencillo, algo delicado, algo dulce, algo salado, algo que contara cómo la veía ella…

ENSALADA DE BACALAO, UCHUVAS Y NARANJA



Ingredientes (2 personas):


150 grs de bacalao desalado (migas)
1 naranja.
15 uchuvas (Physalis)
1 cebolleta tierna.
½  lima (el zumo)
Unas ramitas de cilantro picadas.
3 c.s de aove.













Elaboración:
Pelamos la naranja a lo vivo (sin que quede nada de la parte blanca) y la cortamos en rodajas como de 1 cm. Luego, cortamos las rodajas en trozos pequeños.
Cortamos la cebolleta en rodajas no muy gruesas, y las uchuvas a la mitad.
Mezclamos bien el aceite y el zumo de lima en un cuenco.

En la fuente donde vayamos a servir colocamos la naranja, la cebolleta, el bacalao y las uchuvas. Espolvoreamos todo con el cilantro picado y un par de “toques” de pimienta negra recién molida. Aliñamos con la mezcla de lima y aceite y servimos.