domingo, 24 de abril de 2016

Pavo Relleno

Cuando Federico llegó por primera vez a este pueblo pescador, la piel de sus pies era tan fina que el solo contacto con la arena caliente le producía violentos escalofríos. Entonces tenía apenas ocho años, pero en el estómago llevaba un hambre de adulto y en la mente la más remota decisión de su vida: hacerse pescador y poder ganar unas monedas con las que tranquilizar sus ruidosos jugos gástricos. Federico nunca pensó, recién llegado a aquel pueblo paradisiaco y prácticamente deshabitado, que pasaría allí el resto de su vida. Pero lo que Federico jamás hubiera podido imaginar es que él sería el último ejemplar de la vieja especie de los pescadores solitarios: el destino, el desarrollo y el dinero pondrían punto final al idilio de este hombre con la naturaleza más limpia, porque el pueblo pesquero en el que había hecho toda su vida, acompañado por el silencio y las artes de pesca, pronto se llenaría de hoteles, carreteras y personas que convertirían el pequeño pueblo en un paraíso turístico que apenas dejaría sitio para algún recuerdo de su pasado casi virginal. Federico había nacido en el interior más interior de la península, árida meseta castellana, y se fue para la isla con un tío suyo, dispuesto a ser pescador. Cuando aquello, en el pueblo donde recaló apenas si había media docena de casas y, como él decía, aunque esto está en el fin del mundo allí había hecho su casa, allí habían nacido sus hijos, allí se había ganado la vida y allí le gustaría morirse. Decidió quedarse en aquel rincón apartado de todo porque se había enamorado del color del mar.

PAVO RELLENO



Ingredientes:
½ pechuga de pavo, abierta en libro.
12 lonchas muy finas de bacon ahumado.
6 lonchas finas de jamón serrano.
4-6 loncha de jamón cocido.
Un poquito de brócoli.
1 c.s de parmesano rallado.
Ajo molido, especias (orégano, Tajín, pimienta….al gusto)
Ensalada para acompañar.

Elaboración:
Ponemos papel film doblado y de un tamaño grande, sobre la superficie de trabajo. Colocamos las lonchas de bacon ahumado, formando un rectángulo.


Encima del bacon colocamos la pechuga de pavo, ajustándola a la forma del bacon.
Sazonamos la pechuga a nuestro gusto, yo le puse orégano, Tajín, ajo molido…
Sobre la pechuga colocamos el jamón serrano y sobre este el jamón cocido.


Ponemos los arbolitos de brócoli en el centro de nuestra preparación y lo espolvoreamos con parmesano rallado, ajo molido y si quieres con una almendras tostadas molidas.


Con ayuda del papel film, vamos enrollando nuestro pavo, lo cerramos muy bien.


Lo colocamos sobre un plato y 8- 10 minutos al microondas.
Esperamos que enfríe un poco antes de quitarle el film.
Ponemos una plancha (o sartén) al fuego y cuando esté bien caliente colocamos nuestro rollo de pavo y vamos dándole vueltas para que el bacon se dore y nos quede crujiente.



Lo he acompañado con una ensalada caprese: vaciamos un tomate, en el fondo del mismo colocamos unas hojas de rúcula, encima queso mozzarela , coronamos con una anchoa, regamos con unas gotas de vinagre de Módena y tapamos con el trocito superior del tomate y unas hojitas de albahaca fresca.


lunes, 18 de abril de 2016

Cebreiro, Grosellas rojas y Pistachos

Detrás de todo personaje, siempre se esconde un hombre. Un hombre  al que acompaña una mujer y que, como los demás, siente el paso lento de las jornadas sin esperanza o el ritmo arrollador de los días felices; un ser que ama y sufre, duda y se recupera. Y en ocasiones, los hechos, las decisiones y las actuaciones tienden a borrar con su peso la imagen del hombre que va detrás de ese personaje.  En el número 16 de la calle Príncipe está la casa de mis abuelos. Ahora es na casa moderna que apenas recuerda la antigua construcción de adobe y madera. La avenida que hay frente a la casa, también ha cambiado, antes era un camino polvoriento, transitado únicamente por carretas de mulas, caballos y carretones de bueyes, con el paso del tiempo, se transformó en una avenida que arrasó los árboles donde mi padre y sus amigos cazaban gorriones. Hoy  sufre el paso de coches con prisa, algún que otro bocinazo y gente que cruza, temerosa de ser atropellada. Todo esto lo ha visto la casa de mis abuelos, y aunque ella misma ha cambiado tanto, el rosal del patio es el mismo que, cuando nació su primer hijo, plantó mi abuela Victoria, la mujer que en las épocas buenas y en las muchas malas, siempre acompañó al viejo luchador. La preocupación de la abuela Victoria, en los primeros tiempos de vivir en la casa, fue convertir un rincón del gran patio en un jardín, un hermoso jardín donde pasaría todo el tiempo posible. Con los primeros rayos de sol primaveral empezaba a salir a su jardín armada con una silla de enea y la cesta de mimbre llena de ropa para coser, remendar, y cuando no había qué remendar…bordar. Eso sí, rodeada de las flores que, decía, le daban la vida que los quehaceres diarios le quitaban. El abuelo era un hombre que hipnotizaba, hay una imagen suya que nunca podré olvidar. Era un día de otoño, frío, y él estaba vestido como siempre, pantalón marrón de pana ancha, chaqueta de paño grueso raída en los bajos y en los bordes de las mangas y llevaba también su inseparable boina negra. Lo vi salir al patio, como todos los días, y fui tras él. Allí, cerca del pozo se detuvo y empezó a tirar migas de pan y granos de trigo que llevaba en la mano. Y los gorriones bajaron a comer y algunos se le posaron en los hombros.

            CEBREIRO, GROSELLAS ROJAS Y PISTACHOS
                                                                                  
           
Ingredientes:

225 grs de queso de Cebreiro (sustituible por queso de cabra sin corteza)
300 grs de leche evaporada.
75 grs de  grosellas rojas.
30 grs de pistachos pelados y picados.
1 c.s de zumo de limón.
½ c.c de pimienta blanca.
4 hojas de gelatina.





Elaboración:
Poner a rehidratar las hojas de gelatina en agua fría.
Mezclar el queso de Cebreiro con parte de la leche evaporada (reservar una poca para diluir la gelatina), el zumo de limón y la pimienta blanca. Mezclar bien con la batidora.
Calentar la leche evaporada (que no hierva) , retirar del fuego y añadir la gelatina bien escurrida y mezclar hasta que esté completamente disuelta.
Añadir la gelatina disuelta en la leche a la mezcla de queso, remover para integrar todo y mezclar con cuidado con las bayas de las grosellas.
Verter en un molde, previamente untado con aceite de girasol (facilitará su desmoldado) o con su interior recubierto con film de cocina.

Dejar en la nevera hasta que solidifique.


Desmoldar, y decorar nuestro pastel con los pistachos picados y un racimo de grosellas.

domingo, 3 de abril de 2016

Tarta de Tomate Verde

Desde que Juan se trasladó de su pueblo a aquella pequeña capital de provincias habían pasado muchos y largos años marcados por la nostalgia, los mismos que le tomó llegar a aclimatarse a los ruidos exultante de una ciudad que se erguía sobre la algarabía. Muy pronto había descubierto que allí todo se trataba y resolvía a gritos, todo rechinaba por el óxido y la humedad, los perros ladraban con o sin motivo, los coches avanzaban entre ronquidos de motores y largos bocinazos de claxon, mientras los vendedores se  anunciaban con un pito, una campana, una trompeta, una armónica o un simple alarido. La juventud y su trabajo le llevaron hasta una ciudad en la que, para colmo de males, el reloj de la plaza donde vivía anunciaba todas y cada una de las horas a golpe de repique de campana, y donde siempre, siempre, en épocas de bonanza y en momentos de aprieto, alguien oía música y, además, la cantaba. En este mundo de ruidos, pronto comprendió Juan que lo más peligroso solía venir precedido por el silencio. En esa pequeña y ruidosa ciudad conoció la felicidad y comprobó que era un estado frágil, a veces instantáneo, un chispazo. Pero si se tiene suerte puede ser duradero.  Juan tuvo esa suerte. En la época en que se hacen los amigos de toda la vida, encontró esos amigos, los que siempre están presentes aunque estén ausentes. Y desde que conoció a Sara fue, en los asuntos principales de la vida, un hombre feliz. Por años, incluso, consiguió enterrar sus dolores del pasado y vivir mirando hacia adelante, sólo hacia adelante. Lo jodido fue que un día, cuando menos lo esperaba, hasta esos dolores que creía vencidos salieron de sus fosas y le tocaron el hombro. Entonces, todo se fue a la mierda, incluida la felicidad, y recuperarla después no fue nada fácil. Aunque si posible, en otra ruidosa ciudad lejos del reloj de la plaza donde vivía.
Desde Chihuahua:

TARTA DE TOMATE VERDE



Ingredientes:

3 tazas de tomate verde picado muy fino.
1 ½ Taza de azúcar.
3 c.s de tapioca.
2 c.s de nueces picadas.
½ c.c de cáscara de naranja rallada (cuidado con lo blanco)
Pizca de sal.
250 grs de masa quebrada.








Elaboración:
Precalentar el horno a 220º
Se mezclan bien los ingredientes, menos la masa.


Se forra el molde de tarta con la masa quebrada, se rellena con la mezcla


 y se mete al horno hasta que se doren las orillas de la tarta y ligeramente el centro.



Porqué será que dicen que el color de la esperanza es el verde?