domingo, 10 de diciembre de 2017

Semifrío de Kiwano

Maruchi ha venido a casa  arrastrando andares y movimientos de frustración, o como dice ella “momento Ay! Que se me han caído los palos del chozo”. -Qué pasa, princesa? Que te traigo un regalo (pues por la cara que luce más bien parece que me trae la dirección de un velatorio y si es un regalo, bien podría ser envenenado). -Pues cuéntame el por qué y luego el qué o al revés, pero cuenta que estoy en ascuas. Del bolso ha sacado una bolsa y de la bolsa una fruta preciosa, -Y eso? Se llama Kiwano, pero, advierto, no sientas la tentación de salir corriendo a comprar uno. Es más, no compres un Kiwano a menos que te guste su forma exterior y sientas nostalgia por la peli de la Guerra de las Galaxias (sale en uno de sus episodios). Con su aspecto espinoso y su combinación de naranjas resulta de lo más atrayente y eso me ha pasado, que me ha atraído y lo he comprado por purita ignorancia y porque dos adolescentes estaban haciendo comentarios graciosos de los dichosos kiwanos, eso es lo que me acabó de convencer. Pensé: “algo que provoca que dos adolescentes se olviden del wassap y encima se rían…tiene que ser bueno por narices”. Y entonces fue cuando añadí dos kiwanos a la cesta de la compra. Bueno, eso y mi síndrome  CVCQ (culo veo, culo quiero). Pues bien, no ha sido una buena opción, llegué a casa y busqué en Google para ver si conseguía una buena receta y creo que logre dos muy parecidas y todos los comentarios que encontré puedo resumírtelos en uno:“ Esto es un fracaso, no compres un kiwuano a no ser que tu hambre sea incontrolable y esto lo único disponible”.  Aun así, pensé que no podían ser tan malos y menos por el precio que pagué por ellos. Al abrirlo descubrirás que también su interior es hermoso, de color verde brillante con pequeñas semillas blancas (como las de un pepino grande y muy maduro), con una textura gelatinosa. El que abrí lo usé para hacer un coctel margarita, pero con este … no sé ni qué ni cómo hacerlo.
He probado un poquito del interior del kiwano para ver qué y cómo prepararlo y me he encontrado con un sabor entre melón, plátano, limón y pepino. Lo calificaría de muy refrescante. Y esto es lo que he preparado con el kiwano de Maruchi:

SEMIFRÍO DE KIWANO


Ingredientes ( 4 porciones):

1 Kiwano.
2 plátanos.
2 yogures naturales.
2c.s de sirope de Ágave.
1 naranja (su zumo).
3 hojas de gelatina (5 grs)
Ralladura de lima y grosellas rojas para decorar.









Elaboración:

Hidratar la gelatina en agua fría.
Sacar el interior del kiwano para un bol

y con paciencia y las manos limpias estrujar la pulpa entre las manos para retirar las semillas, todas, todas. El jugo y la pulpa que obtenemos lo ponemos en el vaso de la batidora (o thermomix)


y le añadimos los dos plátanos picados, los dos yogures naturales y el sirope de ágave. Trituramos bien todo y reservamos.
En un bol que pueda ir al microondas vertemos el zumo de la naranja y lo calentamos 30”. En este zumo caliente disolvemos las hojas de gelatina bien escurridas.  Cuando la gelatina esté completamente diluida vetemos esto en la mezcla de yogur. Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes.


Vertemos la crema obtenida bien en la propia cáscara del kiwano o en unas copas de postre.
Llevamos al frigorífico y dejamos ahí (unas 2 horas mínimo) hasta que lo vayamos a servir, momento en el que decoramos con ralladura de lima y unas grosellas rojas, o lo que más nos guste.




He de contaros que en casa ha sido todo un éxito, lo han encontrado muy ligero, refrescante y con muchos matices de sabores. 


Y la presentación en su propia cáscara es muy vistosa.
He elegido plátano para acentuar más el sabor original del kiwano y naranja para potenciar el sabor fresco sin que llegue a ácido que lo neutraliza el lácteo y ayuda a la nota final del pepino.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Setas de Cardo, Brócoli y Pasta

Para los problemas mundanos una ayuda es siempre bienvenida. Los del alma no son transferibles. Eso lo sabía Joaquín muy bien. Siempre miraba a los clientes de los bares de mala muerte y peor vida, y trataba de imaginarse por qué cada uno de ellos estaba allí, qué pasaba con sus vidas para que invirtieran tiempo y dinero cantando aquellas mismas canciones adoloridas que sólo acentuaban su soledad, su desengaño vital, el largo olvido y la traición sufrida, tragando aquellos alcoholes recios y buscapleitos mientras las manos empezaban a temblar con la reincidencia. Gastaba sus últimos resabios de psicólogo y de paso se psicoanalizaba, preguntándose qué hacía él también allí, para al final esconderse verdaderas respuestas: simplemente porque le gustaba recostarse allí a sentirse un recluso condenado y olvidado y pedir otro trago, oír lo que hablaban los demás, hablar consigo mismo y sentir que el tiempo pasaba sin atormentarlo. A veces pedía un trago para pensar en ella o para olvidarse de él, para intentar resolver sus cuestiones con Dios, para celebrar o recordar, sobre todo en esta época del año en que llegaban las primeras lluvias y se iban los últimos rayos de sol del otoño, o sólo porque aquellos lugares le satisfacían más que un bar con copas altas y gintonics de diseño.
SETAS DE CARDO, BRÓCOLI Y PASTA.


Ingredientes:

150 grs de pasta (a tu elección).
100 grs de setas de cardo (u otras, uso las de cardo porque las recojo  del campo)
1 diente de ajo picado.
2 ramitos de brócoli fresco.
Pimienta negra recién molida.
2 C. s de aove.
Sal al gusto (opcional).
Agua y sal para cocer la pasta.








Elaboración:

Lavamos y limpiamos bien las setas de cualquier resto de arena que pudieran tener, reservamos.
Ponemos a cocer la pasta (según las instrucciones del fabricante) en abundante agua con sal, mientras preparamos nuestras setas.
En una sartén  a fuego medio, ponemos las 2 C.s de aove y le añadimos los ajos.


Cuando empiecen a dorarse los ajos,  añadimos las setas y dejamos cocinar unos 5 minutos, empezarán a soltar un poquito de agua, no pasa nada.


Añadimos el brócoli en trozos pequeños y dejamos que se cocine junto con las setas unos 10 minutos más, hasta que el líquido de la sartén desaparezca, removiendo de cuando en vez.



Escurrimos la pasta y la añadimos a la sartén donde tenemos las setas y el brócoli, espolvoreamos con un poquito de pimienta recién molida, le damos un par de vueltas en la sartén y…servimos inmediatamente.