domingo, 16 de diciembre de 2018

Chupito de Mango


Al pasar por su calle le he visto,  ahí estaba el Sr. Pepe, sentado en su vieja mecedora aprovechando los últimos rayos de sol que en esta cálida tarde llegan hasta su balcón. En el salón la música suena y las notas le llegan directamente al corazón del alma. Salpicados de colores, desde el interior de la casa, llegan los milagros del bolero. El Sr. Pepe está escuchando a Leo Marín que canta “Historia de un amor” y las mejillas de su cara la recorren lágrimas que dejan sal en la comisura de sus labios. Suena una nueva canción que habla de unos ojos que no merecen llorar, unos ojos que de tan hermosos, es mejor que lloren por ellos y esta letra le lleva a mirar de lejos el paisaje de todo lo que dejó atrás, allá lejos tras los pliegues de una camisa bien planchada que en su Cuba llaman guayabera, allá se quedó también el cuello floreado de una blusa bordada y la comisura de unos labios que se quedan mirando quietos. El Sr. Pepe dice que el son  es dolor y cuando lo dice tiene razón, porque el son es saudade de melancolía y feliz tristeza. Milagros del son en cada letra de quien sabe cuántos boleros que retratan la geografía del alma que, para el Sr. Pepe, aparecen como racimos de un rosario viviente donde las rimas son instantáneas y fugaces, nombres de las cosas y de los rostros  que parecen cantarle a la soledad que lleva encima desde que cruzó el charco de ida o vuelta de su aventura. Son del corazón  y de todos los tiempos, son del alma que es el milagro de poder soñar en Cuba estando tan lejos de sus nubes y vientos suaves y vivir la ilusión de todos los recuerdos que simple y llanamente caben en un son. Según voy alejándome pienso en esos boleros cantineros cuyo tema central es la melancolía y el desamor  y me vienen sus letras y su son a mi recuerdo habanero.

CHUPITO DE MANGO


Ingredientes:

1 kg de mango maduro (ya sin piel y semilla).
1 diente de ajo hermoso.
Sal (al gusto).
75 gr de almendras peladas y tostadas.
25 gr de vinagre de Jerez.
170 gr de aove.
Para decorar:
Almendras laminadas y tostadas, granada y hojas de escarola.

Elaboración:

Ponemos el mango troceado, las almendras, la sal, el diente de ajo y el vinagre en el vaso de la thermomix y trituramos a velocidad progresiva 5-10 durante 20 segundos. Bajamos la velocidad a 3 y vamos incorporando el aove poquito a poco durante 3 minutos, para que quede bien emulsionado.



Esta receta se la debo a nuestra querida Elisa,ella lo llama salmorejo de mango, yo sólo la he tuneado un poquito y deseo que el tuneo sea de su agrado.



domingo, 9 de diciembre de 2018

Capricho Gallego


Cuando llegó al pueblo Anxo tenía el pelo en desorden y unos ojos de sol al empezar la tarde, tenía el deseo de sumergirse en los hábitos y costumbres de este pueblo, su nuevo pueblo, seguro de que no tendría jamás otro. Conoció a Uxía en la puerta de una casa con el llamador de bronce y un hórreo en la lindera derecha. Se detuvo frente a ella y Uxía le siguió la mirada con la mitad de una sonrisa y sin decir palabra. Lo miró como si fuera fácil descifrarlo. Cuando Anxo miró a Uxía vio el único horizonte que le interesaba ver y la única patria que deseaba tener. Pero no sólo por sus ojos la fascinó Anxo, sino por otras cosas que sólo ella y el aire sabían bien. Se hicieron novios. Uxía empezó a pensar que él era guapo aunque no lo fuera y él tuvo la certeza de que no había en el mundo mejor azúcar que sus labios. Se besaban todo el tiempo que se tenían cerca. Todavía alguna noche, su recuerdo consigue estremecerla. Hasta hace poco, en el cajón de la mesilla de noche, Uxía guardaba un pañuelo que fue suyo. Algunas veces, le urgía buscarlo como a otros un rosario o una reliquia. Debilidades son debilidades y los amores primeros…son los primeros. Uxía está firmemente convencida de que cuantas veces piense y repiense su vida le vendrá la memoria de Anxo y sus quince años como un acertijo y es que la vida es como Mahler. Se demora, se repite, se entristece. Quién sabe. Todo tiene su música y algunas sinfonías quedan inconclusas.

CAPRICHO GALLEGO


Ingredientes:

1 paquete de hojaldre refrigerado.
1 bote de grelos al natural (580 gr)
100 gr de queso Arzua-Ulloa
100 gr de lacón cocido.
1 diente de ajo.
2 c.s de aove
1c.s de harina.
½ vaso de leche.
Un huevo (para barnizar)

Elaboración:

Escurrimos, lavamos y picamos finamente los grelos. Reservamos.
Picamos en cubos pequeños el queso. Reservamos.
Troceamos menudo el lacón. Reservamos.
En una sartén ponemos el aove y echamos el ajo picadito, antes de que empiece a tomar color añadimos la harina, removemos un poco(para que no sepa a crudo)y añadimos los grelos, mezclamos bien y vertemos la leche, removemos y añadimos el lacón y finalmente el queso, dejamos un par de minutos o tres y apagamos el fuego.



Cortamos la masa de hojaldre (de una lámina rectangular salen ocho partes, para cuatro empanadas individuales).


Encendemos el horno a 200º. Calor arriba y abajo, que se vaya calentando.
Sobre la base de la empanada ponemos una cuarta parte de nuestro relleno y cubrimos con la otra parte de la empanada.  


Sellamos bien para que no se nos escape el contenido en el proceso de cocción. Repetimos el mismo proceso con el resto de las
Pincelamos nuestros caprichos con huevo batido.



Colocamos las empanadas sobre papel de hornear en la bandeja y las introducimos en el horno. Bajamos la temperatura a 180º y cocemos por unos 20-25 minutos, hasta que tengan un bonito color dorado.




Están igual de buenos calientes o fríos.





domingo, 2 de diciembre de 2018

Maamoul


Amal es libanesa, hermosamente libanesa. Que se cruce en tu vida es un regalo de las diosas, de todas ellas juntas. Tiene unas manos muy delicadas, tanto que, cuando toca algo percibes que lo acaricia. Enamora verla preparar maamouls. La harina y la sémola se transforman en sus manos, cobran vida, transmiten la dulzura de la cocina turca, los aromas de la árabe y la nota sofisticada de la francesa, así cocina Amal. Y todo ello rodeado siempre de una maravillosa historia, como la que nos contó  que le había enseñado su abuela cuando de niña le enseñó a preparar maamouls, y esto ocurría mientras nos enseñaba a preparar estos delicados dulces hace ya algunos años. Según la abuela Bassima, es tradición hacer los maamoul en Semana Santa y en Navidad porque tanto lo que utilizamos para elaborar los dulces como los propios dulces está lleno de simbología, aparentemente el molde de madera simboliza la cruz de Jesús, el patrón del molde se asemejaría a la forma de la esponja con la que se le dio de beber vinagre, la corteza apenas contiene azúcar (en ocasiones ninguna) en referencia a la muerte de Cristo sin felicidad, y el interior es dulce y alegre para simbolizar la resurrección. Para la Navidad el molde sería la cuna de Jesús, el patrón del molde las humildes ropas que lo tapaban, la corteza contiene azúcar (aquí sí) en referencia a la alegría del nacimiento y el interior es dulce y alegre para simbolizar como tiene que ser siempre nuestro corazón. Gracias Amal, por la historia,por la receta y por las Navidades compartiste con mi familia.

MAAMOUL



Ingredientes (unas 20 piezas):

Masa:
125 gr de harina de trigo.
140 gr de sémola fina.
112 gr de mantequilla ablandada.
150 gr de azúcar glasé más un poco para espolvorear por encima.
1 c.c de polvo de hornear (levadura tipo royal).
30 ml de agua de rosas (o agua de azahar).
30 ml de leche.

Relleno:
150 grs de dátiles sin la semilla.
1 c.s de agua de rosas o (agua de azahar).
4c.s de pistachos al natural (sin tostar) picados.










Elaboración:
Relleno:
Triturar con ayuda de la batidora los dátiles junto con el agua de rosas y a esto le añadimos los pistachos picados. Reservamos.
Masa:
Mezclar con las manos la harina, la sémola, el azúcar glasé y la mantequilla, añadir el agua de rosas y la leche. Formar una bola con la masa, debe ser suave y no pegajosa. No se debe trabajar mucho la masa para evitar que quede dura. Envolver la masa en film de cocina y guardar en la nevera por 30 minutos mínimo.
Formamos bolas y hacemos un pequeño hueco que rellenamos con la masa del relleno.


El relleno debe quedar completamente cubierto con la masa.


Damos forma con un molde de Maamoul (Colocamos la masa dentro del molde, apretamos un poco, volteamos el molde y damos un rápido golpecito para que se suelte la galleta).


Disponemos las galletas sobre papel de horno en la bandeja y metemos a hornear a 175º C durante 15-20 minutos. Los maamouls deben quedar blancos, apenas deben tomar color.



Los sacamos del horno y espolvoreamos con azúcar glasé.



Aguantan hasta 8 días en un recipiente hermético.


Esta receta forma parte del 3er. Parrandón de Recetas Navideñas que organiza nuestra amiga Angélica y en el que yo muy gustosamente he aceptado participar



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domingo, 25 de noviembre de 2018

Konafa Rellena de Queso y Miel


Fátima se casó enamorada y casó mal. Por todas partes Naim, su marido, fue acarreando deudas y a todo el mundo le pidió prestado hasta que a todo el mundo le debía un mundo. No se atrevió a decírselo a Fátima, y ella, que lo sabía igual que lo había sabido todo el pueblo, lo dejó irse sin decirle adiós, el día que Naim decidió marchar a buscarse la vida en otro lugar. Fátima trabajó duro hasta que los hijos crecieron y hubo que hacerse cargo primero de pagarles los estudios y luego de acompañarlos en el trajín de cuidar a los nietos. De los cinco hijos que le dejó Naim como quien deja lo mejor de un huerto, todos salieron buenos y trabajadores. Fátima no sabía ni cómo había logrado que cada uno de sus hijos se hiciera de provecho. Ahora, mientras recogía el orégano de una de las macetas recordó las mañanas de los domingos cuando todos sus hijos estaban en casa. Aquellos días, cuando todos se reunían para preparar la comida Alim, el tercero de los hermanos y Larissa la cuarta en orden,  tenían tareas muy especiales: Alim tomaba nota de los ingredientes y la forma de prepararlos que tenía su madre y Larissa ejercía de ayudante de cocina. Con el tiempo Alim y Larissa abrieron una casa de comidas: “Las manos de Fátima” que servía las más deliciosas Konafas (Knafeh Na´ameh) que se pudieran comer en todo el Medio Oriente.

KONAFA RELLENA DE QUESO Y MIEL


Ingredientes:

Jarabe:
230 ml de agua mineral.
180 gr de azúcar blanca.
1 c.s de zumo de limón.
1 c.s de agua de azahar (o agua de rosas).

Konafa:

250 gr de Kataif.
112 gr de mantequilla sin sal derretida y enfriada (o ghee).
300 gr de queso (requesón, ricota, mozzarella o una mezcla de ellos) Yo he utilizado requesón y mozzarella rallada.
2 c.s de miel de brezo.










Adornar:
Pistachos molidos.
Semillas de granada.

Elaboración:

Empezamos con el jarabe, para ello vertemos en un cazo el agua y el azúcar y lo llevamos a fuego medio hasta que el jarabe comienza a burbujear  y lo dejamos así unos 10 minutos, transcurrido este tiempo añadimos el zumo de limón y el agua de azahar (o agua de rosas). Continuamos cociendo 5 minutos más a fuego medio. Apagamos y dejamos que el jarabe se vaya enfriando.
Mezclamos el queso (o la mezcla de quesos) con la miel y reservamos.
Trituramos el Kataif con las manos, que nos quede como si fueran fideos para una sopa.

Preparar la mantequilla: en un bol derretimos la mantequilla (al baño maría o en el microondas, a potencia baja) y dejamos que se enfríe así los sólidos lácteos (la sustancia más blanca) se irán al fondo y la grasa de la mantequilla (el líquido amarillo) flotará hacia arriba. Esta grasa es la que utilizaremos.
Vertemos la grasa de la mantequilla sobre el Kataif triturado y lo mezclamos muy bien con las manos, una vez mezclado cubrimos el fondo y paredes de un molde bajo (o una sartén, la mía mide 22cm y la pequeña 12) con parte del Kataif (como 2/3 partes)


 presionando sobre el fondo y los laterales, sobre esto colocamos la mezcla de quesos y miel


y cubrimos con el resto de Kataif y mantequilla, presionando ligeramente.


Precalentar el horno a 180º e introducir la sartén y cocer 30-35 minutos, hasta que la superficie y los laterales adquieran un color dorado.

Esta  está hecha en el horno

Sacar del horno y verter el jarabe por encima de toda la Konafa.


Dejar reposar unos 7 minutos para que el jarabe penetre, adornar con pistachos molidos y semillas de granada. Servir caliente.

Esta está hecha sobre el fuego

Podemos hacerlo al fuego, para ello colocamos la sartén sobre el fuego y transcurridos unos 5 minutos damos la vuelta (como si fuera una tortilla) a nuestra Konafa para que se dore por el otro lado. Una vez dorada, la regamos con el jarabe y la pasamos al plato para adornar y servir.



Nota:
 Si usamos Kadaif congelado no es necesario separar los sólidos de la mantequilla, en este caso mezclamos  el Kadaif con la mantequilla derretida.
Podemos rellenar nuestra Konafa con crema pastelera o con masa de leche frita, estará igualmente delicioso.



domingo, 18 de noviembre de 2018

Lemon Curd y Avellanas


Doña Paz era una mujer cuyo nombre reñía con ella a cualquier hora que le pidieras al día y a parte de la noche. Peleaba contra el aburrimiento, la monotonía y el conformismo continuamente. Había quien decía que tenía un carácter agrio, pero puedo asegurar que ella era dulce, algo ácida en su sentido del humor pero también dulce e inteligente a partes iguales.  Doña Paz era preciosa por las mañanas, tenía el pelo atado en una trenza que luego doblaba como quien hace una lazada en un regalo, tenía los ojos suaves y azules, tenía el reino de su nombre en el alma y su trono entre los fogones de su grande y luminosa cocina.  Doña Paz supo de buena fuente, porque en los pueblos pequeños las fuentes siempre son buenas que con los limones que se recogían en la huerta del cura se hacían unas deliciosas tartas. Algunas vecinas dudaban que  algo ácido pudiera acabar convirtiéndose en un placer dulce. Fue en el trono de su reino donde doña Paz combinó sabiamente el jugo de los limones de la huerta del cura y algún ingrediente más mientras hablaba con su san Pascual Bailón de esta manera: “San Pascualito, San Pascualito, tu pones tu granito y yo pongo otro tantito. San Pascual Bailón, báilame en este fogón, tu me das la sazón y yo te dedico un danzón”
  
LEMON CURD Y AVELLANAS


Ingredientes:

1 base de hojaldre refrigerado (no congelado).
1huevo batido.
150 gr de avellanas tostadas.
3 c.s de azúcar.
Unas gotas de zumo de limón.
Lemon curd:
200 ml de zumo de limón.
Ralladura de 1 limón.
3 huevos +1 yema.
110 gr de azúcar.
1 c.c de maizena.
Pizca de sal.
60 gr de mantequilla.







Elaboración:
Empezamos preparando el lemond curd para que esté frío cuando lo vayamos a utilizar.
 Lavamos y rallamos un limón y mezclamos la ralladura con el azúcar, la sal y los 200 ml de zumo colado, ponemos esto a fuego lento en un cazo. Cuando comience a hervir lo dejamos hasta que se forme un almíbar (unos 3 minutos). Batimos los huevos y la yema en un bol amplio, añadimos la maizena y la disolvemos completamente, sobre esto vertemos poco a poco y removiendo a la vez el almíbar. (Si no queremos que se note la ralladura de limón, podemos colarlo). Pasamos esta mezcla a un cazo (preferiblemente de doble fondo) y llevamos a fuego bajo, removiendo continuamente hasta que la crema espese, pero sin que llegue a hervir (se cortaría). Retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y mezclamos muy bien (una vez frío espesará un poco más). Dejar atemperar y luego guardar en la nevera.
Preparamos la base:
Precalentamos el horno a 200º
Extendemos la masa de hojaldre sobre el papel de hornear y recortamos el borde de 1,5 a 2 cm de ancho, reservamos el recorte.


Pintamos el borde de la masa con huevo batido y colocamos el recorte de la masa todo alrededor de la base. Picamos bien  el fondo de la masa (para que no suba en exceso), pincelamos con huevo el borde y lo espolvoreamos de azúcar. Introducimos en el horno y cocemos hasta que adquiera un bonito color dorado (unos 20 minutos). Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente.
Avellanas caramelizadas:
Picamos las avellanas tostadas finamente. Reservamos.


 En una sartén ponemos al fuego las 3 cucharadas de azúcar y las gotas de zumo de limón, cuando el azúcar se haya disuelto completamente y adquiera un tono dorado volcamos ahí las avellanas picadas y removemos para que todas se impregnen del caramelo. Volcamos el contenido de la sartén sobre papel de horno, colocamos encima otro papel de horno y con ayuda del rodillo



extendemos lo más posible las avellanas. Una vez se hayan caramelizado y endurecido las avellanas, formando un guirlache duro las picamos de nuevo. Reservamos.
Sobre la base de hojaldre extendemos una capa de lemon curd ya frío


y encima de este ponemos las avellanas caramelizadas y picadas.



  Decoramos a nuestro gusto y si te sobra alguna avellana…aquí te dejo una divertida propuesta.



domingo, 11 de noviembre de 2018

Kumato Kinder


Hace mucho tiempo que Valentina usa gafas graduadas y que oye a saltos, que duerme las horas de tres en tres en lugar de ocho seguidas, y que ha dejado en manos de sus hijos casi todas las cuentas, menos la que no ha quitado nunca de su cabeza: dos mil quinientos setenta y seis días con sus noches que han corrido por su piel y sus  rabias sin que haya dejado de contar cada hora que su marido lleva lejos de ella. Cuando está sola, Valentina se acompaña con la música. Oye de todo, desde tangos y boleros hasta ópera pasando por lo último que suena en inglés que, aunque no lo entiende, la acompaña. Por las noches se ha acostumbrado a oír la radio, tanto que se queda dormida igual con un fado  que con un tango que con una triste copla o con una emisora a la que la gente puede llamar para contar historias. A veces, la despiertan las penas de otros: un padre de familia que pide ayuda para encontrar trabajo, un joven al que el amor le dio un mal revés, una chica que lee versos de amor escritos por ella para su amante anónimo… Valentina sueña que una de esas llamadas la hace su marido y que en ella le habla de las flores que, en primavera, colocaba sobre su falda, de los labios entreabiertos jurándose amor eterno, de cómo se habían conocido, de cómo se habían amado, de cómo se habían despedido…

KUMATO  KINDER



Ingredientes (3):

3 tomates: variedad kumato.
Relleno:
9 higos morados pequeños.
3 dátiles sin semilla muy picados.
5 nueces picadas finamente.
½ c.c de melaza de granada (o vinagre de Módena)

Aliño:
1 c.c de melaza de granada (sustituible por vinagre de Módena).
3 c.c de aove.
1/3 c.c de sal de apio.
1/3 c.c de comino molido.

Para decorar:
½ caqui persimón muy picadito.
½ tomate kumato sin piel muy picado.
Brotes de rábano.
Brotes de alfalfa.
Unas hojas de perejil fresco.

Elaboración:

En un bol mezclamos la carne de los higos con los dátiles (super picados) y las nueces (reservamos unas poquitas, muy pocas, para decorar los tomates). Añadimos la melaza de granada y reservamos mientras preparamos los tomates.
Ponemos a calentar agua en un cazo, cuando empiece a hervir escaldamos los tomates unos segundos y los sacamos para un bol con agua muy fría (para evitar que se caliente su interior así podremos pelarlos con facilidad. Una vez pelados los tomates,


con ayuda de un sacabolas pequeño, por la parte del pedúnculo, retiramos la pulpa del interior del tomate, procurando que no se nos rompan y los dejamos escurrir boca abajo.
Rellenamos nuestros tomates con cariño y cuidado con la picada de higos, dátiles y nueces y colocamos sobre el plato de servicio.

Encima de cada tomate ponemos unas poquitas nueces picadas y una ramita de perejil.

Aliño: En un bol mezclamos muy, muy bien la melaza de granada, el aove, la sal de apio y el comino, con este aliño regamos los tomates.




domingo, 28 de octubre de 2018

Tarta de Maní y Plátano


Las tardes con Marta son siempre maravillosas. Marta tiene la firme convicción de que el mundo que decimos nuestro abunda en horrores, pero según ella, también es cierto que si seguimos vivos es porque sabemos que a este mundo no le faltan maravillas, y que muchas de ellas está en nosotros tratar de alcanzarlas. Así, hay maravillas que uno recuerda y maravillas que uno anhela, hay maravillas que uno descubre como tales en el momento mismo en que nos llegan: un parque lleno de árboles y una madre sentada en un banco amamantando a su pequeño. Hay maravillas que se pueden conseguir todos los días, pero que necesitan precisión: el sabor aterciopelado del café turco cuando no hierve, un ibuprofeno a tiempo, un beso a destiempo, un gintonic en la mejor hora, una sonrisa en el peor de los momentos. Hay maravillas que no se pueden siempre: una caricia a deshora, una buena película elegida al azar, una ola del Cantábrico en mitad de la tarde. Marta cree también que hay maravillas inolvidables, otras maravillas que nos estremecen, están las maravillas que nunca alcanzaremos, pero no por ello debemos ignorarlas, están esas que seguiremos esperando y hasta dejaremos pasar algunas sin llegar a valorarla. Y cómo no, todos tenemos maravillas secretas y maravillas públicas y entre las maravillas públicas de Marta está su:

TARTA DE MANÍ Y PLÁTANO


Ingredientes (para un molde desmontable de 20 cm de diámetro):

Relleno:
230 gr de crema de maní (mantequilla de cacahuete).
4 plátanos maduros (300 gr ya pelados).
60 ml de aceite de coco (completamente líquido).
30 gr de azúcar (si los plátanos están muy maduros no es necesario añadir azúcar).
1 lámina de gelatina.
20 ml de agua mineral.

Base:
125 gr de anacardos tostados sin sal.
100 gr de uvas pasas.
2 c.s de cacao puro en polvo.

Elaboración:
Rehidratamos en agua fría (mínimo 5 minutos) la hoja de gelatina.
Trituramos bien la mantequilla de maní, los plátanos, el aceite de coco y el azúcar.
Calentamos en el microondas unos segundos el agua mineral y en ella disolvemos la gelatina bien escurrida. Esto se lo añadimos a la mezcla de plátanos y maní y lo integramos bien. Reservamos mientras preparamos nuestra base.


Base:
Con ayuda de la batidora (o thermomix) trituramos las pasas, los anacardos y el cacao, hasta que quede una masa. Esta masa la extendemos sobre la base y paredes de nuestro molde, presionando un poco para que quede bien compacta.


Sobre esta base extendemos nuestro relleno.


Reservamos en la nevera un mínimo de 6 horas (mejor de un día para otro). La tarta se volverá oscura por arriba, como si fuera chocolate. No pasa nada.

Desmoldamos con cuidado y decoramos al gusto, yo le puse un poco de polvo de oro y unos cacahuetes de chocolate.


Nota: el relleno solidificará hasta el punto de mousse, a esto ayuda el aceite de coco ya que en frío este aceite se vuelve sólido.