domingo, 17 de junio de 2018

Canoas de Plátano Maduro


Llevaban varios años de no verse. Él se había ido hacía siete, cuando Manuela rondaba la edad media, leía libros de poesía y era la mujer más alegre que podía existir bajo cualquier puesta de sol. No se habían visto pero se conocían los pasos que cada uno había dado como si fueran los propios.  Cuando él llamó aquella tarde a su puerta y ella la abrió Manuela le sonrió enseñando sus pequeños y blancos dientes. Había pocos paisajes tan perfectos como la sonrisa de esta mujer con el sol del atardecer y los ojos de Manuela mirando al jardín con la puntita de ironía que no perdieron nunca .Había muchas pregunta o quizás no había tantas. Por dónde anduviste? Preguntó Manuela. “Por acá y por allá”. Se colocó frente a ella. No pienses que vas a volver a meterte en mi corazón de nuevo. “Cómo voy a meterme si jamás salí de él” Y entre los dos pasó un ángel con su estela de silencio. Y todo el que sabe adivina que tras el silencio de un ángel siempre hay una historia. O muchas.


CANOA DE PLÁTANO MADURO


Ingredientes (2 canoas):

2 plátanos maduros (también llamados  plátanos macho) amarillos por fuera.
Aceite de girasol para freír los plátanos (cantidad suficiente)
 Mi relleno:
2 c.s de soja texturizada (rehidratada).
2 c.s de guisantes de temporada.
½ diente de ajo picadito.
1 c.s de cebolla tierna troceada menuda.
2 c.s de tomate natural muy picado.
1 zanahoria tierna picada muy menuda.
1 tomate seco, en aceite de oliva, picado.
1 c.c de cilantro fresco picado.
2 c.s de aove.
4 c.s de queso rallado (mezcla de tres quesos).
1 c.c de Tajín (opcional).
Para adornar: hojas de albahaca morada, flores de albahaca (moradas y blancas).

Elaboración:

En una sartén ponemos abundante aceite de girasol y cuando esté caliente freímos los plátanos,  a fuego medio, procurando que nos queden bien doraditos por todos los lados.


Sacamos los plátanos y los ponemos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Reservamos y preparamos nuestro relleno. En un bol con agua cocemos durante 3 minutos a máxima potencia en el microondas los guisantes. Escurrimos y reservamos. Calentamos las dos cucharadas de aove en una sartén y le añadimos primero la cebolla y el ajo, dejamos que se cocinen por un minuto y le incorporamos la zanahoria, dejamos otro par de minutos, removiendo y le añadimos el tomate seco y el tomate fresco, damos un par de vueltas y pasado un par de minutos le incorporamos la soja, los guisantes y el cilantro picado.


Dejamos que todos los sabores se integren durante tres o cuatro minutos. Apagamos el fuego y ahí dejamos nuestro relleno al calor. Con un cuchillo hacemos un corte longitudinal a los plátanos, sin llegar a los extremos y tampoco al fondo,


que nos quede como una canoa o barca. Separamos con cuidado las dos partes del plátano e introducimos el relleno,


ponemos encima el queso rallado y espolvoreamos con un poco de Tajín (opcional).


Llevamos al horno a gratinar hasta que el queso se haya fundido. Decoramos y servimos.



Pueden tomarse fríos pero calientes están realmente deliciosos.


El relleno es a gusto de cada cual, puedes hacerlos con carne, pescado…lo que se te ocurra.

domingo, 10 de junio de 2018

Tortilla de Zanahoria


Maruchi vino ayer  a charlar un rato, que hacía bastante que no nos veíamos, que las amistades hay que cuidarlas, que cosas de la vida, que los viajes, que las familias, que los trabajos, que los amores… Me contaba  que ya ha hecho la declaración de la Renta y que teniendo en cuanta su salario consideraba que era mala leche tener que obligarla a declararlo y que bien pensado, más que obligarla a declarar sus ingresos deberían obligarla a mantenerlos en secreto. También me contaba que ya le había dicho un par de  veces al contable de su empresa : “Guapo, a ver si te estás equivocando y estás poniendo la coma donde no es…que puede pasar, que eso son cosas que se ven todos los días… no creas tú, que no digo yo que tu no seas un profesional como la copa de un eucalipto del Nóminaplus office, que no es eso, pero que puede pasar que te coge un día revuelto, le das dos veces al F7, Alt, Ctrl. F8 y en un esto pa´ca, lo otro pa´llá se te va la coma al santo cielo…Tú me lo has mirado bien? Es que para lo que pone aquí (se lo dije señalando la casilla indicada de la nómina) mejor me haces un ticket y santas pascuas. Que ya cuando firmé el contrato y me dijeron los ingresos en bruto y en neto se lo expliqué bien clarito al jefe: Mire, usted me lo ingresa en bruto, que por muy bruto que sea, ya me encargaré yo de educarlo…que más bruto que mi primo Mariano no lo hay y fíjese…estuvo dos meses en mi casa y ya come en el plato…en dos semanas consigo que utilice los cubierto, se lo digo yo”. -No hay quien pueda contigo Maruchi, me muero y no te educo y por cierto… la copa es la del pino!!!  Qué te parece si cenamos algo que he preparado pensando en mi amiga Concha y en su club de la Tortilla Perfecta?,que creo que esta no la tiene por allí y me da que le va a gustar.

TORTILLA DE ZANAHORIA


Ingredientes:

5 huevos medianos.
400 grs de zanahorias ralladas.
3 dientes de ajo muy picados.
1 c.s de perejil picado.
3-4 c.s de aove.
2 c.s de vinagre de manzana.
Unas ramas de cebollino fresco.
Sal (opcional) al gusto.
Un rábano en rodajas para adornar.








Elaboración:

Lavamos, pelamos y rallamos las zanahorias. Reservamos.
En una sartén ponemos a calentar el aove y le añadimos la zanahoria, los ajos picados, el perejil (mejor si es fresco) y el vinagre y  dejamos que se cocine todo, removiendo de vez en cuando, de 10 a 15 minutos.


Apagamos el fuego y dejamos en la sartén. Batimos los huevos en un bol amplio y le añadimos sal, incorporamos la zanahoria cocinada y mezclamos bien.

Cuajamos la tortilla en la misma sartén donde hemos cocinado la zanahoria, primero a fuego fuerte (1 minuto o 2) y luego a fuego bajo. Damos la vuelta a la tortilla y volvemos a hacer lo mismo con el fuego, primero fuerte y luego bajo.

Dependiendo de cómo nos guste de cuajada (pasada) la tortilla la dejamos más o menos tiempo. Sacamos para el plato de servicio y decoramos con unos rabanitos, un poco de zanahoria rallada y el cebollino picado por encima.


Está igual de sabrosa caliente o fría. Yo suelo tomarla fría pero para gustos…los colores.



domingo, 3 de junio de 2018

Tarta Musgo


Volvió a mirarse una vez más en el espejo de cuerpo entero de su dormitorio y decidió que esa noche iba a divertirse de verdad. Hace ya tiempo que Irene no se dedica a la mundanidad y a la vida social. Absorta en su trabajo, va quemando tiempo en ello sin apenas darse cuenta y los días parecen pasar tan sólo para que llegue el fin de semana o el rato de lectura o de oír música en el confort de su casa a última hora del día. Es una vida rica en lo personal, en su interioridad personal, pero Irene piensa que no tanto en lo que se refiere a la vida propiamente dicha, al movimiento de la vida y de las personas, al trato de la amistad compartiendo ideas y experiencias, ese… apenas lo frecuenta fuera de Carmen- y eso porque viven en la misma ciudad y en el mismo barrio- o del círculo de trabajo. Eso es poco, Irene lo reconoce y, aunque no teme en absoluto la melancolía, no deja de reconocer que en algún momento tendrá que romper con esa rutina del encerramiento cómodo, de las cosas en su sitio, de la reconfortante repetición de actitudes conocidas y previsibles. Si no, corre el riesgo de empequeñecer su vida sin darse cuenta. Tiene que viajar a su ciudad natal aprovechando ciertos momentos porque, si no,  en poco tiempo va a acabar por perder algunas amistades que aprecia verdaderamente. El tiempo no pasa en balde, la distancia no es el olvido, como dice el bolero, pero sí que borra pistas, detalles, gestos que hacen una relación más fluida, que permiten remontar una conversación sobre el tiempo transcurrido sin deterioro aparente. Esa cosa tan grata que es el reencontrar a alguien a quien tienes verdadero afecto, de quien sientes cercanía y darte cuenta de que, apenas empiezas a hablar o a reír con él o ella, todo está donde lo dejasteis la última vez y todo tira adelante desde allí hasta ahora y sigue fluyendo. Irene sabe que una debe cuidar lo que quiere y moverse hacia lo que desea; si no, la distancia puede hacerse insalvable y hacer que la amistad degenere en cortesía, en cumplimiento social o en dependencia y soledad.

TARTA MUSGO


Ingredientes:

5 huevos  medianos.
200 grs de azúcar.
220 ml de aceite de girasol.
350 gr de espinacas frescas (sin pedúnculos).
2 c.s de zumo de limón.
La piel rallada de un limón.
100 grs de harina de almendra.
50 grs de coco rallado.
50 grs de harina de todo uso.
1 c.c de levadura (tipo royal).
1 c.c de bicarbonato.
Una pizca de sal.
Para la crema de mango:
La pulpa de un mango maduro.
250 gr. De queso Mascarpone.
2 c.s de azúcar  (opcional).
¼ vaso de leche.
2 láminas de gelatina (remojadas en agua fría).
Para decorar: frambuesas, hojas de melisa frescas, flores de albahaca, brillantina comestible.

Elaboración:

Le quitamos el tallo a las hojas de espinacas, las lavamos y secamos. Trituramos las hojas de espinacas con ayuda de la batidora o thermomix y reservamos.

Batimos los huevos con el azúcar (mejor con las varillas eléctricas) hasta obtener una crema esponjosa. Vertemos el aceite en esta crema y batimos un poquito más.  Añadimos las espinacas, el jugo y la ralladura de limón y lo mezclamos todo bien.


Incorporamos las harinas, el coco, la levadura y el bicarbonato y lo integramos todo con movimientos suave. Esta masa la vertemos en un molde rectangular (el mío es de 25 X 35) forrado con papel de hornear y horneamos en horno precalentado a 165º unos 45 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar el bizcocho con un palito este salga limpio.

Dejamos enfriar la masa en el molde antes de proceder a decorarlo.
 

Crema de mango:
Ponemos a remojar las 2 hojas de gelatina (mínimo 5 minutos). Mezclamos la pulpa de mango con el queso con ayuda de la batidora. Calentamos la leche en el microondas unos segundos (que esté caliente pero no que hierva) en la leche desleímos la gelatina previamente muy escurrida y esto se lo añadimos a la crema de mango. Pasamos la crema al congelador para acelerar el proceso de gelificado.



Cuando el bizcocho esté completamente frío (quedará con la textura de un brownie) le recortamos los bordes y los guardamos desmigados para decorar posteriormente nuestra tarta. Cuando la crema de mango tenga una textura lo suficientemente firme, la colocamos sobre el bizcocho y sobre la crema ponemos las migas que habíamos reservado. 


No sabe para nada a espinacas, predominan los sabores del coco y el limón. Si quieres una textura más abizcochada debes añadir 75 grs más de harina.
Está muchísimo mejor al día siguiente.
 

Decoramos al gusto.



domingo, 27 de mayo de 2018

Huevos en Salsa Blanca con Cebollino


La tarde recababa a su fin pero aún quedaba luz en la playa. El día había sido lluvioso, pero repentinamente las nubes compactas empezaron a romperse y dispersarse y entre ellas asomó el azul del cielo ya algo descolorido por el atardecer aunque todavía luminoso. Las nubes se abrían como por ensalmo y se desplazaba rápidamente. Apenas si soplaba el viento y Andrea pensó en un rezo mágico y se dio la vuelta sobre sí misma como buscando al hechicero, al chamán que con sus rezos provocaba todo aquello, pero no había nadie a su alrededor salvo una pareja a lo lejos que caminaba rodeada de los saltos de su pequeño y las piruetas de un perro y una vela cruzando ante la línea del horizonte. El sol también descendía hacia el horizonte, a punto de tomar ese color amarillo anaranjado del crepúsculo antes de hundiré en  el agua. La playa era una inmensa y vacía extensión de arena en la bajamar, la soledad abierta del enorme espacio que se extendía entre el agua que se retiraba en suaves olas y las lomas verdes que se sucedían hacia el interior, eran una invitación a la serenidad, como si el prodigioso espacio que abrían llenara de vastos sentimientos esa soledad de la que Andrea se apropiaba ahora y disfrutaba allí, descalza, con las zapatillas en la mano y abrigada con una gruesa chaqueta y unos pantalones remangados a media pierna. Con las plantas de los pies sintiendo el tacto de la arena, el dulce frío en el rostro y la luz del atardecer  y la súbita transparencia del aire ante sus ojos, Andrea contemplaba el mar, la mar, siempre igual y siempre diferente.

HUEVOS EN SALSA BLANCA CON CEBOLLINO


Ingredientes (2 pers.):

4 huevos duros.
Salsa blanca:
2 c.s de mantequilla.
2 c.s de harina.
½ c.c de mostaza seca (opcional)
Sal y pimienta blanca  (al gusto)
250 ml de leche semidesnatada.
Cebollino y flores de cebollino.

Elaboración:

Picar los huevos duros y reservar.


Para preparar la salsa blanca:
Derretir la mantequilla en una sartén y agregar la harina, la sal, la pimienta y la mostaza seca, cocinar por un minuto.
Agregar la leche y remover bien con varillas de mano, para que no queden grumos, seguir removiendo mientras se cocina todo y espesa.



Agregar la salsa a los huevos y decorar con cebollino picado y unas flores del mismo cebollino.




domingo, 20 de mayo de 2018

Ceviche Exprés y Aguacate

Desde que la vio aquella tarde a la salida del cine empezó a buscarla. Aquel pelo rojo se había instalado en su alma sin permiso y de forma casi violenta. De día y de noche iba por la ciudad buscando su mirada. Vivía nada más que para esa tarea, aunque intentara hacer otras cosas o fingiera que las hacía, sólo miraba, espiaba los ojos de la gente, las caras de los desconocidos, de las camareras de los bares y de las dependientas de las tiendas. Sus caras y sus miradas. Era la mirada de una desconocida, pero él estaba seguro de que la identificaría sin vacilación ni error en cuanto sus ojos se cruzaran con los de ella, aunque fuese una sola vez, de lejos, desde el otro lado de la calle, tras los cristales de una cafetería. Sabía que la encontraría, tardaría un poco más o un poco menos pero la encontraría. Por la noche, entraba en la casa y encontraba con alivio que las luces estaban apagadas, se quitaba los zapatos, entraba a tientas en el dormitorio, alumbrado tan solo por un rastro de luz de las farolas de la calle que se colaban por entre la persiana medio bajada, y se desnudaba con sigilo, se deslizaba en el interior de la cama, cerraba los ojos, tanteaba en busca del cuerpo de ella, y entonces se daba cuenta de que ella no estaba a su lado y la cama se convertía en zona hostil y en la oscuridad sólo brillaban las cifras rojas de la radio despertador.

CEVICHE  EXPRÉS Y AGUACATE


Ingredientes (2 pers):

1 aguacate.
1 lata de atún al natural.
1c.s de cebolla morada muy picadita.
1c.s de tomate muy picadito.
1 c.s de maíz dulce.
1c.c de cilantro picado.
1 c.s de aove.
Zumo de lima (al gusto).
Sal y pimienta negra molida (al gusto).







Elaboración:
Partimos el aguacate longitudinalmente, sacamos su pulpa para un bol y la rociamos con zumo de lima, para evitar que se ennegrezca. Añadimos un poco de sal y la aplastamos bien, bien con un tenedor  y reservamos. La cáscara del aguacate nos servirá de recipiente para nuestra preparación.



En un bol mezclamos el resto de los ingredientes, le añadimos el aove y el zumo de lima y salpimentamos al gusto.



Rellenamos las cáscaras del aguacate con el ceviche y todo ello lo cubrimos con una capa de aguacate, encima colocamos la pulpa del tomate, como si fuera el hueso del aguacate. Reservamos en la nevera hasta el momento de servir bien fresquito.


Nota:
La pulpa del aguacate con el zumo de lima y sal podemos triturarlo con la batidora, nos quedará una crema más fina, pero yo prefiero hacerlo a mano porque el calor que transmiten las cuchillas de la batidora al aguacate alteran ligeramente su sabor (manías que tiene una).

domingo, 13 de mayo de 2018

Peras "Bianco"

Cerca del castillo a lo largo de la pequeña playa, estaban los pescadores con caras lozanas curtidas por el clima y sus cabezas coronadas con negras boinas; recogían las redes cuando Juan pasó a su lado, estaban demasiado ocupados en lo suyo para pararse a saludar al forastero. En la plaza del pueblo, cerca de una iglesia construida hacía quinientos o cuatrocientos años, había muchos hombres que caminaban lentamente, gesticulando con las manos. Las casas de piedra, la mayor parte de las cuales tenían dos pisos, con balcones al frente, estaban organizadas en filas apretadas que bordeaban las estrechas calles adoquinadas sobre las que en otro tiempo se oía el golpeteo de los cascos de los burros arrastrando carretas pintadas de colores. Aquí y allá había grupos de mujeres que se asoleaban  frente a sus puertas, entonces recordó que hacía muchos, muchos años su padre le había contado que en su época las mujeres solteras se veían sentadas dándole la espalda a la calle, siguiendo, tal vez, una moda heredada hacía mil años, cuando los árabes ocuparon la isla. Y allí, en la calle Castillo Blanco encontró la casa donde había nacido su abuelo y luego su padre, la reconoció porque hay lugares que se sienten, que te atrapan y tiran de ti hacia lo que antes de ser ya fuimos y Juan sintió esto frente a aquella casa de piedra y portón de madera.

PERAS “BIANCO”


Ingredientes:

4 peras (blanquilla)
400 ml de vermut bianco.
150 ml de agua mineral.
70 grs. De azúcar.
1 palo de canela.
1 anís estrellado.
1 vaina de vainilla abierta y rallado el interior.
½ c.c de colorante alimentario rojo.
Para decorar: hojas de menta  fresca, flores blancas comestibles.







Elaboración:

Pelamos las peras y las introducimos en una cazuela junto con el resto de los ingredientes. Mejor si la cazuela es honda y las peras quedan totalmente cubiertas (así evitamos darles la vuelta), pasados 20 minuto sacamos las peras y dejamos que el líquido siga cociendo hasta que se reduzca formando un almíbar espeso.



Colocamos las peras en el plato de servicio y las regamos con unas cucharadas del almíbar,


decoramos al gusto y servimos. Deliciosas tanto frías como templadas y acompañadas de un helado cremosito…Ni te cuento!!!



domingo, 6 de mayo de 2018

Espárragos Silvestres y Arroz

Siempre soñó con visitar la isla y el pueblo donde había nacido su padre. Para Juan, quizás, la parte más relajante del viaje era la posibilidad de conducir: avanzar  decenas de kilómetros sin tener que detenerse en un atasco de tráfico y ni siquiera en un semáforo, y observar la tranquilidad de los pueblos pequeños e imaginarse la existencia pacífica de los que vivían allí. El pueblo era realmente muy hermoso, una tranquila aldea de pescadores construida al pie de una montaña, y en la cima del terreno, sobre un escarpado acantilado rocoso bañado por las olas, se levantaba el viejo castillo de piedra que daba nombre al pueblo. El castillo construido hacía muchos siglos por los sarracenos o los turcos – nadie estaba absolutamente seguro, había servido como atalaya del pueblo para detectar naves invasoras, pero ahora no era más que una estructura en ruinas que no tenía ningún propósito. Como sucedía en la mayor parte de la isla, la historia de aquel pequeño pueblo había sido turbulenta desde hacía siglos, y Juan recordó haber leído que la isla fue conquistada no menos de diez veces: por griegos, sarracenos y normandos; por españoles, franceses e ingleses; por todo tipo de combinaciones de credos, confesiones e ideologías, desde los cruzados hasta los fascistas. Todos habían llegado a esta isla y habían hecho lo que los hombres hacen cuando están lejos de casa, así que la historia de la isla era una letanía de pecados de marineros.

ESPÁRRAGOS SILVESTRES Y ARROZ


Ingredientes  (8 pasteles):

1 manojo de espárragos silvestres (unos 200 grs).
1 zanahoria rallada.
1 cebolla tierna finamente picada (o 3 cebolletas).
100 grs de queso feta desmenuzado.
4 c.s de arroz cocido.
3 huevos
100ml de leche evaporada (o nata para cocinar).
½ c.c de levadura (tipo royal)
Sal, pimienta y hierbas aromáticas al gusto (yo he puesto: tomillo, orégano, romero y perejil).
4 rebanadas de pan de molde (estiradas con el rodillo).

Elaboración:
Lavamos y picamos muy bien los espárragos, las cebolletas y rallamos finamente la zanahoria. 
Mezclamos nuestras verduras y reservamos. En un bol hondo batimos los huevos, le incorporamos las hierbas aromáticas, la sal  la pimienta y la levadura, removemos todo bien y a esto le añadimos los espárragos silvestres y demás verduras picadas, el queso desmenuzado


y el arroz (yo he utilizado un poco que me sobró y estaba dando tumbos por el frigorífico).


Untamos con aceite o aerosol para hornear un molde de cupcakes


Encendemos el horno a 180º y mientras se calienta  con ayuda del rodillo estiramos las rebanadas de pan de molde y cortamos unos círculos de pan que se ajusten a nuestro molde.



Introducimos en el horno y dejamos que nuestros cakes se cocinen durante unos 15 minutos como máximo.



Decoramos al gusto y podemos servir templados o fríos.




sábado, 28 de abril de 2018

Caprese de Fresa (con vinagreta de fresas)


A última hora de la tarde, en aquel abril, Marina se encuentra sentada y sola en el exterior de un café del centro de la medina. Se trata del tipo de local que atrae a la marea de turistas que husmean por los puestos del Zoco Chico, que buscan un refugio del agresivo comercio de ese mercado, del regateo y del acoso, de los guías y los buhoneros, que quieren encontrar una silla en la que tomar un té con menta mientras observan cómo sigue desarrollándose la vida de Tánger. El camarero, un marroquí joven de sonrisa fácil y mirada distraída, atiende mientras Marina le pide lo que quiere, luego hace un ademán amable y se marcha con gran lentitud. Entorno a ella hay ingleses, italianos, ciudadanos franceses y españoles; algunos todavía lucen miradas de entusiasmo, otros han adoptado la postura lánguida del viajero cansado, todos ellos en sillas de plástico colocadas junto a mesas destartaladas que bordean la plaza, que ahora baña el suave calor del sol poniente, y en la que las sombras se alargan a medida que cae la noche. Las imágenes y los olores llegan a una parte de su interior, acarician su memoria: Las majestuosas siluetas de las altas palmeras que recorren el perímetro del Zoco Chico, negras frente al cielo vespertino y las arrugadas nubes grises que avanzan raudas por el horizonte, el agradable parón comercial que se produce a esa hora del día, antes de que aparezcan los mercaderes nocturnos y coloquen sus puestos, el aroma fuerte y purificador del té de menta que se prepara en toda la extensión de esta hilera de cafés.  Entre todas las personas de este lugar bullicioso, Marina es la única que está sola.

CAPRESE DE FRESA


Ingredientes:

Fresas frescas de tamaño mediano (no fresón).
Mini Mozzarellas (tantas como fresas).
Anchoas en aceite de oliva.
Hojas de albahaca frescas.

Vinagreta de fresas
4 c.s de aove.
2 c.s de mermelada de fresa (mejor si es casera).
2 c. s de vinagre de manzana.
Sal y pimienta negra molida (al gusto).








Elaboración:
Empezamos elaborando la vinagreta, para ello mezclamos muy  bien todos los ingredientes y pasamos la preparación por un colador de malla fina para asegurarnos de eliminar las posibles semillas de las fresas. Reservamos.
Lavamos y secamos bien las fresas.

Con ayuda de una pajita (introduciéndola por la punta de la fresa) eliminamos el corazón de las fresas. El hueco que nos queda lo rellenamos con anchoa (½ o 1 dependiendo del tamaño y del hueco).
Encima de las fresas rellenas colocamos una bolita de mozzarella y ponemos unas hojitas de albahaca. Para que el conjunto se mantenga atravesamos la mini mozzarella y la fresa con una pipeta “cargada” con vinagreta de fresas.

A la hora de degustar introducimos el conjunto en la boca a la vez que apretamos la pipeta a fin de conseguir que salga la vinagreta y podamos disfrutar del contraste de sabores.


 Con esta receta participo en el "III Concurso de Fresas de Europa" Fresas de Europa.