domingo, 27 de mayo de 2018

Huevos en Salsa Blanca con Cebollino


La tarde recababa a su fin pero aún quedaba luz en la playa. El día había sido lluvioso, pero repentinamente las nubes compactas empezaron a romperse y dispersarse y entre ellas asomó el azul del cielo ya algo descolorido por el atardecer aunque todavía luminoso. Las nubes se abrían como por ensalmo y se desplazaba rápidamente. Apenas si soplaba el viento y Andrea pensó en un rezo mágico y se dio la vuelta sobre sí misma como buscando al hechicero, al chamán que con sus rezos provocaba todo aquello, pero no había nadie a su alrededor salvo una pareja a lo lejos que caminaba rodeada de los saltos de su pequeño y las piruetas de un perro y una vela cruzando ante la línea del horizonte. El sol también descendía hacia el horizonte, a punto de tomar ese color amarillo anaranjado del crepúsculo antes de hundiré en  el agua. La playa era una inmensa y vacía extensión de arena en la bajamar, la soledad abierta del enorme espacio que se extendía entre el agua que se retiraba en suaves olas y las lomas verdes que se sucedían hacia el interior, eran una invitación a la serenidad, como si el prodigioso espacio que abrían llenara de vastos sentimientos esa soledad de la que Andrea se apropiaba ahora y disfrutaba allí, descalza, con las zapatillas en la mano y abrigada con una gruesa chaqueta y unos pantalones remangados a media pierna. Con las plantas de los pies sintiendo el tacto de la arena, el dulce frío en el rostro y la luz del atardecer  y la súbita transparencia del aire ante sus ojos, Andrea contemplaba el mar, la mar, siempre igual y siempre diferente.

HUEVOS EN SALSA BLANCA CON CEBOLLINO


Ingredientes (2 pers.):

4 huevos duros.
Salsa blanca:
2 c.s de mantequilla.
2 c.s de harina.
½ c.c de mostaza seca (opcional)
Sal y pimienta blanca  (al gusto)
250 ml de leche semidesnatada.
Cebollino y flores de cebollino.

Elaboración:

Picar los huevos duros y reservar.


Para preparar la salsa blanca:
Derretir la mantequilla en una sartén y agregar la harina, la sal, la pimienta y la mostaza seca, cocinar por un minuto.
Agregar la leche y remover bien con varillas de mano, para que no queden grumos, seguir removiendo mientras se cocina todo y espesa.



Agregar la salsa a los huevos y decorar con cebollino picado y unas flores del mismo cebollino.




domingo, 20 de mayo de 2018

Ceviche Exprés y Aguacate

Desde que la vio aquella tarde a la salida del cine empezó a buscarla. Aquel pelo rojo se había instalado en su alma sin permiso y de forma casi violenta. De día y de noche iba por la ciudad buscando su mirada. Vivía nada más que para esa tarea, aunque intentara hacer otras cosas o fingiera que las hacía, sólo miraba, espiaba los ojos de la gente, las caras de los desconocidos, de las camareras de los bares y de las dependientas de las tiendas. Sus caras y sus miradas. Era la mirada de una desconocida, pero él estaba seguro de que la identificaría sin vacilación ni error en cuanto sus ojos se cruzaran con los de ella, aunque fuese una sola vez, de lejos, desde el otro lado de la calle, tras los cristales de una cafetería. Sabía que la encontraría, tardaría un poco más o un poco menos pero la encontraría. Por la noche, entraba en la casa y encontraba con alivio que las luces estaban apagadas, se quitaba los zapatos, entraba a tientas en el dormitorio, alumbrado tan solo por un rastro de luz de las farolas de la calle que se colaban por entre la persiana medio bajada, y se desnudaba con sigilo, se deslizaba en el interior de la cama, cerraba los ojos, tanteaba en busca del cuerpo de ella, y entonces se daba cuenta de que ella no estaba a su lado y la cama se convertía en zona hostil y en la oscuridad sólo brillaban las cifras rojas de la radio despertador.

CEVICHE  EXPRÉS Y AGUACATE


Ingredientes (2 pers):

1 aguacate.
1 lata de atún al natural.
1c.s de cebolla morada muy picadita.
1c.s de tomate muy picadito.
1 c.s de maíz dulce.
1c.c de cilantro picado.
1 c.s de aove.
Zumo de lima (al gusto).
Sal y pimienta negra molida (al gusto).







Elaboración:
Partimos el aguacate longitudinalmente, sacamos su pulpa para un bol y la rociamos con zumo de lima, para evitar que se ennegrezca. Añadimos un poco de sal y la aplastamos bien, bien con un tenedor  y reservamos. La cáscara del aguacate nos servirá de recipiente para nuestra preparación.



En un bol mezclamos el resto de los ingredientes, le añadimos el aove y el zumo de lima y salpimentamos al gusto.



Rellenamos las cáscaras del aguacate con el ceviche y todo ello lo cubrimos con una capa de aguacate, encima colocamos la pulpa del tomate, como si fuera el hueso del aguacate. Reservamos en la nevera hasta el momento de servir bien fresquito.


Nota:
La pulpa del aguacate con el zumo de lima y sal podemos triturarlo con la batidora, nos quedará una crema más fina, pero yo prefiero hacerlo a mano porque el calor que transmiten las cuchillas de la batidora al aguacate alteran ligeramente su sabor (manías que tiene una).

domingo, 13 de mayo de 2018

Peras "Bianco"

Cerca del castillo a lo largo de la pequeña playa, estaban los pescadores con caras lozanas curtidas por el clima y sus cabezas coronadas con negras boinas; recogían las redes cuando Juan pasó a su lado, estaban demasiado ocupados en lo suyo para pararse a saludar al forastero. En la plaza del pueblo, cerca de una iglesia construida hacía quinientos o cuatrocientos años, había muchos hombres que caminaban lentamente, gesticulando con las manos. Las casas de piedra, la mayor parte de las cuales tenían dos pisos, con balcones al frente, estaban organizadas en filas apretadas que bordeaban las estrechas calles adoquinadas sobre las que en otro tiempo se oía el golpeteo de los cascos de los burros arrastrando carretas pintadas de colores. Aquí y allá había grupos de mujeres que se asoleaban  frente a sus puertas, entonces recordó que hacía muchos, muchos años su padre le había contado que en su época las mujeres solteras se veían sentadas dándole la espalda a la calle, siguiendo, tal vez, una moda heredada hacía mil años, cuando los árabes ocuparon la isla. Y allí, en la calle Castillo Blanco encontró la casa donde había nacido su abuelo y luego su padre, la reconoció porque hay lugares que se sienten, que te atrapan y tiran de ti hacia lo que antes de ser ya fuimos y Juan sintió esto frente a aquella casa de piedra y portón de madera.

PERAS “BIANCO”


Ingredientes:

4 peras (blanquilla)
400 ml de vermut bianco.
150 ml de agua mineral.
70 grs. De azúcar.
1 palo de canela.
1 anís estrellado.
1 vaina de vainilla abierta y rallado el interior.
½ c.c de colorante alimentario rojo.
Para decorar: hojas de menta  fresca, flores blancas comestibles.







Elaboración:

Pelamos las peras y las introducimos en una cazuela junto con el resto de los ingredientes. Mejor si la cazuela es honda y las peras quedan totalmente cubiertas (así evitamos darles la vuelta), pasados 20 minuto sacamos las peras y dejamos que el líquido siga cociendo hasta que se reduzca formando un almíbar espeso.



Colocamos las peras en el plato de servicio y las regamos con unas cucharadas del almíbar,


decoramos al gusto y servimos. Deliciosas tanto frías como templadas y acompañadas de un helado cremosito…Ni te cuento!!!



domingo, 6 de mayo de 2018

Espárragos Silvestres y Arroz

Siempre soñó con visitar la isla y el pueblo donde había nacido su padre. Para Juan, quizás, la parte más relajante del viaje era la posibilidad de conducir: avanzar  decenas de kilómetros sin tener que detenerse en un atasco de tráfico y ni siquiera en un semáforo, y observar la tranquilidad de los pueblos pequeños e imaginarse la existencia pacífica de los que vivían allí. El pueblo era realmente muy hermoso, una tranquila aldea de pescadores construida al pie de una montaña, y en la cima del terreno, sobre un escarpado acantilado rocoso bañado por las olas, se levantaba el viejo castillo de piedra que daba nombre al pueblo. El castillo construido hacía muchos siglos por los sarracenos o los turcos – nadie estaba absolutamente seguro, había servido como atalaya del pueblo para detectar naves invasoras, pero ahora no era más que una estructura en ruinas que no tenía ningún propósito. Como sucedía en la mayor parte de la isla, la historia de aquel pequeño pueblo había sido turbulenta desde hacía siglos, y Juan recordó haber leído que la isla fue conquistada no menos de diez veces: por griegos, sarracenos y normandos; por españoles, franceses e ingleses; por todo tipo de combinaciones de credos, confesiones e ideologías, desde los cruzados hasta los fascistas. Todos habían llegado a esta isla y habían hecho lo que los hombres hacen cuando están lejos de casa, así que la historia de la isla era una letanía de pecados de marineros.

ESPÁRRAGOS SILVESTRES Y ARROZ


Ingredientes  (8 pasteles):

1 manojo de espárragos silvestres (unos 200 grs).
1 zanahoria rallada.
1 cebolla tierna finamente picada (o 3 cebolletas).
100 grs de queso feta desmenuzado.
4 c.s de arroz cocido.
3 huevos
100ml de leche evaporada (o nata para cocinar).
½ c.c de levadura (tipo royal)
Sal, pimienta y hierbas aromáticas al gusto (yo he puesto: tomillo, orégano, romero y perejil).
4 rebanadas de pan de molde (estiradas con el rodillo).

Elaboración:
Lavamos y picamos muy bien los espárragos, las cebolletas y rallamos finamente la zanahoria. 
Mezclamos nuestras verduras y reservamos. En un bol hondo batimos los huevos, le incorporamos las hierbas aromáticas, la sal  la pimienta y la levadura, removemos todo bien y a esto le añadimos los espárragos silvestres y demás verduras picadas, el queso desmenuzado


y el arroz (yo he utilizado un poco que me sobró y estaba dando tumbos por el frigorífico).


Untamos con aceite o aerosol para hornear un molde de cupcakes


Encendemos el horno a 180º y mientras se calienta  con ayuda del rodillo estiramos las rebanadas de pan de molde y cortamos unos círculos de pan que se ajusten a nuestro molde.



Introducimos en el horno y dejamos que nuestros cakes se cocinen durante unos 15 minutos como máximo.



Decoramos al gusto y podemos servir templados o fríos.