lunes, 13 de noviembre de 2017

Calabacín Y Soja

Él era, de verdad, ese tipo de personas que creía que las cosas pasaban así: en el momento menos esperado conoces a alguien, hay una conexión mágica, una complicidad instantánea y tu vida cambia. Y durante años había estado esperando fielmente un momento así. Y llegó. Recordaba que lo primero que le había atraído de ella era su voz y su sonrisa. Su voz tenía un encanto increíble, un poco áspera y ronca, un poco nasal, un poco como la de un personaje de dibujos animados, una voz de la que brotaban juventud y bondad. Y se fue. En el tiempo que duró su ausencia, todas las noches salía a la calle, subía por una acera de la calle y bajaba por la otra, entreteniéndose en las ventanas empañadas y leyendo los menús que conocía de memoria, pensando qué tipo de comida debería elegir para la cena, a qué restaurante barato debería entrar esa noche, en qué bar debería tomarse un trago o dos o tres o cinco y no sentirse solo esa noche. Cuando ella estaba a su lado él era un hombre diferente, un hombre mejorado por el amor y la felicidad que experimentaba. Y no volvió.

CALABACIN Y SOJA


Ingredientes (2 personas):

1 calabacín mediano
20 grs de soja texturizada.
2 tomates maduros (para salsa)
¼ de cebolla muy picadita.
1 diente de ajo picado.
1 c.c de orégano seco.
½ c.c de pimentón dulce de la Vera.
1 c.s de aove.
Sal




Elaboración:

Ponemos la soja a hidratar en agua tibia.
Lavamos, secamos el calabacín y lo pelamos parcialmente (a tiras). Lo cortamos en  4 ó 5  trozos (dependiendo de lo grande que sea) de unos 8 cm de largo.
Ponemos a calentar abundante agua con sal y cuando rompa a hervir introducimos los trozos de calabacín y dejamos que se cuezan por unos 4 minutos (que queden al dente, no muy pasados). Sacamos los calabacines  de la cazuela y los pasamos por agua fría, para cortar la cocción y que no queden demasiado blandos.
Pelamos y picamos los tomates. Reservamos.
En una sartén ponemos una c.s de aove y añadimos el ajo y la cebolla picados, removemos y a los 3 minutos  añadimos el pimentón, removemos e incorporamos los tomates picados (para que no se requeme el pimentón) y el orégano. Dejamos cocer unos 10 minutos a fuego bajo. Añadimos la soja bien, bien escurrida (yo la pongo en un colador y la aprieto con una cuchara para que suelte la mayor cantidad posible de agua), y dejamos cocer unos 5 minutos más.
Retiramos del fuego y reservamos.
Mientras se cocina la salsa, vaciamos con cuidados los trozos de calabacín con ayuda de una cucharilla o un sacabolas.
 Algunas de estas bolitas podemos pasarlas por la plancha para dorarlas un poquito y que nos sirvan de decoración.
Rellenamos los calabacines con la salsa de tomate y soja y colocamos encima una bolita de calabacín dorada en la plancha.
Podemos dejarlos preparados y calentarlos en el microondas o en el horno convencional.

martes, 7 de noviembre de 2017

Volcán Mexicano

Los ajolotes son una especie de salamandra que nunca abandonan su estado de larva, algo así como renacuajos que nunca se convierten en ranas.  Solían abundar en los lagos que rodeaban la antigua Ciudad de México y eran uno de los platos favoritos de los Aztecas. Ahora, tan sólo sobreviven en acuarios, laboratorios y zoológicos. Yo los vi por primera vez en Xochimilco y tanto me impresionaron que busqué y busqué información sobre esta especie. Buscando llegué hasta un cuento breve de Julio Cortazar sobre un hombre tan fascinado (como yo) por los ajolotes del Jardin des Plantes de Paris que termina convirtiéndose en uno de ellos. Todos los días, incluso tres veces por día, el hombre de ese cuento visita el Jardin des Plantes para observar a los extraños animalitos en su acuario, ver sus cuerpos translúcidos y lechosos, sus delicadas colas de lagarto, sus caras aztecas triangulares, planas y rosadas, las patas diminutas con dedos casi humanos, los bultitos que brotan de sus branquias, el brillo dorado de sus ojos, la manera en que se echan a nada con una sola ondulación del cuerpo. Parecen tan extraños que el hombre se convence de que no son sólo animales, sino que guardan una misteriosa relación con él, que de alguna manera le suplican con sus ojos dorados que los salve. Un día, como de costumbre, el hombre está observando a los ajolotes, con el rostro muy cerca del cristal del acuario, pero, justo a la mitad de esa oración, el “yo” se encuentra en el interior de la pecera y observa al hombre a través del cristal. El cuento termina con el ajolote albergando la esperanza de haberle comunicado algo al hombre, de haber enlazado las calladas soledades de ambos y de que la razón por la que el hombre ya no visita el acuario sea que está en algún lugar escribiendo un cuento sobre lo que significa ser un ajolote.

VOLCÁN MEXICANO


Ingredientes:

Una tacita de guacamole.
Una tacita de pico de gallo.
Salsa de queso:
175 ml de leche evaporada.
1 c.c de chipotle molido.
3 ­+ 3 c.s de mezcla de cuatro quesos.
3 tortillas de trigo (para tacos).
Aceite suave para freir.







Elaboración:
Guacamole: Aquí

Salsa “pico de gallo”:
1 tomate rojo (tomate pera).
½ cebolleta tierna.
Unas ramas de cilantro.
Sal (opcional)
El zumo de 1 lima.
Pizca de pimienta negra molida.
Picar muy menuditos el tomate, la cebolla y el cilantro. Salpimentar y regar todo con el zumo de lima.

Salsa de queso y Chipotle:


En un cazo o sartén ponemos la leche a calentar y le añadimos la c.s de chipotle molido, removemos bien, bien y echamos ahí 3 c.s de mezcla de 4 queso.  Calentamos sin dejar de remover hasta que los quesos se hayan fundido. Apagamos el fuego, tapamos y reservamos la salsa al calor.


Cortamos las tortillas en triángulos y los vamos friendo por tandas en aceite bien caliente, cuando están los bordes doraditos les vamos dando la vuelta. Sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Encendemos el horno a 160º
 Montamos el plato: En el fondo la salsa de queso, sobre esta unos cuantos triángulos de tortilla, un poco de la mezcla de cuatro quesos, más triángulos, más mezcla de quesos y así…hasta que hagamos nuestra montañita.


Metemos nuestra montaña en el horno esperando que con el calor se fundan los quesos.


Sacamos del horno cuando los quesos están fundidos o un poco antes (depende de gustos) pero  los nachos calientes.

 Regamos con la salsa pico de gallo y el guacamole y…A disfrutar!!


lunes, 30 de octubre de 2017

Barcas de Bacalao Y Berenjena

Se encontraba por azar el azar en huelga en la ciudad aquel día? No he conocido nunca al azar, pero estoy completamente segura de que ese día no se había declarado en huelga alguna. Si se me permite especular un poco, diré que mientras Marieta se dirigía al mercado y Luis se despertaba aturdido, el azar a su vez se estaba desperezando en su torre recubierta de baldosas de nebulosa  mientras un lacayo sonriente y muy protocolario le leía en voz alta las tentaciones que ofrecía aquel día la ciudad para intervenir en la azarosa vida de sus gentes. Y quiero suponer que Marieta, camino del mercado, y Luis, despejándose  a golpes de agua fría, debieron parecerle al azar un bocado bien fácil y apetitoso.  Pues quiso el azar que ambos se cruzaran en la calle de los libreros y a partir de aquel instante en que sus ojos se encontraron, aislados del mundo por la magia del amor, sólo vivían para reencontrarse cada día hasta el momento en que Luis le ofrece a Marieta los bienes que aún conservaba, un corazón descosido y remendado  que ella  recibe con un beso largo y sosegado, de lenguas que se enredan sin orden, de dientes que tropiezan y labios que empiezan a doler. Es el mejor beso que se dan desde que el azar los juntó en la calle de los libreros cerca del mercado.

BARCAS DE BACALAO Y BERENJENA



Ingredientes (para 6 barcas):

6 barcas mini (old el paso)
300 grs de migas de bacalao desaladas.
½ cebolla picada menudita.
2 berenjenas medianas.
1 ramita de perejil.
70 grs de queso en lonchas.
2 c.s de aove.






Elaboración:

Lavamos las berenjenas y las picamos, con la punta de un cuchillo, en diferentes sitios. Las ponemos en un plato y las asamos en el microondas a máxima potencia 4 minutos (si son grandes  necesitaremos un par de minutos más). Dejamos enfriar.
Una vez frías las berenjenas las abrimos a la mitad y con ayuda de una cuchara retiramos su carne y desechamos la piel. Picamos la carne de las berenjenas y reservamos.


Ponemos en una sartén las dos cucharadas de aove, añadimos la cebolla picada y cocinamos a fuego bajo hasta que la cebolla esté transparente, momento en el que añadimos el bacalao y subimos un poquito el fuego. Dejamos un par de minutos.
Añadimos las berenjenas asadas y picadas a la sartén, removemos y echamos el perejil picado. Cocinamos esto cinco minutos más, dando vueltas de cuando en vez. Apagamos el fuego y reservamos.
Cubrimos el fondo de las barquitas con unos trocitos de queso, encima vertemos parte de nuestro preparado de berenjenas y bacalao y lo “tapamos” con ½ loncha de queso.


 Sobre el queso colocamos tres rodajitas de tomate cherry. 


Encendemos el grill del horno a 175º e introducimos nuestras barquitas unos minutos, hasta que el queso se haya fundido.
Servir recién sacadas del horno, estarán crujientes por fuera y deliciosas en su interior.


Sencillamente...deliciosas.