domingo, 3 de febrero de 2019

Salmón Marinado y Huevo Hilado

Afuera caía una fina pero persistente lluvia que iba empapando lentamente el suelo. Sentados es sus butacas, muy bien no se sabe cómo ni quien de los dos había empezado aquella conversación, hablaban de cuando se habían conocido cuarenta años atrás, felices por lo que no tenían. Al revés que ahora, que les sobraba de todo menos el amor. Él le dijo a mí no me importaba ser pobre. Al contrario, ojalá estuviera aún en aquellas, lo cierto es que la felicidad no es como dicen, que sólo dura un instante y no se sabe que se tuvo sino cuando se terminó o se perdió, que viene a ser lo mismo. Yo creo que la felicidad dura mientras dura el amor, porque con amor hasta morirse es bueno. –Total, dijo ella, que entre las verdes y las maduras el tiempo se nos fue sin darnos cuenta y Zas!! cuarenta años. La conversación terminó y ella lo miró dormitar en la butaca. Despertaba a poquitos, la miraba y sonreía como desde otro mundo. En una de esas idas y venidas a los brazos de Morfeo ella le dijo con la voz baja y toda la suavidad de este mundo:-Sabes?, cuando uno de los dos se muera yo me voy a ir a Paris.


SALMÓN MARINADO y HUEVO HILADO



SALMÓN MARINADO



Esta receta, se prepara con 2-3  días de antelación.

Ingredientes:

Una cola de salmón de 1/2 Kg aprox.
6c.s sal gorda.
7 1/2 c.s azúcar.
2 c.s de eneldo seco o bien unas ramitas picadas finamente de eneldo fresco.
Pimienta negra en bolas, pimienta rosa en bolas (opcional).

nota: Hay quien pone la misma cantidad de sal que de azúcar, yo prefiero quedarme corta de sal.

Preparación:

Pedimos al pescadero que nos separe  el salmón en dos filetes y que retire la espina central, con ayuda de unas pinzas retiramos todas las espinas, que no quede ni una.



En un bol mezclamos la sal y el azúcar.
Sobre la superficie de trabajo colocamos 3 capas de papel film (debemos ser generosos, luego envolveremos el salmón con ellas).
Hacemos una cama con parte de la mezcla de sal y azúcar (+/- el tamaño del filete de salmón) sobre el papel film, hacia un lado, no en el mismísimo centro, colocamos la mitad del salmón, con la piel para abajo, lo cubrimos con sal-azúcar, eneldo y unas bolitas de pimientas.


Lo mismo con el otro filete que colocaremos sobre el primero, con la piel para afuera. Envolvemos en el film y lo colocamos en un recipiente con peso encima (un par de cajas de leche, un pack de cervezas…).Lo ponemos en la nevera y a esperar un par de días.



Nota: Si sobra salmón marinado, podemos congelarlo (aguanta perfectamente un par de meses) y cuando lo vayamos a utilizar dejar descongelar muy despacio, para que no pierda textura.


HUEVO HILADO



Ingredientes:

6 yemas de huevo.
2 vasos de azúcar.
1 vaso deagua.
1 bol grande de agua con hielo.
Necesitaremos además: Un colador, un hilador (o un biberón de cocina), una espumadera y una rejilla.










Elaboración:
Pasamos las yemas por un colador de maya fina para que queden bien limpias, las batimos ligeramente, para deshacerlas y reservamos.
En un cazo ponemos el agua con el azúcar a hervir hasta conseguir un almíbar a punto de hebra (6-8 minutos de hervido).
Al lado del cazo con el almíbar colocamos el bol con el agua con hielo y cerca una fuente plana con la rejilla encima (hay que trabajar un poco rápido, por eso esta distribución).
Cuando el almíbar esté hirviendo, dejamos caer  1 cucharada de yema, esto hará que se forme una espuma sobre el almíbar, que será donde se cocerá el huevo.
Colocamos el  hilador a unos 10 cm de altura del almíbar y vertemos en él parte de las yemas que irán cayendo sobre la espuma, dejamos unos 30 segundos y con ayuda de una espumadera pasamos inmediatamente los hilos del almíbar al agua con hielo, de esta forma cortamos la cocción y eliminamos el exceso de almíbar.


Escurrimos con la espumadera y lo pasamos a la rejilla para que se termine de escurrir.
Repetimos el proceso hasta acabar con las yemas.
En la rejilla separamos los hilos de huevo para que no se queden pegados.
Guardamos en la nevera en un tupper cerrado para evitar que coja olores. También podemos congelarlo.

Nota: Si no dispones de hilador (este mío era de mi abuela) puedes hacerlo con un biberón de cocina, tardarás un poco más pero merece la pena hacer huevo hilado, al menos, una vez en la vida…
Nota: No he podido poner más fotos, porque solo tengo dos manos y en mi cocina…como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como, es decir, yo hago las fotos (a duras penas) mientras preparo el plato y eso…que me faltan manos y me sobran ganas.


LOS ROLLITOS DE SALMÓN MARINADO Y HUEVO HILADO

Pasados dos días (o tres)  Retiramos la envoltura del salmón y lo  cortamos muy fino. Sobre una tira de salmón colocamos un poquito de huevo hilado y enrollamos formando un canutillo.
Para decorar los rollitos he utilizado pimienta rosa y perlas de aove.



Nota: Si sobra salmón marinado, lo podemos congelar (aguanta perfectamente un par de meses) y cuando lo vayamos a utilizar dejar descongelar muy despacio, para que no pierda textura.

domingo, 27 de enero de 2019

Choux de Espinacas


Hoy, domingo por la mañana, Miguel está pensando que alguna vez, despertar y levantarse fueron dos verbos en uno. Por entonces, no lo pensaba dos veces, no tenía la pereza instalada en cada miembro de su cuerpo ni el deseo de quedarse todo el día en la cama. Extiende un brazo y con la mano toca el hombro de la mujer que duerme junto a él. Esa mujer que aún duerme a su lado: lo quiere bien, lo quiere regular, lo quiere por costumbre o simplemente no lo quiere? Es cosa de adivinarlo, porque ella no anda pregonándolo por todas partes. Lo da por hecho. Nos levantamos? Le pregunta. Todavía no, dice ella entre sueños y sigue durmiendo. Tiene la extraña habilidad de responder y dormir al mismo tiempo. Aún acostado, levanta los brazos, cruza una mano sobre la otra y se estira. Se sienta en la cama. Otra vez pasa la mano por el hombro de su mujer, le acaricia la nuca, le da un beso en la cabeza desordenada y por fin se decide a levantarse. A dónde vas? Pregunta ella. A la vida, contesta Miguel dando la vuelta sobre sí mismo para bajar los pies de la cama.  Frunce la boca. Al pasar por el baño ve en el espejo su figura bajo un pijama de pantalón y camisa con botones por el que ha cambiado su camiseta de algodón.  Me he vuelto señor de pijama, me estoy pareciendo a mi padre, piensa Miguel mientras mete la barriga, levanta los hombros y camina hacia el fondo de la habitación. Concentrado en sus pensamientos, no se fija en que por una rendija de las sábanas su mujer lo está espiando, sonriendo para sí. Cuando lo siente detenerse al lado de la cama, vuelve a hacerse la dormida. Le gusta mirarlo mientras él no se da cuenta. Mirarlo y adivinar.

CHOUX DE ESPINACAS


Ingredientes (10-12 unidades):
125 ml de agua.
35 gr de mantequilla.
Pizca de sal.
75 gr de harina de todo uso.
 2 huevos + 1 para pincelar.
Relleno:
2 c.s de aove.
¼ vaso de aove.
500 gr de espinacas congeladas,cocidas y muy escurridas.
1 cebolla mediana.
Pimienta negra molida (al gusto).
200 gr de queso feta
60 gr de nueces picadas.
Elaboración:
Empezamos con la masa choux, para ello ponemos en un cazo al fuego el agua, la sal y la mantequilla, cuando rompe a hervir añadimos de golpe la harina y removemos enérgicamente hasta que no queden grumos y la masa se espese (1 ó 2 minutos). Retiramos el cazo del fuego y dejamos que la masa se enfríe durante 5 minutos.



Encendemos el horno a 200º.
Añadimos el primer huevo a la masa y lo mezclamos con una cuchara de madera hasta que esté completamente incorporado a la masa. Añadimos el segundo huevo y repetimos el proceso de incorporarlo completamente a la masa.




Con ayuda de dos cucharas o una manga pastelera (yo prefiero las cucharas) formamos bolas de masa que dejamos sobre la bandeja del horno que habremos cubierto con papel de hornear, silpat o esterilla de horno.


 Pincelamos con huevo batido nuestras bolitas de choux y horneamos por 15 minutos, sin abrir la puerta del horno bajamos la temperatura a 170º y cocemos otros 15 minutos  hasta que estén dorados.

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Mientras se hornean los choux podemos ir haciendo el relleno:
Picamos muy menudita la cebolla.
En una sartén honda (tipo wok) ponemos 2 c.s de aceite y echamos la cebolla, dejamos que se cocine hasta que esté transparente, pero que no llegue a coger color (unos 10 minutos a fuego medio-bajo) añadimos las espinacas muy, muy escurridas, ponemos la pimienta molida y dejamos que se cocinen unos minutos más. Retiramos un par de cucharadas de espinacas para hacer el aceite de espinacas que pondremos en el fondo del plato. Añadimos las nueces picadas y el queso feta desmenuzado.


Removemos para mezclar todo bien y apagamos el fuego pero dejamos la sartén al calor residual.
Con ayuda de la batidora trituramos las dos cucharadas de espinacas con ¼ vaso de aceite de oliva y esto lo pasamos por un colador de malla fina.
Sacamos los choux del horno, dejamos que se enfríen un poco (para poder manipularlos sin quemarnos).


los abrimos con un cuchillo y los rellenamos con nuestras espinacas.


En el fondo del plato colocamos un poco de aceite de espinacas, encima un choux relleno y decoramos con unas hojas de ensalada y trocitos de queso feta.






domingo, 20 de enero de 2019

Pastela de Manzana


Los planes de esa noche para David y Mirella eran un concierto y después ir a cenar al pequeño restaurante que tanto les gustaba. Al final del concierto, Mirella no se atrevió a decir en voz alta lo que pensaba así que respondió que había estado muy bien aunque en su interior acabara de llegar a la conclusión de que Mozart no existía, porque cuando es malo es Haydn y cuando es bueno parece Beethoven. Caminaron hasta el restaurante y cuando salieron de cenar las calles empezaban a cubrirse de una espuma luminosa. Mirella tardó un instante en entender que estaba nevando, porque era la primera vez que lo veía. David se quitó los zapatos, los ató por los cordones y se los colgó al cuello. “Te va a dar una pulmonía” le dijo, Que va, contestó David, la nieve es caliente. Entonces, ella hizo lo mismo. ¡Qué maravilla! Nevaba sobre las cúpulas grises, sobre los barcos iluminados que pasaban cantando bajo los puentes, nevaba para David y para Mirella en todo Bratislava y nevaba para los dos solos en el mundo entero. Se despidieron en la puerta con un par de besos cálidos en las mejillas,  en su cabeza sonaba algo que David le había dicho durante la cena, hay que desconfiar, por principio, de las cosas que nos hacen felices. Hay que aprender a reírse de ellas, si no, ellas terminarán riéndose de nosotros.  Y nunca en la vida Mirella se sintió tan sola como cuando él se fue.

PASTELA DE MANZANA


Ingredientes:

5 manzanas no muy grandes.
2 c.s de mantequilla.
50 gr de azúcar de caña.
Zumo de 1 limón.
60 gr de pasas.
80 gr de nueces picadas.
1 c.c de canela molida.
6 hojas de masa phylo.

Elaboración:

Pelamos y cortamos finamente las manzanas, las rociamos con zumo de limón para que no se oxiden y reservamos.
En una cazuela o sartén ponemos la mantequilla a fuego bajo, añadimos el azúcar y cuando esté todo fundido vertemos las manzanas y las pasas. Dejamos que se cocinen, removiendo de vez en cuando, durante 10 minutos. Añadimos  la canela y las nueces, removemos y dejamos un par de minutos más. 


Retiramos del fuego y reservamos   la preparación de las manzanas.
Untamos el fondo del molde que irá al horno con aceite de girasol. Con ayuda de una brocha vamos pincelando las hojas de phylo y las colocamos en el molde. Todas las hojas deben estar “pintadas” de aceite por la cara superior (al colocarlas una encima de la otra la cara superior de la primera le transmite el aceite a la que va encima). Colocamos las cuatro hojas  dejando que sobresalgan un poco del molde (para luego “tapar” la masa de manzanas)  y sobre ellas vertemos el relleno de manzana. Cubrimos con los bordes de masa y si es necesario ponemos alguna hoja más para que quede bien cubierto el relleno.  Con las otras hojas de filo, también untadas de aceite formamos rosas que colocamos sobre la pastela.



Encendemos el horno a 170º, esperamos 10 minutos a que se caliente e introducimos nuestra pastela que se quedará ahí hasta que adquiera un bonito color dorado, unos 15 minutos.



Decoramos con unas hojas de menta y espolvoreamos por encima un poquito de azúcar aromatizado (o no).