domingo, 15 de mayo de 2016

Mousse de Chocolate con Aquafaba (sin huevos)

Palmira estaba ansiosa y no tenía oídos para la suave música que salía del aparato que Miguel había decidido que sonara siempre entre los botones, puntillas, agujas e hilos de colores de la mercería “El Porvenir”. En ese instante la mujer sólo pensaba en las veleidades de un destino que la había llevado de la casa paterna allá en los campos del sur, en cuya puerta solía sentarse las tardes como ésta, para dejar que el aire acariciara su piel morena, entonces muy joven y siempre perfumada con aroma de azahar, mientras le alborotaba los pliegues de su falda. Pero Palmira estaba convencida de que ésa era una tarde especial y trágica, y decidió soltar las amarras de sus recuerdos. Palmira y Miguel se amaron desde el primer día con la furia de un amor imposible y clandestino. La piel rosada del  hombre y el cuerpo moreno y brillante de la gitana, sólo podían unirse, libre y repetidamente, en la intimidad de la alcoba. En el baño de Palmira nunca faltaron perfumes de azahar, y aceites traídas del norte de África. Esos gustos y hacerle el amor a su hombre, eran las satisfacciones de la morena Palmira. La tarde en que Miguel iba a morir, Palmira se bañó más temprano que otras veces, hizo un par de anotaciones en el libro de su pequeño negocio y se sentó en el portal de la mercería, dispuesta a esperar la irreversible noticia que su madre,  la señá Ascensión, había presentido  en el hígado moteado del gallo negro sacrificado ese mediodía. Mientras Miguel agonizaba en la casa, Palmira, la discreta, emprendedora y enamorada gitana que lo había acompañado en su camino, respiraba la brisa suave de aquel largo crepúsculo de julio y dejaba vagar sus ojos por la bonita y transitada calle donde un día Miguel le regalara su pequeña mercería.


MOUSSE DE CHOCOLATE CON AQUAFABA (agua de cocer garbanzos)



Ingredientes (4 raciones):

El agua de un bote de garbanzos cocidos sin sal añadida. (125 grs, aprox)
100 gr de chocolate negro 0%azúcares añadidos VALOR.
Ralladura de naranja.
Unas gotas de zumo de limón.









Elaboración:
Derretir el chocolate al baño maría y una vez derretido, retirar del fuego pero seguir manteniendo en el baño maría caliente.
Con la batidora de varillas “montar” el líquido de cocción de los garbanzos (aquafaba) durante unos 5 minutos a velocidad baja. Se formaran picos como si fuera un merengue, ahora añadimos las gotas de limón y batimos por otro minuto más. Nuestra aquafaba montada, será muy consistente, tanto que si le damos la vuelta al bol donde está, no se caerá. Reservamos, mientras añadimos 50 grs de mermelada al chocolate, removiendo muy bien para que se integren chocolate y mermelada.
Añadimos esta mezcla de chocolate y mermelada a la aquafaba montada, con cuidado y movimientos envolventes.
En el fondo de  las copas o boles donde vayamos a servir nuestra mousse colocamos una cucharadita de mermelada de naranja y encima vertemos la mousse de chocolate. Refrigeramos durante unas 3 ó 4 horas antes de servir. Completamos con ralladura de naranja  y       Kumquats confitados.
 

Notas:
Þ     Puedes sustituir la mermelada por aquella que más te guste.
Þ     Yo lo he presentado así, pero la creatividad a la hora de presentar el postre es tuya.
Þ  El aquafaba la podemos hacer nosotros: Con una taza de garbanzos (remojados toda la noche) obtendremos dos tazas de garbanzos remojados, tiramos el agua de remojo y los hervimos añadiendo el triple de agua que de garbanzos (6  tazas). Hervir por una hora  o más, hasta obtener 1 taza de líquido, usar el líquido necesario. El resto…podemos congelarlo o utilizarlo para hacer unos ricos merengues veganos.
Mis amigas cuando lo han probado...han sido sorprendidas muy, pero que muy gratamente...ha superado la prueba con honores!!!
No lleva azúcar y está  muy dulce.



Cuando vi cómo hacer la mousse de chocolate sin huevos en el Circo de Catypol… me gustó tanto, tanto que  no he dejado de investigar sobre el aquafaba y probar con varias recetas…todas me han encantado. Gracias Caty por enseñarme tanto.



Esta es otra aportación para el 3º aniversario de Cocineros del Mundo con la colaboración de chocolates Valor.

Nuevo logo de CdM















domingo, 8 de mayo de 2016

Pollo con Piña Y Salsa de Cebolla

La casa de la calle Esperanza número diecisiete ya no existe. Sus paredes, lamidas por el tiempo, el abandono y las lluvias de uno tras otro abril, tuvieron al fin grietas insalvables, y la casona, antes aristocrática y ventilada, lanzó sus últimos gemidos en el acto irreversible de la demolición. Cayó vencida, con pena y sin gloria, como unos años antes, en uno de los más calurosos veranos, muriera allí su último morador. Allí dijo adiós un hombre que había venido a la tierra para alegrar a los demás. En su pequeño altar de madera noble, con su hábito negro y el rostro serio de siempre, santa Rita había visto también el final de ese hijo suyo, un hombre de muchos amigos, pero que se había ido solo como cualquier olvidado de la tierra. ¡¡Ay, santa Rita, Rita... te olvidaste que lo que se da no se quita!! Agustín era algo más que un excelente payaso, era un ejemplo vivo de intuición creadora. Agustín se rodeaba de cuanta cosa pudiera dar música, sartenes, botellas, bocinas, timbales…todo le servía. Ninguno de los que lo vieron olvidó su gran número, en el verano que más calor hizo, llenó con agua, hasta distintas alturas, varias botellas de refrescos que colocó sobre una mesa, allí, en una esquina de la plaza. Profirió un grito, abrió los ojos desorbitados y con sus baquetas empezó a extraerle música recóndita y única a la inconcebible hilera de botellas… ocho canciones después, aquel rincón de la plaza se convertiría en su cuartel general y en el lugar más visitado del pueblo. Dicen los viejos del lugar que un inexplicable talento musical guiaba los oídos y las manos de este hombre para sacar armonía de objetos diversos y diferentes. Agustín ganó mucho dinero y nunca se preocupó por tener nada, ni siquiera un coche, y sin embargo, ayudaba a todo aquel que se lo pedía y por eso tenía muchos amigos. El dinero para él sólo servía para el buen ron y para sus amigos. Así era Agustín.

POLLO CON PIÑA EN SALSA DE CEBOLLA, SALVIA Y SOJA


Ingredientes (3 personas):

6 contramuslos de pollo limpios de piel y grasa pero con el hueso.
Salsa Tajín.
2 c.s de aove.
1 sobre de sopa de cebolla (3/4 partes)
1 lata de piña en su jugo (utilizaremos 6 rodajas y el jugo).
1 c.c de salsa worcestershire.
2 c.s de salsa de soja baja en sal.
hojas de salvia.



Elaboración:

Sazonamos el pollo con la salsa Tajín  y lo colocamos en un  recipiente que pueda ir al microondas.



Añadimos las 2 cucharadas de aceite,  la piña cortada a trozos, la salsa worcestershire , la soja, el jugo de piña, unas hojas de salvia y por último la sopa de cebolla. Mezclamos todo y lo introducimos 10 minutos a máxima potencia en el microondas.
Sacamos del microondas, removemos y…listo.


domingo, 1 de mayo de 2016

Falso "Mon Cherry"

Una visita a Ángeles es un regalo para el corazón, pasar un rato con ella, escucharla hablar de sus muchas anécdotas, unas más alegres que otras, es una caricia en el alma. Ángeles es una mujer de palabras precisas y preciosas. Ha hablado de su padre, era increíble, dice, aún en los tiempos más difíciles, cuando las labores del campo le exigían su presencia y dedicación diaria, siempre tuvo tiempo para desempeñar sus funciones de abuelo, padre y esposo, de preocuparse por la disciplina y las notas de cada nieto, de orientar las lecturas de los hijos, de sentarse frente a la carretera que cruzaba el pueblo, con algunos familiares y amigos, y saludar muy cortésmente a cada uno de los transeúntes. Él era un fanático de las costumbres y las tradiciones. Por ejemplo, a la hora de las comidas él era siempre el último en sentarse a la mesa. Cuando lo hacía ya todos los demás tenían que estar en sus puestos. Entonces empezaba a comer sin prisa, y al terminar iniciaba una larga y reglamentaria sobremesa que jamás se podía violar. Allí se comentaban los problemas de la casa, de las amistades de la casa, de las amistades de las amistades de la casa, agrega Ángeles, y como las sobremesas, todas las fechas señaladas eran importantes para él. Los cumpleaños, los santos, aniversarios de boda, los bautizos y comuniones. Pero de todas las fechas posibles, una en especial deleitaba a mi padre: el seis de enero, Día de los Reyes, ocasión en que todos sus nietos debían trasladarse, bien temprano, a la casa del abuelo, que era el lugar donde los Reyes Magos dejaban los regalos pedidos. Ángeles mira al cielo y sigue recordando. Pero los reyes de mi padre eran especialmente desordenados. Distribuían los juguetes por toda la casa, en los más inesperados rincones. Dos pequeñas gotas saladas resbalan por su mejilla, mientras dice que parece estar viendo a aquel hombre con el pelo totalmente encanecido, guiando a los muchachos en la búsqueda de los juguetes escondidos.

FALSOS MON CHERRY


Ingredientes:

300 grs de cerezas (del Valle del Jerte)
30 grs de azúcar moreno.
30 grs de azúcar blanco.
75 grs de kirsch (licor de cerezas)
175 grs de agua mineral.
15 grs de gelatina vegetal en polvo.
2 c.s de cacao puro en polvo desgrasado “Valor”














Elaboración:
Lavamos y secamos las cerezas. Les retiramos los “huesos” y las ponemos a macerar con el azúcar moreno durante unas horas (mejor toda la noche).
Trituramos las cerezas y las pasamos por un colador de malla fina, para evitar que quede cualquier resto de piel. El puré que nos queda, lo ponemos  a congelar en una cubitera con los huecos semiesféricos. Si nos sobra puré podemos congelarlo para otra preparación.


Una vez congelados, perfectamente, los cubitos de cerezas los pasamos para un bol o un plato para utilizar más tarde.


Ponemos el Kirsch, el agua, el azúcar, el cacao en polvo y la gelatina vegetal en un cazo (mejor si es pequeño y hondo), con ayuda de unas varillas disolvemos todo bien, bien y lo llevamos al fuego hasta el punto de ebullición. Retiramos del fuego y dejamos que baje a una temperatura de 80º.
Mientras enfría podemos ir pinchando nuestras bolitas heladas de cerezas con un palillo. Posteriormente cogemos cada palillo y sumergimos las bolitas un par de veces o tres (cuantas más veces se sumerja, mayor será la consistencia del “envoltorio” de nuestro helado) en el líquido caliente. Por el contraste de frío-calor se irá formando una película de chocolate alrededor del helado, formando nuestro Falso Mon Cherry.


Si la gelatina se empieza a solidificar, no problem, la calentamos otro poco y volverá  a su estado líquido (esta es la ventaja de cocinar con este tipo de gelatina vegetal).
Dejamos reposar los Mon Cherrys  (más falsos que judas) en la cucharilla o plato donde los vayamos a servir.


Yo los he servido acompañados de una hoja de cerezo encurtida, haciendo un “todosecome”