lunes, 8 de octubre de 2018

Tarta De Moras (en sartén)


El domingo por  la mañana, Begoña estaba en el patio removiendo la tierra de unas macetas, empeñada en hacer que reverdecieran las flores a las que no había regado durante la semana. Cientos de plantas resisten hasta seis días sin riego, pero los pendientes de la reina se ofenden con poco, así que Begoña estaba concentradísima en la labor. Su hija apareció por allí, la miró serenamente y le comentó algo de ir  a no sé dónde que ella no logró entender bien porque no le hizo mucho caso, porque creyó saber perfectamente  a dónde decía que iba. Es lo que tiene la vid en común,  que conduce   a una comprensión del otro que a veces, parece sobreentender todo. Le tiró un beso con la mano negra de hurgar entre las plantas y le deseó que le fuera bien. Quedaron de verse a la hora de la comida. Al rato, Begoña dejó las macetas, regó las plantas mientras tarareaba un bolero y entró en la casa y a la ducha. Llevaba el sol en la cabeza, sintió un cansancio de esos que se bendicen porque auguran el gusto con que se meterá uno en la cama cuando acabe el día. Se puso un vestido verde. Habían quedado para comer con la abuela y aunque no era santo de devoción de la nieta, no dejaba de ser su madre. Begoña miró el reloj. A las dos y veinte su hija no había regresado y las cosas empezaron a ponerse de otro color. Semejante tardanza sólo podía decir una cosa: su hija había decidido darle plantón a la abuela. Cuando llegó en el restaurante, Begoña mostraba un ligero temblor en los labios. Tendría que explicarle a su madre la ausencia de su rebelde hija.  Una mano se alzó entre las mesas y, temiendo no ser vista, su dueña se levantó para llamar a Begoña que ahí estaba, mirándola de lejos, asombrada de su hija y de ella misma. “Mamá, te dije que me pasaría por la floristería para traerle unas flores a la abuela, que no me esperaras en casa, pero ni caso me hiciste. A veces, estas en la luna”. O en Marte, pensó Begoña.

TARTA DE MORAS (en sartén)


Ingredientes para una sartén de 16 cm de diámetro:

Pasta:
30 gr de mantequilla fría.
90 g de harina de todo uso.
40 gr de azúcar.
1 huevo.
½ c.c de levadura (tipo royal).












Relleno:
1 huevo.
60 gr de azúcar.
100 gr de queso crema.
75 grs de tofu (sustituible por mascarpone)
Ralladura de una lima.
10 gr de harina.
50 gr de nata.
100 gr de moras frescas.










Elaboración:

Pasta:
Mezclamos la mantequilla con la harina con las manos, hasta que la mantequilla absorba la harina, agregamos el azúcar, la levadura y el huevo


y con todo ello formamos una masa que envolvemos en papel film y reservamos en la nevera hasta que la vayamos a utilizar.
Relleno:
En un bol batimos el huevo con el azúcar y cuando blanquee añadimos el queso crema y el tofu y mezclamos bien a esto le ponemos la ralladura de lima, la harina y la nata y lo mezclamos bien, hasta obtener una crema homogénea. Finalmente incorporamos las moras lavadas y secas.
Engrasamos la sartén. Con ayuda de papel de hornear


extendemos la masa hasta que tenga un diámetro que cubra la base de la sartén y suba como dos dedos por los bordes.


Vertemos sobre la pasta la crema de queso y moras, cubrimos la sartén con una tapadera y la colocamos sobre el fuego al mínimo, mínimo.


Unos 30 minutos. A los 25 minutos destapamos para verificar que se esté cocinando correctamente, sin quemarse la base. La tarta estará lista cuando los bordes se colorean y la crema se espesa.
Dejar enfriar completamente antes de pasarlo al plato donde la serviremos.


Decoramos al gusto.


Nota: lo ideal es hacerla en una sartén de hierro fundido, pero si no la tenemos podemos utilizar una de fondo grueso antiadherente.


Que el fuego esté lo más bajo posible es importantísimo para que no se nos queme la pasta base.



lunes, 1 de octubre de 2018

Frangipane de Higos y Pistachos


A Norma le encanta el calor. Quizás porque, según ella, es una persona de termostato bajo. Cuando empiezan los primeros días de calor, ella un buen día despierta a la dicha de la primavera como una bendición. Este año los pájaros siguen cantando a pesar de haberse acabado el verano y Norma sigue disfrutando del calor residual de la estación que ya pasó, sigue sintiendo calor de verdad y a su cuerpo sigue entrando el júbilo de los días que amanecen amarillos y anochecen con lentitud. Días en que su perro se tira a dormir desde temprano bajo la luna y ella, no lo puede remediar, imagina, desea, sueña despierta. Crea personajes, les da vida, les regala hogares y viajes, los enamora en parques y verbenas, les hace besarse como entonces, como nunca, como quizás. Pero también hay veces que Norma necesita tomar prestado el calor de otros para no sentir frío al pensar en sus pérdidas, en sus deseos, en sus ganas de vivir como en la cresta de una ola. Así es Norma, una mujer de termostato bajo y corazón amable.

FRANGIPANE DE HIGOS Y PISTACHOS


Ingredientes:

Masa:

125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
65 gr de azúcar glás.
1 huevo pequeño.
Ralladura de ½ naranja.
185 gr de harina.
1 gr de levadura tipo royal.
Pizca de sal.

Frangipane :

170 gr de mantequilla en pomada.
170 gr de panela (o azúcar de caña).
2 huevos.
50 gr de harina
170 gr de pistachos molidos.
Mermelada casera de higos negros (siguiendo a K. Arguiñano: 1 kg de higos, zumo de 1 limón, 500 gr de azúcar)









Elaboración:

Masa:

Batimos la mantequilla con el azúcar glás  y agregamos la ralladura de naranja y el huevo. Mezclamos bien y finalmente incorporamos la harina, levadura y sal. Cuando tenemos la masa formamos una bola, la aplanamos un poco con las manos y envuelta en papel film la metemos al frigorífico por dos horas.
Sacamos la masa y dejamos que alcance la temperatura idónea para extenderla con ayuda del rodillo. Con la masa forramos la base y paredes de un molde desmontable y dejamos en el frigorífico una media hora, para que la masa se relaje y no encoja en el horno.

Frangipane:

Batimos la mantequilla y panela en polvo juntos. Agregamos los huevos y mezclamos todo bien. Añadimos la harina y los pistachos molidos y mezclamos hasta que todos los ingredientes estén incorporados.



Extendemos una fina capa de mermelada de higos sobre la base de masa.



Colocamos el frangipane de pistachos sobre la mermelada (si nos sobra, podemos congelar el sobrante hasta 2 meses). Cortamos rebanadas de higos  y las colocamos encima presionando ligeramente.

Horneamos a 180º unos 25-30 minutos y dejamos enfriar en el horno.



Una vez frío podemos poner encima de los higos un poco de miel (para dar brillo) y ralladura de naranja.



Para elaborar esta receta  y aprovechar la temporada de higos me he inspirado en el exquisito Frangipane de higos de Patty, la suya con almendras, la mía con pistachos.



Al llevar azúcar de caña la frangipane queda más oscura.



domingo, 23 de septiembre de 2018

Mini Quiches con Masa de Pizza

En otoño los atardeceres se sucedían lentamente casi todos los años. Aquel tiempo y aquella hora significaron para Luis, durante su destino en San Miguel y al término de muchas de sus jornadas laborales, paseos por la playa bajo la luz dorada del crepúsculo: la orilla de fina arena, las mareas, las montañas lejanas, la melancolía, la paz del alma… Después, con esa suma de sensaciones y percepciones, se retiraba a cenar y leer sus queridas novelas mientras dejaba sonar la música de John  Coltrane o  de Carlos Jobim. Cuando estuvo con Andrés desplegaron alguna actividad turística recorriendo la provincia, descubriendo hermosos lugares, mágicos espacios  que quedaron grabados en sus memorias y en sus corazones, pero ya no estaba con Andrés y sus paseos siguieron siendo los mismos y el olvido ingrato, hasta que cambió de destino y la soledad se acomodó a su nuevo hogar. Ahora estaba releyendo La Madre  de M. Gorki. Volvía a este libro con frecuencia. También ahora residía en una población casi seis veces mayor que San Miguel y ubicada en el interior y cuando paseaba lo hacía entre edificios adocenados que decoloraban la última luz del sol apoyados por un rutilante reguero de farolas urbanas. El otoño, sin embargo, estaba siendo templado incluso en el interior y por esta razón parecía dirigirse perezosamente hacia el invierno. Y aprovechando la suave temperatura, Luis y su hermana habían elegido la terraza solitaria de  una cafetería asentada en una placita y apartada del tráfico para charlar con calma, con la calma que charlan dos hermanos que se quieren y se sienten.


MINI QUICHES CON MASA DE PIZZA


Ingredientes (8 mini quiches):

1 paquete de mini bases de pizza.
200 ml de nata para cocinar.
3 huevos medianos.
Sal (yo no le he puesto, ya que los quesos llevan sal y el jamón también) y pimienta al gusto.
8 lonchas finas de jamón serrano
16 tomates cherry.
4- 6 nueces peladas.
60  grs de queso azul.
60 grs de queso cremoso (tipo Arzúa- Ulloa)
1 puerro pequeño (la parte blanca).
Un poquito de pesto (opcional).
Aceite o aerosol para horno.

Elaboración:

Vamos a hacer nuestras mini quiches de dos sabores. Mezclamos en un bol los huevos batidos y la nata y salpimentamos al gusto. Esta preparación la dividimos en dos boles más pequeños y reservamos.
Picamos muy menudito el puerro y lo pochamos suavemente en una sartén con una cucharada de aceite, cuando empiece a tomar color apagamos y retiramos.
En uno de los boles  con el huevo y la nata añadimos el puerro pochado y el queso azul. En el otro el queso cremoso (tipo Arzúa- Ulloa) y cuatro de las lonchas de jamón muy picadas. Reservamos.
Precalentamos el horno a 200º.


Engrasamos los moldes que vayamos a utilizar y los forramos por dentro con las masas de pizza, en cuatro de ellos vertemos la preparación de queso azul colocando por encima unas nueces y en los otros cuatro vertemos la preparación del queso cremoso poniendo unos tomates cherrys y trocitos de jamón (de las 4 lonchas restantes) formando flores.



Introducimos las miniquiches en el horno y bajamos la temperatura a 180º, cocinamos con calor abajo y aire en la rejilla más baja unos 12 a 15 minutos, hasta que nuestras quiches estén doradas por arriba y la masa perfectamente cocida. Una vez fuera del horno colocamos un poquito de pesto en las que llevan tomate (o no, al gusto).