domingo, 16 de septiembre de 2018

Panna Cotta de Expreso

Maruchi ha venido hasta casa (mejor dicho, hasta la cocina) con la urgencia de un pecador arrepentido ante un confesionario. Se fue de vacaciones, hace más de un mes. Sola, con una maleta y sin novio. Quería meditar, plantearse un modo de vida más slow, que a mí eso a lo que me suena es a una canción de Aute pero si Maruchi dice que es un modo de vida pues es un modo de vida y no le demos más vueltas. Bien, el tiempo ha pasado y mi Maruchi ha regresado, pero no ha llegado con maleta y tampoco sola, ha venido con media mudanza y ¡Toma yaaa!!! Con Nuevo Novio…y esta vez con nombre de esos que provocan, que pongas otro detrás, sin poder evitarlo. Que se llama Marco y yo sin pensarlo, me sale solo, que enseguida digo Polo, que es como si te dicen James…y no puedes por menos de decir Bond.  Dicho esto, voy al motivo de su reaparición estelar, que me disperso con mucha facilidad, y nunca mejor dicho lo de estelar, porque su mirada,su sonrisa, su pelo...Toda ella!! brilla cual radiante  sol en hora punta. ¡Qué bien le sienta el amor a Maruchi! Que me ha pedido una receta para hacerle un postre a su Marco (Polo…lo siento, no puedo evitarlo) y a poder ser una anécdota o historia, que quiere impresionarlo, que vea que se interesa por su cultura siciliana. “Ay Maruchi…que es siciliano…que a lo peor tiene malas compañías, o dudosa Familia, que tú eres un imán para las turbulencias terrestres y extraterrestres…ya me entiendes” Esto lo pensé al oír lo de siciliano, que es una palabra que me hace pensar en blanco y negro cada vez que la oigo y en Humfry Bogart, que no sé qué tiene que ver una cosa con la otra, pero es así ¡Cosas del pensamiento!  Pero al ver su cara irradiando felicidad por todos y cada uno de sus limpios poros se me anudaron las cuerdas vocales y no pude decírselo, ya encontraré mejor momento, porque avisarla, la tengo que avisar antes de que el Etna entre en erupción, que no veo yo a Maruchi de mafiosa (¡Uy!¡ Lo que he dicho!).  Mientras preparábamos el postre me ha contado todos los detalles, de su ya no tan slow modo de vida debido a la aparición de su amantísimo Marco (Polo…).Se ha ido más feliz si cabe,con una sonrisa de esas que oxidan los pendientes y tarareando La donna è mobile qual piuma al vento muta d´accento e di pensiero… Que parecía mi Maruchi italiana de toda la vida,  del mismísimo centro geográfico  de las italias (y mira que es complicado encontrarle el centro geográfico a ese país).


PANNA COTTA DE EXPRESSO


Ingredientes:
Jalea:
1 hoja de gelatina (rehidratada en agua fría).
60 ml de café exprés.
15 grs de azúcar.
Panna Cotta:
4 hojas de gelatina (rehidratadas en agua fría).
200 ml de nata.
150 ml de leche entera.
25 gr de azúcar.
2 sobres de café liofilizado (puede ser descafeinado).

Elaboración:
Jalea:
Preparamos el café exprés y cuando está caliente disolvemos en él la gelatina y agregamos el azúcar, mezclando bien hasta que esté perfectamente disuelta. Ponemos un poco de nuestra gelatina de exprés en los vasos y llevamos al frigorífico.



Panna Cotta de Expresso:
Hervimos la nata con la leche, el café en polvo  el azúcar. Retiramos del fuego  cuando la mezcla ya no hierva disolvemos  en ella la gelatina bien escurrida. Dejamos que se enfríe a  temperatura ambiente y, cuando la jalea de exprés se haya solidificado vertemos en los vasos hasta llenarlos. Dejar que se enfríe bien, al menos 4 horas.




domingo, 8 de julio de 2018

Gofres de Calabacín Y Queso Feta


José camina por la ciudad con la mirada alta. Por ver si hay ángeles en los tejados, piensa que nadie está a salvo de la felicidad y él, tampoco. El cielo no se le cae encima y el clima podría ser tildado por un puntilloso cronista meteorológico de agradable. A José se le cruzan por la mirada piernas bronceadas y caderas vestidas de estío, saluda a las estatuas y casi todas le contestan. Una  con toga le cuenta sus calores, es de falso mármol, por eso no me enfría, le confiesa la hierática estatua. A José le gustaría tener una cometa de cuatro colores y echarla a volar, observarla tumbado bocarriba en la hierba del parque, sin pensar en nada, sólo en el aéreo tránsito de la cometa multicolor a la que iría siguiendo con los ojos, sin mover la cabeza, ejercitando el músculo óptico, contemplando cómo la cometa se aleja hacia otros aires, nuevas perspectivas, mismo cielo, distinta ciudad. Cree que sería agradable montar en esa colorida cometa. José no trata de soñar, sólo agarrar por un ángulo nuevo la realidad. Y sigue atravesando la ciudad que quisiera ver con ojos de recién nacido, y en el camino se cruza con un contador de nubes que teme los días de cielo limpio, con una musa que perdió su escritora y la busca en campos de amapolas que sólo ella ve, con un poeta que perdió su primera rima y su último verso. José se pone las gafas de ver la realidad de lejos y se coloca de medio lado su sombrero de papel para que el sol no le haga daño a su mirada recién estrenada.

GOFRES DE CALABACÍN Y QUESO FETA



Ingredientes:

1 calabacín (unos 150 grs).
2 huevos (medianos eco).
100 grs de queso feta.
50 grs de queso crema.
3 c.s (con copete, unos 40 grs) de harina de todo uso.
2 c.c de polvo de hornear (levadura tipo royal).
¼ c.c de azúcar.
Sal (muy poquita).
Pimienta negra molida (un toque).
Mantequilla o aceite para la gofrera.
Para acompañar: queso crema, cebollino picadito, albahaca…

Elaoración:

Lavamos, rallamos el calabacín y reservamos.
Molemos el queso feta con un tenedor y reservamos.


En un bol amplio mezclamos los huevos, el queso crema, la harina, polvo de hornear, sal, azúcar y pimienta. Cuando está todo bien mezclado (textura como una natilla) le añadimos el queso feta y el calabacín bien escurrido (lo apretamos con las manos para retirar el exceso de agua) Removemos y mezclamos bien.  Dejamos reposar la masa cinco minutos. Encendemos la gofrera y la pincelamos con mantequilla derretida o aceite (nada de excesos, pincelada sólo), cuando esté caliente nuestra gofrera le ponemos unas cucharadas de la masa, cerramos y dejamos que se cocine el gofre un par de minutos, hasta que esté dorado.  Nos dará para unos 4 ó 5 gofres grandes.



Lo sacamos y seguimos haciendo lo mismo hasta acabar la masa.
Si no tenemos gofrera…No pasa nada!!! A la sartén: ponemos la sartén al fuego, la pincelamos con aceite o mantequilla, vertemos una cucharada de nuestro preparado y transcurrido un minuto le damos la vuelta a nuestra tortita.



Acompañamos los gofres con queso crema, cebollino picado y hojas de albahaca.

Entre dos gofres, el queso crema


Llega el periodo de descanso en mi cocinaconvistas, mis cazuelas y sartenes pasarán los rigores del estío a la sombra, mis libros y música quedan organizados y a buen recaudo,  yo empiezo a guardar cosas en la mochila en un rato, así que si todo sigue bien...nos vemos en septiembre, mientras tanto, sed felices hasta el infinito y...más allá!!!!

domingo, 1 de julio de 2018

Guisantes Frescos: Crema Fría


Marcelo y Mercedes fueron novios desde el momento en el que el cruce en una escalera en el centro de la ciudad los sometió a su hechizo y los marcó para siempre. Marcelo iba subiendo  y Mercedes venía bajando cuando el aire se cruzó entre ellos. Al cruzarse él la paró y le dijo que parecía una paloma con su vestido blanco y ella sonrió con los ojos, con las manos y con la boca. Fueron novios un tiempo, de esos novios que terminaban despidiéndose en la puerta de la casa justo cuando debería empezar el encuentro. Tras una de esas despedidas Marcelo se fue de parrandeo con los amigos y alguna mujer y Mercedes no le perdonó. Marcelo aprendió a cantar todas las canciones que tenían palomas traidoras en alguna de sus letras. La paloma negra, la paloma querida, la paloma que llega a una ventana y la que nunca llegará. Por más que Marcelo cantó, no encontró el perdón.  Su amigo Lucas siempre se sintió culpable de haberle llevado de parranda. Al cabo de los años Mercedes se dio cuenta de que nadie es culpable de la vida ajena y que los tontos habían sido ellos: él por parrandero y ella por inflexible. Pero eso fue al cabo de los años.

CREMA DE GUISANTES FRESCOS


Ingredientes (2 pers):

250- 300 grs de guisantes frescos (una vez desgranados).
1 patata (100 grs aprox).
5 hojas de menta.
1 lima (zumo y piel rallada).
2 c.s de aove.
Pizca de sal (opcional).
Para decorar: manzana verde cortada pequeña, flores de albahaca.








Elaboración:

Desgranamos los guisantes y reservamos. Pelamos la patata, la lavamos y cortamos en rodajas finas (1-2 cm grosor). En un bol de cristal ponemos los guisantes, la patata y un poco de sal; cubrimos con agua y cocemos en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos.  Dejamos que se enfríen los guisantes y patata. Escurrimos el agua.


En el vaso de la batidora colocamos los guisantes, la patata, el zumo de lima, las hojas de menta y el aove y trituramos todo muy, muy bien, hasta que nos quede una crema fina.


Servimos la crema (templada o fría) decorada con manzana verde picada, flores de albahaca y ralladura de lima.



Nota: podemos adornar también con unas flores de guisante y unas hojitas de menta.