domingo, 21 de abril de 2019

Empedrado de Primavera


Me contaba que tenía ochenta años cuando un vestido azul la detuvo frente a él seduciéndola como sólo seduce la ropa a las adolescentes. Así empezó para ella aquel verano. Andaba de compras con su hija, eran finales de junio. Quiso tener ese vestido azul. Siempre es tiempo para vestirse de princesa, no lo dijo así, pero fue lo que sostuvo con su actitud. Había pasado la vida negándose las cosas para dárselas a otros. A sus hijos, ni que decirlo tiene; primero porque eran niños, luego porque eran jóvenes, después porque la hicieron abuela y también porque el hábito de ceder la hizo ahorrativa y comedida.  Yo que la conozco y la recuerdo, os puedo asegurar que a los ochenta años, ella seguía siendo una mujer preciosa y precisa, como la luna de la noche en que compró el vestido azul como si se hubiera dado, por fin, el premio que merecía. Se lo pondría en la fiesta de la Virgen para que la vieran sus nietos. Al mediodía del día de  la Virgen había en el aire una fiesta y sobre la mesa hubo otra. Tras la comida hijo y yernos se pusieron a jugar al tute y un griterío de casino se instaló en la mesa del comedor. Sus tres hijas contaban un montón de dimes y diretes sentadas a su lado. Ella, desde su butaca, miró alrededor segura de que le daba gusto estar viva y bien.

EMPEDRADO DE PRIMAVERA


Ingredientes (2 raciones):

1 puerro muy tierno.
2 puñados de arroz por persona
3 c.s de aove
200 gr de bacalao desalado troceado.
Caldo de pescado o agua (cantidad suficiente)
1 patata gallega.
perejil picado.
Unas flores de Jacinto comestibles.

Elaboración:

Lavamos y picamos menudo el puerro (la parte blanca).
Pelamos,  lavamos y cortamos las patatas para cachelo, sin llegar a cortar del todo y rompiéndolas, para que desprendan el almidón. Reservamos.
Ponemos a calentar el aceite en una cazuela (mejor si es de barro) y echamos el puerro que se vaya pochando lentamente, cuando empieza a volverse transparente añadimos  el bacalao, le damos un par de vueltas y dejamos un par de minutos, ahora echamos el arroz, lo removemos y  añadimos las patatas. 


Removemos todo, que se mezclen los ingredientes y agregamos el caldo de pescado (o en su defecto agua). Dejamos que todo se cocine a fuego suave unos 20 minutos. Apagamos el fuego y dejamos que repose unos 5 minutos en la cazuela antes de servirlo. En el momento de servir espolvoreamos con perejil y unas flores de Jacinto picadas y decoramos el plato con flores enteras de Jacinto.




domingo, 14 de abril de 2019

Calamares Rellenos


Una tarde, Sofía compró un tubo de palillos chinos en un centro comercial. Carmen y ella se los llevaron al “Milagrito”  para jugar entre tequilas y cervezas. Para sorpresa de Carmen, se trataba de un juego bastante absorbente que requería la habilidad y el pulso de un carterista. Sofía ganó todas las partidas por un amplio margen. Ese tubo de cartón con los palillos chinos descansa ahora en el escritorio de Carmen. La otra tarde, cuando Carmen vació el tubo sobre la mesa, en lugar del resplandor sobrenatural que esperaba que emergiera del tubo abierto, quizás un brillo que hubiera sobrevivido a aquel lejano momento feliz del “Milagrito”, o un resto del tacto ligero y la risa de Sofía, no obtuvo nada. Estaba ella sola con un montón de palitos de plástico. Carmen piensa que quizá sobreestimamos la memoria. Quizás es mejor olvidar. A veces, tratar de mantener ciertos recuerdos vivos es como hacer malabares con cientos de bolas de cristal. Cada vez que una de ellas cae al suelo se pulveriza, en su interior se abre una grieta por donde escapa para siempre un trozo de ellas dos. Carmen no vendería ese tubo ni por mil euros.

CALAMARES RELLENOS


Ingredientes:

4 calamares frescos medianos.
1 pescado de roca mediano (salmonete, cabracho…el que más te guste)
Unas hojas de perejil fresco.
Cebollino fresco picado.
3c.s de aove.
Tomate natural triturado (una lata grande)
1 cebolleta fresca.
1 diente de ajo.
1 c.c de orégano seco.
½ c.c de pimentó de La Vera.
½ vaso de vino blanco.
Sal y pimienta blanca molida al gusto.

Elaboración:

Limpiamos bien los calamares y les retiramos las alas y las patas (utilizaremos esto como parte del relleno). Reservamos los calamares en el frigorífico hasta la hora de usar.


Picamos muy menudito la carne del pez de roca elegido y las alas y patas del calamar. Mezclamos ambos y le añadimos el perejil y cebollinos picados.  Salpimentamos al gusto.


Ponemos un poquito de aceite en una cazuela o sartén y sofreímos  ½ cebolla muy picadita, cuando empiece a tomar color le añadimos el pescado y las alas y patas de calamar picadas, rehogamos unos minutos y reservamos al calor (se acabará de cocinar dentro de los calamares).
En una cazuela o sartén ponemos a pochar a fuego medio bajo el resto de cebolla muy picada y el ajo, cuando la cebolla esté transparente añadimos el pimentón e inmediatamente el tomate (para que no se requeme el pimentón y amargue), incorporamos el vino blanco y el orégano y dejamos que vaya cocinándose la salsa.
Mientras se prepara el tomate, vamos rellenando los calamares, los cerramos con ayuda de un palillo.


A los calamares les hacemos unos cortes superficiales en la piel con forma de rombos. Marcamos los calamares en una plancha o sartén con un poquitín de aceite a fuego medio alto y una vez marcados los pasamos a la cazuela donde se está reduciendo el tomate para que tomen el sabor de la salsa.


Cocinamos unos 20 minutos y servimos calientes con su salsa correspondiente.


domingo, 7 de abril de 2019

Judiones y Gambones


Nicolás tiene cincuenta y ocho o cincuenta y nueve, algo así, está en las proximidades de esa edad que dentro de un año lo hará mayor. No tiene las agilidades físicas ni las ofertas pasionales, las entregas del alma o las habilidades gimnásticas que tuvo en la juventud. En suma, Nicolás tiene herrumbradas las coyunturas, viejos los músculos, derruidas las pasiones. Cuando da los paseos del atardecer por el jardín un hombre lo acompaña. Caminan bajo los laureles en los que se ocultan al menos un centenar de pájaros. El tipo que lo acompaña nunca le ha dirigido la palabra. Quizás sea mudo. En el jardín hay, en medio de los adoquines y la yedra, escondido en los altos muros del viejo hospital psiquiátrico, un pequeño hormiguero repleto de hormigas diminutas que recorren insomnes las paredes. Nicolás se pregunta a qué hora duermen las hormigas.

JUDIONES Y GAMBONES


Ingredientes (2/3 Personas)

200 gr de Judiones de La Granja.
1 puerro.
12 Gambones frescos (o langostinos).
½ cebolla picada.
½ pimiento verde picado.
1 chorro de brandy.
½ vaso de vino blanco seco.
2 c.s de aove.
1 hoja de laurel.
Sal (opcional).
cebollino picado para espolvorear.



Elaboración:

Ponemos a remojo los judiones durante toda la noche.
Escurrimos los judiones y los ponemos a cocer en agua fría con un puerro  y sal (en la olla 25 minutos).
Lavamos y pelamos los langostinos, reservamos las cabezas y las pieles para hacer nuestro fondo, y les retiramos los intestinos (ese hilillo negro que los recorre de cabeza a cola). Reservamos los langostinos en el frigorífico hasta que vayamos a usarlos.
En una sartén ponemos el aove y añadimos la cebolla y el pimiento verde picados, dejamos que se cocinen unos minutos y luego añadimos las cabezas y cáscaras de los langostinos. 



Pasados unos 10 minutos, añadimos el brandy y flambeamos lo que hay en la sartén. Cuando la llama se apague le añadimos el vino blanco y dejamos que se cocine todo, a fuego no muy fuerte, unos 15 minutos.
Apagamos el fuego y pasamos el contenido de la sartén a un bol hondo (o vaso de batidora), para que no salpique pues esto lo trituramos con la batidora bien, bien.
Escurrimos los judiones y sobre ellos y a través del chino pasamos la salsa que hemos obtenido con la cabeza y cáscaras de los langostinos, ponemos la hoja de laurel y rectificamos de sal.



Ponemos la cazuela con los judiones y la salsa al fuego y colocamos encima los langostinos que teníamos reservados.


Cocemos unos 10 minutos más a fuego bajo y….Listo!!


Nota: He añadido  a la sartén un poquito de jugo de carabineros que tenía congelado y que utilizo para enriquecer los platos de pescado.