domingo, 9 de diciembre de 2018

Capricho Gallego


Cuando llegó al pueblo Anxo tenía el pelo en desorden y unos ojos de sol al empezar la tarde, tenía el deseo de sumergirse en los hábitos y costumbres de este pueblo, su nuevo pueblo, seguro de que no tendría jamás otro. Conoció a Uxía en la puerta de una casa con el llamador de bronce y un hórreo en la lindera derecha. Se detuvo frente a ella y Uxía le siguió la mirada con la mitad de una sonrisa y sin decir palabra. Lo miró como si fuera fácil descifrarlo. Cuando Anxo miró a Uxía vio el único horizonte que le interesaba ver y la única patria que deseaba tener. Pero no sólo por sus ojos la fascinó Anxo, sino por otras cosas que sólo ella y el aire sabían bien. Se hicieron novios. Uxía empezó a pensar que él era guapo aunque no lo fuera y él tuvo la certeza de que no había en el mundo mejor azúcar que sus labios. Se besaban todo el tiempo que se tenían cerca. Todavía alguna noche, su recuerdo consigue estremecerla. Hasta hace poco, en el cajón de la mesilla de noche, Uxía guardaba un pañuelo que fue suyo. Algunas veces, le urgía buscarlo como a otros un rosario o una reliquia. Debilidades son debilidades y los amores primeros…son los primeros. Uxía está firmemente convencida de que cuantas veces piense y repiense su vida le vendrá la memoria de Anxo y sus quince años como un acertijo y es que la vida es como Mahler. Se demora, se repite, se entristece. Quién sabe. Todo tiene su música y algunas sinfonías quedan inconclusas.

CAPRICHO GALLEGO


Ingredientes:

1 paquete de hojaldre refrigerado.
1 bote de grelos al natural (580 gr)
100 gr de queso Arzua-Ulloa
100 gr de lacón cocido.
1 diente de ajo.
2 c.s de aove
1c.s de harina.
½ vaso de leche.
Un huevo (para barnizar)

Elaboración:

Escurrimos, lavamos y picamos finamente los grelos. Reservamos.
Picamos en cubos pequeños el queso. Reservamos.
Troceamos menudo el lacón. Reservamos.
En una sartén ponemos el aove y echamos el ajo picadito, antes de que empiece a tomar color añadimos la harina, removemos un poco(para que no sepa a crudo)y añadimos los grelos, mezclamos bien y vertemos la leche, removemos y añadimos el lacón y finalmente el queso, dejamos un par de minutos o tres y apagamos el fuego.



Cortamos la masa de hojaldre (de una lámina rectangular salen ocho partes, para cuatro empanadas individuales).


Encendemos el horno a 200º. Calor arriba y abajo, que se vaya calentando.
Sobre la base de la empanada ponemos una cuarta parte de nuestro relleno y cubrimos con la otra parte de la empanada.  


Sellamos bien para que no se nos escape el contenido en el proceso de cocción. Repetimos el mismo proceso con el resto de las
Pincelamos nuestros caprichos con huevo batido.



Colocamos las empanadas sobre papel de hornear en la bandeja y las introducimos en el horno. Bajamos la temperatura a 180º y cocemos por unos 20-25 minutos, hasta que tengan un bonito color dorado.




Están igual de buenos calientes o fríos.





domingo, 2 de diciembre de 2018

Maamoul


Amal es libanesa, hermosamente libanesa. Que se cruce en tu vida es un regalo de las diosas, de todas ellas juntas. Tiene unas manos muy delicadas, tanto que, cuando toca algo percibes que lo acaricia. Enamora verla preparar maamouls. La harina y la sémola se transforman en sus manos, cobran vida, transmiten la dulzura de la cocina turca, los aromas de la árabe y la nota sofisticada de la francesa, así cocina Amal. Y todo ello rodeado siempre de una maravillosa historia, como la que nos contó  que le había enseñado su abuela cuando de niña le enseñó a preparar maamouls, y esto ocurría mientras nos enseñaba a preparar estos delicados dulces hace ya algunos años. Según la abuela Bassima, es tradición hacer los maamoul en Semana Santa y en Navidad porque tanto lo que utilizamos para elaborar los dulces como los propios dulces está lleno de simbología, aparentemente el molde de madera simboliza la cruz de Jesús, el patrón del molde se asemejaría a la forma de la esponja con la que se le dio de beber vinagre, la corteza apenas contiene azúcar (en ocasiones ninguna) en referencia a la muerte de Cristo sin felicidad, y el interior es dulce y alegre para simbolizar la resurrección. Para la Navidad el molde sería la cuna de Jesús, el patrón del molde las humildes ropas que lo tapaban, la corteza contiene azúcar (aquí sí) en referencia a la alegría del nacimiento y el interior es dulce y alegre para simbolizar como tiene que ser siempre nuestro corazón. Gracias Amal, por la historia,por la receta y por las Navidades compartiste con mi familia.

MAAMOUL



Ingredientes (unas 20 piezas):

Masa:
125 gr de harina de trigo.
140 gr de sémola fina.
112 gr de mantequilla ablandada.
150 gr de azúcar glasé más un poco para espolvorear por encima.
1 c.c de polvo de hornear (levadura tipo royal).
30 ml de agua de rosas (o agua de azahar).
30 ml de leche.

Relleno:
150 grs de dátiles sin la semilla.
1 c.s de agua de rosas o (agua de azahar).
4c.s de pistachos al natural (sin tostar) picados.










Elaboración:
Relleno:
Triturar con ayuda de la batidora los dátiles junto con el agua de rosas y a esto le añadimos los pistachos picados. Reservamos.
Masa:
Mezclar con las manos la harina, la sémola, el azúcar glasé y la mantequilla, añadir el agua de rosas y la leche. Formar una bola con la masa, debe ser suave y no pegajosa. No se debe trabajar mucho la masa para evitar que quede dura. Envolver la masa en film de cocina y guardar en la nevera por 30 minutos mínimo.
Formamos bolas y hacemos un pequeño hueco que rellenamos con la masa del relleno.


El relleno debe quedar completamente cubierto con la masa.


Damos forma con un molde de Maamoul (Colocamos la masa dentro del molde, apretamos un poco, volteamos el molde y damos un rápido golpecito para que se suelte la galleta).


Disponemos las galletas sobre papel de horno en la bandeja y metemos a hornear a 175º C durante 15-20 minutos. Los maamouls deben quedar blancos, apenas deben tomar color.



Los sacamos del horno y espolvoreamos con azúcar glasé.



Aguantan hasta 8 días en un recipiente hermético.


Esta receta forma parte del 3er. Parrandón de Recetas Navideñas que organiza nuestra amiga Angélica y en el que yo muy gustosamente he aceptado participar



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domingo, 25 de noviembre de 2018

Konafa Rellena de Queso y Miel


Fátima se casó enamorada y casó mal. Por todas partes Naim, su marido, fue acarreando deudas y a todo el mundo le pidió prestado hasta que a todo el mundo le debía un mundo. No se atrevió a decírselo a Fátima, y ella, que lo sabía igual que lo había sabido todo el pueblo, lo dejó irse sin decirle adiós, el día que Naim decidió marchar a buscarse la vida en otro lugar. Fátima trabajó duro hasta que los hijos crecieron y hubo que hacerse cargo primero de pagarles los estudios y luego de acompañarlos en el trajín de cuidar a los nietos. De los cinco hijos que le dejó Naim como quien deja lo mejor de un huerto, todos salieron buenos y trabajadores. Fátima no sabía ni cómo había logrado que cada uno de sus hijos se hiciera de provecho. Ahora, mientras recogía el orégano de una de las macetas recordó las mañanas de los domingos cuando todos sus hijos estaban en casa. Aquellos días, cuando todos se reunían para preparar la comida Alim, el tercero de los hermanos y Larissa la cuarta en orden,  tenían tareas muy especiales: Alim tomaba nota de los ingredientes y la forma de prepararlos que tenía su madre y Larissa ejercía de ayudante de cocina. Con el tiempo Alim y Larissa abrieron una casa de comidas: “Las manos de Fátima” que servía las más deliciosas Konafas (Knafeh Na´ameh) que se pudieran comer en todo el Medio Oriente.

KONAFA RELLENA DE QUESO Y MIEL


Ingredientes:

Jarabe:
230 ml de agua mineral.
180 gr de azúcar blanca.
1 c.s de zumo de limón.
1 c.s de agua de azahar (o agua de rosas).

Konafa:

250 gr de Kataif.
112 gr de mantequilla sin sal derretida y enfriada (o ghee).
300 gr de queso (requesón, ricota, mozzarella o una mezcla de ellos) Yo he utilizado requesón y mozzarella rallada.
2 c.s de miel de brezo.










Adornar:
Pistachos molidos.
Semillas de granada.

Elaboración:

Empezamos con el jarabe, para ello vertemos en un cazo el agua y el azúcar y lo llevamos a fuego medio hasta que el jarabe comienza a burbujear  y lo dejamos así unos 10 minutos, transcurrido este tiempo añadimos el zumo de limón y el agua de azahar (o agua de rosas). Continuamos cociendo 5 minutos más a fuego medio. Apagamos y dejamos que el jarabe se vaya enfriando.
Mezclamos el queso (o la mezcla de quesos) con la miel y reservamos.
Trituramos el Kataif con las manos, que nos quede como si fueran fideos para una sopa.

Preparar la mantequilla: en un bol derretimos la mantequilla (al baño maría o en el microondas, a potencia baja) y dejamos que se enfríe así los sólidos lácteos (la sustancia más blanca) se irán al fondo y la grasa de la mantequilla (el líquido amarillo) flotará hacia arriba. Esta grasa es la que utilizaremos.
Vertemos la grasa de la mantequilla sobre el Kataif triturado y lo mezclamos muy bien con las manos, una vez mezclado cubrimos el fondo y paredes de un molde bajo (o una sartén, la mía mide 22cm y la pequeña 12) con parte del Kataif (como 2/3 partes)


 presionando sobre el fondo y los laterales, sobre esto colocamos la mezcla de quesos y miel


y cubrimos con el resto de Kataif y mantequilla, presionando ligeramente.


Precalentar el horno a 180º e introducir la sartén y cocer 30-35 minutos, hasta que la superficie y los laterales adquieran un color dorado.

Esta  está hecha en el horno

Sacar del horno y verter el jarabe por encima de toda la Konafa.


Dejar reposar unos 7 minutos para que el jarabe penetre, adornar con pistachos molidos y semillas de granada. Servir caliente.

Esta está hecha sobre el fuego

Podemos hacerlo al fuego, para ello colocamos la sartén sobre el fuego y transcurridos unos 5 minutos damos la vuelta (como si fuera una tortilla) a nuestra Konafa para que se dore por el otro lado. Una vez dorada, la regamos con el jarabe y la pasamos al plato para adornar y servir.



Nota:
 Si usamos Kadaif congelado no es necesario separar los sólidos de la mantequilla, en este caso mezclamos  el Kadaif con la mantequilla derretida.
Podemos rellenar nuestra Konafa con crema pastelera o con masa de leche frita, estará igualmente delicioso.