domingo, 20 de enero de 2019

Pastela de Manzana


Los planes de esa noche para David y Mirella eran un concierto y después ir a cenar al pequeño restaurante que tanto les gustaba. Al final del concierto, Mirella no se atrevió a decir en voz alta lo que pensaba así que respondió que había estado muy bien aunque en su interior acabara de llegar a la conclusión de que Mozart no existía, porque cuando es malo es Haydn y cuando es bueno parece Beethoven. Caminaron hasta el restaurante y cuando salieron de cenar las calles empezaban a cubrirse de una espuma luminosa. Mirella tardó un instante en entender que estaba nevando, porque era la primera vez que lo veía. David se quitó los zapatos, los ató por los cordones y se los colgó al cuello. “Te va a dar una pulmonía” le dijo, Que va, contestó David, la nieve es caliente. Entonces, ella hizo lo mismo. ¡Qué maravilla! Nevaba sobre las cúpulas grises, sobre los barcos iluminados que pasaban cantando bajo los puentes, nevaba para David y para Mirella en todo Bratislava y nevaba para los dos solos en el mundo entero. Se despidieron en la puerta con un par de besos cálidos en las mejillas,  en su cabeza sonaba algo que David le había dicho durante la cena, hay que desconfiar, por principio, de las cosas que nos hacen felices. Hay que aprender a reírse de ellas, si no, ellas terminarán riéndose de nosotros.  Y nunca en la vida Mirella se sintió tan sola como cuando él se fue.

PASTELA DE MANZANA


Ingredientes:

5 manzanas no muy grandes.
2 c.s de mantequilla.
50 gr de azúcar de caña.
Zumo de 1 limón.
60 gr de pasas.
80 gr de nueces picadas.
1 c.c de canela molida.
6 hojas de masa phylo.

Elaboración:

Pelamos y cortamos finamente las manzanas, las rociamos con zumo de limón para que no se oxiden y reservamos.
En una cazuela o sartén ponemos la mantequilla a fuego bajo, añadimos el azúcar y cuando esté todo fundido vertemos las manzanas y las pasas. Dejamos que se cocinen, removiendo de vez en cuando, durante 10 minutos. Añadimos  la canela y las nueces, removemos y dejamos un par de minutos más. 


Retiramos del fuego y reservamos   la preparación de las manzanas.
Untamos el fondo del molde que irá al horno con aceite de girasol. Con ayuda de una brocha vamos pincelando las hojas de phylo y las colocamos en el molde. Todas las hojas deben estar “pintadas” de aceite por la cara superior (al colocarlas una encima de la otra la cara superior de la primera le transmite el aceite a la que va encima). Colocamos las cuatro hojas  dejando que sobresalgan un poco del molde (para luego “tapar” la masa de manzanas)  y sobre ellas vertemos el relleno de manzana. Cubrimos con los bordes de masa y si es necesario ponemos alguna hoja más para que quede bien cubierto el relleno.  Con las otras hojas de filo, también untadas de aceite formamos rosas que colocamos sobre la pastela.



Encendemos el horno a 170º, esperamos 10 minutos a que se caliente e introducimos nuestra pastela que se quedará ahí hasta que adquiera un bonito color dorado, unos 15 minutos.



Decoramos con unas hojas de menta y espolvoreamos por encima un poquito de azúcar aromatizado (o no).



domingo, 13 de enero de 2019

Trigo Tierno Y Trompeta Negra


Rosario lo tenía al lado, estirando la mano, guardándose todo lo demás. En la televisión había un partido de futbol y ella estaba mirándolo con la cabeza y el alma toda en otra parte. Lejos. El mando de la tele lo tenía él. Quién si no? Durante los anuncios cambió el canal y dejó que pasara por los ojos de Rosario una película en la que otra mujer y un hombre se besaban, creyó Rosario, como ellos se besaban en otros tiempos. No llegó a saberlo bien porque los besos desaparecieron y regresó el futbol.  Los de la película se estarían saludando o despidiendo? A punto de irse a la cama o justo antes de abandonarla? No quiso jugar a las adivinanzas. Por la ventana Rosario miró a la luna llena contra el cielo brillante y, lamentó que el frío del invierno no la dejara salir a verla. Se acomodó en el sofá y se durmió tras ver a un hombre, con cuerpo y alma de gacela, meter un gol. Su marido no llegó a ser testigo de semejante proeza, seguía dormido con el mando de la tele en su mano derecha. Despertó media hora después, miró a su marido que cuando estaba dormido tenía un aire apacible, como si su prisa de siempre anduviera a su alrededor, pero sin tocarlo. De verdad era un hombre al que los años le habían hecho más bien que mal. Rosario aceptó para sí que no podía haberse casado sino con él.

TRIGO TIERNO Y TROMPETA NEGRA



Ingredientes (2 personas):

1 taza de trigo tierno.
1 diente de ajo.
150 gr de setas trompeta negra.
2 c.s de aove.
Sal (opcional).
Para decorar: una ramita de romero fresco.

Elaboración:

Lavamos y escurrimos el trigo tierno y lo ponemos a cocer en agua con sal (doble de agua que de trigo) de 18 a 20 minutos. Escurrimos el agua sobrante y reservamos el trigo.
En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y echamos el ajo picado,



damos un par de vueltas y añadimos las trompetas negras (setas) dejamos que se cocinen durante 3 o 4 minutos e incorporamos el trigo tierno y mezclamos con cuidado,  



dejamos unos minutos para que se integren bien los sabores y ya tendremos listo un delicioso y fragante plato con sabor a bosque.



domingo, 16 de diciembre de 2018

Chupito de Mango


Al pasar por su calle le he visto,  ahí estaba el Sr. Pepe, sentado en su vieja mecedora aprovechando los últimos rayos de sol que en esta cálida tarde llegan hasta su balcón. En el salón la música suena y las notas le llegan directamente al corazón del alma. Salpicados de colores, desde el interior de la casa, llegan los milagros del bolero. El Sr. Pepe está escuchando a Leo Marín que canta “Historia de un amor” y las mejillas de su cara la recorren lágrimas que dejan sal en la comisura de sus labios. Suena una nueva canción que habla de unos ojos que no merecen llorar, unos ojos que de tan hermosos, es mejor que lloren por ellos y esta letra le lleva a mirar de lejos el paisaje de todo lo que dejó atrás, allá lejos tras los pliegues de una camisa bien planchada que en su Cuba llaman guayabera, allá se quedó también el cuello floreado de una blusa bordada y la comisura de unos labios que se quedan mirando quietos. El Sr. Pepe dice que el son  es dolor y cuando lo dice tiene razón, porque el son es saudade de melancolía y feliz tristeza. Milagros del son en cada letra de quien sabe cuántos boleros que retratan la geografía del alma que, para el Sr. Pepe, aparecen como racimos de un rosario viviente donde las rimas son instantáneas y fugaces, nombres de las cosas y de los rostros  que parecen cantarle a la soledad que lleva encima desde que cruzó el charco de ida o vuelta de su aventura. Son del corazón  y de todos los tiempos, son del alma que es el milagro de poder soñar en Cuba estando tan lejos de sus nubes y vientos suaves y vivir la ilusión de todos los recuerdos que simple y llanamente caben en un son. Según voy alejándome pienso en esos boleros cantineros cuyo tema central es la melancolía y el desamor  y me vienen sus letras y su son a mi recuerdo habanero.

CHUPITO DE MANGO


Ingredientes:

1 kg de mango maduro (ya sin piel y semilla).
1 diente de ajo hermoso.
Sal (al gusto).
75 gr de almendras peladas y tostadas.
25 gr de vinagre de Jerez.
170 gr de aove.
Para decorar:
Almendras laminadas y tostadas, granada y hojas de escarola.

Elaboración:

Ponemos el mango troceado, las almendras, la sal, el diente de ajo y el vinagre en el vaso de la thermomix y trituramos a velocidad progresiva 5-10 durante 20 segundos. Bajamos la velocidad a 3 y vamos incorporando el aove poquito a poco durante 3 minutos, para que quede bien emulsionado.



Esta receta se la debo a nuestra querida Elisa,ella lo llama salmorejo de mango, yo sólo la he tuneado un poquito y deseo que el tuneo sea de su agrado.