Empiezan las tormentas y con
ellas muchas veces llegan los apagones de luz. Cuando éramos pequeños (y no
tanto, pues luego lo hemos seguido haciendo) y se iba la luz, sobre todo por las
noches, encendíamos una vela y empezábamos a contar historias de miedo, nos
hacíamos los valientes, nadie tenía miedo y las historias cada vez eran “más de
miedo” a petición del público asistente. Siempre había uno que empezaba a
contarlas en tono normal pero iba ajustando el volumen hacia abajo y conseguía acongojarnos
bien acongojados, si de repente se apagaba la vela (siempre ocurría pero,
misterio misterioso, nadie había sido) y alguien te rozaba levemente por detrás
ni que decirte el aullido que dabas, vamos que todo tu alarde de estar de vuelta después de haber estado
con Drácula, el hombre lobo, tres o cuatro zombis y algún que otro chupacabras …
en ese instante dejaba mucho que desear.
He de decirte que en esto del miedo a la oscuridad pues como que no he mejorado
mucho, sigo en nivel naranja. Ayer se fue la luz de casa. Sabía que estaba sola,
completamente sola pero no paraba de oír ruidos, pasos y si me apuras hasta
respiraciones cerca, se me puso una piel
de pollo que ´pa qué. Se me ocurrió ir a
buscar una vela (cualquiera valía, hasta la que me habían regalado con forma de
coliflor) y mientras botaba de susto en
susto pues en el trayecto me rocé con un abrigo que no
recordaba haberlo dejado allí, una silla que tampoco estaba en su lugar
habitual o si? me doy cuenta de que no tengo con qué encenderla. Para que esto
no vuelva a ocurrir, hoy que si hay luz,
natural y eléctrica mira lo que me he fabricado:
CERILLAS…DULCES.
Ingredientes:
Masa brisa.
Chocolate blanco (para fundir)
Colorante en gel rosa.
Elaboración:
Cortamos tiras de masa brisa de ½
a 1 cm de ancho, unos 7cm de largo y un grosor de ½ cm aproximadamente.
Ponemos separadas en la bandeja
de horno y las metemos a cocer en horno precalentado a 180º unos 10 minutos
(cuidado que no se nos quemen).
Mientras se enfrían, fundimos el
chocolate blanco con un poquito de leche al baño maría y le añadimos una gotita
o dos de colorante en gel, mezclando todo bien.
Cogemos las cerillas y de una en
una las vamos sumergiendo con cuidado y solo la puntita en nuestro chocolate
coloreado y… ya tenemos candela para la vela…






