martes, 7 de noviembre de 2017

Volcán Mexicano

Los ajolotes son una especie de salamandra que nunca abandonan su estado de larva, algo así como renacuajos que nunca se convierten en ranas.  Solían abundar en los lagos que rodeaban la antigua Ciudad de México y eran uno de los platos favoritos de los Aztecas. Ahora, tan sólo sobreviven en acuarios, laboratorios y zoológicos. Yo los vi por primera vez en Xochimilco y tanto me impresionaron que busqué y busqué información sobre esta especie. Buscando llegué hasta un cuento breve de Julio Cortazar sobre un hombre tan fascinado (como yo) por los ajolotes del Jardin des Plantes de Paris que termina convirtiéndose en uno de ellos. Todos los días, incluso tres veces por día, el hombre de ese cuento visita el Jardin des Plantes para observar a los extraños animalitos en su acuario, ver sus cuerpos translúcidos y lechosos, sus delicadas colas de lagarto, sus caras aztecas triangulares, planas y rosadas, las patas diminutas con dedos casi humanos, los bultitos que brotan de sus branquias, el brillo dorado de sus ojos, la manera en que se echan a nada con una sola ondulación del cuerpo. Parecen tan extraños que el hombre se convence de que no son sólo animales, sino que guardan una misteriosa relación con él, que de alguna manera le suplican con sus ojos dorados que los salve. Un día, como de costumbre, el hombre está observando a los ajolotes, con el rostro muy cerca del cristal del acuario, pero, justo a la mitad de esa oración, el “yo” se encuentra en el interior de la pecera y observa al hombre a través del cristal. El cuento termina con el ajolote albergando la esperanza de haberle comunicado algo al hombre, de haber enlazado las calladas soledades de ambos y de que la razón por la que el hombre ya no visita el acuario sea que está en algún lugar escribiendo un cuento sobre lo que significa ser un ajolote.

VOLCÁN MEXICANO


Ingredientes:

Una tacita de guacamole.
Una tacita de pico de gallo.
Salsa de queso:
175 ml de leche evaporada.
1 c.c de chipotle molido.
3 ­+ 3 c.s de mezcla de cuatro quesos.
3 tortillas de trigo (para tacos).
Aceite suave para freir.







Elaboración:
Guacamole: Aquí

Salsa “pico de gallo”:
1 tomate rojo (tomate pera).
½ cebolleta tierna.
Unas ramas de cilantro.
Sal (opcional)
El zumo de 1 lima.
Pizca de pimienta negra molida.
Picar muy menuditos el tomate, la cebolla y el cilantro. Salpimentar y regar todo con el zumo de lima.

Salsa de queso y Chipotle:


En un cazo o sartén ponemos la leche a calentar y le añadimos la c.s de chipotle molido, removemos bien, bien y echamos ahí 3 c.s de mezcla de 4 queso.  Calentamos sin dejar de remover hasta que los quesos se hayan fundido. Apagamos el fuego, tapamos y reservamos la salsa al calor.


Cortamos las tortillas en triángulos y los vamos friendo por tandas en aceite bien caliente, cuando están los bordes doraditos les vamos dando la vuelta. Sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Encendemos el horno a 160º
 Montamos el plato: En el fondo la salsa de queso, sobre esta unos cuantos triángulos de tortilla, un poco de la mezcla de cuatro quesos, más triángulos, más mezcla de quesos y así…hasta que hagamos nuestra montañita.


Metemos nuestra montaña en el horno esperando que con el calor se fundan los quesos.


Sacamos del horno cuando los quesos están fundidos o un poco antes (depende de gustos) pero  los nachos calientes.

 Regamos con la salsa pico de gallo y el guacamole y…A disfrutar!!


8 comentarios:

  1. Sonsoles no conocía este cuento de Julio Cortázar, pero me has dejado con ganas de más, así que lo buscaré para leerlo.
    Tu platillo luce bien rico, el guacamole es del único modo que tolero el aguacate (¡ya lo sé!, que si es muy sano, y todo lo demás, pero no soporto su textura untuosa) y ya si le pones ese pico de gallo, los nachos y esa salsita picantita, tiene que estar para que se te salten las lágrimas de placer, jejeje.
    Besos, que lo disfrutes tan ricamente.

    ResponderEliminar
  2. Que bueno!!!Rico volcán mejicano.
    Besoss

    ResponderEliminar
  3. ¡¡Aquí viene mi Sonsoles con sus recetas tropicales, con sabor a sol, luz y color!! Para alegrarnos a todos este día otoñal con nuevos sabores y a transportarnos a un lugar soleado y con mucho, mucho sabor.
    Por cierto, no conocía estos ajolotes y los he buscado en google y tienen una cara muy simpática. Gracias por todos estos descubrimientos, ya sean comestibles o no. Besitos.

    ResponderEliminar
  4. Un plato muy rico y fresco me gusta besitos

    ResponderEliminar
  5. Menos mal que los bichitos no están en el plato, de lo contrario salia pitando jaja, el volcan tiene una pintaza, lleno de color y seguro que mucho sabor, tiene que estar delicioso....Besss

    ResponderEliminar
  6. Sonsoles me suena bastante esa historia, de una manera muy vaga, igual no es este cuento de Cortázar pero tengo recuerdos perdidos que tu entrada ha despertado.

    La receta me ha fascinado ¡con lo que me gusta la comida mexicana no podía ser menos!

    ¡Besos mil!

    ResponderEliminar
  7. Hola Sonsoles, hoy he aprendido mucho. Literatura pues no conocía el cuento y menos la receta. Me parece una delicia, fesca, colorida y supongo que el sabor será incomparable. Me voy con mi volcán a cuestas!!un beso

    ResponderEliminar
  8. Sonsoles, primero agradecerte que hayas pasado por mi cocina. Como siempre es un gusto tu compañía que me permite aprovechar la oportunidad para devolverte la visita, porque una se siente como en casa y siempre bien recibida. En esta ocasión, con una receta que me trae hermosos recuerdos de dos de mis tantas pasiones: México, un país encantador en cuanto a su geografía historia, cultura y gentes, y Julio Cortázar, uno de los más grandes escritores de habla hispana, argentino y del mundo al mismo tiempo. Además, los ajolotes/axolotes me parecen unos animalitos de lo más tiernos y simpáticos. Por todo ello, un poco de melancolía, la alegría de volver a encontrarse con alguien que una aprecia mucho y la impronta de tu cocina, esta propuesta me parece de lo más sabrosa y divertida.
    Un beso enorme.

    ResponderEliminar