lunes, 19 de febrero de 2018

Esferas de Natillas


Aquella tarde lluviosa, mientras en la habitación de al lado su padre ensayaba con la nieta los pasos que acompañarían con precisión la Marcha Nupcial d Mendelssohn, Julieta se sintió empujada hasta el sofá con el álbum de las fotos de su ya lejana boda en las manos. Abrió el álbum y a la vez abrió los recuerdos de aquellos  días de ajetreo y preparativos. Recordaba como su padre, apuesto y señorial le había tendido la mano. Ella titubeó, se miró una última vez en el espejo y fue hacia él, cogidos del brazo dieron un paso y tropezaron. Te llevo yo. Recordó que había dicho su padre. Reanudaron la marcha, pero seguían sin acompasar el ritmo, como si su padre hubiera ensayado para este momento durante toda su vida y la vida hubiera decidido no colaborar. Una sonrisa se dibujó en su cara y la lluvia llegó hasta sus ojos en pequeñas gotas saladas. Todo aquello quedaba ya lejos y Julieta tiraba de un invisible hilo para acercarlo al presente y que formara parte de la ilusión y los quehaceres nerviosos de los preparativos de la boda de su hija.

ESFERAS  DE NATILLAS



Ingredientes:
Baño:
1 L de agua (mejor si es desmineralizada).
5 gr de alginato de sodio (Algin).
Relleno:
250 grs de natillas.
6 grs de lactato de calcio.
0,8 grs de Xantana.
Elaboración:
Empezamos preparando el baño, para ello en un bol hondo ponemos el agua y el alginato y con ayuda de la batidora de mano, mezclamos muy, muy bien.  Dejamos reposar esta mezcla en el frigo un mínimo de 2 horas (para que se vaya el aire introducido a la mezcla mientras batíamos y así no se formen burbujas en la envoltura de las natillas).
Mis Natillas
Ingredientes:
½ l de leche semidesnatada.
3 yemas.
3 c.s de azúcar.
10 grs de Maizena.
1 anís estrellado.
Piel lavada y sin la parte blanca de  ½ limón.
Elaboración:
Ponemos a calentar la leche (reservamos una poquita) con el azúcar, la piel de limón y el anís estrellado.
Batimos las yemas y le incorporamos la maicena y la leche reservada. Mezclamos todo muy bien, para que no nos quede grumo alguno, si es necesario lo colamos.
Separamos del fuego la leche caliente y le retiramos el anís estrellado y la cáscara de limón. Vertemos la mezcla de las yemas y volvemos a acercar al fuego, sin parar de remover hasta que espese.



Una vez que tenemos preparadas y frías nuestras natillas pesamos  los 250 grs y en ellos diluimos el lactato de calcio y mezclamos con la xantana  con ayuda de la batidora de mano.
Dejamos reposar la mezcla de natillas un par de horas.
Sacamos el bol con el baño de algín de la nevera y al lado ponemos otro recipiente con agua fría limpia (mejor si es mineral).



Con una cuchara semiesférica vamos vertiendo cuidadosamente en el baño de algín, procurando que las esferas queden cubiertas totalmente por el baño.  Dejamos en el baño unos 2 minutos y con ayuda de una cuchara perforada vamos pasando las esferas al agua mineral, lavamos suavemente y con otra cuchara perforada sacamos escurriendo bien y pasamos al recipiente donde las vayamos a presentar.
Es importante utilizar dos cucharas diferentes para no pasar los líquidos de un recipiente a otro.
Se pueden guardar en agua (o almíbar) en un recipiente cerrado en la nevera.


Para la presentación he puesto encima de las esferas un poquito de azúcar de caña (se disuelve rápido al tener una textura húmeda las esferas) y en otras polvo de galleta maría.



Para hacer estas esferas he contado con la inestimable ayuda de mi sobrina de 10 años, nos hemos divertido y disfrutado  muchísimo haciendo nuestras  dulces esferas.

domingo, 11 de febrero de 2018

Ajiaco Colombiano

Al abuelo le gustaba que su nieta le leyera algunos fragmentos de los pocos libros que tenían en casa. Era muy culto su abuelo y había leído bastante hasta que aquella enfermedad extraña en los ojos lo fue dejando ciego. Ella se preguntaba si hubiera resistido vivir así, en ese horror oscuro toda su vida. No, si le incomodaba hasta la oscuridad del cine cuando iba con las amigas y llegaban con la película empezada. Qué miedo esa negrura absoluta, ese tener que andar a pasitos cautelosos, con el temor a estrellarse de pronto con una pared o caerse a un abismo. Pero a todo se acostumbra uno, sobre todo los ciegos que aún recuerdan los colores, los objetos, las formas. Además, lo cierto era que los ciegos desarrollaban mejor los otros sentidos, el oído, el tacto, el olfato. Y debía ser así, pensaba ella, porque su abuelo sacaba a las personas por el ruido de los pasos. Y sus manos, recordó: como dos arañas atentas, descubriendo las formas rutinarias como por primera vez siempre; cuando tocaba los vasos, la empuñadura del bastón, la manta con la que se envolvía las tardes de frío, cuando la humedad calaba sus huesos cansados. Aun escuchando mejor, oliendo mejor, ella no cambiaría la vista por nada del mundo. Cómo sería? Recordaba que su primo una vez le había preguntado, tan torpe como siempre: “Abuelo, cómo es estar ciego?, y antes de que ella pudiera decir nada, el abuelo sonrió y le dijo mete la mano en tu bolsillo y rebusca lo que tengas allí: así es estar ciego.

AJIACO COLOMBIANO


Ingredientes:

½ Pechuga de pollo.
1 l. de caldo de pollo (o agua).
1 mazorca tierna (cortada en rodajas)
2 patatas amarillas.
2 patatas criollas (o patatas de cachelos).
Unas hojas de cilantro.
Unas hojas de guasca secas.
1 diente de ajo.
1 cebolla tierna (no muy grande).
2 c.s de alcaparras.
2 c.s de crema de leche.
Sal (optativo) y pimienta.

Elaboración:

En una olla ponemos el pollo, el caldo, el maíz, el cilantro, el ajo, la cebolla y sal y cocemos de 35 a 40 minutos.

Retiramos el pollo y reservamos.
En el mismos caldo colocamos el maíz y seguimos cociendo unos 30 minutos a fuego bajo.  Pasado este tiempo retiramos la cebolla  y añadimos los dos tipos de patatas cortadas en rodajas como de 2 cm. Y cocinamos a fuego lento de 15 a 20 minutos. Salpimentamos al gusto.


Con ayuda de dos tenedores deshebramos la carne de pollo y la ponemos de nuevo en la olla. Servimos caliente con alcaparras, crema de leche y si tenemos, unos cubos de aguacate.

*La guasca la podemos encontrar en tiendas de productos sudamericanos, al igual que las papas amarillas y las criollas.


domingo, 4 de febrero de 2018

Tartar de Dorada

Bajaron hasta el bar para escuchar a un chico que cantaba canciones de Aute y Silvio Rodríguez acompañándose con una guitarra y la gente en silencio, atenta, casi sin respirar, y cuando el chico terminó, todos aplaudieron a rabiar, pedían otra, otra, otra. Canta precioso, ¿verdad?, dijo Rosa acercándose un poco a Silvia, y pudo atrapar su olor a miel, a burbujas, no supo bien, algo se le aflojó por dentro muy despacito. Quería estar con ella a solas pero era imposible, las amigas revoloteaban alrededor, eran seis y parecían mil. Rosa le quitó el cigarrillo de los labios y le dio una chupada que marcó de rouge el filtro. Después no se dijeron nada. Caminaron hacia la casa de Rosa ensimismadas, serenamente contentas, porque algo había quedado flotando ahí, en el centro mismo de todas las palabras que no pronunciaron y ya en la puerta de la casa de Rosa se sonrieron como viejas conocidas, no porque hubieran dicho algo gracioso sino porque la risa que apaga los silencios entre dos mujeres siempre es cómplice, como cómplice se vuelve el simple pasear por el parque donde nos cruzamos con gente que nos saluda. Cómplice cruzar la calle juntas, cómplice su única silueta alejándose contra las paredes cuando alcanzan la otra acera, cómplice instalarse en una mesa cualquiera de “El Milagrito” y cómplice la sonrisa de una atrapada en la sonrisa de la otra. Silvia  abrazó a Rosa y en su abrazo encontró a todos. A su madre, a su padre, a su hermano, a todos los que había amado y a los que estaba por amar.

TARTAR DE DORADA


Ingredientes:

1 dorada limpia de piel y espinas cortada en cubos pequeñitos.
1 lima (el zumo)
5 pepinillos.
1 c.s de alcaparras.
½ cebolleta fresca.
2 c.s de mayonesa.
1 c.s de mostaza.
1 c.s de vodka (opcional).
Sal y pimienta (al gusto).
Para decorar: huevas de salmón, hojas de cilantro.


Elaboración:

En un bol ponemos a macerar la dorada troceada y salpimentada en el zumo de lima, tapamos con papel film y llevamos al frigorífico, como mínimo dos horas.
Picamos muy, muy pequeños los pepinillos, las alcaparra y la cebolleta fresca (mejor con un picador de verduras). Reservamos.



En un bol pequeño mezclamos la mayonesa con la mostaza y el vodka, a esto le añadimos la picada anterior.

Sacamos la dorada del jugo de lima y la incorporamos a la mezcla de mayonesa, removemos  y mezclamos bien y ponemos en el plato o recipiente de servicio, adornamos con huevas de salmón y unas hojitas de cilantro.