domingo, 22 de abril de 2018

Plátano Acanelado

Tendido en la cama Aureliano López, también llamado por muchos el Escritor, aunque no hubiera publicado jamás una sólo nota, repasó su vida a la incierta luz del atardecer. Era mucho mejor repasarla uno mismo, que se la repasaran otros. Para revisar la vida no hay como uno mismo. Aureliano llegó a la conclusión de que era una absoluta ruina que en días de lluvia rechinaba y en días de frío crujía. Prosiguiendo, se dijo el Escritor, estado físico: nulo. Económico: un desastre, un sueldo miserable. Aunque…Mental? Perfecto, se nota en el sentido del humor. Notó cómo le dolía una pierna. El Escritor nunca había tenido talento a la hora de elegir a las mujeres con las que compartía su vida, quizás, porque en la gran mayoría de los casos las mujeres decidían por él a la hora de compartirla. En este último año vivía con Leonor de Luca, una mujer que se proclamaba la representante etérea y karmática de una princesa egipcia. Y vivía con ella porque Leonor le prestaba la habitación de la cama y tenía un lunar sobre el pubis que enloquecía al Escritor y lo obligaba a reconocer que ése era el centro karmático del universo y de sus entregas sexuales. Aureliano descendió las escaleras resuelto a no volver a someter su vida a resumen en los próximos siglos.

PLÁTANO ACANELADO



Ingredientes (3 personas):

3 bananas maduras.
Mantequilla (cantidad suficiente)
Azúcar de caña (cantidad suficiente)
Canela molida (cantidad suficiente)

Elaboración:

Untamos con mantequilla una fuente que pueda ir al horno, encima colocamos las bananas maduras con piel  


e introducimos en el horno a 180º hasta que los plátanos empiecen a abrirse (unos 35 minutos).


Sacamos del horno, retiramos un poco de la piel y le ponemos azúcar de caña, canela en polvo y unos trocitos de mantequilla.



Servir inmediatamente, calientes. Podemos acompañarlos con helado.



domingo, 15 de abril de 2018

Palta y Pasta


Al fin, a última hora de la tarde, Lucía escapó del trabajo camino de su casa. Llovía de manera continua y tuvo que parar un taxi. Apenas había gente en las calles. El cielo no exhibía intención de abrirse, más bien al contrario; su ceñuda uniformidad gris, oscurecida ahora por la retirada adelantada de la luz, prometía instalarse sobre la ciudad durante toda la noche. Lucía amaba la lluvia. Todas sus amigas preferían, naturalmente, el sol y el buen tiempo, pero ella disfrutaba de la lluvia fina, de las brumas coronando las montañas o enredadas en las copas de los árboles del bosque, de la bellísima transparencia del aire tras la tormenta y la nitidez con que ese aire mostraba el paisaje lavado y tendido bajo el cielo alto, de las gotas de agua que el viento le enviaba a la cara en un día áspero, del dulce sonido del orbayo mullendo la hierba, de la mágica aparición del arcoíris. No es que desdeñase el sol sino que también amaba la lluvia, con la diferencia de que el exceso de sol se le hacía pesado y, en cambio, la continuidad de la lluvia no la cansaba nunca. Se metió en la ducha y abrió el grifo. Había instalado una alcachofa gigante que le permitía disfrutar de una ancha cortina de agua cuyo amparo le producía no poca felicidad y se preguntó, mientras dejaba correr el agua por su cuerpo a entera satisfacción, si no tendría alma de sirena.

PALTA Y PASTA


Ingredientes (4 pers):

350grs de pasta.
4 c. s de arándanos deshidratados.
4 c.s de bayas de Goyi deshidratadas.
4 c.s de almendras crudas.
Abundante agua, sal y laurel para cocer la pasta.
Cilantro fresco y flores de romero para decorar.









Salsa:
1 aguacate ( palta).
1 ajo.
12 hojas de espinacas frescas.
Zumo de ½ lima.
100 ml de nata (crema) para cocinar.
Sal y pimienta recién molida (al gusto).

Elaboración:

Hidratamos en agua templada los arándanos y las bayas de Goyi unos 15 minutos y luego las pasamos a un vaso con Oporto (ron o coñac) otros 20 minutos.  En el momento de usar las escurrimos bien.


Salsa: Triturar muy bien todos los ingredientes con la batidora (o thermomix) hasta que nos quede una salsa suave y cremosa. Si nos gusta más ligera podemos añadirle más nata líquida.

Pasta:
Ponemos una cazuela al fuego (alto) con abundante agua (mínimo 2 litros), le agregamos 2 c.c de  sal y unas hojas de laurel. Cuando el agua comience a hervir añadimos la pasta, bajamos el fuego un poco  y dejamos cocer el tiempo que nos indica el fabricante. Una vez cocida la pasta la escurrimos y la colocamos en el plato haciendo un nido,


que será donde pondremos una cucharada de arándanos, una de bayas de Goyi y una de almendras. Sobre la pasta vertemos nuestra salsa de palta y decoramos con cilantro picado y flores de romero.


Nota: es preferible usar pasta plana ( fettucce, fettuccini, tortellini, tagliatelle…) porque la salsa se adhiere más fácilmente que a la pasta redonda.



domingo, 8 de abril de 2018

Lasaña Vegetal


Por la  tarde Miguel fue a dar una vuelta. Al principio, por el Paseo, toda la vista de la bahía era de una belleza estremecedora, pero luego le dio envidia la gente que caminaba por la playa, así que se descalzó, ató las zapatillas por los cordones y se las colgó al cuello, se remangó los pantalones justo por debajo de la rodilla, a pantorrilla desnuda se dijo, y echó a andar por la arena hasta la orilla; una vez allí, empezó a caminar siguiendo la línea del agua. Aunque todo el mundo iba en bañador, no se dejó intimidar y se unió a la fila de andarines con toda naturalidad. Hacía una tarde fenomenal, los gritos de los niños y los bañistas se mezclaban con el rumor de la pleamar que acababa de iniciarse, el espacio estaba lleno de sensaciones agradables para los sentidos y el mar y el cielo se reflejaban en un azul luminoso. Junto a la fila de andadores corría otra de deportistas. Miguel pensó que los deportistas se distinguían de los bañistas en que iban a la carrera y disfrazados de deportistas y muchos llevaban sujeto en alguna de sus extremidades un medidor de pulsaciones. Miguel se sentía agradecido pisando la arena con los pies desnudos y de vez en cuando se desviaba un poco para meterlos en el agua.

LASAÑA DE VERDURAS


Ingredientes (2 personas):

4 láminas de masa para lasaña
3 c.s de aove.
1 calabacín.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo
1 berenjena.
3 tomates maduros.
4 tomates secos en aceite de oliva.
Orégano.
Sal.
Queso rallado.
Tajín (al gusto).
Hojas de albahaca fresca.

Elaboración:

En abundante agua salada cocemos las láminas de lasaña (el tiempo indicado por el fabricante) Una vez cocida las láminas de lasaña las pasamos por agua fría y las colocamos sobre un paño limpio, para secarlas un poco. Reservamos.
Lavamos y picamos las verduras menudas. Ponemos el aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos los ajos y la cebolla, dejamos que se pochen  y cuando estén transparentes añadimos las berenjenas peladas y cortadas en pequeños cubos y los calabacines igualmente cortados finamente, dejamos cocinar unos 8 ó 10 minutos. Añadimos el orégano y ajustamos de sal y pimienta. 


Agregamos a estas verduras nuestros tomates limpios de piel y semillas y dejamos que se cocinen otros 10 minutos. Reservamos.



En la fuente que vaya a ir al horno ponemos un poco de las verduras y sobre ellas colocamos una placa de lasaña, encima parte de nuestras verduras, otra capa de lasaña y más verduras y otra capa y más verduras y acabamos con una de placa de lasaña sobre la que colocamos la mezcla de cuatro quesos.


Espolvoreamos con un poco de Tajín e introducimos en el horno a 180º (aire y calor abajo) hasta que los quesos estén fundidos y la lasaña caliente.



Fuera del horno decoramos la lasaña con unas hojas de albahaca fresca y unas tiras de tomates secos en aceite.






domingo, 1 de abril de 2018

Galletas de Mayonesa Y Lacasitos

Ya había cumplido los ytantos  pero siempre, antes de empezar un viaje, Mario fantaseaba con la esperanza de conocer a una mujer con la que  vivir una apasionada historia amorosa que duraría lo que el trayecto. Su medio de locomoción preferido era el tren, especialmente un tren nocturno. En un avión la intimidad es más difícil, y en un autobús imposible. En cambio el coche cama es el escenario adecuado, eso pensaba Mario. Aquella mañana del día del viaje, un viernes, comenzó tras el sonido agudo del despertador que le hizo saltar de la cama a las seis y cuarto para subir en el tren que salía a las ocho menos veinticinco del andén segundo de la estación Central. Mario caminaba por el segundo andén cuando la vio de espaldas, avanzando, una mujer que se movía con esa elegancia felina que solo es posible lucir desde unas caderas sensuales. Con un trasero que se adivinaba espléndido a pesar de hallarse medio oculto por un chaquetón negro. El pelo castaño recogido en una larga trenza. La siguió hipnotizado hasta que sobrepasó el último vagón de clase turista y se dirigió a los de clase preferente. Mario volvió sobre sus pasos maldiciendo el ataque de tacañería que le había hecho comprar el billete de clase turista que lo alejaba de la mujer y lo llevó a sentarse al lado de un joven mochilero perdido entre sus auriculares. El tren dio el tirón que iniciaba el viaje y el entorno de la estación comenzó a deslizarse hacia atrás, Mario buscó en su bolso la novela que había comprado la tarde anterior, una de C. McCarthy, y se puso a leer.


GALLETAS DE MAYONESA Y LACASITOS


Ingredientes:

150 grs de harina (de todo uso).
½ c.c de levadura en polvo (tipo Royal).
50 grs de azúcar moreno.
50 grs de azúcar blanco.
60 grs de mantequilla fría.
60 grs de mayonesa.
1 c.c de esencia de vainilla.

Elaboración:

Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.
Precalentamos el horno a 160º, calor arriba y abajo y aire.
Batimos la mantequilla junto con la mayonesa y los dos tipos de azúcar hasta conseguir una crema y sin dejar de batir añadimos la esencia de vainilla. A esta  mezcla le añadimos la harina y levadura tamizadas y mezclamos todo muy bien.


Cogemos pequeñas porciones de la masa y le damos forma de bola con las dos manos y las vamos colocando sobre papel de hornear en la bandeja del horno.



Aplastamos las bolas un poco con la palma de la mano y las decoramos con los lacasitos (he usado tamaño mini).



Introducimos en el horno 15 minutos a 160º.  Una vez cocinadas, retiramos y dejamos enfriar las galletas sobre una rejilla.