domingo, 27 de enero de 2019

Choux de Espinacas


Hoy, domingo por la mañana, Miguel está pensando que alguna vez, despertar y levantarse fueron dos verbos en uno. Por entonces, no lo pensaba dos veces, no tenía la pereza instalada en cada miembro de su cuerpo ni el deseo de quedarse todo el día en la cama. Extiende un brazo y con la mano toca el hombro de la mujer que duerme junto a él. Esa mujer que aún duerme a su lado: lo quiere bien, lo quiere regular, lo quiere por costumbre o simplemente no lo quiere? Es cosa de adivinarlo, porque ella no anda pregonándolo por todas partes. Lo da por hecho. Nos levantamos? Le pregunta. Todavía no, dice ella entre sueños y sigue durmiendo. Tiene la extraña habilidad de responder y dormir al mismo tiempo. Aún acostado, levanta los brazos, cruza una mano sobre la otra y se estira. Se sienta en la cama. Otra vez pasa la mano por el hombro de su mujer, le acaricia la nuca, le da un beso en la cabeza desordenada y por fin se decide a levantarse. A dónde vas? Pregunta ella. A la vida, contesta Miguel dando la vuelta sobre sí mismo para bajar los pies de la cama.  Frunce la boca. Al pasar por el baño ve en el espejo su figura bajo un pijama de pantalón y camisa con botones por el que ha cambiado su camiseta de algodón.  Me he vuelto señor de pijama, me estoy pareciendo a mi padre, piensa Miguel mientras mete la barriga, levanta los hombros y camina hacia el fondo de la habitación. Concentrado en sus pensamientos, no se fija en que por una rendija de las sábanas su mujer lo está espiando, sonriendo para sí. Cuando lo siente detenerse al lado de la cama, vuelve a hacerse la dormida. Le gusta mirarlo mientras él no se da cuenta. Mirarlo y adivinar.

CHOUX DE ESPINACAS


Ingredientes (10-12 unidades):
125 ml de agua.
35 gr de mantequilla.
Pizca de sal.
75 gr de harina de todo uso.
 2 huevos + 1 para pincelar.
Relleno:
2 c.s de aove.
¼ vaso de aove.
500 gr de espinacas congeladas,cocidas y muy escurridas.
1 cebolla mediana.
Pimienta negra molida (al gusto).
200 gr de queso feta
60 gr de nueces picadas.
Elaboración:
Empezamos con la masa choux, para ello ponemos en un cazo al fuego el agua, la sal y la mantequilla, cuando rompe a hervir añadimos de golpe la harina y removemos enérgicamente hasta que no queden grumos y la masa se espese (1 ó 2 minutos). Retiramos el cazo del fuego y dejamos que la masa se enfríe durante 5 minutos.



Encendemos el horno a 200º.
Añadimos el primer huevo a la masa y lo mezclamos con una cuchara de madera hasta que esté completamente incorporado a la masa. Añadimos el segundo huevo y repetimos el proceso de incorporarlo completamente a la masa.




Con ayuda de dos cucharas o una manga pastelera (yo prefiero las cucharas) formamos bolas de masa que dejamos sobre la bandeja del horno que habremos cubierto con papel de hornear, silpat o esterilla de horno.


 Pincelamos con huevo batido nuestras bolitas de choux y horneamos por 15 minutos, sin abrir la puerta del horno bajamos la temperatura a 170º y cocemos otros 15 minutos  hasta que estén dorados.

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Mientras se hornean los choux podemos ir haciendo el relleno:
Picamos muy menudita la cebolla.
En una sartén honda (tipo wok) ponemos 2 c.s de aceite y echamos la cebolla, dejamos que se cocine hasta que esté transparente, pero que no llegue a coger color (unos 10 minutos a fuego medio-bajo) añadimos las espinacas muy, muy escurridas, ponemos la pimienta molida y dejamos que se cocinen unos minutos más. Retiramos un par de cucharadas de espinacas para hacer el aceite de espinacas que pondremos en el fondo del plato. Añadimos las nueces picadas y el queso feta desmenuzado.


Removemos para mezclar todo bien y apagamos el fuego pero dejamos la sartén al calor residual.
Con ayuda de la batidora trituramos las dos cucharadas de espinacas con ¼ vaso de aceite de oliva y esto lo pasamos por un colador de malla fina.
Sacamos los choux del horno, dejamos que se enfríen un poco (para poder manipularlos sin quemarnos).


los abrimos con un cuchillo y los rellenamos con nuestras espinacas.


En el fondo del plato colocamos un poco de aceite de espinacas, encima un choux relleno y decoramos con unas hojas de ensalada y trocitos de queso feta.






domingo, 20 de enero de 2019

Pastela de Manzana


Los planes de esa noche para David y Mirella eran un concierto y después ir a cenar al pequeño restaurante que tanto les gustaba. Al final del concierto, Mirella no se atrevió a decir en voz alta lo que pensaba así que respondió que había estado muy bien aunque en su interior acabara de llegar a la conclusión de que Mozart no existía, porque cuando es malo es Haydn y cuando es bueno parece Beethoven. Caminaron hasta el restaurante y cuando salieron de cenar las calles empezaban a cubrirse de una espuma luminosa. Mirella tardó un instante en entender que estaba nevando, porque era la primera vez que lo veía. David se quitó los zapatos, los ató por los cordones y se los colgó al cuello. “Te va a dar una pulmonía” le dijo, Que va, contestó David, la nieve es caliente. Entonces, ella hizo lo mismo. ¡Qué maravilla! Nevaba sobre las cúpulas grises, sobre los barcos iluminados que pasaban cantando bajo los puentes, nevaba para David y para Mirella en todo Bratislava y nevaba para los dos solos en el mundo entero. Se despidieron en la puerta con un par de besos cálidos en las mejillas,  en su cabeza sonaba algo que David le había dicho durante la cena, hay que desconfiar, por principio, de las cosas que nos hacen felices. Hay que aprender a reírse de ellas, si no, ellas terminarán riéndose de nosotros.  Y nunca en la vida Mirella se sintió tan sola como cuando él se fue.

PASTELA DE MANZANA


Ingredientes:

5 manzanas no muy grandes.
2 c.s de mantequilla.
50 gr de azúcar de caña.
Zumo de 1 limón.
60 gr de pasas.
80 gr de nueces picadas.
1 c.c de canela molida.
6 hojas de masa phylo.

Elaboración:

Pelamos y cortamos finamente las manzanas, las rociamos con zumo de limón para que no se oxiden y reservamos.
En una cazuela o sartén ponemos la mantequilla a fuego bajo, añadimos el azúcar y cuando esté todo fundido vertemos las manzanas y las pasas. Dejamos que se cocinen, removiendo de vez en cuando, durante 10 minutos. Añadimos  la canela y las nueces, removemos y dejamos un par de minutos más. 


Retiramos del fuego y reservamos   la preparación de las manzanas.
Untamos el fondo del molde que irá al horno con aceite de girasol. Con ayuda de una brocha vamos pincelando las hojas de phylo y las colocamos en el molde. Todas las hojas deben estar “pintadas” de aceite por la cara superior (al colocarlas una encima de la otra la cara superior de la primera le transmite el aceite a la que va encima). Colocamos las cuatro hojas  dejando que sobresalgan un poco del molde (para luego “tapar” la masa de manzanas)  y sobre ellas vertemos el relleno de manzana. Cubrimos con los bordes de masa y si es necesario ponemos alguna hoja más para que quede bien cubierto el relleno.  Con las otras hojas de filo, también untadas de aceite formamos rosas que colocamos sobre la pastela.



Encendemos el horno a 170º, esperamos 10 minutos a que se caliente e introducimos nuestra pastela que se quedará ahí hasta que adquiera un bonito color dorado, unos 15 minutos.



Decoramos con unas hojas de menta y espolvoreamos por encima un poquito de azúcar aromatizado (o no).



domingo, 13 de enero de 2019

Trigo Tierno Y Trompeta Negra


Rosario lo tenía al lado, estirando la mano, guardándose todo lo demás. En la televisión había un partido de futbol y ella estaba mirándolo con la cabeza y el alma toda en otra parte. Lejos. El mando de la tele lo tenía él. Quién si no? Durante los anuncios cambió el canal y dejó que pasara por los ojos de Rosario una película en la que otra mujer y un hombre se besaban, creyó Rosario, como ellos se besaban en otros tiempos. No llegó a saberlo bien porque los besos desaparecieron y regresó el futbol.  Los de la película se estarían saludando o despidiendo? A punto de irse a la cama o justo antes de abandonarla? No quiso jugar a las adivinanzas. Por la ventana Rosario miró a la luna llena contra el cielo brillante y, lamentó que el frío del invierno no la dejara salir a verla. Se acomodó en el sofá y se durmió tras ver a un hombre, con cuerpo y alma de gacela, meter un gol. Su marido no llegó a ser testigo de semejante proeza, seguía dormido con el mando de la tele en su mano derecha. Despertó media hora después, miró a su marido que cuando estaba dormido tenía un aire apacible, como si su prisa de siempre anduviera a su alrededor, pero sin tocarlo. De verdad era un hombre al que los años le habían hecho más bien que mal. Rosario aceptó para sí que no podía haberse casado sino con él.

TRIGO TIERNO Y TROMPETA NEGRA



Ingredientes (2 personas):

1 taza de trigo tierno.
1 diente de ajo.
150 gr de setas trompeta negra.
2 c.s de aove.
Sal (opcional).
Para decorar: una ramita de romero fresco.

Elaboración:

Lavamos y escurrimos el trigo tierno y lo ponemos a cocer en agua con sal (doble de agua que de trigo) de 18 a 20 minutos. Escurrimos el agua sobrante y reservamos el trigo.
En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y echamos el ajo picado,



damos un par de vueltas y añadimos las trompetas negras (setas) dejamos que se cocinen durante 3 o 4 minutos e incorporamos el trigo tierno y mezclamos con cuidado,  



dejamos unos minutos para que se integren bien los sabores y ya tendremos listo un delicioso y fragante plato con sabor a bosque.