domingo, 20 de diciembre de 2015

Cascarilla (con leche)

Son las ocho de la mañana. Los vendedores anuncian sus productos, sus precios, sus rebajas y sus ofertas con voces fuertes y estruendosas que atraviesan las paredes del mercado hasta llenar la plaza en la que se haya ubicado el viejo edificio. La frescura de la oferta salta a la vista en los puestos que se extienden de sur a norte y de oriente a occidente: naranjas, limones, manzanas, castañas, nueces, repollos, cebollas, lechugas, escarolas, zanahorias, nabizas, tomates, un poco pasados ya,  habas y alguna cosa más. Un poco más al fondo están los huevos y las ventas de animales, muertos y vivos: gallinas, patos, pavos y conejos. En la esquina opuesta, los pescados: jureles, san martiños, santiaguiños, patudos, picudos, mejillones…Los olores de las hierbas y especias penetran por las heladas narices de los primeros caminantes: la albahaca, el comino, el cilantro, el anís, la canela… Aquí y allá hay hombres y mujeres transportando víveres en pequeñas cajas de madera o moviendo sacos con legumbres y patatas. Es un mercado gallego, de los años en que sobra el hambre y reina la escasez.  De pronto, una voz  femenina sobresale en medio de los múltiples ruidos que produce el ir y venir del mercado –Café, Cascarilla con agua y con leche! Es Marisiña, la vendedora de bebidas calientes, que camina por los pasillos del mercado ofreciendo el café oscuro o la dulce cascarilla con agua para los menos pudientes o con leche para los que rascando su bolsillo consiguen unos cuantos céntimos más. Son tiempos difíciles, tiempos de pan negro.  El cacao va para los ricos, a los pobres nos queda la cascarilla pero mira qué maravilla! Esto es lo que dice Marisiña cada vez que consigue vender una taza de este delicioso preparado.
Una receta rescatada de la posguerra española y que hoy te preparo para ti con todo mi cariño y siguiendo las instrucciones de mi amiga Marisa, ella ha sido quien ha inspirado mi relato y quien me dio a probar esta deliciosa bebida, también me contó que a las mujeres de Coruña, en estos años se las conocía como “Cascarilleiras”, cuando llegaba el cacao a la ciudad para surtir a las fábricas de chocolate, la cascarilla se vendía a precio muy bajo y  el ingenio de las mujeres sirvió  para preparar esta dulce bebida.
CASCARILLA (con leche)


Ingredientes:

1 taza de cascarilla de cacao.
3 tazas de agua.
2 tazas de leche entera.
Azúcar al gusto.













Elaboración:
Cocemos la cascarilla en agua durante 1 hora a fuego lento. 

Una vez cocida  la colamos (habrá reducido bastante) y la volvemos a poner a cocer con la leche  y el azúcar otros 30 minutos.


Probamos a ver si necesita más azúcar  y servimos calentita.




Desde el rincón más cálido de esta cocinaconvistas vayan, para todos los que venís a visitarme, mis mejores deseos de unas fantásticas fiestas y una maravillosa entrada en el 2016.
La cocinera se va con su familia a celebrar las Navidades allén de los mares y, espera venir con la maleta cargada de nuevas recetas para compartir con todos vosotros a partir de mediados de enero. Nos vemos a la vuelta, mientras tanto... Ser felices y sonreir!!!

domingo, 13 de diciembre de 2015

Navidad, Dulce Navidad

Con Catalina las sobremesas casi siempre discurren hablando de música, yo digo que esto se debe a que ella es cubana y bien cubana…será por eso? Esta vez, también hemos hablado de música. Dice Catalina que para cantar boleros hay que tener dos cosas, pero las dos grandes y bien puestas: un corazón del tamaño del de un caballo en el medio del pecho, con mucho sentimiento, y unos ovarios zangandongos pero forrados de acero. La voz es lo de menos, lo de menos. El bolero es sentimiento, puro sentimiento y mucho drama. Siempre habla de las tragedias del alma y lo hace con un lenguaje que va de la poesía a la cruda realidad. Por eso, lo mismo se le puede cantar a un cielo de algodón de azúcar que decir tú tienes una forma de querer que duele, o gritar vete… Lo importante es decir todo eso con el alma. Catalina asegura que los europeos son muy fríos  y que por eso no entienden qué cosa es un buen bolero. El bolero es del Caribe, por eso nació en Cuba, se aclimató en México, en Puerto Rico, en Colombia. Es la poesía del amor del trópico. Y a Catalina no le valen los discos con versiones hechas por chicos guapos, versiones que dan ganas de llorar de puro malas… Para cantar boleros, cuando yo vivía en La Habana, estaba Rocío (y cierra los ojos como buscando la voz de Rocío entre sus recuerdos habaneros). Rocío era una mujer de campeonato, una trigueña de pelo oscuro ondeado, y una boca grande, linda, gorda, con los dientes igualaditos. Pero lo mejor eran los ojos: un par de ojos negros que te enfriaban la vida cuando te enfocaban, registrándote por dentro y por fuera, como una máquina de rayos X. Su voz se te metía debajo de la piel, y te dejaba un escalofrío de fiebre, como si se te hubiera revuelto algo por dentro. Era como una enfermedad que te entraba y que se negaba a salir.  Y Rocío se enamoró, y a veces, cuando las mujeres se enamoran hacen lo que tengan que hacer y sobre todo que no deben hacer, también Rocío. Nos dejó huérfanos de su voz, ya no volvió a cantar más. Ella era una de esas mujeres que logran que cualquier hombre se ponga dulzón con solo mirarlas. Y para que nosotros también nos pongamos un poquito dulzones…Mira que sabrosón lo que te traigo:

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD…


Esferas  de chocolate  que se funden bajo una salsa caliente y dejan al descubierto un pequeño y dulce tesoro.






Necesitamos contar con un molde de silicona para hacer bolas de hielo.

Ingredientes:

Bola blanca:

35 grs de chocolate de cobertura blanco
Para el relleno:
Helado de chocolate negro (una bola)
Unas estrellas de cereales.
Para la salsa:
20 grs de cobertura de chocolate negro 70% cacao
75 ml de nata líquida.
Para la decoración final:
Crocanti de almendra, figuras de galleta, estrellas de cereales.





Bola Negra:

35 grs de chocolate de cobertura negro (mínimo 70% cacao)
Para el relleno:
1 Fresa,
Unos granos de granada,
3 estrellas de cereales.
Para la salsa:
20 grs de cobertura de chocolate blanco
80 ml de nata líquida.
Para la decoración final:
Crocanti de almendra, figuras de galleta, purpurina comestible.

Elaboración:
Ponemos la cobertura de chocolate en un recipiente que pueda ir al microondas y “a golpes” de 30 segundos lo vamos fundiendo.
Cuando esté completamente fundido, vertemos el chocolate en nuestro molde- bola de silicona (mejor si está frío), lo cerramos y agitamos, como si fuera una coctelera, para que el chocolate se extienda por todo el interior de la bola y se enfríe lo antes posible. Metemos un par de minutos en el congelador para que el proceso de enfriamiento se complete.
Con cuidado, para no romper, desmoldamos nuestra bola y retiramos parte de su base para así colocarla sobre el relleno.
Esto lo podemos hacer de dos formas: 1.- con un cuchillo al que le calentamos su filo (con agua muy caliente) y que facilitara el cortado de la base sin que se rompa la esfera de chocolate. 2.- Con el anverso de una cuchara y chocolate muy caliente que vamos aplicando con cuidado hasta que hacemos un hueco del tamaño deseado (al aplicar un poquito de chocolate caliente se deshará el de la esfera y podremos retirarlo y seguir haciendo el agujero más amplio)
En el centro de un plato colocamos lo que será nuestro relleno y encima la esfera de chocolate que no dejará al descubierto nada de nuestro relleno.
Adornamos el plato con el crocanti de almendra, la purpurina comestible sobre la esfera de chocolate y los cereales y galletitas alrededor de nuestra bola.
Para la salsa, calentamos 1-1 ½  minutos en el microondas la cobertura de chocolate con la nata, fuera del micro remover bien para conseguir una salsa ligera que llevaremos lo más caliente posible a la mesa para que al echarla sobre la esfera de chocolate vaya fundiéndola
y al final tengamos una mezcla de chocolates templados con las frutas o  el helado.


Nota: podemos dejar las bolas hechas con antelación un par de días antes y la noche de navidad preparar nuestros platos en plis, ya que sólo tendremos que decorar los platos y preparar la salsa caliente.


Sugerencias de otros rellenos y salsas:
Rellenos:
Helados de distintos sabores.
Frutas caramelizadas.
Compotas de frutas naturales…
Salsas:
Sabayón caliente.
Salsa de caramelo caliente.
Salsa inglesa caliente…


Con esta receta participo en el Reto de "CHRISTMAS TIME" de la Comunidad de Cocineros del Mundo en G +, en el apartado de dulce.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Espinacas,Setas, Pollo y 4 Quesos, con su base.

Hoy tengo un cuento para ti, érase una vez un pobre pastor que vivía en un pueblo de las montañas. Era tan pobre que no podía alimentar a sus hijos y la familia se acostaba en ayunas con harta frecuencia. Una noche, él tenía tanta hambre que soñó con la ciudad del pan y de la prosperidad. Decidió que se trasladaría a la ciudad a hacer fortuna. No esperó ni un minuto; preparó un hatillo con sus cosas y se puso en camino hacia la ciudad. Anduvo hasta allí, buscó trabajo y para ello habló con todos los comerciantes, constructores, panaderos, cocineros y guardianes. Suplicó que lo contrataran, pero nadie quiso hacerlo. Cómo iba a hacer fortuna? Una semana después aún no había encontrado nada. Tenía el estómago más vacío que nunca y se sentía más solo de lo que podía haber imaginado. Estaba cansado y, al caer la noche, entró en una iglesia y se tumbó en el suelo con la intención de dormir. Pero en mitad de la noche unos guardias lo despertaron, lo golpearon y lo metieron en la cárcel. Compareció ante un juez, quien le preguntó por qué había entrado en la iglesia. El pastor le habló del sueño, pero el juez no se inmutó y lo condenó a tres días de cárcel. “Los sueños son cosa de tontos” dijo el juez. “Justo anoche soñé con un tesoro enterrado en las montañas, en un campo en el que dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecían las de hombres bailando. Acaso ves que abandone mi trabajo y me lance a la búsqueda de ese tesoro soñado?” El pastor cumplió las tres noches de cárcel y cuando lo soltaron emprendió corriendo el camino de regreso a su casa y buscó aquel lugar familiar donde dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecen las de hombres bailando, era el campo donde había llevado a pastar a sus ovejas durante años. Desenterró el tesoro y se convirtió en un hombre rico. Alimentó por fin a su familia y pudo acostarse todas las noches saciado y satisfecho. Y qué te parece si nosotros preparamos para cenar:

ESPINACAS, SETAS, POLLO Y 4 QUESOS
(con su base)


Ingredientes:


4 bases de mini pizzas.
1 bolsa de queso rallado (4 quesos)
1 manojo de espinacas frescas.
½ pechuga de pollo cortada en trocitos.
20 setas de cardo (u otra variedad) frescas.
¼ vaso de vino blanco seco.
½ cebolla.
Pimienta negra recién molida.
Sal (opcional)
Aove (cantidad necesaria)





Elaboración:
En una sartén ponemos un poquito de aceite y ahí pochamos la cebolla a fuego medio- bajo, cuando esté blandita añadimos el pollo y lo cocinamos unos minutos (como está muy picado, se hará enseguida), echamos  las setas, removemos, salpimentamos y vertemos el vino blanco, dejamos cocinar unos 10 minutos a fuego no muy fuerte.
En otra sartén y con un poquitín de aceite, echamos las espinacas y las cocinamos un par de minutos, hasta que se ablanden.

Precalentamos el horno a 180º, calor abajo y aire.
Untamos con una brocha los recipientes donde vayamos a poner nuestras bases de mini pizzas, para hacer unos “cestillos” donde colocaremos el relleno de nuestra cena.


Colocamos encima las bases de mini pizzas.


Rellenamos con las setas y el pollo y encima colocamos las espinacas.

Cubrimos con los cuatro quesos rallados y metemos al horno, unos 15 minutos, hasta que la masa esté hecha y el queso fundido.


domingo, 29 de noviembre de 2015

Magdalenas de Bacon, Orégano y Tomates Perla

La luz atraviesa la tela de la cortina e ilumina la habitación escasamente, como si fuera el destello agónico de un atardecer. Un aguacero estruendoso y prolongado acaba de finalizar, dejando en el aire esa límpida humedad que refresca los pulmones. Decide salir a caminar. Con las manos metidas en los bolsillos de la gabardina, recorrer las calles semidesiertas. El sol vuelve a oscurecer y al fondo, unas nubes rojizas y púrpuras son las últimas huellas de unos rayos de luz que se difuminan en el occidente. Por momentos siente que lo que más desea es irse lejos, no quiere saber nada de nadie, piensa que está harto de esta sociedad y de esta cultura. Se para, se sienta en un banco del solitario parque, al que sin saber cómo, ha ido a parar. Se queda con la mirada perdida en el inmenso mar que aparece frente a él y sus pensamientos cambian de rumbo, una voz interior le cuenta que esos sueños de fuga los tenemos todos, pero también cada uno de nosotros no somos sólo nosotros. Somos nuestra gente, nuestro pueblo, tenemos cinco años y veinte y setenta, somos ama de casa, abogado, dependiente, panadera y mecánico. Somos un país y un continente. No estamos solos, nos debemos a la comunidad. De camino a casa, piensa que, a veces, es bueno pararse a escuchar la mar, el mar. Y si no tienes mar…escucha la montaña, los árboles, el viento, la llanura…Escucha, escucha.

MAGDALENAS DE BACON, ORÉGANO Y TOMATES PERLA


Ingredientes:

3 huevos.
150 grs de harina.
1 sobre de levadura (tipo Royal).
200 ml de nata líquida.
2 c.s de aove.
Sal y pimienta (al gusto).
1 c.s de orégano seco.
5 tiras de bacon ahumado (muy picaditas).
1 puñado de tomates perla.




Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º.
Mezclamos la harina y la levadura, agregamos la nata, el aceite, la sal y pimienta y el orégano y lo mezclamos todo muy bien,  procurando que no queden grumos.
Añadimos los huevos de uno en uno, integrándolos a la masa.
Por último, incorporamos el bacon y los tomates perla  e integramos  lo más homogéneamente posible la masa.

En la bandeja para magdalenas (o muffins) colocamos las capsulas de papel y las rellenamos con nuestra masa.

Introducimos en el horno y cocemos de 20 a 25 minutos con calor arriba y abajo y aire. 


Esta receta la he recuperado de mi carpeta de "Te la copio" y se la debo a Nuria, desde hace mucho tiempo, la idea la tomé de su fantástico blog Con tu pan te lo comas, espero que le guste mi versión.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Miel y 5 Cereales (en un bizcocho)

Por la tarde, el abuelo Manuel esperó en el salón a que Celia llegara para continuar la historia que habían dejado inconclusa. –Ey, abuelo ya estoy aquí! Por favor, puedes seguir contándome qué le pasó a Orfeo? Verás, Orfeo y los demás dioses lloraron tanto la muerte de Eurídice que llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. Mientras duró la canción de Orfeo, sus párpados, y los del mundo, no conocieron el sueño. La cuadragésima noche él comprendió que no podría recuperar a su esposa cantándole al cielo. Miraba en la dirección equivocada. Para recuperarla debía descender al inframundo. Su canción era su escudo contra los demonios del más allá. La lira encandiló a Cerbero, el gigantesco perro de tres cabezas que custodiaba la puerta del inframundo. Mientras Orfeo descendía, los espíritus oyeron su canción y vertieron lágrimas secas, y recordaron lo que era respirar. Sísifo se sentó en su piedra y escuchó. Las tres Furias detuvieron las torturas y se solidarizaron con sus víctimas como por ensalmo. Por un instante Tántalo olvidó la eterna sed que lo aquejaba. Y la canción despertó la compasión de Proserpina. “Llévatela”, dijo la diosa del inframundo. Convocó al dios Mercurio para que trajera a una Eurídice que cojeaba. “Sigue a Orfeo y a su esposa”, ordenó Proserpina a Mercurio. “Devuélvelos a su mundo. Pero escucha, Orfeo, oye lo que tengo que decirte. Tu esposa volverá a vivir con una condición. Te la llevarás de mis dominios, pero no puedes mirar atrás. Si caes en esa tentación, me la quedaré para siempre”. Orfeo partió, salió del inframundo. Oyó tras él los pasos alados del dios, a veces débiles y a veces no. Confió en él y recorrió corredores tenebrosos y escarpados, túneles oscuros y senderos tortuosos. Creía que su amor le seguía. Cambió la luz. Ante él tenía la puerta. Miró hacia atrás y vio como su esposa era arrastrada de regreso al inframundo. “Un último adiós”, le oyó decir, pero el sonido de su voz llegó cuando ella ya se había esfumado. Y la perdió. –Abuelo, esta historia no tiene un final feliz, tu siempre me cuentas historias con final feliz. –Eso es fácil de arreglar. Orfeo murió, descendió al inframundo y pudo buscar a Eurídice todo el tiempo que quiso. –Por qué siempre es malo mirar atrás, abuelo? –La verdad es que no lo sé. Pero lo que sí sé, es que lo que te ha preparado la abuela para merendar te va a gustar mucho, mucho…Vamos:

MIEL Y 5 CEREALES 
(en un bizcocho)


Tenía en la despensa una bolsa de copos de cinco cereales a medias y a  puntito de caducar y pensé que una buena opción era esta.

Ingredientes:

115 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
200grs de azúcar integral.
2 huevos.
½ vaso de leche evaporada.
3 c.s de miel de brezo.
1 vaina de vainilla.
210 grs de copos de 5 cereales.
1 c.c de polvo para hornear (levadura Royal)
½ c.c de bicarbonato.
1 manzana Golden picada en trocitos (menos ¼ que laminaremos para adornar).

Elaboración:
Lo primero es triturar, pero no excesivamente, los copos de los cereales hasta convertirlos en harina, (trigo, cebada, avena, centeno y arroz) para ello he utilizado la thermomix.
Batimos con ayuda de las varillas eléctricas la  mantequilla con el azúcar a velocidad media durante unos 4 minutos. Bajamos la velocidad y  añadimos los huevos de uno en uno.  Incorporamos la miel y las semillas del interior de la vaina de vainilla. Batimos un poquito más.

Aumentamos la velocidad  e incorporamos la harina junto con el polvo de hornear y el bicarbonato, que quede todo bien integrado.
Añadimos la leche, mezclamos otro poquito y ahora incorporamos la manzana troceada (menos  ¼  que reservamos para cortar en finas láminas para adornar).
Removemos y vertemos en nuestro molde (20cm.)


Precalentamos el horno a 175º.
Una vez que tenemos la masa en el molde  decoramos con los gajos finitos de manzana y encima de cada gajo ponemos un pizquito de mantequilla y un poquitín de azúcar. Introducimos al horno de  35 a 40 minutos. 
Como lleva azúcar integral el color será más dorado que cuando el azúcar es blanco, pero el sabor es…realmente honey, honey.
Exquisita templada (sólo tendrás que meterla unos segundos en el microondas, si la quieres tomar así), pero fría está deliciosa.


domingo, 15 de noviembre de 2015

Pollo a la Naranja

Abuelo y nieta disfrutaban enormemente estando juntos, él había conseguido transmitirle a la pequeña Celia el amor que sentía por los libros y la música y ella respondía a sus enseñanzas con una curiosidad inusual y un deseo enorme de compartir todo el tiempo posible con el abuelo Manuel. Hoy te voy a contar la historia del músico más grande que existió nunca.-Tocaba el violín? –Tocaba la lira. Se llamaba Orfeo. Vivió hace mucho, mucho tiempo. Antes de que él existiera el mejor músico era su padre, el dios Apolo. Un día Apolo y su musa mayor, Caliope, tuvieron un hijo llamado Orfeo. Su padre le dio su primera lira y le enseñó a tocarla. Y el hijo superó al padre, el alumno llegó a ser mejor que el maestro, pues era hijo del dios de la música y de la musa de la poesía. Su música era lo bastante poderosa como para seducir a dioses, humanos y bestias e incluso acallar a las sirenas. Orfeo era humano, pero tocaba como un dios, y eso le hizo perder parte de su humanidad y convertirse en semidivino. Y entonces, él…se enamoró y volvió a ser humano. Orfeo conoció a Eurídice y se casó con ella, pero Himeneo, el dios del matrimonio, no pudo bendecir el enlace: las antorchas del himeneo se apagaron, y su humo llenó los ojos de lágrimas. No mucho después de la boda Eurídice paseaba por los prados cuando fue vista por el pastor Aristeo. Embrujado por su belleza, él emitió un silbido de admiración: bajo, largo y lento. Eurídice se asustó y huyó. Mientras corría un escorpión blanco le picó en el tobillo. Eurídice murió y Orfeo se quedó destrozado. Cantó su dolor para que todos lo oyeran. Allá en los cielos, los dioses lloraron. Lloraron tanto que sus ropas quedaron empapadas y hundidas. Por eso en los grandes cuadros los dioses aparecen semidesnudos. En este punto de la historia, apareció la abuela Consuelo para anunciarles que la comida ya estaba en la mesa. El abuelo Manuel le dice a su nieta, que lo mira con ojos de suplicar que acabe el relato, por la tarde seguiremos con la historia de Orfeo, ahora vamos a ver qué es eso que huele tan bien:
POLLO A LA NARANJA



Ingredientes (2 personas):


4 jamones de pollo.
1 puerro (la parte blanca).
1 cebolla pequeña.
1 diente de ajo.
1 rama de romero fresco.
1,5 cm de jengibre fresco (pelado y cortado en bastoncitos).
9 semillas de enebro.
2 guindillas (opcional).
250 ml de zumo natural de naranja.
Piel lavada y seca de 1 naranja (sin la parte blanca, cortada en juliana).
Sal y pimienta negra recién molida.
3-4 c.s de aove (aceite de oliva virgen extra).


Elaboración:
Picar el puerro, la cebolla y el ajo.
Poner a calentar el aceite en una cazuela y dorar ahí el puerro la cebolla y el ajo. 

Cuando estén las verduras doradas añadimos el pollo y lo salpimentamos, le añadimos el jengibre, las semillas de enebro, la rama de romero y la piel de naranja.

Doramos el pollo por todos los lados y cuando esté  a nuestro gusto le añadimos el jugo de naranja.
Dejamos que cueza lentamente hasta que la salsa se reduzca a  un tercio.
  

Nota: el relato, te lo acabaré de contar el próximo domingo acompañado de una receta elaborada especialmente para ti. Feliz semana.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Empanada de Pollo y Curry con Queso, Piña y Arándanos

Las mejores historias siempre empiezan con la aparición de una mujer. La historia de la fonda “El Milagrito” no podía ser menos, y la mujer en cuestión Chelito. Luis vio a Chelito, la morena, y se quedó fascinado. No estamos en un cuento de hadas. Él se quedó prendado. De eso no parece caber duda alguna, pero fue amor a primera vista? Los cínicos niegan el amor a primera vista, argumentando que una persona no puede conocer a otra en un breve instante. Con solo ver a Chelito, Luis supo un buen número de cosas sobre ella. Supo que era una belleza mediterránea, una de esas mujeres que dan ganas de comer tierra. Eso era obvio. Supo que su familia era humilde, luchadora y educada, la forma de vestirse y de moverse la delataban. Supo que si se casaba con ella entraría en un mundo con el que hasta entonces sólo había podido soñar. También supo que ella siempre le miraría dos veces y él se perdería en el fondo de sus ojos una sola, sin posibilidad de ser rescatado. Supo de forma intuitiva que no se trataba de una mujer que confiara en el azar o en la suerte, la morena era trabajadora, como la que más. Chelito caminaba con los sueños y la curiosidad asomando a sus ojos. Dos días después de que Luis se fijara en Chelito por primera vez, se quedara prendado de ella y hasta de los pliegues de su falda y decidiera que era la mujer con quien deseaba casarse, ella se enamoró. Y sí, eso fue amor a primera vista. Se conocieron en la verbena del Cristo y empezaron “a verse” a las tres semanas de conocerse. A los cuatro meses él se había declarado formalmente y ella había aceptado. Luis visitó al padre de su amada para pedirle su consentimiento y presentó a Chelito a su familia. Y empezaron los planes de boda y de futuro en común, donde se incluía "El Milagrito”, porque Chelito cocinaba con la misma pasión que amaba. Desde "El Milagrito" hasta tu mesa:

EMPANADA DE POLLO Y CURRY 
CON QUESO,  PIÑA Y ARÁNDANOS



Ingredientes:

2 placas de hojaldre refrigerado.
400 grs de queso crema.
1 pechuga de pollo (cortada en trocitos).
3 c.c de curry amarillo.
1 c.c de mejorana o hierbaluisa (opcional)
Sal y pimienta, al gusto.
4-5 rodajas de piña al natural en su jugo.
3 c.s de arándanos.
1 c.c de semillas de sésamo.
1 huevo batido (para pintar el hojaldre).
1 pizca de azúcar (para espolvorear por encima el hojaldre).

Elaboración:

Ponemos en un bol el pollo picadito y le añadimos el curry, la sal, la pimienta y la mejorana (o la hierba aromática que más nos guste). Reservamos mientras preparamos el resto.
Encendemos el horno a 200º, que se vaya calentando.
Extendemos una plancha de hojaldre sobre papel de hornear (sirve el que trae la misma masa de hojaldre) y sin llegar a los bordes extendemos sobre él una generosa capa de queso crema.
Encima del queso crema ponemos el pollo y sobre este la piña y los arándanos (no es necesario hidratarlos).

Tapamos con la otra plancha de hojaldre, procurando sellar bien los bordes y pintamos con el huevo batido. Espolvoreamos con el sésamo y un poquito de azúcar.


Introducimos en el horno y cocemos durante 25-30 minutos a 180º con calor abajo y aire en la parte media-baja del horno.