domingo, 28 de octubre de 2018

Tarta de Maní y Plátano


Las tardes con Marta son siempre maravillosas. Marta tiene la firme convicción de que el mundo que decimos nuestro abunda en horrores, pero según ella, también es cierto que si seguimos vivos es porque sabemos que a este mundo no le faltan maravillas, y que muchas de ellas está en nosotros tratar de alcanzarlas. Así, hay maravillas que uno recuerda y maravillas que uno anhela, hay maravillas que uno descubre como tales en el momento mismo en que nos llegan: un parque lleno de árboles y una madre sentada en un banco amamantando a su pequeño. Hay maravillas que se pueden conseguir todos los días, pero que necesitan precisión: el sabor aterciopelado del café turco cuando no hierve, un ibuprofeno a tiempo, un beso a destiempo, un gintonic en la mejor hora, una sonrisa en el peor de los momentos. Hay maravillas que no se pueden siempre: una caricia a deshora, una buena película elegida al azar, una ola del Cantábrico en mitad de la tarde. Marta cree también que hay maravillas inolvidables, otras maravillas que nos estremecen, están las maravillas que nunca alcanzaremos, pero no por ello debemos ignorarlas, están esas que seguiremos esperando y hasta dejaremos pasar algunas sin llegar a valorarla. Y cómo no, todos tenemos maravillas secretas y maravillas públicas y entre las maravillas públicas de Marta está su:

TARTA DE MANÍ Y PLÁTANO


Ingredientes (para un molde desmontable de 20 cm de diámetro):

Relleno:
230 gr de crema de maní (mantequilla de cacahuete).
4 plátanos maduros (300 gr ya pelados).
60 ml de aceite de coco (completamente líquido).
30 gr de azúcar (si los plátanos están muy maduros no es necesario añadir azúcar).
1 lámina de gelatina.
20 ml de agua mineral.

Base:
125 gr de anacardos tostados sin sal.
100 gr de uvas pasas.
2 c.s de cacao puro en polvo.

Elaboración:
Rehidratamos en agua fría (mínimo 5 minutos) la hoja de gelatina.
Trituramos bien la mantequilla de maní, los plátanos, el aceite de coco y el azúcar.
Calentamos en el microondas unos segundos el agua mineral y en ella disolvemos la gelatina bien escurrida. Esto se lo añadimos a la mezcla de plátanos y maní y lo integramos bien. Reservamos mientras preparamos nuestra base.


Base:
Con ayuda de la batidora (o thermomix) trituramos las pasas, los anacardos y el cacao, hasta que quede una masa. Esta masa la extendemos sobre la base y paredes de nuestro molde, presionando un poco para que quede bien compacta.


Sobre esta base extendemos nuestro relleno.


Reservamos en la nevera un mínimo de 6 horas (mejor de un día para otro). La tarta se volverá oscura por arriba, como si fuera chocolate. No pasa nada.

Desmoldamos con cuidado y decoramos al gusto, yo le puse un poco de polvo de oro y unos cacahuetes de chocolate.


Nota: el relleno solidificará hasta el punto de mousse, a esto ayuda el aceite de coco ya que en frío este aceite se vuelve sólido.



domingo, 21 de octubre de 2018

Pastel Turco de Yogur


Desde el primer momento María se sintió seducida por la cocina turca, con la variedad culinaria de un país situado en la intersección de oriente y occidente. Rodeada por el mar de Mármara, el Egeo, el mar Negro y el Mediterráneo, Turquía le ofreció a María numerosas especialidades a base de pescado que los cocineros de las regiones costeras transformaban en creaciones llenas de fantasía. Del interior del país disfrutó de las recetas de arroz envuelto en hojas de parra, los deliciosos pilafs y las berenjenas rellenas, así como especialidades locales de la más alta categoría. Con mucho oficio, los cocineros con los que trabajó la introdujeron en los secretos que hacen las delicias de los gourmets turcos, sin olvidar las recetas populares de las familias con las que convivió y las divertidas anécdotas que rodeaban a creaciones realmente exquisitas. Una cocina que fascinó a María con sus aromas,  especias orientales y la sencillez de otros muchos platos. Ayfer le contó el secreto de su Pastel de Yogur Turco, tan apreciado por los muchos clientes que frecuentaban su pequeño restaurante en Bursa. De su estancia en Turquía, María regresó con un par de cuadernos repletos de maravillosas recetas segura de que muchas de ellas las haría y de que otras serían imposibles de realizar sin alguno de los ingredientes que las componían y que le resultaban imposibles de conseguir donde ella vivía, pero eran tan seductoras que no pudo dejar de anotarlas.

PASTEL TURCO DE YOGUR Y MELAZA  DE GRANADA


Para un molde de 22 cm.
Ingredientes:

500 grs de yogur griego.
5 huevos (yemas y claras separadas).
125 grs de azúcar.
½ c.c de levadura (tipo royal).
55 grs de harina de todo uso.
1 limón amarillo pequeño (ralladura de la piel y zumo).

Cobertura:
75 ml de melaza de granada.
50 ml de agua.
1 ½ hojas de gelatina.

Elaboración:

Encendemos el horno a 160º para que se vaya calentando mientras preparamos nuestro pastel.
Batimos las 5 yemas con el azúcar hasta que blanqueen un poco. A las yemas batidas con el azúcar añadimos  la harina y la levadura, mezclamos  bien e incorporamos el yogur, el zumo y la ralladura de limón. Mezclamos todo bien y reservamos.  Montamos las claras a punto de nieve firme y las integramos con movimientos suaves y envolventes a la masa reservada.
Untamos con mantequilla el molde que vamos a utilizar y lo espolvoreamos con harina.  En el molde enharinado vertemos nuestra mezcla, introducimos en el horno  y cocemos 15 minutos a 160º y 30 minutos más a 150º.



Dejamos que se enfríe y guardamos en la nevera un mínimo de 8 horas, aunque está mucho mejor de un día para otro.
Elaboración de la cobertura:
Remojamos las hojas de gelatina en agua fría (5 minutos).
Calentamos los 50 ml de agua y en ella disolvemos completamente la gelatina. Añadimos la gelatina completamente disuelta a la melaza de granada y mezclamos muy bien. Esperamos que se enfríe y tenga una consistencia semicuajada  para cubrir nuestro pastel.



Cubrir con la gelatina de melaza de granada y adornar a nuestro gusto, yo he utilizado moras y unas granadas mini con sus flores.



Durante la cocción nuestro pastel subirá mucho, pero a medida que se enfríe se irá replegando, quedando algo arrugado sobre todo por los laterales.
Podemos cubrirlo con la mermelada que más nos guste o simplemente espolvoreado con azúcar glas, estará igual de delicioso.



lunes, 8 de octubre de 2018

Tarta De Moras (en sartén)


El domingo por  la mañana, Begoña estaba en el patio removiendo la tierra de unas macetas, empeñada en hacer que reverdecieran las flores a las que no había regado durante la semana. Cientos de plantas resisten hasta seis días sin riego, pero los pendientes de la reina se ofenden con poco, así que Begoña estaba concentradísima en la labor. Su hija apareció por allí, la miró serenamente y le comentó algo de ir  a no sé dónde que ella no logró entender bien porque no le hizo mucho caso, porque creyó saber perfectamente  a dónde decía que iba. Es lo que tiene la vid en común,  que conduce   a una comprensión del otro que a veces, parece sobreentender todo. Le tiró un beso con la mano negra de hurgar entre las plantas y le deseó que le fuera bien. Quedaron de verse a la hora de la comida. Al rato, Begoña dejó las macetas, regó las plantas mientras tarareaba un bolero y entró en la casa y a la ducha. Llevaba el sol en la cabeza, sintió un cansancio de esos que se bendicen porque auguran el gusto con que se meterá uno en la cama cuando acabe el día. Se puso un vestido verde. Habían quedado para comer con la abuela y aunque no era santo de devoción de la nieta, no dejaba de ser su madre. Begoña miró el reloj. A las dos y veinte su hija no había regresado y las cosas empezaron a ponerse de otro color. Semejante tardanza sólo podía decir una cosa: su hija había decidido darle plantón a la abuela. Cuando llegó en el restaurante, Begoña mostraba un ligero temblor en los labios. Tendría que explicarle a su madre la ausencia de su rebelde hija.  Una mano se alzó entre las mesas y, temiendo no ser vista, su dueña se levantó para llamar a Begoña que ahí estaba, mirándola de lejos, asombrada de su hija y de ella misma. “Mamá, te dije que me pasaría por la floristería para traerle unas flores a la abuela, que no me esperaras en casa, pero ni caso me hiciste. A veces, estas en la luna”. O en Marte, pensó Begoña.

TARTA DE MORAS (en sartén)


Ingredientes para una sartén de 16 cm de diámetro:

Pasta:
30 gr de mantequilla fría.
90 g de harina de todo uso.
40 gr de azúcar.
1 huevo.
½ c.c de levadura (tipo royal).












Relleno:
1 huevo.
60 gr de azúcar.
100 gr de queso crema.
75 grs de tofu (sustituible por mascarpone)
Ralladura de una lima.
10 gr de harina.
50 gr de nata.
100 gr de moras frescas.










Elaboración:

Pasta:
Mezclamos la mantequilla con la harina con las manos, hasta que la mantequilla absorba la harina, agregamos el azúcar, la levadura y el huevo


y con todo ello formamos una masa que envolvemos en papel film y reservamos en la nevera hasta que la vayamos a utilizar.
Relleno:
En un bol batimos el huevo con el azúcar y cuando blanquee añadimos el queso crema y el tofu y mezclamos bien a esto le ponemos la ralladura de lima, la harina y la nata y lo mezclamos bien, hasta obtener una crema homogénea. Finalmente incorporamos las moras lavadas y secas.
Engrasamos la sartén. Con ayuda de papel de hornear


extendemos la masa hasta que tenga un diámetro que cubra la base de la sartén y suba como dos dedos por los bordes.


Vertemos sobre la pasta la crema de queso y moras, cubrimos la sartén con una tapadera y la colocamos sobre el fuego al mínimo, mínimo.


Unos 30 minutos. A los 25 minutos destapamos para verificar que se esté cocinando correctamente, sin quemarse la base. La tarta estará lista cuando los bordes se colorean y la crema se espesa.
Dejar enfriar completamente antes de pasarlo al plato donde la serviremos.


Decoramos al gusto.


Nota: lo ideal es hacerla en una sartén de hierro fundido, pero si no la tenemos podemos utilizar una de fondo grueso antiadherente.


Que el fuego esté lo más bajo posible es importantísimo para que no se nos queme la pasta base.



lunes, 1 de octubre de 2018

Frangipane de Higos y Pistachos


A Norma le encanta el calor. Quizás porque, según ella, es una persona de termostato bajo. Cuando empiezan los primeros días de calor, ella un buen día despierta a la dicha de la primavera como una bendición. Este año los pájaros siguen cantando a pesar de haberse acabado el verano y Norma sigue disfrutando del calor residual de la estación que ya pasó, sigue sintiendo calor de verdad y a su cuerpo sigue entrando el júbilo de los días que amanecen amarillos y anochecen con lentitud. Días en que su perro se tira a dormir desde temprano bajo la luna y ella, no lo puede remediar, imagina, desea, sueña despierta. Crea personajes, les da vida, les regala hogares y viajes, los enamora en parques y verbenas, les hace besarse como entonces, como nunca, como quizás. Pero también hay veces que Norma necesita tomar prestado el calor de otros para no sentir frío al pensar en sus pérdidas, en sus deseos, en sus ganas de vivir como en la cresta de una ola. Así es Norma, una mujer de termostato bajo y corazón amable.

FRANGIPANE DE HIGOS Y PISTACHOS


Ingredientes:

Masa:

125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
65 gr de azúcar glás.
1 huevo pequeño.
Ralladura de ½ naranja.
185 gr de harina.
1 gr de levadura tipo royal.
Pizca de sal.

Frangipane :

170 gr de mantequilla en pomada.
170 gr de panela (o azúcar de caña).
2 huevos.
50 gr de harina
170 gr de pistachos molidos.
Mermelada casera de higos negros (siguiendo a K. Arguiñano: 1 kg de higos, zumo de 1 limón, 500 gr de azúcar)









Elaboración:

Masa:

Batimos la mantequilla con el azúcar glás  y agregamos la ralladura de naranja y el huevo. Mezclamos bien y finalmente incorporamos la harina, levadura y sal. Cuando tenemos la masa formamos una bola, la aplanamos un poco con las manos y envuelta en papel film la metemos al frigorífico por dos horas.
Sacamos la masa y dejamos que alcance la temperatura idónea para extenderla con ayuda del rodillo. Con la masa forramos la base y paredes de un molde desmontable y dejamos en el frigorífico una media hora, para que la masa se relaje y no encoja en el horno.

Frangipane:

Batimos la mantequilla y panela en polvo juntos. Agregamos los huevos y mezclamos todo bien. Añadimos la harina y los pistachos molidos y mezclamos hasta que todos los ingredientes estén incorporados.



Extendemos una fina capa de mermelada de higos sobre la base de masa.



Colocamos el frangipane de pistachos sobre la mermelada (si nos sobra, podemos congelar el sobrante hasta 2 meses). Cortamos rebanadas de higos  y las colocamos encima presionando ligeramente.

Horneamos a 180º unos 25-30 minutos y dejamos enfriar en el horno.



Una vez frío podemos poner encima de los higos un poco de miel (para dar brillo) y ralladura de naranja.



Para elaborar esta receta  y aprovechar la temporada de higos me he inspirado en el exquisito Frangipane de higos de Patty, la suya con almendras, la mía con pistachos.



Al llevar azúcar de caña la frangipane queda más oscura.