lunes, 30 de octubre de 2017

Barcas de Bacalao Y Berenjena

Se encontraba por azar el azar en huelga en la ciudad aquel día? No he conocido nunca al azar, pero estoy completamente segura de que ese día no se había declarado en huelga alguna. Si se me permite especular un poco, diré que mientras Marieta se dirigía al mercado y Luis se despertaba aturdido, el azar a su vez se estaba desperezando en su torre recubierta de baldosas de nebulosa  mientras un lacayo sonriente y muy protocolario le leía en voz alta las tentaciones que ofrecía aquel día la ciudad para intervenir en la azarosa vida de sus gentes. Y quiero suponer que Marieta, camino del mercado, y Luis, despejándose  a golpes de agua fría, debieron parecerle al azar un bocado bien fácil y apetitoso.  Pues quiso el azar que ambos se cruzaran en la calle de los libreros y a partir de aquel instante en que sus ojos se encontraron, aislados del mundo por la magia del amor, sólo vivían para reencontrarse cada día hasta el momento en que Luis le ofrece a Marieta los bienes que aún conservaba, un corazón descosido y remendado  que ella  recibe con un beso largo y sosegado, de lenguas que se enredan sin orden, de dientes que tropiezan y labios que empiezan a doler. Es el mejor beso que se dan desde que el azar los juntó en la calle de los libreros cerca del mercado.

BARCAS DE BACALAO Y BERENJENA



Ingredientes (para 6 barcas):

6 barcas mini (old el paso)
300 grs de migas de bacalao desaladas.
½ cebolla picada menudita.
2 berenjenas medianas.
1 ramita de perejil.
70 grs de queso en lonchas.
2 c.s de aove.






Elaboración:

Lavamos las berenjenas y las picamos, con la punta de un cuchillo, en diferentes sitios. Las ponemos en un plato y las asamos en el microondas a máxima potencia 4 minutos (si son grandes  necesitaremos un par de minutos más). Dejamos enfriar.
Una vez frías las berenjenas las abrimos a la mitad y con ayuda de una cuchara retiramos su carne y desechamos la piel. Picamos la carne de las berenjenas y reservamos.


Ponemos en una sartén las dos cucharadas de aove, añadimos la cebolla picada y cocinamos a fuego bajo hasta que la cebolla esté transparente, momento en el que añadimos el bacalao y subimos un poquito el fuego. Dejamos un par de minutos.
Añadimos las berenjenas asadas y picadas a la sartén, removemos y echamos el perejil picado. Cocinamos esto cinco minutos más, dando vueltas de cuando en vez. Apagamos el fuego y reservamos.
Cubrimos el fondo de las barquitas con unos trocitos de queso, encima vertemos parte de nuestro preparado de berenjenas y bacalao y lo “tapamos” con ½ loncha de queso.


 Sobre el queso colocamos tres rodajitas de tomate cherry. 


Encendemos el grill del horno a 175º e introducimos nuestras barquitas unos minutos, hasta que el queso se haya fundido.
Servir recién sacadas del horno, estarán crujientes por fuera y deliciosas en su interior.


Sencillamente...deliciosas.


domingo, 22 de octubre de 2017

Chocolate Y Amapolas: Un bizcocho

Él era, de verdad, ese tipo de personas que creía que  las cosas pasaban así: en el momento menos esperado conoces a alguien, hay una conexión mágica, una complicidad instantánea y tu vida cambia. Y durante años había estado esperando fielmente un momento así. Y llegó. Recuerda que lo primero que le había atraído de ella eran su voz y su sonrisa. Su voz tenía un encanto increíble, un poco áspera y ronca, un poco nasal, un poco como la de un personaje de dibujos animados, una voz de la que brotaban juventud y bondad. Y se fue. En el tiempo que duró su ausencia, todas las noches salía a la calle, subía por una acera de la calle y bajaba por la otra, entreteniéndose en las ventanas empañadas y leyendo los menús que conocía de memoria, pensando que tipo de comida debería elegir para la cena, a qué restaurante barato debería entrar esa noche, en que bar debería tomarse un trago o dos o tres o cinco y no sentirse  solo esa noche. Cuando ella estaba a su lado él era un hombre diferente, un hombre mejorado, por el amor y la felicidad que experimentaba. Ahora, ni un solo día se sentía mejor que el anterior. Y no volvió.

CHOCOLATE Y AMAPOLAS


Ingredientes:
1 yogur bio natural.
1 medida de yogur de aceite suave.
2 medidas de yogur de harina.
½ medida de yogur de maizena.
½ medida de yogur de cacao puro sin azúcar.
1 sobre de levadura (Royal).
3 huevos.
2 medidas de yogur de azúcar de caña.
3 c.s de semillas de amapola molidas.

Cobertura:

1 mango troceado.
2c.s de azúcar de caña.
Las semillas de una vaina de vainilla.
Molde de cake de 25 cm.





Elaboración:

Mezclamos el yogur con el aceite con ayuda de unas varillas. Incorporamos los huevos y mezclamos bien. A esta mezcla le añadimos el resto de los ingredientes secos (harina, maizena, azúcar, cacao y las semillas de amapola molidas).
Forramos con papel de hornear el  molde y encendemos el horno (calor arriba y abajo con aire) a 200º.


Vertemos la mezcla en el molde e introducimos en el horno, bajamos la temperatura a 180º y cocemos durante 35 minutos, hasta que al introducir  un palillo en el bizcocho salga limpio.

Cobertura:
En una sartén, a fuego bajo, ponemos en seco las 2 c.s de azúcar de caña y la vainilla, cuando se haya formado el caramelo vertemos ahí el mango y le damos unas vueltas. Al principio el azúcar se cristalizará, no importa, con más calor volverá a su estado líquido. Cocemos un par de minutos y retiramos del fuego.
Mejor utilizar un mango un poquito duro, yo he usado uno bastante maduro y casi se deshace.


Sacamos nuestro bizcocho del horno y dejamos enfriar, para poder cortar mejor la capa superior a fin de igualarlo.


Cuando la cobertura esté fría se la ponemos por encima al bizcocho y le colocamos unas hojitas de menta para darle una nota de color.


domingo, 15 de octubre de 2017

Buñuelos de Bacalao, Pasas y Miel

Jonás tenía el claro convencimiento de que hasta que no se asomaba a la ventana del hotel donde se alojaba no se sentía realmente en la ciudad a la que había llegado. Y la de este hotel daba a una animada calle, se veía el Atlántico entre las casas, sintió la brisa salada y llenó los pulmones de una alegría azul, contagiosa y enigmática. Ver gaviotas y barcos supone un acontecimiento para un hombre de tierra adentro, como era su caso. El mar, ni feo ni católico pero muy sentimental, la sal más dulce de la creación, se decía Jonás. Tuvo la sensación de lejanía, de estar perdido en medio del océano, lejos ya de todo. Procedente de la calle, se oía el vago rumor de una melancólica música de acordeón. Jonás observó que predominaba el azul en todo lo que su vista abarcaba desde aquella ventana. Azul, lejanía, acordeón callejero. Le invadió de pronto una extraña sensación de difusa felicidad desesperada. Encendió el televisor y entró directamente en una película de los años cincuenta:
“Él: A cuántos hombres has olvidado?
Ella: A tantos como tú mujeres.
Él: ¡No te vayas!
Ella: No me he movido.
Él: Dime algo bonito.
Ella: Qué quieres que te diga?
Él: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años.
Ella: Te he esperado todos estos años.
Él: Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto.
Ella: Habría muerto si tú no hubieras vuelto.
Él: Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.
Ella: Te quiero todavía, como tú me quieres.
Él: Gracias. Muchas gracias”                             Johnny Guitar. Nicolas Ray (1954)
Jonás volvió a mirar por la ventana y sólo vio el perfecto azul de azules del Atlántico. Se puso a silbar una habanera.

BUÑUELOS DE BACALAO PASAS Y MIEL


Ingredientes:

100 gr. de harina
5 gr. de levadura en polvo.
100 ml de leche.
1 huevo pequeño.
25 gr. de mantequilla derretida.
Sal (opcional).
1 c.s de  aove.
1 cs de cebolla muy picada.
150 gr. de bacalao (desalado y desmigado)
2 c.s de pasas (remojadas)
1 cs de cilantro fresco picado.
Miel (cantidad suficiente).
Aceite para freir.


Elaboración:

En un bol mezclamos la harina, la levadura, la leche, el huevo, la mantequilla derretida y una pizca de sal. Lo mezclamos todo bien y dejamos tapado a temperatura ambiente, mientras preparamos el resto de la receta.
En una sartén pochamos, a fuego bajo, la cebolla y cuando esté blanda le añadimos el bacalao desmigado y lo salteamos brevemente, le añadimos las pasas, le damos un par de vueltas y lo incorporamos a la masa de los buñuelos junto con el cilantro picado.


Mezclamos todo bien.
Ponemos aceite a calentar y cuando esté bien caliente añadimos pequeñas porciones de nuestra masa, dejamos un minuto por cada lado y sacamos de la sartén, colocando los buñuelos sobre papel absorbente.


A la hora de poner en el plato de servicio le echamos un hilo de miel por encima.



Para este plato he utilizado la miel que me envió mi querida Isabel Rescalvo, así que bien podríamos titular esta receta, como si de una hermosa canción se tratara :“Buñuelos para Isabel”.


domingo, 8 de octubre de 2017

Flan de Guisantes

Se colocó el delantal y empezó a fregar la loza con la misma fruición con que algunos  creyentes practican la penitencia: con la conciencia de que lo hacen por castigarse. Por  mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…, y siguió fregando. De este día no pasaría, se lo diría sí o sí. Por  la tarde ella estaba pelando guisantes en la cocina bañada por la luz del atardecer. Miraba absorta cómo iban cayendo en la descascarillada fuente de porcelana. Juan, a su lado, fumaba un cigarro lentamente, en silencio. Ella comenzó a hablar: “Ahora te diría lo mucho que me gustaría que te fueras de mi lado, que te marcharas de esta casa para siempre y, me dejaras sola. Eso te diría. Déjame sola, quiero saber quién soy”. –He oído bien? “Claro que has oído bien, quiero que te marches de esta casa, que me dejes en paz.  Tu siempre pensaste que en el amor no amar mucho era un medio seguro para ser amado. Y te equivocaste, Juan. Aunque tarde, me he dado cuenta. Quiero que te vayas de mi vida”. Él la miró queriendo creer que aquello era una pesadilla. Ella, callada miró hacia la luz más lejana del crepúsculo donde tal vez veía reflejado el ocaso de su matrimonio. – Dime que todo esto que dices es porque te aburre pelar guisantes. “Cómo tengo que decírtelo?”. Con palabras que se notaban muy meditadas ella le dijo:“ Mírame, si puedes. He estado demasiado atada a todas tus decisiones, carezco de personalidad, soy un triste florero. Estarás contento. No sé quién soy, y, sobre todo no sé la clase de mujer que habría podido ser de no haber estado toda la vida a tu servicio. He decidido averiguar quién soy realmente o, como poco, quién pude ser  y no he sido. Lo necesito”

FLAN DE GUISANTES



Ingredientes (6 flanes)

250 grs de guisantes desgranados (pueden ser congelados)
2 huevos.
250 ml de leche evaporada.
2 c.s de queso rallado ( mezcla de 4 quesos).
1 puerro (la parte blanca picada).
Unas hojas de albahaca.
Pizca de sal y pimienta blanca.
2 c.s de aove.


Elaboración:
Ponemos el aceite a calentar a fuego bajo y añadimos el puerro picado, removemos y cuando el puerro empieza a estar blandito añadimos los guisantes. 



Dejamos que se cocinen durante 2 ó 3 minutos, removiendo de vez en cuando. Agregamos la albahaca picada y sazonamos con sal y pimienta blanca. Un par de minutos más y echamos la leche evaporada. 

Dejamos que todo cueza a fuego bajo unos 8 minutos.  Pasamos esto a un bol hondo o al vaso de la thermomix y añadimos el queso rallado y los dos huevos. Trituramos la mezcla y la repartimos en nuestros moldes. 


Los metemos al microondas de 3 en 3 y los cocemos al 90% de potencia durante 3 minutos.


Otra opción es hacerlos en el horno convencional, para hacerlo así, untaríamos los moldes con mantequilla, verteríamos la mezcla y coceríamos en el horno precalentado a 200º durante 12 minutos.