domingo, 17 de marzo de 2019

Salmón y Aguacate


Una gélida y húmeda noche de invierno, mientras volvía caminando a casa, vio a Jorge en el árbol que había al final de calle, estaba arriba, entre las ramas desnudas y húmedas que resplandecían con la luz de las farolas, le sonreía. La felicidad y el asombro disolvieron su incredulidad y Emilio se paró en la acera para devolverle la sonrisa. Se acercó al árbol, colocó las manos sobre el tronco y lo besó. Le parecía increíble que Jorge hubiera elegido un árbol de su barrio para esconderse. Sobre todo aquel árbol, el más grande de su calle, un robusto arce plateado del que brotaba un exuberante follaje en verano, aunque ahora sus intrincadas y largas ramas estaban desnudas. A lo largo de muchos de los siguientes días, cada vez que bajaba por esa calle veía a Jorge en aquel árbol, con su sonrisa y sus ojos brillantes flotando entre las ramas y, entonces, su felicidad le llegaba a Emilio que se detenía a besar el tronco. Una tarde, dobló la esquina con más cosas en la cabeza, se olvidó de levantar la mirada para ver el árbol y pasó junto a él sin más. Emilio sintió una fuerza que tiraba de su cabeza hacia atrás, como si lo agarrara del pelo. Desconcertado y humillado, se volvió, regresó al árbol, se disculpó y lo besó. Emilio se preguntó qué pensarían los vecinos al verle actuar así y, cuando había gente por la calle que pudiera verlo, Emilio tan sólo extendía una mano para hacerle cosquillas al tronco cuando pasaba junto a él mientras susurraba: Hola mi amor, cómo estas hoy? Te quiero.

SALMÓN Y AGUACATE


Ingredientes:

1 trozo de  lomo de salmón de unos 300gr en una pieza.
Salsa de aguacate:
1 aguacate.
1 ajo.
12 hojas de espinacas frescas.
Zumo de ½ lima.
75 ml de nata (crema) para cocinar.
Sal y pimienta recién molida (al gusto).

Elaboración:

Salsa: retiramos la semilla y la piel del aguacate y lo ponemos en el vaso de la batidora junto con el resto de los ingredientes. Trituramos hasta conseguir una salsa con la textura deseada (si nos queda muy espesa podemos añadir un poquito más de nata para cocinar). Reservamos.



Con un cuchillo muy afilado retiramos la espina central del salmón y de cada filete resultante  cortamos dos trozos de salmón dándoles la forma de polos, los salpimentamos y cocinamos en la plancha un par de minutos o 3 por cada lado. Fuera de la plancha, con cuidado de no romperlos, colocamos los palillos a modo de helado.


En un plato ponemos un par de cucharadas de la salsa y encima nuestro polo de salmón. Decoramos con unas hojas de espinacas, aguacate y cebolla morada.



domingo, 10 de marzo de 2019

Cuscús con Cordero


En su boda  pusieron una cámara fotográfica desechable en cada mesa, pero después guardaron todas las cámaras en una bolsa que dejaron olvidada en el armario. Sólo una semana después de la muerte de Alberto, Elisa se animó y llevó las 18 cámaras a un laboratorio fotográfico para que las revelaran. A Elisa se sorprendió la cantidad de imágenes íntimas de ambos que había entre las más de doscientas cincuenta fotografías que tenía a su lado. En una se besaban, en otra se decían algo en susurros sentados a la mesa; en otra estaban de pie bajo los árboles, algo apartados de la fiesta y en esta otra bailaban muy juntos. Como si un grupo de detectives se hubiera ocultado entre los invitados para espiarlos  y recopilar evidencias. De alguna manera, esas fotos parecían más cercanas que las que había hecho el fotógrafo de bodas profesional. Y aun así, ninguno de esos espías de la cámara desechable logró captar en Alberto o en Elisa, ni siquiera accidentalmente, una expresión en sus rostros que no le gustara. De todas, su fotografía favorita fue hecha hacia el final de la fiesta. Es una foto de Alberto solo, de espaldas. En la mano lleva sus zapatos, como si fuera un atleta que abandona la pista. Un pie desnudo se ha movido hacia atrás por la acción de dar el paso. Han pasado tres años.

CUSCÚS DE CORDERO


(Receta de aprovechamiento)
Ingredientes:
1 taza de cuscús.
1 taza de caldo de verduras (o agua con sal).
Restos de cordero asado (o guisado) sin huesos y deshebrado.
3 c.s de aove.
1 cebolla.
½ c.c de canela molida.
2 c.s de miel.
1 chorro de brandy.
½ vaso de vino blanco.
4 c.s de uvas pasas.
3 c.s de piñones.
Cilantro fresco picadito.

Elaboración:
En un bol ponemos el cuscús y le añadimos el caldo de verduras (o agua con sal) muy caliente. Tapamos con un paño y dejamos que el cuscús absorba todo el caldo. Mientras preparamos el cordero.
Ponemos el aceite en una cazuela al fuego y echamos la cebolla muy picada, a fuego bajo dejamos que la cebolla se vaya pochando lentamente, cuando empiece a coger color añadimos las pasas (las que yo he usado eran de elaboración casera y no necesitan remojo) le damos una vueltas e incorporamos el cordero que habremos desmenuzado y quitado cualquier resto de huesos o piel dura. Removemos e incorporamos  la miel, la canela y el chorro de brandy, dejamos unos minutos y vertemos el vino blanco. Esperamos 5 minutos, para que el alcohol se evapore y tapamos la cazuela. Cocinamos unos 15 minutos. Pasado este tiempo, apagamos el fuego pero mantenemos la cazuela al calor residual.




En un Tajín o fuente de barro colocamos el cuscús que teníamos reservado, procurando separar los granos con un tenedor. En el centro del cuscús colocamos el cordero de la cazuela, le ponemos los piñones y lo espolvoreamos con cilantro picadito.



domingo, 3 de marzo de 2019

Lulo y Frambuesas (semifrío)


A mediados de los ochenta, una tarde de verano, lo que llamó la atención de Julián hacia Virginia fue la minifalda vaquera que llevaba, la forma en que mostraba sus piernas y muslos dorados y bien torneados. Virginia tenía una risa sonora y le gustaba hacer comentarios atrevidos y cortantes; el delineador negro, con  el que había dibujado una raya gruesa, como si se la hubiera hecho con un rotulador, intensificaba el turbulento drama de su mirada. Intimidaba a los chicos de su misma edad, pero Julián era diez años mayor que ella. Esa tarde, Julián iba vestido de arriba a abajo de marrón y llevaba una guitarra marrón. No era precisamente guapo, dice siempre Virginia, pero su rostro tenía mucha personalidad. Hablaba tranquilo, era gracioso y tenía una sonrisa triste y dulce. Julián podía interpretar cualquier canción de Dylan con su guitarra, y cuando cantaba Mr. Tambourine Man, en inglés, sonaba exactamente como tenía que sonar. Virginia y Julián se casaron dos años después de aquella tarde. Un año más tarde nació su hijo. Julián empezó a dudar en todo momento de las cosas buenas que la vida le había dado y Virginia tenía la sensación de vivir una vida que le parecía ajena y que pensaba abandonar entre el segundo plato y el postre. A veces, hasta los adultos que han criado al hijo más maravilloso pueden dejar de amarse. 

LULO Y FRAMBUESAS (semifrío)


Ingredientes (4 porciones):

200 ml de jugo de lulo (unas 6 piezas).
220 ml de nata  sin montar (35% M.G.)
5 hojas de gelatina (unos  10 gr).
20 gr de azúcar.
Salsa de frambuesas:
350 gr de frambuesas (frescas o congeladas).
150 ml de vino blanco.
1rama de canela.
2 c.s de azúcar.
Para decorar: hojas frescas de menta, ralladura de lima.






Elaboración:

Ponemos a rehidratar en agua fría las hojas de gelatina (por un mínimo de 5 minutos).
Sacamos la pulpa de los lulos (o naranjillas) y la trituramos con ayuda de la batidora, para que no nos queden semillas pasamos la pulpa por un colador de malla fina.


Reservamos un poquito del jugo para luego disolver en él la gelatina. El resto del jugo lo mezclamos con la nata y el azúcar, removemos para que se mezcle todo bien y el azúcar se disuelva.


Calentamos el jugo de lulo reservado unos segundos en el microondas y en el disolvemos la gelatina. Añadimos esto a la mezcla de lulo, nata y azúcar mezclando muy bien. Vertemos en los moldes y dejamos enfriar un mínimo de dos horas para que cuaje la mezcla.

Salsa de Frambuesas:

En un cazo ponemos las frambuesas, el vino blanco, el palo de canela y el azúcar y dejamos que se cocinen a fuego medio-bajo unos 15 minutos.


El alcohol se evaporará y la salsa se espesará un poquito. Retiramos del fuego, sacamos la canela y pasamos la salsa por un colador chino para eliminar las semillas y conseguir una salsa limpia y suave. Dejamos enfriar.


Sobre el fondo del plato ponemos dos o tres cucharadas de la salsa de frambuesas y encima colocamos nuestro semifrío de lulo, decoramos rallando un poquito de lima o limón por encima y colocando unas hojitas de menta fresca.


Nota: Con un sabor ligeramente acidulado el lulo o naranjilla lo podemos encontrar congelado en tiendas de productos sudamericanos, no es lo mismo que fresco pero está igualmente delicioso.