sábado, 10 de enero de 2015

Quiche de Setas de Cardo con Polvo de Jamón

De lugares comunes, para eso nos reunimos, para hablar de lugares comunes. Empezamos por el primero, por el que marca el origen de lo que somos en este momento. Nuestra infancia en el pueblo transcurrió en un barrio lleno de niños y las noches de verano facilitaban nuestras aventuras callejeras. Las madres y abuelas consentían nuestros juegos nocturnos porque el barrio era una pequeña jungla familiar. Un barrio con laguna y plantío cuyos límites al frente lo marcaban los huertos. Este era nuestro territorio. No había peligro, los mayores cuidaban y vigilaban a los pequeños y todos podíamos volver a casa más tarde que las parejas de novios. Un poco antes de las once, siempre había alguno escondido haciendo guardia en la esquina de la callejuela, cerca de la plazuela del Hospital, para dar la voz de alerta en cuanto llegaba Lucita. (A las chicas os lo contamos después, los que miramos somos los chicos)Se trataba de acercarse despacio, sin hacer ruido, como los indios de las pelis que “echaban” en el tele-club y espiar su despedida. Lucita entrecerraba los ojos cuando se dejaba besar por su novio, pero también los mantenía abiertos, vigilantes y atentos a la mirada impertinente de los pequeños gamberros y grandes aprendices. Los besos de Lucita fueron los besos  de nuestra infancia. Todos estábamos pendientes de ellos, los que los disfrutaban en primera línea y los que oíamos, sentados en corro, el relato adornado, exagerado, de la apasionante y apasionada despedida, como si de un serial radiofónico se tratara. Un beso ahora es un beso, pero antes era todo un melodrama, sobre todo si el entorno era  un pueblo y el noviazgo no acababa en boda. Alguna pelea hubo por quién vigilaba, quién se ponía y dónde, quién contaba y qué… nada que no  lograra resolver  una “rifa” diaria de puesto de vigilante primero, segundo, tercero… y así transcurrió nuestra infancia, llena de besos, soñando con besos, contando besos, hablando besos, espiando besos, narrando besos. Y para esta reunión de amigos de la infancia en la que cada uno aporta varios recuerdos y  un plato, yo traigo:

 QUICHE DE SETAS CARDO CON POLVO DE JAMÓN Y ROMERO



Ingredientes:

1 lámina de masa de hojaldre refrigerada.
4 huevos.
200 ml de nata líquida.
100ml de leche entera.
150 grs de queso crema.
Sal y pimienta negra recién molida al gusto.
250 grs aprox. de setas de cardo frescas (Sirven  si las has recogido en temporada y las has congelado, envasado al vacío o deshidratado).
2 puerros (la parte blanca) muy picaditos.
4 c.s de aove.
4 lonchas finas de jamón.
Unas ramitas de romero fresco.


Elaboración:

En papel de cocina ponemos una loncha de jamón lo envolvemos, ponemos otra loncha, la envolvemos y así con las cuatro. Lo ponemos  2 minutos a máxima potencia en el microondas. Nos quedarán muy crujientes, con ellas podremos  hacer el polvo de jamón que reservaremos para  luego echarlo por encima de nuestra quiche.
En una sartén ponemos el aceite y pochamos el puerro, cuando este blandito añadimos las setas, salpimentamos, removemos y dejamos cocinar durante 10 minutos.


Mientras, ponemos un poco de mantequilla en un molde de horno de paredes bajas y lo forramos con papel de hornear (así el papel quedará fijado al molde) y sobre el papel ponemos la masa de hojaldre.
Encendemos el horno a 200º
En un bol amplio, batimos los huevos y mezclamos  muy bien con la nata y el queso.
A la mezcla de huevos con queso le añadimos la de puerros y setas bien escurridas (reservamos las más pequeñitas para adornar por encima la quiche), removemos y vertemos sobre la masa de hojaldre.

Cocemos a 180º de 20 a 25 minutos. Fuera del horno y en caliente espolvoreamos con el crujiente de jamón y le ponemos unas ramitas de romero que con el calor subirán hasta nosotros el agradable aroma de la planta.



Nota: Si las setas están deshidratadas deberás ponerlas un par de horas en agua templada a rehidratar. Si están congeladas, deberás dejarlas descongelar y apretarlas con las manos para que suelten el exceso de agua.  Las que yo he utilizado (recolectadas por mi cuñado) estaban limpias, envasadas al vacío y luego congeladas.


25 comentarios:

  1. ¡¡Hola Sonsoles!! ¡¡Me encantan las quiches!! ¡¡Son deliciosas!! Y me encantan las setas, así que imagínate qué deliciosa encuentro esta quiche tuya, y más si nos la comemos al lado de la lumbre, como la de tu foto y en buena compañía. ¡¡Maravillosos!! Espero que tu viaje haya ido bien y hayas disfrutado. Espero que este 2015 nos traiga por fin alegrías. (Te mandé a casa una paquetito, espero que te llegara sin problemas). Besitos.

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    1. Uauu Isabel! Llevo desde finales de noviembre fuera de Coruña. El viaje ha ido de maravilla y lo hemos disfrutado cada segundo. Me alegra que te haya gustado la quiche, en este caso las setas eran deliciosas, nada de super, cogidas con mimo una a una...Un abrazo.

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  2. Una perfecta quiché perfectamente presentada.
    Esos recuerdos de pueblo,de barrio,de infancia,son los que nuestros niños de hoy necesitarían tener.A mi se me antojan maravillosos, al menos,los mios lo son.
    Un beso.

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    1. Gracias Ángeles, son recuerdos que nos llevan al punto de partida, al origen y en nuestro caso al descubrimiento del mundo desde la libertad de los juegos en la calle. Un abrazo.

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  3. Menuda pinta que tiene, te ha quedado realmente bonita y seguro que más rica aún.

    besos

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    1. Gracias, todos los que la probaron dijeron que estaba muy suave de textura y que se apreciaba el sabor de las setas, que no quedaba oculto y al ir quitando los arbolitos de romero iba subiendo un agradable aroma a bosque... Bss

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  4. Hola Sonsoles yo también vivía en un pueblo y recuerdo una infancia maravillosa que ahora ya no es lo mismo nada, gracias a dios mi hijo también nació en el mismo pueblo que yo y la infancia fue mas o menos como la mía, con grandes recuerdos.
    Me encanta El quiche te ha quedado precioso y la ultima foto me parece de premio
    Besinos
    El Toque de Belén

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    1. Los pueblos tienen magia, y creo que es el mejor lugar donde se puede criar un niño. Gracias por tus palabras. Un abrazo enorme.

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  5. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor... no se yo, en algunas cosas si, como en la ingenuidad de los besos de Lucía. Ahora qué te voy a contar, da un poco de miedo lo que hacen las niñas casi al mismo tiempo que juegan con muñecas, jajaja. Pero bueno, no sé que me gusta más (como siempre) si el relato o la receta... me quedo con las dos. La quiche me ha flipado!
    Un beso niña, que tengas un buen finde (y tápate bien).

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    1. Querida Nuria, los besos de Lucita no sé si eran muy ingenuos o muy avispados pero ahí nos tenían a todos, más enganchados que el Juego de Tronos y no veas cómo los explicaban algunos qué detalles!! qué forma de contornear el cuerpo!!! no creo que eso lo hiciera Lucita pero la imaginación de los 8 a los 12 años vuela, vuela y vuela....Un abrazo preciosa!!!

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  6. Bienvenida y feliz año!!! Espero que lo pasarais genial en esas vacaciones y sacudieras telarañas a montones
    Yo recuerdo ir una una noche de semana santa, vestida de nazareno, con media pandilla a "espiar" a las parejas en el parque del pueblo,jajajaja así no nos reconocían... no cambio esos años y el pueblo por casi nada, en cambio a mis hijas no les gusta ir, se aburren, si no fuera porque nos juntamos allí con toda la familia ni aparecerían...lástima
    La quiche espectacular pero esta vez me quedo con el fuego en la chimenea...que gustazo...envidia...Abrígate!
    Un besazo y nos vemos

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    1. Las vacaciones siempre vienen bien para el cuerpo y el alma!! Moreno caribeño en el body, tranquilidad en el cerebro y unos cuantos mojitos en el espiritu...a quien le sienta eso mal? "Espiar" a las parejas era una de las aficiones preferidas, esa y luego "jugar a la cerilla", con algún descanso para ir a cazar ranas en época...jajajaj
      Un beso, de los gordos.

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  7. Hola Sonsoles, me has hecho recordar sin ser de pueblo, a mi barrio de la infancia y las calurosas noches de verano cuando las familias se reunían en las puertas de las casas a comer pipas y altramuces mientras en boca de todas estaban los últimos amoríos y roces del entorno, nosotros, los renacuajos, jugábamos y divertíamos sin cesar, ajenos a cualquier contratiempo mundano. Espero que hayas disfrutado todo lo posible de tus vacaciones y cambios de aire y vuelvas con energía renovada, creo que así es porque esta quiche invita a disfrutarla con sosiego y en buena compañía.
    Un gran abrazo y feliz semana!!!!

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    1. De eso se trataba de buscar un lugar común a todos los que nos encontramos en esta cocinaconvistas: la infancia. Las vacaciones, como siempre que son vacaciones: una maravilla. Te devuelvo ese gran abrazo.

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  8. Que maravilla de quiche me ha encantado y con esas setas cogidas una a una deliciosa sin duda nada comparable a las compradas te lo digo yo que soy aficionada a recolectarlas también.
    Un beso y feliz año nuevo.

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    1. Genial Raquel, porque entonces ya te haces una idea de a lo que sabe y huele esta preparación. Un abrazo y gracias por haber venido.

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  9. Pues ojalá estuviéramos en algún pueblecito pasando el verano, compartiendo veladas interminables y recetas como ésta. Como siempre encantada de venir a verte. Un beso!!!

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    1. Y yo siempre encantada de recibirte y si lo del pueblo no puede ser, pues que sea a través de las pantallas y pantallitas... un enorme abrazo.

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  10. Te ha quedado muy rica, en casa nos encanta, con una ensalada tienes ya solucionada, la comida, besos

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    1. Qué razón tienes!! poco más se necesita para completar la comida o la cena, yo a veces ni siquiera ensalada. Un abrazo.

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  11. Hola Sonsoles, espero que hayas tenido unas felices navidades y que este año que nos ha llegado te traiga mucha felicidad.
    Yo también soy de pueblo y de uno muy chiguitito donde los vecinos en verano se sentaban en la puerta a tomar el fresco y pasar la noche de chachara y cachondeo, mientras los niñ@s jugabamos por las calles, no había tanto peligro como ahora, nosotr@s en nuestra época si que sabiamos jugar, ahora solo saben enchufarse a las maquinitas ... que buenos años aquellos.
    Bueno a lo que voy, que se me olvida ese quiche tan delicioso, claro que con esas setas y el jamoncito es para que lo esté, es una receta estupenda.
    Un besazo enorme.

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    1. Querida Azucena, no es que cualquier tiempo pasado fue mejor, yo creo que en nuestro caso, aquel tiempo que paso fue bueno, pero bueno de caray!!! Nada que ver y no pienso caer en el tópico de que las comparaciones son odiosas (que lo son) pero...qué tiempos!!! La quiche... sirvió para recordarlos y se ajustó a lo esperado, también está buena de salero!! un abrazo enorme.

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  12. Con tu relato nos has transportado a una época que ya no volverá, en donde los padres no temían si sus hijos se quedaban jugando en la vereda en las noches cálidad de verano y aquéllos sentados a la fresca, comentando lo ocurrido ese día con sus vecinos. Y todo eso ocurría a milesde km de tu pueblo, pero el mundo parece que era así, había menos miedos, la gente era distinta.
    Tu quiche exquisita!!
    Besos hoy desde
    http://norma2-siempreesprimavera-norma2.blogspot.com.ar/2015/01/colecho-dormir-en-la-cama-con-el-hijo.html

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    1. Norma, creo que todo vuelve siempre que nosotros lo traemos a nuestro recuerdo y lo contamos,o participamos en el relato de otro que lo cuenta, aunque sea por un breve espacio de tiempo... vuelve. Lo terrible es lo que tu has señalado: el miedo, eso es lo malo. Eso y el olvido.
      La quiche era la excusa...aunque estaba deliciosa, era la excusa.
      Un abrazo.

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  13. Hola guapísima !!!
    Como no te lo he dicho todavía, te lo digo ahora aunque andemos a mediados de Enero, pero para desear que pases un buen año nunca es tarde ¿verdad? Pues, eso y que además espero que hayas pasado unas fiestas estupendas ¿tu padre bien? . . . espero que si.
    Oye una quiché de ole, ole y ole. Me encanta la presentación y todo lo que lleva, y las setas del cuñao, vamos de lujo total. Me encanta la chimenea, no hay nada mejor que quedarte mirar el fuego, es mágico, o a mí me lo parece.
    Los recuerdos de la infancia, y con ojos de curiosidad y descubrimiento son los mejores. Yo crecí en una ciudad, pero me dejaban jugar hasta más tarde en verano con los amigos, y siempre había un montón de cosas que se quedaban pendientes para el siguiente día. El verano, lo mejor y los besos de novios, ufff, difícil en aquellos tiempos pescar a alguien en esas lindes jaja
    Besotes gordos mi niña, feliz semana.

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