Desde el primer día que David
despertó en el apartamento de Arturo hasta casi el último, Arturo lo acompañó a
la estación de metro todas las mañanas, excepto cuando iba en bicicleta hasta
el trabajo y la dejaba encadenada allí (aunque esa rutina no duró mucho tiempo
porque los borrachines y yonquis sin techo que merodeaban por el centro le
robaban a menudo el sillín) o cuando llovía o cuando ya iba tan tarde que debía
tomar u taxi para llegar al trabajo en la hora o en las raras ocasiones en que
David salía disparado por la puerta como un tornado furioso, pues se le hacía
tarde, y él estaba todavía ocupado en el baño y le gritaba que esperara, o en
las dos o tres veces que estaba tan molesto con él por esto o por aquello que
de ninguna manera quería que lo acompañara. Excepto por esos días, siempre lo
acompañaba. Le gustaba hasta la manera en que David se quejaba “Ya no me quieres, verdad?”, si no le
cogía la mano o le pasaba el brazo por los hombros en el momento en que él lo
deseaba. Arturo a veces fantasea que le coge la mano y camina con él. A nadie
le sorprende ya ver gente que habla consigo misma por las calles, pues se da
por sentado que hablan con algún dispositivo que tiene bluetooth. Pero la gente
sí que te mira cuando tienes los ojos enrojecidos y húmedos y los labios
torcidos por una mueca de sollozo.
HOJAS DE PARRA CON QUESO Y UVAS
CON QUESO AZUL Y NUECES.
Ingredientes:
Hojas de parra en salmuera (una
por comensal).
Crema de queso de cabra o
semicurado (1 tarrina).
Uvas negras gruesas.
100 grs de queso azul.
4 c.s de nata líquida.
1 c.s de brandy (opcional)
4 nueces.
Elaboración:
Hojas de parra:
El día antes ponemos las hojas de
parra en agua fría y las dejamos toda la noche, para que pierdan parte de la
sal.
Sacamos las hojas del agua y las
ponemos a escurrir sobre un paño limpio y seco.
Encendemos el horno a 140º.
Colocamos una lámina antiadherente
(o papel de cocina) en la bandeja del horno y vamos colocando nuestras hojas de
parra previamente untadas con una brocha de cocina por una parte con la crema
de queso (la parte untada quedará sobre la lámina). Ya en la lámina antiadherente
untamos las hojas por la otra cara con queso.
Introducimos las hojas en el
horno y dejamos que se vayan cociendo y secando unos 20 minutos. Sacamos del
horno y dejamos enfriar. Quedarán con la textura de un papel crujiente.
Uvas rellenas:
Mezclamos el queso azul con la
nata y el brandy muy bien hasta que nos
quede una pasta. Reservamos.
Lavamos y secamos las uvas, las cortamos por la mitad y con ayuda de un sacabolas pequeño retiramos la pulpa interior.
Lavamos y secamos las uvas, las cortamos por la mitad y con ayuda de un sacabolas pequeño retiramos la pulpa interior.
Rellenamos las uvas con la mezcla de queso y colocamos un trozo de nuez,
Presentamos cada hoja de parra
con unas cuantas uvas rellenas de queso y nueces.
Buen Día de Domingo,creo que por fin he podido hacerme seguidora de tu blog,pues no me salían en mis lecturas tu blog,y con recetas tan deliciosas como esta no me las puedo perder.
ResponderEliminarFeliz semana y hasta prontito¡¡¡
Muchas gracias, será un placer tenerte de visita pormi cocina. Bss
Eliminar¡¡Hola Sonsoles!! Qué curiosos son todos los personajes que nos presentas, unos como la vida misma, otros de vidas pasadas...pero ninguno nos deja indiferentes.
ResponderEliminarComo tampoco me dejan indiferentes tus recetas. Nunca he comido hoja de parra, pero me gusta la idea, esa hoja comestibles con sus uvas rellenas, una delicia, tanto para la vista como para el paladar. Besitos.
Mis personajes siempre tienen algo de la gente con la que me cruzo en la vida al igual que mis recetas, esta en concreto la probé en otoño en un viaje que hice con mi sobrino en el "Comboio Presidencial" por Portugal y me encantó, tiene todo el sabor de la vendimia y el toque del queso es genial. Un abrazo.
EliminarQue curiosa esta receta nunca he probado las hojas de parra , pero me gusta tu propuesta besos
ResponderEliminarInma, las hojas de parra se usan mucho en la cocina griega y libanesa y su sabor es cuanto menos curioso. Un abrazo.
EliminarMe parecen super originales y bonitas estas hojas, te han quedado maravillosas, que ricas tienen que estar, desde luego me han encantado...Bess
ResponderEliminarPues si Esther queda un entrante de lo más original y apetecible con un sabor a "verde" intenso y un toque amargo al final que se nota aliviado con el lácteo del queso. Bss
EliminarHola guapísima !!!
ResponderEliminarEspero que hayas empezado el año con el pie derecho y envuelta en cariño. Llámalo casualidad, pero ayer al subirme al coche, vi que las parras que tengo en la puerta están empezando a tener hojas, y pensé coger algunas que ahora estarán bien tiernas para hacerlas en salmuera y cocinarlas a lo largo del año. Para lo único que las utilizo es para hacer dolmas, pero tu receta me ha encantado.
Es una alegría venir a verte, siempre, siempre, siempre.
Besotes gordos mi niña.
Yo estoy deseando recolectar las primeras hojas de parra para hacer lo mismo que tu, hasta ahora siempre las compro de las ya elaboradas y me parecen excesivamente grandes y hasta el sabor de las pequeñas es más agradable. Un abrazo y millones de gracias por tus palabras.
EliminarVaya Sonsoles me dejas siempre con la boca abierta, no te voy a decir que no sabía que las hojas de parra se comiera, pues sé que son típicas de la cocina griega, y también libanesa según acabo de leer en tus comentarios, pero nunca las he comido, aunque las he tenido en la mano en muchas ocasiones en El Club del Gourmet, nunca me atreví a echarlas a mi cesto.
ResponderEliminarAhora me dejas con ganas de probar las tuyas, porque se ven muy originales.
Creo que en esta vida hay mucho David suelto.
Besos
Concha corazón, anímate a prepararlas, estoy segura de que os encantarán, están muy buenas. Bss
EliminarVaya me has dejado a mi también con la boca abierta ahora resulta que voy a poder aprovechar las hojas de las parras para preparar un plato gourmet como el que tu te has montado, me gusta la idea!!
ResponderEliminarUn beso
Pues sí Raquel, podemos aprovechar multitud de cosas que nos ofrece la naturaleza y conseguir resultados sororendentes. Un abrazo
EliminarHola Sonsoles
ResponderEliminarCuriosa y original esta receta, desde ya te digo que no lo he probado nunca, pero si que me encantaría hacerlo, me gusta tu idea.
Un besazo.
Pero las hojas se comen? jajaja, siempre me sorprendo con tus recetas pero hoy más que nunca, niña, da gusto venir a verte. En conjunto creo que es un aperitivo rompedor, francamente, y me ha gustado mucho verlo.
ResponderEliminarPorfa, sigue el relato que me he quedado con ganas...
Un besazo grande