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domingo, 20 de mayo de 2018

Ceviche Exprés y Aguacate

Desde que la vio aquella tarde a la salida del cine empezó a buscarla. Aquel pelo rojo se había instalado en su alma sin permiso y de forma casi violenta. De día y de noche iba por la ciudad buscando su mirada. Vivía nada más que para esa tarea, aunque intentara hacer otras cosas o fingiera que las hacía, sólo miraba, espiaba los ojos de la gente, las caras de los desconocidos, de las camareras de los bares y de las dependientas de las tiendas. Sus caras y sus miradas. Era la mirada de una desconocida, pero él estaba seguro de que la identificaría sin vacilación ni error en cuanto sus ojos se cruzaran con los de ella, aunque fuese una sola vez, de lejos, desde el otro lado de la calle, tras los cristales de una cafetería. Sabía que la encontraría, tardaría un poco más o un poco menos pero la encontraría. Por la noche, entraba en la casa y encontraba con alivio que las luces estaban apagadas, se quitaba los zapatos, entraba a tientas en el dormitorio, alumbrado tan solo por un rastro de luz de las farolas de la calle que se colaban por entre la persiana medio bajada, y se desnudaba con sigilo, se deslizaba en el interior de la cama, cerraba los ojos, tanteaba en busca del cuerpo de ella, y entonces se daba cuenta de que ella no estaba a su lado y la cama se convertía en zona hostil y en la oscuridad sólo brillaban las cifras rojas de la radio despertador.

CEVICHE  EXPRÉS Y AGUACATE


Ingredientes (2 pers):

1 aguacate.
1 lata de atún al natural.
1c.s de cebolla morada muy picadita.
1c.s de tomate muy picadito.
1 c.s de maíz dulce.
1c.c de cilantro picado.
1 c.s de aove.
Zumo de lima (al gusto).
Sal y pimienta negra molida (al gusto).







Elaboración:
Partimos el aguacate longitudinalmente, sacamos su pulpa para un bol y la rociamos con zumo de lima, para evitar que se ennegrezca. Añadimos un poco de sal y la aplastamos bien, bien con un tenedor  y reservamos. La cáscara del aguacate nos servirá de recipiente para nuestra preparación.



En un bol mezclamos el resto de los ingredientes, le añadimos el aove y el zumo de lima y salpimentamos al gusto.



Rellenamos las cáscaras del aguacate con el ceviche y todo ello lo cubrimos con una capa de aguacate, encima colocamos la pulpa del tomate, como si fuera el hueso del aguacate. Reservamos en la nevera hasta el momento de servir bien fresquito.


Nota:
La pulpa del aguacate con el zumo de lima y sal podemos triturarlo con la batidora, nos quedará una crema más fina, pero yo prefiero hacerlo a mano porque el calor que transmiten las cuchillas de la batidora al aguacate alteran ligeramente su sabor (manías que tiene una).

sábado, 28 de abril de 2018

Caprese de Fresa (con vinagreta de fresas)


A última hora de la tarde, en aquel abril, Marina se encuentra sentada y sola en el exterior de un café del centro de la medina. Se trata del tipo de local que atrae a la marea de turistas que husmean por los puestos del Zoco Chico, que buscan un refugio del agresivo comercio de ese mercado, del regateo y del acoso, de los guías y los buhoneros, que quieren encontrar una silla en la que tomar un té con menta mientras observan cómo sigue desarrollándose la vida de Tánger. El camarero, un marroquí joven de sonrisa fácil y mirada distraída, atiende mientras Marina le pide lo que quiere, luego hace un ademán amable y se marcha con gran lentitud. Entorno a ella hay ingleses, italianos, ciudadanos franceses y españoles; algunos todavía lucen miradas de entusiasmo, otros han adoptado la postura lánguida del viajero cansado, todos ellos en sillas de plástico colocadas junto a mesas destartaladas que bordean la plaza, que ahora baña el suave calor del sol poniente, y en la que las sombras se alargan a medida que cae la noche. Las imágenes y los olores llegan a una parte de su interior, acarician su memoria: Las majestuosas siluetas de las altas palmeras que recorren el perímetro del Zoco Chico, negras frente al cielo vespertino y las arrugadas nubes grises que avanzan raudas por el horizonte, el agradable parón comercial que se produce a esa hora del día, antes de que aparezcan los mercaderes nocturnos y coloquen sus puestos, el aroma fuerte y purificador del té de menta que se prepara en toda la extensión de esta hilera de cafés.  Entre todas las personas de este lugar bullicioso, Marina es la única que está sola.

CAPRESE DE FRESA


Ingredientes:

Fresas frescas de tamaño mediano (no fresón).
Mini Mozzarellas (tantas como fresas).
Anchoas en aceite de oliva.
Hojas de albahaca frescas.

Vinagreta de fresas
4 c.s de aove.
2 c.s de mermelada de fresa (mejor si es casera).
2 c. s de vinagre de manzana.
Sal y pimienta negra molida (al gusto).








Elaboración:
Empezamos elaborando la vinagreta, para ello mezclamos muy  bien todos los ingredientes y pasamos la preparación por un colador de malla fina para asegurarnos de eliminar las posibles semillas de las fresas. Reservamos.
Lavamos y secamos bien las fresas.

Con ayuda de una pajita (introduciéndola por la punta de la fresa) eliminamos el corazón de las fresas. El hueco que nos queda lo rellenamos con anchoa (½ o 1 dependiendo del tamaño y del hueco).
Encima de las fresas rellenas colocamos una bolita de mozzarella y ponemos unas hojitas de albahaca. Para que el conjunto se mantenga atravesamos la mini mozzarella y la fresa con una pipeta “cargada” con vinagreta de fresas.

A la hora de degustar introducimos el conjunto en la boca a la vez que apretamos la pipeta a fin de conseguir que salga la vinagreta y podamos disfrutar del contraste de sabores.


 Con esta receta participo en el "III Concurso de Fresas de Europa" Fresas de Europa.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Dulce de Castañas Con Anís Estrellado y Haba Tonka

Cuando Beatriz entró a formar parte de nuestro grupo, esta andaba por los treinta y tantos y, sin ser muy agraciada, era una de esas mujeres altas que resultaban agradables de mirar y ver, y a la que el paso de los años, la acumulación de los kilos y el surco de las arrugas no consiguen desarmar del todo. Ahora es cincuentañera, como todos nosotros, una cincuentañera que aún resiste pero si poner demasiado empeño. Ha decidido no teñirse el pelo, el guardarropa no le quita el sueño, no se priva del dulce y ha dejado de ponerse rimmel en sus largas pestañas y, así y todo, sigue teniendo un aquel y un bien ver que acompaña de un generoso sentido del  humor y una agradable conversación. Beatriz tiene una hermana mayor, Rebeca. Rebeca es de ese tipo de personas a las que siempre le hacen daño los zapatos y que se quitan años por miedo a envejecer, como si las palabras y las cifras manipuladas pudieran cambiar la realidad. Cada año es para ella como un pecado y necesita darse la absolución. Rebeca dice cincuenta y cumple cincuenta en lugar de cincuenta y tres. Hay veces que todos nos reímos cuando surge el tema de la edad y le decimos que conviene que se pongan de acuerdo porque la hermana pequeña tiene ya más años que la hermana mayor. En lo que si coinciden, y además consiguen, Beatriz y Rebeca es en ponerse delante de los fogones y transformar unas humildes castañas en un maravilloso dulce para acompañar los más diversos platos, desde una matinal y sencilla tostada hasta un exquisito queso, desde un caliente asado hasta un frío bavarois. Su receta es sencilla, tanto  que resulta irresistible no probar a hacerla otoño tras otoño.

DULCE DE CASTAÑAS
 CON ANIS ESTRELLADO Y HABA TONKA


Ingredientes:

1 Kg. de castañas.
500 grs de azúcar.
3 anises estrellados.
1 haba tonka rallada (sustituible por una vaina de vainilla).
½ vaso de Moscatel (o vino dulce).
½ vaso de agua.




Elaboración:
Hacer una incisión en cada una de las castañas y cocer cubiertas de agua con los anises estrellados durante unos  30 minutos. Dejar enfriar un poco y todavía en caliente, retiramos la cáscara y la piel interior de las castañas.

En una cazuela ponemos las castañas peladas, el azúcar, el haba tonka rallada (o el interior de una vaina de vainilla), el Moscatel y el agua y cocemos todo sin dejar de remover durante unos 25 minutos. Retiramos del fuego.

Trituramos  con la batidora (en la misma cazuela), volvemos a poner al fuego otros 5 minutos removiendo bien  y cuando está aún caliente lo pasamos a los tarros esterilizados e inmediatamente los cerramos.


Nota: Si a la hora de utilizarlo está muy espeso, podremos aligerarlo añadiéndole un poquito de agua hervida y removiendo, hasta que tenga la textura que más nos guste.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Conserva de higos verdes


Septiembre es tiempo de higos. Suele haber higueras en casi todos los campos y hasta en los alrededores de muchas ciudades, debe ser que  crecen fácilmente y son muy resistentes a las inclemencias del tiempo. Mi madre solía llevarnos a finales de septiembre  al huerto de mi abuelo y  recogíamos los últimos higos que quedaban en la higuera, los que no habían llegado a madurar del todo o todavía estaban “poco hechos”, que eran un montón; luego en casa los lavábamos bien y preparábamos una conserva  con azúcar y los higos enteros. Más adelante, ya en el invierno, solíamos acompañar el queso fresco con un par de estas delicias. Quiero que tú también disfrutes de estas joyas y si tienes una higuera a mano, o te la encuentras por el camino, prepares esta deliciosa confitura para acompañar muchos de tus platos desde sopas hasta helados, pasando por quesos y patés.

CONSERVA DE HIGOS VERDES EN JARABE




Ingredientes (para 1 kg de higos):


1 kg de higos no muy maduros (para que queden enteros).
450 grs de azúcar (si lo quieres más dulce, ya sabes…).
¼ vaso de agua mineral.







Preparación:

Lavar bien lavados los higos, le dejamos el pedúnculo. Ponemos el agua, el azúcar y los higos en una cazuela y cocemos a fuego medio unos 30 minutos. Retiramos del fuego, dejamos enfriar y metemos en botes o tarros de cristal. No necesita baño maría para su conservación. Duran meses en un lugar seco y oscuro. Más sencillo imposible y más "rico"...difícil.