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domingo, 27 de mayo de 2018

Huevos en Salsa Blanca con Cebollino


La tarde recababa a su fin pero aún quedaba luz en la playa. El día había sido lluvioso, pero repentinamente las nubes compactas empezaron a romperse y dispersarse y entre ellas asomó el azul del cielo ya algo descolorido por el atardecer aunque todavía luminoso. Las nubes se abrían como por ensalmo y se desplazaba rápidamente. Apenas si soplaba el viento y Andrea pensó en un rezo mágico y se dio la vuelta sobre sí misma como buscando al hechicero, al chamán que con sus rezos provocaba todo aquello, pero no había nadie a su alrededor salvo una pareja a lo lejos que caminaba rodeada de los saltos de su pequeño y las piruetas de un perro y una vela cruzando ante la línea del horizonte. El sol también descendía hacia el horizonte, a punto de tomar ese color amarillo anaranjado del crepúsculo antes de hundiré en  el agua. La playa era una inmensa y vacía extensión de arena en la bajamar, la soledad abierta del enorme espacio que se extendía entre el agua que se retiraba en suaves olas y las lomas verdes que se sucedían hacia el interior, eran una invitación a la serenidad, como si el prodigioso espacio que abrían llenara de vastos sentimientos esa soledad de la que Andrea se apropiaba ahora y disfrutaba allí, descalza, con las zapatillas en la mano y abrigada con una gruesa chaqueta y unos pantalones remangados a media pierna. Con las plantas de los pies sintiendo el tacto de la arena, el dulce frío en el rostro y la luz del atardecer  y la súbita transparencia del aire ante sus ojos, Andrea contemplaba el mar, la mar, siempre igual y siempre diferente.

HUEVOS EN SALSA BLANCA CON CEBOLLINO


Ingredientes (2 pers.):

4 huevos duros.
Salsa blanca:
2 c.s de mantequilla.
2 c.s de harina.
½ c.c de mostaza seca (opcional)
Sal y pimienta blanca  (al gusto)
250 ml de leche semidesnatada.
Cebollino y flores de cebollino.

Elaboración:

Picar los huevos duros y reservar.


Para preparar la salsa blanca:
Derretir la mantequilla en una sartén y agregar la harina, la sal, la pimienta y la mostaza seca, cocinar por un minuto.
Agregar la leche y remover bien con varillas de mano, para que no queden grumos, seguir removiendo mientras se cocina todo y espesa.



Agregar la salsa a los huevos y decorar con cebollino picado y unas flores del mismo cebollino.




martes, 21 de noviembre de 2017

Pan de Leche

A las nueve “ante meridiem” ha sonado el timbre de casa y, quién crees que era? Pues sí, acabas de acertar, ella en persona, Maruchi, en todo el cuerpo y alma que la vida le está regalando, venía desencajada y no precisamente por el frío, ha pasado hasta la cocina y una vez despojada de su abrigo y  cómodamente acomodada ha empezado el relato origen de tanto desencaje: “Ayer nos comunicó  mi tía Eulalia que se vuelve al pueblo, que las “modernuras” de la ciudad la estaban volviendo loca.Lo que son las cosas…no había terminado de decir la frase la pobre anciana cuando ya estaba mi Igor, en la puerta de casa, con el coche arrancado y el maletero abierto. Mi madre la pobre: "Igor, por Dios Santo, disimula un poquito…"Pero es que mi tía, es mucha tía y saca de quicio a cualquiera. En mi casa, como sabes, somos tres mujeres: mi madre, mi tía  y yo…por eso, lo peor de todo es cuando la octogenaria empieza con las indirectas tipo:- “ALGUIEN” se ha recortado los pelos del bigote y ha dejado el lavabo hecho un asco. Esto a la hora de la comida, con todos sentados a la mesa…inconscientemente, mi madre y yo, levantamos la cabeza y miramos a mi Igor como diciendo: No la escuches Igor, contente, está mayor, arrugada y apenas mide metro y medio ¿va a poder contigo?…inspira…expira…inspira…expira… A ella le gustaría que todo fuera como cuando vivía en el pueblo: el botijo, el candil, el agua del pozo y la verdura del huerto. Y tenemos que explicarle mil veces, que no debe pasar al jardín  del vecino y cogerle las naranjas del árbol, que aquí no es como en el pueblo. Y por mucho que diga mi madre, lo que ocurre es que ella no se adapta, llegó a mi casa queriendo ser la dueña y señora…pero todo el mundo sabe que el dueño y señor de mi casa es…Taco, el perro. Y así están las cosas, mi tía despotricando todo el día, mi madre con el rosario en ristre a todas horas, mi Igor desquiciado de todos los nervios que hay en su cuerpo y yo…sin desayunar y mira las horas que son”. -No se hable más Maruchi, pongamos mantel en la mesa  que mira lo que mira lo que tengo para tí:


PAN DE LECHE 



Ingredientes:


500grs de harina (mejor si es de fuerza).
110 grs de azúcar.
1 huevo.
2 c.s de mantequilla.
25 grs de levadura fresca de panadería.
250 ml de leche
2 c.s de miel.
Pizca de sal.






Elaboración:
En un bol mezclar la levadura desmenuzada con la harina tamizada, agregar el huevo y mezclar bien. Añadir la leche templada y remover todo bien. Enseguida añadir el azúcar, la miel y la sal y mezclar todo. Por último agregar la mantequilla y mezclar todo bien con las manos, hasta conseguir una masa suave que comience a despegarse de las manos.  Hacer una bola y dejar reposar en un bol algo enharinado y tapado con un paño unas dos horas o hasta que la masa duplique su tamaño. Pasado este tiempo sacar la masa y cortar con los dedos trocitos de ella, que colocaremos en un molde apto para el horno (llenamos 2/3 partes)

también podemos colocar los panecillos moldeados a mano directamente sobre el papel de horno, guardando una distancia de 2 a 3 cms entre panecillo y panecillo. Pincelamos con leche y dejamos reposar 30 minutos. Mientras, precalentamos el horno a 180º.
Introducimos nuestros panecillos en el horno y los cocemos durante 10 o 15 minutos, hasta que estén doraditos. 


Retiramos los panes del horno y dejamos reposar unos minutos antes de consumirlos. 


domingo, 7 de febrero de 2016

Mini Tatin de Reineta con Sorpresa

De la pequeña Lucía la abuela decía que estaba hecha de rabo de lagartija, su madre que era un culo inquieto y la tía Paquita, que presumía ante todos de leer muchos libros, que todo apuntaba a que la niña era  un claro ejemplo de lo que los estudiosos  llamaban hiperactiva. Así que fue la abuela quien decidió calmar la hiperactividad del pequeño culo inquieto de aquel hermoso rabo de lagartija que era Lucía. Para intentar lograr el éxito en este empeño, la abuela eligió el mejor de los lugares posibles: su cocina. La abuela, ejemplo siempre en la vida de Lucía, de la tenacidad que sólo poseen las almas grandes y atemporales, empezó a enseñarle con paciencia el valor de la innovación partiendo de la tradición, de romper esquemas y de jugársela siempre por la felicidad y la vida. Los huevos, de uno en uno, para no arriesgar la preparación, el color que toman los guisos con el azafrán, unas manos frías para no dañar la masa Clara Elena, y el siempre presente olor a chocolate que la acompañaba al andar. Las enseñanzas, cuidados y amor de aquella mujer lograron, con el tiempo, que Lucía se convirtiera en una química de ideas, una alquimista de sabores, pero sobre todo, lograron que se convirtiera en una mujer que es capaz de transmitir el amor y las ganas de hacer felices a quienes la rodean con sus recetas.
Este post y receta están dedicados con todo mi cariño a una verdadera reina de la cocina: Macu ,  de quien he tomado prestada esta deliciosa receta, a la que fue imposible resistirme y el mismo día que la vi en su blog la  preparé, consiguiendo  deleitar a  todos los que la han probado. Gracias Macu.

MINI TATIN DE REINETA CON SORPRESA


Ingredientes (6 u):

3 manzanas reinetas medianas.
200 g. de azúcar.
50 g. de mantequilla
El zumo de ½ limón.
Pizca de sal.
½  lámina de hojaldre refrigerado.
½ c.c de canela en polvo.
Un poquito de leche.
Relleno:
1 vaso de leche entera.
2c.s de azúcar.
1 yema de huevo.
1 ½ c.c de maizena.
Unas gotas de esencia de vainilla.



Elaboración:
Empezaremos por el relleno, para que esté frío a la hora de utilizarlo.
Poner la leche (menos una poquita) en un cazo al fuego.
En un bol mezclar  bien el azúcar, la maizena, la esencia de vainilla y la yema de huevo junto con un poquitín de leche, evitando que queden grumos.
Añadir esta mezcla a la leche que se está calentando y removemos continuamente, hasta que tengamos una crema espesa.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar, mientras preparamos los mini tatines.
Pelamos las manzanas y les retiramos el pedúnculo. Con ayuda de un sacabolas retiramos las semillas y un poquito de la pulpa, para que nos quede un huequecito.
En una sartén ponemos a calentar el azúcar a fuego medio /alto, cuando esté casi toda líquida la vamos removiendo con una cuchara de madera, le incorporamos la mantequilla y cuando esta se haya derretido por completo, echamos una gotas de limón. Removemos.


Incorporamos las manzanas a la mezcla de caramelo y mantequilla y le damos unas cuantas vueltas, con cuidado para que no se nos partan.
En un molde que pueda ir al horno colocamos en cada hueco un trozo de manzana, lo rellenamos con un poco de crema y lo tapamos con un hojaldre adecuado al tamaño del hueco.


Encendemos el horno a 180º con aire.

Pincelamos el hojaldre (pero no lo picamos) con leche y lo espolvoreamos con un poquito de azúcar y canela.


Introducimos en el horno y cocemos hasta que el hojaldre esté dorado (unos 20 minutos).
Sacamos del horno dejamos que se enfríe un poco y volteamos, con cuidado de no quemarnos, los mini tatines.


Si nos sobra salsa de caramelo podemos ponerla en una jarrita para añadir un poco por encima de la manzana.


Están mucho mejores templados que fríos, pero fríos tampoco están nada mal.


domingo, 19 de abril de 2015

Avena Cubana

Dicen de esta ciudad que si estiras tu mano, con la puntica de los dedos tocas el cielo. Yo casi juraría que es verdad, lo que sí es  cierto es que está considerada “La capital mundial de la Salsa”. Te hablo de Cali, allá en Colombia. La receta que te traigo hoy tiene que ver con esta ciudad, con alguna de sus gentes y estoy convencida de que si la pruebas, no sé si el cielo lo tocarás pero si que estoy segura y bien segura que, creerás estar en el paraíso.  Ven conmigo hasta  Cali  de la mano de Lorena y Katy y adentrémonos en el barrio de Tequendama, concretamente en la calle 5ª, donde sus abuelos D. Héctor y Dª Luz Dary tenían, rodeada de hermosas flores, una pequeña panadería  en el patio delantero de la casa (de esto hará 25 años). Allí vendían buñuelos, pan de bono, arepas, y en las tardes…almuerzos. Y todo lo fabricaba nuestra abuelita, me contaban sus nietas. También ofrecían a sus clientes refrescos,  jumix y AVENA CUBANA. Hace tiempo que se jubilaron y dejaron este oficio. Ahora D. Héctor,  por entretenimiento y hacer un favorcito a las vecinas pues... de vez en cuando, arregla las planchas y como él mismo dice las “deja directas”, esto es, planchan si las enchufas a la luz pero olvídate de la rosca de graduación. Esta receta se la agradezco de todo corazón a Dª Luz Dary y, como no,  a sus nietas  que fueron quienes nos pusieron en contacto para que yo hoy pueda ofrecerte:

AVENA CUBANA 


avena cubana

Ingredientes:

avena cubana4 c.s de avena.
2 c.s de maicena.
3 c. s de azúcar.
Canela al gusto.
1 c.s de esencia de vainilla blanca.
2 vasos de leche (yo desnatada)


Elaboración:
Moler la avena y la maicena muy fina en la thermomix (o con la batidora)

Poner a calentar 2 vasos de leche, añadir la esencia de vainilla y verter ahí la avena y la maizena, quedará una pasta espesa.
Retirar del fuego.  Dejar reposar, mejor hasta el día siguiente.

Tomar 2 cucharadas de esta pasta y ponerla en la batidora (o thermomix) y añadirle un vaso grande de leche. 
avena cubana

Mezclar muy bien, ya tenemos nuestra avena cubana. Servir espolvoreada con canela (o no)

avena cubana

Se sirve bien frío. No me cansaré de decir que está Deliciosa!!!

avena cubana


Nota: No es necesario añadir  más azúcar, pero si te gusta más dulce…

domingo, 28 de septiembre de 2014

Pastel de Dulce de Leche, Queso e Higos frescos

Cómo puedo describirte la primera vez que me topé con él? Deja que te diga, le vi con los ojos, con el cuerpo y con el alma. Estaba sentado en los escalones de la Pontificia con su amigo Javier. Quise seguir avanzando pero las suelas de mis zapatos echaron raíces que se clavaron en los adoquines del suelo. Fue mirarle y sentir que mi vida hasta entonces había transcurrido a un ritmo triste. ¡Ojalá pudiera ser capaz de transmitirte aquel instante en el que sentí que me alineaba con los deseos  que la vida me tenía reservados! Carmen me agarró del brazo y tiró de mi para que siguiéramos caminando, ya en  la calle Meléndez le pregunté Crees que le volveré a ver? Ella se rió, como nos reímos todos cuando tenemos veinte años y es otoño. Y como era un deseo de la vida, la vida empezó esa misma tarde a prender mi alma en la suya. El cuento ya estaba contado. Cuando se marchó me sentí sola y  abandonada, pero no ha sido algo que me haya sucedido a mi sola, porque todos los que le han conocido comparten este sentimiento. Tan dulce como fue aquella  tarde de otoño en la que mi corazón empezó a latir en el suyo, así quiero que sea el sabor que te traiga mi receta de hoy:

PASTEL DE DULCE DE LECHE, QUESO E HIGOS.


Ingredientes:

Base:
180 grs galletas speculoos.
90 grs de mantequilla
Relleno:
1 bote de dulce de leche.
1 tarrina de queso crema (tipo Philadelphia)
2 yemas de huevo.
Cobertura:
2 láminas de gelatina.
Higos frescos (cantidad suficiente).
1 vaso de vino dulce de Málaga.
unas flores frescas de lavanda (opcional).




Elaboración:       
 
Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Con esta mezcla forramos el fondo de nuestro molde, aplastando bien para que quede lo más igualado posible.
Mezclamos el dulce de leche, las yemas y el queso y batimos ligeramente esta mezcla.
Encendemos el horno a 180º.
Vertemos sobre la base de galleta y metemos en el horno unos 25 minutos aproximadamente.
Mientras se enfría nuestra tarta preparamos la cobertura.
Lavamos y cortamos los higos en cuartos.

Rehidratamos 5 minutos, en agua fría, la gelatina.
Calentamos el vino dulce en el microondas (con medio minuto es suficiente) y en el disolvemos la gelatina bien escurrida.

Colocamos los higos sobre nuestro pastel y con ayuda de una cuchara vamos vertiendo la gelatina cuando ya empieza a enfriar y espesar.
Ponemos unas flores frescas de lavanda por encima de nuestro pastel, lo aromatizarán agradablemente.


martes, 23 de septiembre de 2014

Leche Frita de los Angelitos Negros.

Pienso en mi madre y ahí está, cocinando, cosiendo y rezando. Y en este caso el orden de los factores no altera para nada el resultado: una madre excepcional, de las que se cuentan con los dedos de la mano y te sobran tres.  Es más, estoy  convencida que ahora mismo estará ahí en el cielo con su rosario de palo de rosa preparándoles leche frita para sus angelitos negros. Porque también es cierto que los angelitos para los que desde hace poquito empezó a cocinar Nardi no pueden tener otro color, tu sabes por qué te digo esto. Recuerdo una tarde de mi infancia que entré corriendo en casa porque fuera llovía, la cocina olía de maravilla, le pregunté a mi madre qué estaba haciendo, me dijo: acércate,  el secreto es que esta cazuela tiene labios y puede contarte historias si dejas  que tus orejas oigan o que tu nariz huela. Cierra los ojos y  escucha. La obedecí, cerré los ojos, me agaché despacio y dejé que el vapor que salía de la cazuela subiera lentamente por mi nariz y  acariciara mis labios… no pude  por menos, primero me relamí los labios y acto seguido metí el dedo en aquella crema caliente, blanca, suave… recibí un pequeño “toque de atención” (mi madre nunca nos pegó) al mismo tiempo que la punta de mi dedo índice se convertía en un pequeño volcán de sabores… Esta es la receta de la leche frita que a partir de ahora se cocina en el cielo y como yo ando reñida con los “jefes” de ese lugar, te la voy a dejar, para que no sólo la disfruten ellos,  por si la quieres preparar algún ratito de estos:
LECHE FRITA DE LOS ANGELITOS NEGROS.



Ingredientes:


½ l de leche entera (mejor pasteurizada)
6 c.s rasas de harina. ( nada de maizena, harina)
10 c.s con copete de azúcar.
3 anises estrellados.
La cáscara (sólo la parte amarilla) lavada de ½ limón.
Unas gotas de zumo de limón.
Para el rebozado:
Harina (cantidad suficiente).
2 huevos batidos.
Aceite de girasol para freír.
Azúcar para espolvorear por encima.

Mi aportación a la decoración:
Algodón de azúcar.
Bolitas de anís de colores.



Nota:
La mayoría de las recetas de mi madre se medían en cucharadas, pero si quieres, una cucharada sopera vienen a ser  +/- unos 10 grs.
Los niveles de goloseo en casa los marcaba mi hermano el mayor que, por cierto, tenía el listón tirando a alto, así que si en tu casa no sois muy golosos reduce un poquito la cantidad de azúcar.


Elaboración:

Del ½ litro de leche separamos un poco para un bol.
Ponemos a calentar en un cazo la leche con el azúcar, los anises y la cáscara de limón. Mientras se va calentando,  en la leche que hemos separado desleímos la harina muy bien, para que no nos queden grumos.
Removemos la leche para que el azúcar se deslía.
Cuando la leche empieza a hervir, retiramos la piel del limón y los anises e incorporamos la harina desleída y sin parar de remover dejamos que vaya espesando la mezcla.
Preparamos un molde o una bandeja donde irá nuestra leche (yo suelo mojarla con agua fría)
Cuando tenga la textura de unas natillas espesas, vertemos nuestra leche en el molde y la rociamos con unas gotitas (gotitas, no chorretón) de zumo de limón. Dejamos enfriar bien, bien.
Ponemos una sartén con aceite al fuego.
Cortamos y rebozamos, primero por harina, después por huevo y freímos, primero por un lado y luego por otro… sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
















domingo, 27 de abril de 2014

Torta Schnecken

Hoy, pensando que próximamente festejaremos el día de la madre, te voy a preparar una receta que nos preparaba mi abuela. Si has leído el nombre a lo peor has pensado que mi abuela era alemana, pues no, mi abuela era castellana pero formó parte de esas personas  valientes y sacrificadas que un día cerraron una maleta en la que cabían casi todas sus pertenencias y se fueron sin saber una maldita palabra de alemán a trabajar duro, muy duro para poder ofrecer a los suyos “algo más”. Cuando regresó entre otras cosas y unos pocos (bastante pocos) ahorros, trajo alguna que otra receta con la que más adelante nos alegró más de una merienda de los domingos. Nos contaba los muchos sacrificios que hacían (ella y el resto de los españoles  con los que coincidió allí) y lo difícil que les resultaba comunicarse con los alemanes, todo a base de gestos, señalar las cosas o llevarlas apuntadas en un papel y enseñárselas al tendero.  Y es que no me extraña, mira que es difícil ese idioma, bueno para mi todos lo son. Hace tiempo no sé quién me dijo que  sobre España había una especie de cúpula invisible a la vista que nos impedía aprender correctamente cualquier idioma, es  una especie de campo magnético anti idioma. Eso y el gran sentido del ridículo del que somos víctimas, que nos dificulta, cuando no impide, hablar cualquier otra lengua que no sea la del terruño. Por no hablar de la manía que tenemos algunos de “españolizar” cualquier palabra que viene de otros idiomas y claro… decimos lo que decimos, pues si eres valiente o sabes pronunciar te regalo esto:

TORTA SCHNECKEN


La receta de mi abuela utilizaba almendras, yo como no tenía le puse nueces, que creo no alteran mucho el resultado final.

Ingredientes:

Masa:
250 grs de harina
115 grs de leche templada.
20 grs de levadura fresca (o  8 grs de levadura preparada  como la de  Maizena)
30 grs de azúcar.
50 grs de mantequilla a temperatura ambiente.
Relleno:
30 grs de mantequilla.
50 grs de azúcar moreno.
2 grs de canela molida.
30 grs de nueces picadas.
1 manzana grande (pelada, cortada en láminas finas y picada)
60 grs de pasas remojadas en coñac.
Brillo:
1 huevo batido.
Un poco de azúcar.
Al sacar del horno:
¼ vaso de leche
1 c.s de azúcar.

Elaboración:
Masa:
Disolvemos la levadura en la leche tibia.
Mezclamos la harina y el azúcar, le añadimos la mantequilla y la levadura disuelta en la leche. Amasamos
todo bien hasta que obtengamos una masa elástica y homogénea.
Formamos una bola con la masa y  dejamos que repose tapada 30 minutos. Pasado este tiempo, amasamos un poquito más para quitarle el aire. Estiramos la masa con ayuda del rodillo y formamos (en la medida de lo posible) un rectángulo.
Mezclamos la canela y el azúcar.
Pintamos la masa con la mantequilla semi derretida (con ayuda del microondas si es necesario) y espolvoreamos por encima la mezcla de azúcar y canela.  Repartimos por toda la masa las manzanas picaditas y las pasas. ( A mi me gusta con mucha manzana, si tu prefieres, ponle menos).

Cortamos tiras de unos 5 cm de ancho y las vamos enrollando en forma de espiral desde el centro (como si quisiéramos hacer un caracol, de aquí el nombre de la tarta).  Tapamos con un trapo y dejamos reposar  30 minutos (yo este paso me lo he saltado).
Encendemos el horno a 200º (que se vaya calentando)
Antes de hornear pintamos el bollo con huevo batido y espolvoreamos con azúcar.
Metemos al horno, bajamos la temperatura a 180º y cocemos  20 minutos.

Fuera del horno:
Disolvemos el azúcar en la leche.
Cuando salga del horno lo regamos con la leche azucarada y dejamos enfriar.
Recién sacada del horno, todavía tibia

Al día siguiente



domingo, 6 de abril de 2014

Huevos para Pascua

Los excesos, al igual que los extremos como que muy buenos no son y eso lo acabo de comprobar in situ y a grosso modo ( o a fino modo, como prefieras). He estado limpiando “a fondo, muy a fondo” la cocina y con tanta limpieza y tanto fondo pues he tirado el tapón del fregadero, así que no me ha quedado otra que ir de motu propio a buscar uno nuevo. Como estas cosas tienen medidas estándar (cosa que es de agradecer muy mucho) pues  carretera y manta (en mi caso gabardina) y hasta el C.C a por otro nuevo. Pasando primero por la sección de plantas, que está a la entrada mismo de este callejón sin salida en que a veces se convierte este lugar, oigo en tono alto: “Maaary” he pensado (ay dioooos, eso va por mi, y así sólo me llaman dos personas y una de ellas no vive en esta ciudad) justo… era Maruchi!!! Estaba en fase eufórica (pánico, por mi parte) Me ha dicho: “Invítame a comer mañana, yo llevo la comida, tu prepara el postre. Tengo algo muy importante que contarte” (más pánico, se me empieza a encoger el corazón) Anda dame una pista, que me mata la curiosidad. “He puesto un miamol en mi vida”. Y eso qué diablos es? “Eso junto con la bañera de hidromasaje es lo mejor que he hecho en los últimos 25 años” Maruchi, no me entero. “No te preocupes, mañana te lo explico y elige: comida italiana o gallega”. Como quieras, estoy en un sinvivir.   Maruchi ha venido hoy, pero no traía comida alguna, la muy gamberra ha dicho “Pon a enfriar el cava, que la noticia se lo merece y la comida, que no cunda el pánico que nos la traen a casa”, ha telefoneado a GoChef y mientras poníamos la mesa y poco más han llamado a la puerta  para traernos el menú que Maruchi había elegido. Yo he puesto el postre, no me he matado, si ella no cocina, yo… poco, es más; la próxima vez que se autoinvite yo también llamaré  a GoChef porque lo que nos han traído estaba muy bueno. (Si quieres saber lo del miamol… al final de la receta lo encontrarás)

HUEVOS PARA PASCUA


Ingredientes:

½ l de leche semidesnatada.
3 yemas.
3 c.s de azúcar.
10 grs de Maizena.
1 anís estrellado.
Piel lavada y sin la parte blanca de  ½ limón.
Canela en polvo (opcional).

Elaboración:
Ponemos a calentar la leche (reservamos una poquita) con el azúcar, la piel de limón y el anís estrellado.
Batimos las yemas y le incorporamos la maicena y la leche reservada. Mezclamos todo muy bien, para que no nos quede grumo alguno, si es necesario lo colamos.
Separamos del fuego la leche caliente y le retiramos el anís estrellado y la cáscara de limón. Vertemos con cuidado,  la mezcla de las yemas y volvemos a acercar al fuego, sin parar de remover hasta que espese.  Dejamos enfriar y rellenamos nuestros huevos.  Podemos poner un poquito de canela (si nos gusta) o una galleta.




  El otro día hice galletas de  caramelo y algunas de ellas sirvieron para decorar este postre, rápido, sencillo y divertido.











A lo familiar... para compartir

Maruchi, ahora por favor… que es lo del miamol. “Pues, ya ves, que me he hechado un novio cubano y todo el día me dice ay mi amoooool esto, ay mi  amooool lo de más allá y tanto mi amooool, pues que he olvidado cómo se llama y lo llamo así miamol”. Dioooos Maruchi!!!  “dios, dios… pero soy la envidia del edificio, Otro brindis?” “Por cierto, a mi madre ni palabrita, que todavía no se ha recuperado de mi último desamor”