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miércoles, 6 de agosto de 2014

Patatas con Corazón Bravo

Carmen  se fue a vivir a un pueblo pequeño, de pocas gentes y cerca de casi ningún sitio como ella dice, porque le gusta salir por las noches alumbrada únicamente por la luz de  la luna a recorrer los campos. Le gusta saber que de la oscuridad de la tierra brota la vida, que aunque a simple vista uno no vea lo que sucede en su interior, hay semillas que germinan, que se abren, que crecen, que serán parte de nosotros. Que hay cosas que no se ven pero que existen.  A pesar de su nocturno horario de paseo, se pone  un sombrero sobre la cabeza pues su abuela Dolores le había dicho, cuando era una niña, que la luz de la luna era igual de poderosa que la del sol y que había que tomar sus precauciones antes de exponerse a ella. A ti te podrá parecer un tanto irrisoria la advertencia de doña Dolores, pero te contaré que un día cuando llegué a comprar un poco tarde (vamos, que estaba a puntito de cerrar, ya recogiendo la mercancía) la señora Chelito, a la que suelo comprar las patatas y algunas cosas de su huerto, me sorprendió que estaba tapando con una vieja toalla de playa la caja donde tenía las patatas y claro, las tuvo que destapar para servirme unas pocas. Como la curiosidad me pico y mucho, le pregunté qué porqué las tapaba y me dijo: “pues para protegerlas de la luz de la luna y que no rebroten”. Como acabas de conocer, tanto mi tendera como doña Dolores, con sus años  y sus kilómetros de distancia comparten (y reparten) conocimientos acerca de lo poderosa que es la luz de la luna.  Creo que voy a seguir este consejo y, como hace Carmen, protegerme antes  de exponernos a la influencia de Selene, y si tu no quieres protección pues quédate con esta receta que preparé  con las patatas protegidas de la luz de la luna que me vendió la señora Chelito:

PATATAS CON CORAZÓN BRAVO



Ingredientes (4 personas):

4 patatas medianas con forma redondeada.
16 mejillones.
1 hoja de laurel.
½ vaso de vino blanco
Tomillo u orégano fresco para decorar.
Salsa Brava:
½ cebolla picada.
2 dientes de ajo.
½ pimiento verde.
½ pimiento rojo.
1 tomate rojo y blando picado (o 4 c.s de salsa de tomate)
1 c.c de pimentón de la vera.
1 trocito de pan duro (+/- lo de una rebanada).
Sal (opcional)
1 guindilla seca.
3 c.s de aceite de oliva virgen extra.
¼ vaso de vino blanco.
½ vaso de agua.

Elaboración:
Limpiamos los mejillones muy bien con agua fría. En una cazuela amplia ponemos el vino blanco y la hoja de laurel e introducimos los mejillones, tapamos la cazuela y dejamos que se abran, cosa que tardará muy poco. Apagamos el fuego y dejamos  en la cazuela los mejillones hasta su uso.

Lavamos bien las patatas y las ponemos a cocer en agua con sal, mientras se cuecen podemos ir preparando la salsa. Otra opción es cocer las patatas al vapor.
Salsa Bravísima
En un cazo echamos 3 c.s de aove y ahí doramos la cebolla y el ajo, cuando estén dorados (pero sin pasarnos) añadimos los pimientos picados y cocinamos unos 10 minutos, a esto le añadimos  el pan en trocitos, damos un par de vueltas y echamos el pimentón e inmediatamente, para que no se requeme, le ponemos el vino blanco y el tomate cocemos unos 10 minutos más y añadimos la guindilla y el agua, cocemos unos 5 minutos y trituramos todo (guindilla incluida) con la batidora (yo lo hago en el mismo cazo), si vemos que está muy espeso añadimos un poquito de agua hasta que tenga la textura que nos guste.
Cuando las patatas estén cocidas, las sacamos  del agua, dejamos enfriar, las pelamos y con ayuda de un vaciador pequeño le retiramos parte de la pulpa (serán el recipiente para los mejillones).
Sacamos los mejillones de sus conchas y ponemos 3 ó 4 en el interior de nuestras patatas huecas, enteros o picados, cubrimos con la salsa brava y para servirlos calientes los metemos unos segundos al microondas a media potencia (para que no exploten). Las bolas de patata las ponemos al lado para completar el plato.
 Al lado pondremos un recipiente con más salsa brava caliente. Que cada uno tome la que sus papilas gustativas aguanten.


Decoramos con unas hojitas de tomillo u orégano fresco.

Nota: Podemos utilizar parte del caldo (colado) de cocción de los mejillones para elaborar la salsa. Aportará un sabor más marinero al plato.

Renota:  Pido disculpas a todos los que venís hasta mi cocina por no poder atenderos un poquito mejor, pero circunstancias familiares (tristes y dolorosas) hacen que pase muchas horas en el hospital.  Siempre que puedo, me paso por vuestras "cocinas", cierto es que no tanto como deseo. Un enorme abrazo y gracias por seguir viniendo hasta aquí. 

domingo, 29 de junio de 2014

Capuchata (capuccino y horchata)

Y tu me dices que las fotos que hago son pasables? Que tampoco están tan mal? Que hasta alguna se salva? Para fotografía buena, buena la que he recibido el jueves por correo.  No era anónima pero casi, casi ya que el remitente ha sido bien escueto y sólo ha puesto tres iniciales (D. G.T.) que  digo yo que será el nombre y los dos apellidos (el paterno y el materno) La fotografía… una maravilla ¡Para enmarcarla y ponerla en el salón! Ni que hubiera sido tomada por  el mismísimo Doisneau y con la misma cámara con la que   fotografió a aquella pareja besándose frente al ayuntamiento de Paris. ¡Qué calidad de imagen! ¡Qué nitidez! ¡Qué contraste! ¡Qué juego de sombras y qué manera de pasar por toda la escala de negros y grises hasta llegar a los blancos! En ambas participan una pareja, en la de Paris de enamorados en la que yo recibí la de la Guardia Civil de todos los tráficos  y vamos que no me sacaron las horquillas del moño porque ese día llevaba el pelo suelto, pero los números de la matrícula, es que hasta se leían muchísimo mejor que en la propia matrícula, que ni un mosquito les hacia sombra. Acompañando esta sublime obra de arte venía una nota con el precio de “puja” si era rápida la mitad si no… al 100%, me ha faltado tiempo para la adjudicación rápida. Lo curioso del caso es que en casa dudan de que me hayan podido multar por exceso de velocidad, pero es que en las autovías es muy fácil saltarte unos cuantos-pocos kilómetros por encima los límites establecidos y claro, si la haces… Lo cierto es que me ha sentado fatal, me ha dado una “subidaleche” de las de reconocer la falta, saber que lo has hecho mal y no poder echarle la culpa a nadie más que a ti, bueno… voy a intentar aliviar la tragedia y bajar mi mal humor con algo que me refresque:

CAPUCHATA




 Esta receta sale de mezclar dos de las cosas que más  me gusta tomar en el verano, una horchata muy fría y un capuccino frío tambien y porqué no juntitos los dos...

Ingredientes (por vaso):

200 ml de horchata de chufa muy fría,
1 sobre de preparado para Capuccino.
Un poquito de café soluble o cacao para espolvorear por encima.

Elaboración:

Mezclar los ingredientes y agitar enérgicamente con ayuda de la thermomix o de la batidora eléctrica, el resultado es una agradable y espumosa bebida dulce y refrescante a la vez, te gustará.


domingo, 1 de junio de 2014

Mosaico de Pulpo Asado

Tengo ochenta años y soy lo que en nuestro pueblo se denomina “una que todavía no ha muerto”, una viuda. Sin mi esposo, los días se hacen largos. Ya no me apetecen los manjares que me preparan Peonía y las demás. Ya no me ilusionan los sucesos felices que con tanta facilidad se producen bajo nuestro techo. Ahora sólo me interesa el pasado. Después de tanto tiempo, por fin puedo decir lo que debía callar cuando era niña y dependía de los cuidados de mi familia, o más tarde, cuando pasé a depender de la familia de mi esposo. Tengo una vida por contar; ya no tengo nada que perder y pocos a los que ofender. Así comienza el libro que me ha regalado Susana, la amiga de mi hija y que estaba con nosotras el último diciembre, ese que a veces parece que es hoy y otras veces deseo que nunca sea. A ti que  de nuevo me lees hoy, nada tengo que decirte, eres lo suficientemente inteligente como para saber leer entre líneas y hace rato que ya lo has hecho. Hay horas, días, semanas que llegan a convertirse en vidas, ausentes de la propia vida.  No me hagas mucho caso, hoy ando con el paso un poquito cambiado, será la primavera que no bien se va a despedir pero  no acaba de traernos el buen tiempo? esto lo tenemos que arreglar de alguna manera (lo de mi paso cambiado, el cambio climático... no está en nuestro abanico de posibilidades), que te parece si preparamos un plato de esos que hacíamos en casa “como si hoy fuera fiesta”

MOSAICO DE PULPO ASADO


Ingredientes:

1 pulpo (de 1 ½  a 2 Kg) previamente congelado y limpio.
1 zanahoria grande.
1 puerro.
2 cebolletas.
2 tallos de apio.
3 ó 4 tomates secos.
2 hojas de laurel.
½  vaso de vino blanco.
½  vaso de agua.
Unas ramas de perejil.
Sal (opcional)

Elaboración:
Dejamos descongelar el pulpo y cortamos sus patas.
Limpiamos, lavamos y troceamos las verduras.
Encendemos el horno a 200º
En un molde de plum cake colocamos las patas de pulpo poniendo de forma alterna las partes anchas de las patas del pulpo con las partes estrechas. Colocamos encima todas las verduras troceadas, las ramas de perejil, las hojas de laurel, el vino y el agua.





 Tapamos con papel de aluminio  y lo metemos al horno a 180º durante 1 hora.
No creas que es poco líquido, el pulpo al cocer “soltará” líquido también.
Una vez transcurrido el tiempo de cocción, sacamos el molde del horno, con cuidado de no quemarnos retiramos todas las verduras y gran parte del líquido de cocción. Ponemos papel de aluminio y peso encima del pulpo, en caliente, para hacer el prensado (servirán unos botes de conserva). Dejamos enfriar bajo peso, mejor de un día para otro, y cortamos muy finito a la hora de servir.


Sugerencias para servir:  espolvoreado de pimentón, regado con aceite de oliva virgen extra y acompañado con con unas tortitas de puré de patata y alioli pasadas por pan rallado calentadas vuelta y vuelta en la plancha...

domingo, 4 de mayo de 2014

Almodrote Extremeño

Que soy una enamorada de Extremadura es público y notorio y que mi corazón está prendido de esta hermosa tierra eso es más que sabido, pero si quieres te cuento alguna cosilla para que conozcas un poquito más de esta tierra que no acoge a los de fuera, los abraza. Extremadura es cuna de conquistadores (Pizarro, Cortés, Valdivia…) que por los años de 1492 se embarcaron para ir a buscar el Nuevo Mundo. Ese año 1492, no fue sólo el del descubrimiento de América, sino también el de la expulsión de un montón de españoles de raza judía (y eso que los reyes eran católicos…) Esos tiempos se convirtieron en bisagra entre el mundo propiamente judío español y el judeoconverso, ambos con profundas incidencias en la historia y cultura españolas. A pesar de la expulsión y  los saqueos de las juderías y, en muchos casos, la destrucción sistemática de toda huella judía, la impronta dejada durante siglos, no podía borrarse de un plumazo. En lo que a la gastronomía se refiere, parece que frente a la simplicidad de la cocina cristiana, en las cocinas judías se desarrollaba un cierto esmero a la hora de cocinar y muchas preparaciones que admitían la dualidad dulce y salada y  se consumían como postre o plato principal, siguen presentes hoy en día (por lo menos en mi caso, y creo que en el tuyo también) He querido hacer un humilde homenaje a la gastronomía  judío-extremeña con un plato sencillo pero lleno de los sabores extremeños y  el saber de la cocina sefardí. El almodrote (o almogrote) es una salsa de origen sefardí cuyos ingredientes principales son ajo, queso seco molido y aceite.  Dependiendo de la estación del año o de los gustos de los comensales se le pueden incorporar diferentes especias. De todo esto sale mi elaboración:

ALMOGROTE  (O ALMODROTE) EXTREMEÑO


  
Ingredientes:

200 grs de queso muy, muy curado (duro)
3 c.s de aceite de oliva virgen extra.
1 c.c de pimentón agridulce de La Vera.
1 diente de ajo (sin el gérmen).













Elaboración:

Con thermomix:
Ponemos en la thermomix el queso en trozos, el diente de ajo y el pimentón y lo trituramos todo bien, bien (pasando por todas las velocidades). Añadimos el aceite de oliva y mezclamos (velocidad 2).


Sin thermomix:
Rallamos el queso. Machacamos el ajo muy bien y se lo añadimos al queso junto con el pimentón. Removemos para que todo se mezcle y poco a poco vamos incorporando el aceite.

Nota:
 Dependiendo de cómo nos guste de cremoso añadimos más o menos aceite pero lo ideal es que quede como una especie de paté.
Los quesos elegidos han sido extremeño de oveja merina  y parmesano . Pero podemos utilizar cualquier queso “viejo” que tengamos olvidado  y que creamos que  ya no podemos aprovechar. Esta es una receta de aprovechamiento.
Los sabores:

El lácteo de los quesos se acompaña del dulce y sulfuroso de los ajos y todo ello participa del ahumado del pimentón. El aceite de oliva aporta la suavidad y la nota herbal. Ningún sabor tapa al otro, todos se distinguen perfectamente.



Cuando viví en Canarias conocí el almogrote gomero, que creo que básicamente es lo mismo que el extremeño y, lo que si que es cierto es que, está igualmente delicioso (siempre y cuando  gusten los quesos).

domingo, 6 de abril de 2014

Huevos para Pascua

Los excesos, al igual que los extremos como que muy buenos no son y eso lo acabo de comprobar in situ y a grosso modo ( o a fino modo, como prefieras). He estado limpiando “a fondo, muy a fondo” la cocina y con tanta limpieza y tanto fondo pues he tirado el tapón del fregadero, así que no me ha quedado otra que ir de motu propio a buscar uno nuevo. Como estas cosas tienen medidas estándar (cosa que es de agradecer muy mucho) pues  carretera y manta (en mi caso gabardina) y hasta el C.C a por otro nuevo. Pasando primero por la sección de plantas, que está a la entrada mismo de este callejón sin salida en que a veces se convierte este lugar, oigo en tono alto: “Maaary” he pensado (ay dioooos, eso va por mi, y así sólo me llaman dos personas y una de ellas no vive en esta ciudad) justo… era Maruchi!!! Estaba en fase eufórica (pánico, por mi parte) Me ha dicho: “Invítame a comer mañana, yo llevo la comida, tu prepara el postre. Tengo algo muy importante que contarte” (más pánico, se me empieza a encoger el corazón) Anda dame una pista, que me mata la curiosidad. “He puesto un miamol en mi vida”. Y eso qué diablos es? “Eso junto con la bañera de hidromasaje es lo mejor que he hecho en los últimos 25 años” Maruchi, no me entero. “No te preocupes, mañana te lo explico y elige: comida italiana o gallega”. Como quieras, estoy en un sinvivir.   Maruchi ha venido hoy, pero no traía comida alguna, la muy gamberra ha dicho “Pon a enfriar el cava, que la noticia se lo merece y la comida, que no cunda el pánico que nos la traen a casa”, ha telefoneado a GoChef y mientras poníamos la mesa y poco más han llamado a la puerta  para traernos el menú que Maruchi había elegido. Yo he puesto el postre, no me he matado, si ella no cocina, yo… poco, es más; la próxima vez que se autoinvite yo también llamaré  a GoChef porque lo que nos han traído estaba muy bueno. (Si quieres saber lo del miamol… al final de la receta lo encontrarás)

HUEVOS PARA PASCUA


Ingredientes:

½ l de leche semidesnatada.
3 yemas.
3 c.s de azúcar.
10 grs de Maizena.
1 anís estrellado.
Piel lavada y sin la parte blanca de  ½ limón.
Canela en polvo (opcional).

Elaboración:
Ponemos a calentar la leche (reservamos una poquita) con el azúcar, la piel de limón y el anís estrellado.
Batimos las yemas y le incorporamos la maicena y la leche reservada. Mezclamos todo muy bien, para que no nos quede grumo alguno, si es necesario lo colamos.
Separamos del fuego la leche caliente y le retiramos el anís estrellado y la cáscara de limón. Vertemos con cuidado,  la mezcla de las yemas y volvemos a acercar al fuego, sin parar de remover hasta que espese.  Dejamos enfriar y rellenamos nuestros huevos.  Podemos poner un poquito de canela (si nos gusta) o una galleta.




  El otro día hice galletas de  caramelo y algunas de ellas sirvieron para decorar este postre, rápido, sencillo y divertido.











A lo familiar... para compartir

Maruchi, ahora por favor… que es lo del miamol. “Pues, ya ves, que me he hechado un novio cubano y todo el día me dice ay mi amoooool esto, ay mi  amooool lo de más allá y tanto mi amooool, pues que he olvidado cómo se llama y lo llamo así miamol”. Dioooos Maruchi!!!  “dios, dios… pero soy la envidia del edificio, Otro brindis?” “Por cierto, a mi madre ni palabrita, que todavía no se ha recuperado de mi último desamor”




miércoles, 19 de febrero de 2014

Porquiño Repoludo ( cerdo y repollo)

 Este mes en el reto de cocineros del mundo de Google +  el ingrediente elegido en el apartado de salado es el cerdo. Como siempre que puedo participo en el reto, esta vez también lo voy a hacer. Primero te contaré el porqué de los ingredientes y luego ya hablaremos del cómo. Los cerdos descienden del jabalí salvaje euroasiático, Sus scrofa domesticus. A pesar de estar prohibido en varios pueblos como los judíos y musulmanes de Oriente Próximo, es la carne más consumida en el mundo. Sabe menos salada y un poco más dulce que la de ternera. La carne de cerdo tiene color claro porque utiliza sus músculos más intermitentemente que las vacas y, por lo tanto, tiene menos proporción de fibras musculares rojas. Las diferentes razas de cerdo que se crían en España (las más apreciadas en el resto del mundo) son de crecimiento lento, pequeñas y de carne oscura, muy parecidas a sus antepasados del sur de Europa. La berza cruda nos ofrece un sabor fresco y especiado que  al ser cocida se transforma en sulfuroso y penetrante y esto hace que combine bien con sabores punzantes como el ajo, la cebolla e incluso las trufas.  El tocino salado amansa algunos de los sabores amargos de la berza y a su vez la berza saca partido a la grasa de cerdo. Podemos decir que la berza y el cerdo (su tocino, su carne…) forman una pareja rotunda, como rotundo es el plato que te traigo inspirándo en la cocina francesa y su Chou farsi,  en la griega y su Lachanontolmádes y aterrizando en la gallega con su Caldo gallego  de todo esto y, tomando prestadas las palabras de Rosalía de Castro sale nuestro:

PORQUIÑO REPOLUDO (cerdo y repollo)


Ingredientes (4 personas):

1 Repollo de berza.
½ Pie de cerdo salado.
500 grs. de costilla de cerdo salada.
80 grs. de chorizo para cocer (no muy curado)
1 salchicha fresca de cerdo.
1 loncha de panceta semicurada (o bacon).
1 loncha fina de jamón ibérico.
2 dientes de ajo.

3 c.s de aove


Elaboración:
La noche antes ponemos a desalar el pie  y la costilla del cerdo.
Del repollo separamos 4 hojas externas que lavamos, retiramos la parte dura  y reservamos (para envolver luego a nuestro porquiño) el resto del repollo lo picamos y lavamos bien, escurrimos y reservamos.
Ponemos agua en la olla (a presión), el pie y la costilla y llevamos al fuego, cuando empiece a hervir añadimos el repollo, tapamos la olla y dejamos que cueza unos 15 minutos desde que sale el vapor.
Sacamos de la olla la berza escurrida y reservamos. Sacamos el pie y la costilla. El caldo de cocer la verdura lo guardamos (lo utilizaremos luego).

Retiramos toda la carne de la costilla y la picamos muy menudita junto con el chorizo (crudo) y la salchicha. También podemos añadirle el pie muy picadito. Mezclamos todo bien (será el relleno de nuestro repollo).
En las hojas de repollo que separamos al principio ponemos parte de este relleno y cerramos bien (con palillos,  gomas de silicona o atando los paquetitos).
Introducimos los paquetitos de repollo relleno en el caldo de cocción y cocemos otros 15 minutos, para que las hojas de repollo que envuelven el picadillo de cerdo queden tiernas. Mientras  podemos ir preparando el crujiente de jamón y el guiso de repollo.

Crujiente de jamón:
Envolvemos la loncha de jamón en papel de cocina y metemos al microondas 1 minuto a máxima potencia, quedará completamente crujiente y fácil de desmenuzar.

Guiso de repollo:
Picamos la tira de panceta menudita y reservamos.
En una sartén ponemos el aove y le añadimos el ajo picado, cuando empiece a dorarse le añadimos la panceta y dejamos que se haga hasta que esté crujiente, entonces le incorporamos el repollo escurrido y dejamos que los sabores “se tomen” unos minutos.
A la hora de servir tenemos varias opciones:
Ponemos un cazo de caldo en el plato sopero y encima nuestro porquiño repoludo, acompañando con un platito de repollo guisado, encima colocamos una loncha finísima de tocino fresco y espolvoreamos con el crujiente de jamón:



En un plato colocamos una porción de repollo guisado y al lado el porquiño repolludo sobre el que colocamos una loncha de tocino fresco y el crujiente de jamón:



El resultado es que,dentro del repollo  está el porquiño todo picadito, fácil de comer y saborear:


Este será nuestro porquiño repoludo... al desnudo!!
Nota: con el calor del porquiño repoludo el tocino fresco que está encima se fundirá un poquito, aportándole una nota grasa a la berza que hará que esté más suave.
Con esta receta participo en el reto de Febrero de Cocineros del Mundo de Google + en el apartado de Salado. http://cocinerosdelmundodegoogle.blogspot.com.es

domingo, 19 de enero de 2014

Perlas de Bacalao con Pasas y una Salsa de Naranja

Las sirenas son aves del tamaño de un humano adulto, con cabezas de mujer muy hermosas, voces tan dulces y seductoras que ningún hombre puede resistirse a ellas. Eran originalmente ninfas marinas, hijas del dios fluvial Aqueloo, aunque nadie sabe exactamente cómo evolucionaron hasta su forma de ave. Según una versión, lo hicieron para consolar a los humanos, cantándoles durante su otra vida en el Hades. Según otra historia, cuando eran ninfas marinas se empeñaron en conservar su virginidad, hasta el punto de exasperar a Venus Afrodita, que las transformó en aves. No se sabe con exactitud por qué se dedicaron a devorar seres humanos, y en especial marineros. Según explican algunos, estaban tan orgullosas de sus dotes musicales, que desafiaron a las musas a una competición de canto, y cuando perdieron se exiliaron en una isla rocosa y se vengaron en los navegantes que pasaban por allí. Otras historias aseguran que tenían también el poder de transformarse en sirenas con colas de pez, para con sus hermosos pechos desnudos resultar aún más seductoras a los marinos. Cuando veían aproximarse un barco, se sentaban en las rocas y cantaban canciones de tan exquisita dulzura, prometiendo delicias tan transcendentales, que los marineros abandonaban sus barcos y nadaban hacia la costa fascinados. Cuando la alcanzaban, las sirenas se lanzaban sobre ellos, los hacían pedazos con sus terribles garras y añadían sus huesos a los que ya cubrían la isla. Las sirenas eran un tremendo peligro para la navegación hasta que las tripulaciones de dos barcos lograron eludirlas, pero esta historia te la contaré el próximo día porque hoy vamos a  preparar un plato que tiene que ver con el mar y resulta  tan delicado al paladar  como la voz de las sirenas a los oídos de los marineros:

PERLAS DE BACALAO CON PASAS Y UNA SALSA DE NARANJA



Ingredientes:
perlas:

75 grs de bacalao desalado.
150 ml de leche entera.
1 cebolleta tierna.
1 c.s de aove.
1 c.s de mantequilla.
1 puñadito de uvas pasas (como 2 c.s)
2 c.s de harina.
6 hilos de azafrán.
1 huevo batido (para empanar).
Pan rallado, c.s.
Aceite de girasol para freír.

salsa de naranja:
zumo de 1 naranja.
2 c,s de azúcar.
6-8 gotas de zumo de limón.
1/2 c.c de gengibre fresco rallado.
1 c.s de mantequilla
1 c.c de harina.
unas hojas de cilantro.

Elaboración:
Nota: Podemos utilizar migas de bacalao, pero si optamos por bacalao con piel, la piel la podemos reservar para luego hacer un crujiente que puede acompañar nuestras perlas. 
Perlas:
Ponemos a calentar la leche, cuando esté casi hirviendo le añadimos el bacalao y apagamos el fuego, dejamos que se enfríe  la leche con el bacalao dentro mientras vamos preparando lo demás.
En una sartén ponemos el aove y la mantequilla y cuando esté caliente añadimos la cebolla muy, muy picadita y dejamos que se “poche” a fuego suave, para que no se dore. Cuando esté blandita y transparente la cebolla incorporamos las hebras de azafrán y removemos, añadimos las pasas y dejamos que se “hagan” unos minutos.
Escurrimos el bacalao (reservamos la leche) y lo echamos a la sartén junto con la cebolla y las pasas, damos un par de vueltas y ahora ponemos la harina, removemos para que se tome de los sabores y vamos añadiendo la leche (como cuando hacemos croquetas, que es lo que son estas perlas).
Retiramos del fuego y dejamos enfriar antes de moldear nuestras perlas con ayuda de dos cucharillas. Pasamos las bolas de masa primero por pan rallado, luego por huevo y otra vez por pan rallado y freímos en aceite de girasol caliente.
Salsa de naranja:
Preparamos el zumo de naranja, lo colamos, le añadimos el jengibre rallado y reservamos hasta su uso. Mezclamos la harina con la mantequilla y reservamos.
Ponemos el azúcar en un cazo al fuego y le añadimos 6-8 gotas de zumo de limón. Con esto hacemos un caramelo, cuando empiece a dorarse le añadimos la mezcla de  harina y mantequilla.
Removemos bien e inmediatamente le incorporamos el zumo de naranja, removemos y dejamos cocer un par de minutos, para que nuestra salsa espese un poco. Podemos tomarla caliente o fría, esta igualmente deliciosa. Completamos la salsa con un toque de cilantro fresco picadito.
Crujiente de piel de bacalao:
una vez desalado el bacalao le retiramos la piel, la cortamos en trocitos y la pasamos por harina ( o una mezcla de harina y pan rallado). Freímos en aceite caliente para formar nuestro crujiente.

y esta perla...con su crujiente.

Para preparar esta receta me he inspirado en la empanada de bacalao con pasas, una verdadera delicia de la gastronomía gallega. 

domingo, 12 de enero de 2014

Homenaje a Frida Kahlo... O un platillo mexicano

Hoy  te quiero hablar del gran ave del Mediterráneo oriental, de sexo masculino y de aspecto tan magnífico que los fenicios usaron su nombre para designar a su país. Es el único miembro de su especie, aunque quizás esté emparentado con el pavo real, y tiene un indudable parentesco con el sol. Las descripciones del plumaje del ave  Fénix varían considerablemente. Algunos dicen que tiene un tono general rojo-dorado, mientras que otros dicen que es púrpura real y otros aseguran que tiene el cuerpo de color ciruela, el dorso y las alas escarlatas, la cabeza dorada y una larga cola rosa y azul. Es muy posible que el ave presente diferentes coloraciones en diversas etapas de su larga vida. El Fénix es semi-inmortal. Su vida dura por lo menos 500 años (según algunos 1461 y según otros 12.954 años) y emplea un método exclusivo de reproducción. Al final de cada ciclo vital, construye un  nido de ramas de especias, se instala en él, y con un golpe de sus alas estalla en llamas. El ave madura perece en el fuego, pero, al extinguirse las llamas, surge de  ella un nuevo Fénix en toda la gloria de su plumaje. La primera tarea del joven Fénix es volar al Templo del Sol en Heliópolis, con el cuerpo momificado de su padre. Allí lo coloca sobre el altar y luego vuela hacia Fenicia. Una variante de esta ave maravillosa es el Fénix chino, que Borges, cronista de seres imaginarios, ha descrito así: “Es un pájaro de colores resplandecientes, parecido al faisán y al pavo real. En épocas prehistóricas, visitaba los jardines y los palacios de los emperadores virtuosos, como un visible testimonio del favor celestial. El macho, que tenía tres patas, habitaba en el sol”. El plato que he preparado hoy también tiene muchos colores, tantos o más que el ave Fénix; en su momento lo elaboré inspirándome en Frida Khahlo para un estudioso seguidor de Borges, enamorado de la cocina mexicana y lo mejor de todo fue que le gustó, como espero te guste a ti si te animas a prepararlo:

HOMENAJE A FRIDA KAHLO… O UN PLATILLO MEXICANO


Ingredientes (2 personas):
4 obleas de pasta brick
½ lata de frijoles refritos.
1 loncha fina de bacon.
2 c.s de aove.
½ cebolla morada muy picadita.
Unas hojas de cilantro picadas.
¼ de pechuga de pollo cocida y deshebrada.
4 c.s de maíz dulce.
 2 c.s Cebolla encurtida.
3 hojas de lechuga  cortada en juliana fina.
Queso fresco (tipo queso de Burgos) rallado.
1 c.s de  salsa de tomatillo verde (enlatada, sección comida mexicana del super).
4 c.s de salsa “pico de gallo”.
Tajín (chile molido y lima, de venta en grandes superficies).

Elaboración:
Cebolla encurtida:
½ cebolla morada cortada en pluma y cocida en el zumo de 1 naranja y el  de ½ lima junto con  ½ c.c de azúcar, durante 15 minutos. Dejamos que se  enfríe antes de utilizar.
Salsa “pico de gallo”:
1 tomate rojo (tomate pera).
½ cebolleta tierna.
Unas ramas de cilantro.
Sal (opcional)
El zumo de 1 lima.
Pizca de pimienta negra molida.
Picar muy menuditos el tomate, la cebolla y el cilantro. Salpimentar y regar todo con el zumo de lima.
En una sartén calentamos el aceite junto con el bacon y cuando esté dorado el bacon lo retiramos y en el aceite que queda vertemos los frijoles, removemos y los aplastamos con un tenedor. Apagamos el fuego y dejamos la sartén al calor.
Pintamos con aceite las obleas de masa brick y las doramos en el horno. En muy poquito tiempo estarán listas.
El pollo deshebrado lo “aliñamos” con  el Tajin y lo calentamos un par de minutos en el microondas.
Sobre una oblea ponemos la mitad de los frijoles  calientes aplastados y encima la mitad de la lechuga, luego la mitad del pollo, esto lo cubrimos con el queso rallado y una lluvia de cilantro que coronamos con una cucharada de salsa de tomatillo verde.
Alrededor de nuestro plato distribuimos el maíz, la cebolla morada picadita, la salsa pico de gallo y la cebolla encurtida.

Tapamos con la otra oblea de masa brick y… disfrutaremos de un contraste de sabores tan  variado como delicioso acompañado de los matices calientes y fríos.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Jamón, Jamón y...

Primero recibí un correo de La Casona de Salamanca donde su director comercial me contaba que estaba preparando, en ese momento, el envío de la paleta ibérica (“mi paleta”) y que al día siguiente me la entregarían. Di la voz de alarma en casa: “Chicos, preparen la alfombra roja que nos van a traer hasta la mismísima cocina a la estrella principal (y de reparto) de nuestra película navideña” y así fue. Poco menos que con los honores que se le rinden a un jefe de estado recibieron al mensajero. Hasta mis hermanos de Madrid que  estos días están con nosotros participaron en el lanzamiento de serpentinas y confeti (lo de las salvas militares… lo hemos aplazado). La paleta Ibérica de La Casona de Salamanca llega hasta cocinaconvistas por haber ganado el primer premio del reto de noviembre de Cocineros del mundo, en el apartado de salado. Como soy muy torpe en esto de insertar logos, imágenes y demás  cosas bonitas en el blog (alguno de vosotros me ha ayudado en más de una ocasión) pues no lo voy a hacer, más que nada… pa no fastidiarla. Pero lo que sí quiero es dejar  patente mi agradecimiento a través de mi primera receta con tan maravilloso producto y a todos y cada uno de los que os acerquéis hasta mi cocina con vistas desearos cosas buenas y bonitas pero no sólo para estas navidades sino para todos y cada uno de los días.

JAMÓN, JAMÓN Y…


La actriz principal de esta receta es la paleta Ibérica, los actores secundarios los níscalos (sustituibles por otro producto que te guste y combine con el jamón) y la una con los otros nos presentan: Magdalenas, Chups y Cochinitos de Paleta Ibérica con Níscalos. La base de la receta es la misma, lo único que cambia es la presentación y como todas mis recetas fácil, fácil. Vamos a ello:

Ingredientes:
150 grs Paleta Ibérica
150 grs níscalos.
1 diente grandecito de ajo.
½ vasito vino blanco.
3 c.s de aove.
Tomillo (mejor fresco, como una cucharada sopera y unas ramitas para decorar)
Masa:
3 huevos.
100 grs harina.
30 grs de leche entera
1 c.c de levadura (tipo royal)
90 grs de aceite de oliva (suave)

Elaboración:
Picamos en cubos muy chiquitos el jamón (en mi caso la paleta de La Casona) y los reservamos.
Magdalenas, nada de cupcakes, magdalenas
 Limpiamos y picamos los níscalos (no es necesario picarlos mucho, podemos hacerlo una vez estén cocinados). Ponemos a calentar a fuego medio, las 3 c.s de aove en una sartén honda y le añadimos el ajo picado, cuando empieza a dorarse el ajo añadimos los níscalos y los dejamos unos 5 minutos, le ponemos una pizca de pimienta (opcional) y subimos un poco el fuego para añadirle el vino blanco a la sartén y ayudar a que el alcohol se evapore rápidamente y los níscalos no “suelten mucha agua”, le añadimos  las hojas de tomillo fresco y dejamos unos 2 minutos, luego bajamos el fuego y, mientras preparamos la masa, los níscalos siguen cocinándose.




Masa:

Mezclamos la harina con la levadura, tamizamos la mezcla en un bol grande y la reservamos.
Chups, chups...

En un bol batimos ligeramente los huevos, le añadimos la leche, removemos ligeramente e incorporamos  el aove, mezclamos suave y sobre esto ponemos la harina. Con ayuda de una espátula incorporamos todos los ingredientes bien.
Retiramos los níscalos del fuego, dejamos que se enfríen un poco (abre la ventana y enséñales el paisaje…)  y si es necesario los picamos bien picaditos.
Momento de encender el horno a 200º.
A la mezcla de huevos, leche, aove, harina y levadura le añadimos el jamón picadísimo y el guiso de níscalos. Con delicadeza mezclamos todo y lo ponemos en  nuestros moldes, procurando no llenarlos porque la masa "crece".
Introducimos en el horno ya precalentado y cocemos de 10 a 12 minutos (depende del horno) y por si acaso… Prueba del palillo (cuando al picar  salga limpio…ya está).

 Sugerencias:

En lugar de níscalos puedes usar champiñones, setas, guisantes…como tu lo veas…estarán igualmente deliciosas siempre y cuando las acompañes con jamón (a poder ser de La Casona de Salamanca).

Nota: El jamón siempre que se comparte sabe infinitamente mejor, adquiere un sabor...inigualable!!!
Dejo constancia del premio:


domingo, 24 de noviembre de 2013

Cerillas...Dulces.

Empiezan las tormentas y con ellas muchas veces llegan los apagones de luz. Cuando éramos pequeños  (y  no tanto, pues luego lo hemos seguido haciendo) y se iba la luz,  sobre todo por las noches,  encendíamos una vela  y empezábamos a contar historias de miedo, nos hacíamos los valientes, nadie tenía miedo y las historias cada vez eran “más de miedo” a petición del público asistente. Siempre había uno que empezaba a contarlas en tono normal pero iba ajustando el volumen hacia abajo y conseguía acongojarnos bien acongojados,  si de repente  se apagaba la vela (siempre ocurría pero, misterio misterioso, nadie había sido) y alguien te rozaba levemente por detrás ni que decirte el aullido que dabas, vamos que todo tu alarde de estar de vuelta después de haber estado con Drácula, el hombre lobo, tres o cuatro zombis y algún que otro chupacabras …  en ese instante dejaba mucho que desear. He de decirte que en esto del miedo a la oscuridad pues como que no he mejorado mucho, sigo en  nivel naranja. Ayer  se fue la luz de casa. Sabía que estaba sola, completamente sola pero no paraba de oír ruidos, pasos y si me apuras hasta respiraciones cerca, se me  puso una piel de pollo que ´pa qué.  Se me ocurrió ir a buscar una vela (cualquiera valía, hasta la que me habían regalado con forma de coliflor) y  mientras botaba de susto en susto  pues  en el trayecto me rocé con un abrigo que no recordaba haberlo dejado allí, una silla que tampoco estaba en su lugar habitual o si? me doy cuenta de que no tengo con qué encenderla. Para que esto no vuelva a ocurrir, hoy  que si hay luz, natural y eléctrica mira lo que me he fabricado:

CERILLAS…DULCES.




Ingredientes:
Masa brisa.
Chocolate blanco (para fundir)
Colorante en gel rosa.
Elaboración:
Cortamos tiras de masa brisa de ½ a 1 cm de ancho, unos 7cm de largo y un grosor de ½ cm aproximadamente.
Ponemos separadas en la bandeja de horno y las metemos a cocer en horno precalentado a 180º unos 10 minutos (cuidado que no se nos quemen).
Mientras se enfrían, fundimos el chocolate blanco con un poquito de leche al baño maría y le añadimos una gotita o dos de colorante en gel, mezclando todo bien.

Cogemos las cerillas y de una en una las vamos sumergiendo con cuidado y solo la puntita en nuestro chocolate coloreado y… ya tenemos candela para la vela…