La casa de la calle Esperanza
número diecisiete ya no existe. Sus paredes, lamidas por el tiempo, el abandono
y las lluvias de uno tras otro abril, tuvieron al fin grietas insalvables, y la
casona, antes aristocrática y ventilada, lanzó sus últimos gemidos en el acto
irreversible de la demolición. Cayó vencida, con pena y sin gloria, como unos
años antes, en uno de los más calurosos veranos, muriera allí su último
morador. Allí dijo adiós un hombre que había venido a la tierra para alegrar a
los demás. En su pequeño altar de madera noble, con su hábito negro y el rostro
serio de siempre, santa Rita había visto también el final de ese hijo suyo,
un hombre de muchos amigos, pero que se había ido solo como cualquier olvidado
de la tierra. ¡¡Ay, santa Rita, Rita... te olvidaste que lo que se da no se quita!! Agustín era algo más que un excelente payaso, era un ejemplo vivo
de intuición creadora. Agustín se rodeaba de cuanta cosa pudiera dar música,
sartenes, botellas, bocinas, timbales…todo le servía. Ninguno de los que lo
vieron olvidó su gran número, en el verano que más calor hizo, llenó con agua,
hasta distintas alturas, varias botellas de refrescos que colocó sobre una
mesa, allí, en una esquina de la plaza. Profirió un grito, abrió los ojos
desorbitados y con sus baquetas empezó a extraerle música recóndita y única a
la inconcebible hilera de botellas… ocho canciones después, aquel rincón de la
plaza se convertiría en su cuartel general y en el lugar más visitado del
pueblo. Dicen los viejos del lugar que un inexplicable talento musical guiaba
los oídos y las manos de este hombre para sacar armonía de objetos diversos y
diferentes. Agustín ganó mucho dinero y nunca se preocupó por tener nada, ni
siquiera un coche, y sin embargo, ayudaba a todo aquel que se lo pedía y por
eso tenía muchos amigos. El dinero para él sólo servía para el buen ron y para
sus amigos. Así era Agustín.
POLLO CON PIÑA EN SALSA DE CEBOLLA, SALVIA Y SOJA
Ingredientes (3 personas):
Salsa Tajín.
2 c.s de aove.
1 sobre de sopa de cebolla (3/4 partes)
1 lata de piña en su jugo (utilizaremos 6 rodajas y el
jugo).
1 c.c de
salsa worcestershire.
2 c.s de salsa de soja baja en sal.
hojas de salvia.
Elaboración:
Sazonamos el pollo con la salsa Tajín y lo colocamos en un recipiente que pueda ir al microondas.
Añadimos las 2 cucharadas de aceite, la piña cortada a trozos, la salsa
worcestershire , la soja, el jugo de piña, unas hojas de salvia y por último la sopa de cebolla.
Mezclamos todo y lo introducimos 10 minutos a máxima potencia en el microondas.
Sacamos del microondas, removemos y…listo.




















