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domingo, 25 de febrero de 2018

Ensalada de Aguacate (con frutos secos)


El ventilador de la oficina donde trabajaba Leonor sólo servía para remover la tristeza. Su compañera Aurora se quedó sin novio a los treinta y cinco  y tuvo que acostumbrarse a vestir santos. Leonor no vestía  santos, pero ordenaba fichas, afilaba lápices, tomaba recados, insistía todos los días con el desinfectante del baño… Aurora era morena y Leonor pelirroja, hacendosa y olvidada. Eso creí ella. Cuando Eduardo le propuso ir aquella tarde al cine, Leonor se agitó como si fuera agua puesta a hervir, imaginó, pensó, pero todas las ideas se le escaparon y sólo consiguió responder : “puede estar bien”. Después hubo más tardes de cine, de paseo, de horas de invierno en el calor del café Magistral y noches de morder la conversación y el pan con cuidado, porque en sus vidas había hambre de muchas cosas, de alimentos, de amor, de sexo, de sabiduría, de información. En Mayo fue el cumpleaños de Leonor y Eduardo le compró un regalo. Te gusta? Insistió cuando Leonor desarmó el paquete  con dedos expertos, los ojos risueños, el perfil recortado contra la noche. Un bonito vestido blanco envuelto en papel de seda azul apareció al levantar la tapa de la caja. Al principio estaba decepcionada con el vestido, lo encontró más simple de lo que había imaginado. Al final concluyó que sí le gustaba. Quizás el vestido sólo requería estar en el entorno adecuado. Quizá, ahí radicaba la genialidad del vestido, en apariencia tan simple, se llenaba de vida con el aire cargado y ligero de las tardes castellanas y parecía hecho con elementos indispensables de la vida como las nubes, las hojas, la primavera.

ENSALADA DE AGUACATE


Ingredientes (para 2):

 2 aguacates

Relleno:

*A tu gusto.
*El mío:
30 grs.  de salmón marinado (mejor si es casero)
4 fresas grandes.
1 tallo de apio (del centro) muy picadito.
La pulpa que retiramos de los aguacates.
4 rodajas de puerro fresco (de la parte blanca).
2 c.s de zumo de naranja.
1 c.s de zumo de lima.
2 c.s de aove.
¼ c.c de eneldo seco.
Brotes de alfalfa y lombarda.





Cobertura:

100 grs de mezcla de frutos secos especiados picantes (cacahuete, almendras, semillas de calabaza).

Elaboración:

Partimos los aguacates,  les retiramos la semilla, los pelamos e inmediatamente los rociamos con zumo de lima o limón (para evitar que ennegrezcan) y le ponemos sal y pimienta.



Con ayuda de una cuchara retiramos parte de la pulpa para hacer “más hueco” para la ensalada. Reservamos la pulpa.
En un bol picamos muy pequeñito el salmón marinado, las fresas, el tallo de apio (hojitas incluidas), el aguacate reservado y el puerro. Mezclamos todo bien y le añadimos el eneldo, el zumo de naranja, el zumo de lima y el aove.


Removemos bien la mezcla y dejamos en el frigo hasta la hora de utilizar.

Cobertura:
Picamos los frutos secos en un mortero o con ayuda de la thermomix, mejor si quedan un poco gruesos. Ponemos la picada en un plato.
En el plato que vayamos a servir colocamos unos brotes tiernos a modo de nido.
Rellenamos las dos mitades de un aguacate con la mezcla que teníamos en el frigo, procurando que esté bien escurrida.


Cerramos las dos mitades del aguacate y lo pasamos, con cuidado, por el plato de la picada, apretando un poco para que los frutos secos se adhieran a la parte externa del aguacate.


Colocamos el aguacate relleno y “rebozado” sobre los brotes tiernos.


Salmón marinado:
Una cola de salmón limpia (un Kg aprox) de todas las espinas pero con la piel, en un solo trozo y en dos partes.
75 grs de sal gorda.
75 grs de azúcar.
2 c.s de eneldo.
Elaboración:
En un bol mezclamos el azúcar, la sal y el eneldo.
Ponemos 3 capas de papel film sobre la encimera, que sean bastante largas las capa (con ellas envolveremos el salmón). Encima del film colocamos media cola de salmón con la piel tocando el film. Sobre la carne del salmón echamos  parte de la mezcla de azúcar, sal y eneldo, procurando que quede todo bien cubierto. Hacemos lo mismo con la otra mitad del salmón y la colocamos sobre esta con la piel hacia fuera. Envolvemos bien con el papel film y lo ponemos en una fuente con peso encima (un par de cajas de leche o tres, por ejemplo) dejamos en el frigorífico un mínimo de 24 a 48 horas antes de utilizarlo.




domingo, 4 de febrero de 2018

Tartar de Dorada

Bajaron hasta el bar para escuchar a un chico que cantaba canciones de Aute y Silvio Rodríguez acompañándose con una guitarra y la gente en silencio, atenta, casi sin respirar, y cuando el chico terminó, todos aplaudieron a rabiar, pedían otra, otra, otra. Canta precioso, ¿verdad?, dijo Rosa acercándose un poco a Silvia, y pudo atrapar su olor a miel, a burbujas, no supo bien, algo se le aflojó por dentro muy despacito. Quería estar con ella a solas pero era imposible, las amigas revoloteaban alrededor, eran seis y parecían mil. Rosa le quitó el cigarrillo de los labios y le dio una chupada que marcó de rouge el filtro. Después no se dijeron nada. Caminaron hacia la casa de Rosa ensimismadas, serenamente contentas, porque algo había quedado flotando ahí, en el centro mismo de todas las palabras que no pronunciaron y ya en la puerta de la casa de Rosa se sonrieron como viejas conocidas, no porque hubieran dicho algo gracioso sino porque la risa que apaga los silencios entre dos mujeres siempre es cómplice, como cómplice se vuelve el simple pasear por el parque donde nos cruzamos con gente que nos saluda. Cómplice cruzar la calle juntas, cómplice su única silueta alejándose contra las paredes cuando alcanzan la otra acera, cómplice instalarse en una mesa cualquiera de “El Milagrito” y cómplice la sonrisa de una atrapada en la sonrisa de la otra. Silvia  abrazó a Rosa y en su abrazo encontró a todos. A su madre, a su padre, a su hermano, a todos los que había amado y a los que estaba por amar.

TARTAR DE DORADA


Ingredientes:

1 dorada limpia de piel y espinas cortada en cubos pequeñitos.
1 lima (el zumo)
5 pepinillos.
1 c.s de alcaparras.
½ cebolleta fresca.
2 c.s de mayonesa.
1 c.s de mostaza.
1 c.s de vodka (opcional).
Sal y pimienta (al gusto).
Para decorar: huevas de salmón, hojas de cilantro.


Elaboración:

En un bol ponemos a macerar la dorada troceada y salpimentada en el zumo de lima, tapamos con papel film y llevamos al frigorífico, como mínimo dos horas.
Picamos muy, muy pequeños los pepinillos, las alcaparra y la cebolleta fresca (mejor con un picador de verduras). Reservamos.



En un bol pequeño mezclamos la mayonesa con la mostaza y el vodka, a esto le añadimos la picada anterior.

Sacamos la dorada del jugo de lima y la incorporamos a la mezcla de mayonesa, removemos  y mezclamos bien y ponemos en el plato o recipiente de servicio, adornamos con huevas de salmón y unas hojitas de cilantro.

domingo, 15 de octubre de 2017

Buñuelos de Bacalao, Pasas y Miel

Jonás tenía el claro convencimiento de que hasta que no se asomaba a la ventana del hotel donde se alojaba no se sentía realmente en la ciudad a la que había llegado. Y la de este hotel daba a una animada calle, se veía el Atlántico entre las casas, sintió la brisa salada y llenó los pulmones de una alegría azul, contagiosa y enigmática. Ver gaviotas y barcos supone un acontecimiento para un hombre de tierra adentro, como era su caso. El mar, ni feo ni católico pero muy sentimental, la sal más dulce de la creación, se decía Jonás. Tuvo la sensación de lejanía, de estar perdido en medio del océano, lejos ya de todo. Procedente de la calle, se oía el vago rumor de una melancólica música de acordeón. Jonás observó que predominaba el azul en todo lo que su vista abarcaba desde aquella ventana. Azul, lejanía, acordeón callejero. Le invadió de pronto una extraña sensación de difusa felicidad desesperada. Encendió el televisor y entró directamente en una película de los años cincuenta:
“Él: A cuántos hombres has olvidado?
Ella: A tantos como tú mujeres.
Él: ¡No te vayas!
Ella: No me he movido.
Él: Dime algo bonito.
Ella: Qué quieres que te diga?
Él: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años.
Ella: Te he esperado todos estos años.
Él: Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto.
Ella: Habría muerto si tú no hubieras vuelto.
Él: Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.
Ella: Te quiero todavía, como tú me quieres.
Él: Gracias. Muchas gracias”                             Johnny Guitar. Nicolas Ray (1954)
Jonás volvió a mirar por la ventana y sólo vio el perfecto azul de azules del Atlántico. Se puso a silbar una habanera.

BUÑUELOS DE BACALAO PASAS Y MIEL


Ingredientes:

100 gr. de harina
5 gr. de levadura en polvo.
100 ml de leche.
1 huevo pequeño.
25 gr. de mantequilla derretida.
Sal (opcional).
1 c.s de  aove.
1 cs de cebolla muy picada.
150 gr. de bacalao (desalado y desmigado)
2 c.s de pasas (remojadas)
1 cs de cilantro fresco picado.
Miel (cantidad suficiente).
Aceite para freir.


Elaboración:

En un bol mezclamos la harina, la levadura, la leche, el huevo, la mantequilla derretida y una pizca de sal. Lo mezclamos todo bien y dejamos tapado a temperatura ambiente, mientras preparamos el resto de la receta.
En una sartén pochamos, a fuego bajo, la cebolla y cuando esté blanda le añadimos el bacalao desmigado y lo salteamos brevemente, le añadimos las pasas, le damos un par de vueltas y lo incorporamos a la masa de los buñuelos junto con el cilantro picado.


Mezclamos todo bien.
Ponemos aceite a calentar y cuando esté bien caliente añadimos pequeñas porciones de nuestra masa, dejamos un minuto por cada lado y sacamos de la sartén, colocando los buñuelos sobre papel absorbente.


A la hora de poner en el plato de servicio le echamos un hilo de miel por encima.



Para este plato he utilizado la miel que me envió mi querida Isabel Rescalvo, así que bien podríamos titular esta receta, como si de una hermosa canción se tratara :“Buñuelos para Isabel”.


domingo, 31 de enero de 2016

Bacalao Confitado Sobre Verduras

Miguel tenía veinte años, llevaba varios trabajando en la frutería de D. Ramón, más o menos desde los quince. Aquel  día era la primera vez que llevaba el pedido a la calle de la Esperanza nº 7, primer piso. Cuando tocó el timbre y se abrió la puerta lo recibió una mujer de unos treinta años, quizás alguno más; dueña de unas carnes precisas, ojos rasgados con asiática perversión y olorosa a perfume de rosas rociado con generosidad. Luego de decirle que, por favor, la siguiera y dejara la compra en la cocina, se volvió y lo dejó parado inmóvil en la puerta, envuelto en aquel perfume y su poderoso magnetismo, absorto en cada paso que daba aquella mujer comestible. En segundos, Miguel vio cómo se desbordaba su inventario de asombros y sintió como lo acompañaban una opresión física en el pecho y una extraña incomodidad en el alma. De modo mecánico, hurgó en su bolsillo para comprobar que allí tenía su paquete de tabaco, gesto que le dio la seguridad de que lo que vivía pertenecía a este mundo. Contemplar cada paso que daba la mujer lo conmovía hasta la última fibra y espantaba cualquier vestigio de realidad. -Muchas gracias… Ten, esto es para ti y por favor, dile a D. Ramón que cuando le lleguen las papas amarillas no se olvide avisarme. Miguel sonrió, apretó las dos monedas que le dio la mujer y se prometió que las guardaría cual tesoro recibido de una diosa. Una vez más, y a pesar de sus pocos años, Miguel comprobaba como la vida era una maraña de hilos en la cual nuca se sabía dónde se cruzaban y hasta se anudaban determinadas hebras, para darle forma a los destinos de las personas y hasta a las historias de los pueblos. Cuando Miguel, el chico de los recados, empezaba a bajar las escaleras camino de la calle, ella se puso a cocinar, con tranquilidad y cariño, cantando por lo bajo una canción de amor.

BACALAO CONFITADO SOBRE VERDURAS.


Ingredientes (2 personas):

2 lomos de bacalao perfectamente desalado.
1 pimiento rojo.
1 pimiento verde.
1 cebolla.
1 tomate rojo y duro (sin semillas).
1 calabacín mediano.
Aove (cantidad necesaria)
¼ c.c de tomillo seco.
Sal (opcional)




Elaboración:
Lavamos el calabacín bien, y de la parte más gruesa cortamos 4 rodajas de 1cm de grosor aproximadamente, sobre ellas montaremos nuestros platos. El resto de calabacín lo cortamos en cubos pequeños.
Lavamos y picamos todas las verduras en trocitos.
Ponemos un par de cucharadas de aove en una sartén y echamos la cebolla, salamos y  la cocinamos unos minutos a fuego medio, antes de que se dore añadimos los pimientos y dejamos que se hagan, removiendo de vez en cuando. Añadimos el calabacín troceado, mezclamos bien e incorporamos el tomillo. Dejamos que se hagan las verduras unos 5-7 minutos y le incorporamos el tomate. Cocemos otros cuantos minutos y apagamos el fuego, dejando la sartén al calor.
En un plato que pueda ir al microondas colocamos las rodajas de calabacín, las salamos y las cocinamos a máxima potencia durante 1 minuto.
En un cazo ponemos abundante aceite a calentar ( ½ l o más) y cuando esté caliente, pero no humeante introducimos el bacalao, con la piel para arriba, y dejamos que se confite durante 5-6 minutos.


Mientras se confita el bacalao montamos el plato:

Colocamos una rodaja de calabacín (o dos) por plato, encima ponemos las verduras y sobre estas el bacalao.

domingo, 17 de enero de 2016

Bacalao, Uchuvas y Naranja

El olor de la tierra recién regada, el perfume matinal de las flores, el cielo azul sin la mácula de una nube y el canto de un jilguero desde el ramaje de un cerezo cuajado de flores le parecieron a Amelia componentes extraordinarios de la vida, regalos de la naturaleza sin los cuales no era posible vivir. Y si uno se ve obligado a pasar por el mundo despojado de la posibilidad de disfrutar de estos simples prodigios? Si uno se despierta cada amanecer asediado por la fealdad y la sordidez más compactas, atrapado en un pantano que te arrastra hacia el invento del día a día? El jilguero trina igual para todos, la misma melodía, en los mismos tonos? Amelia se miró las manos, y volvió a levantar los ojos hacia el patio, convencida de que, a pesar de las carencias y frustraciones sufridas por años, todavía podía considerarse una persona afortunada, pues ni ella ni sus amores más cercanos, sus amigos y familiares, se habían visto obligados a atravesar las fronteras últimas de la envidia para sobrevivir. El aroma a café, que llegaba de la cocina, tocó su olfato y, adelantándose al delicioso trago, se llevó un cigarrillo a los labios, preparándose para ejecutar la fusión de aquellas dos sensaciones maravillosas y tan demonizadas por su médico. Un nuevo día la esperaba, un día más para compartir con los suyos  todo lo mejor que poseía, su tiempo y su deseo de hacerles felices. Lentamente llegó hasta la cocina, se sirvió el café y se sentó dispuesta a disfrutar y a pensar cómo haría feliz a la hora de la comida a su hermana, algo sencillo, algo delicado, algo dulce, algo salado, algo que contara cómo la veía ella…

ENSALADA DE BACALAO, UCHUVAS Y NARANJA



Ingredientes (2 personas):


150 grs de bacalao desalado (migas)
1 naranja.
15 uchuvas (Physalis)
1 cebolleta tierna.
½  lima (el zumo)
Unas ramitas de cilantro picadas.
3 c.s de aove.













Elaboración:
Pelamos la naranja a lo vivo (sin que quede nada de la parte blanca) y la cortamos en rodajas como de 1 cm. Luego, cortamos las rodajas en trozos pequeños.
Cortamos la cebolleta en rodajas no muy gruesas, y las uchuvas a la mitad.
Mezclamos bien el aceite y el zumo de lima en un cuenco.

En la fuente donde vayamos a servir colocamos la naranja, la cebolleta, el bacalao y las uchuvas. Espolvoreamos todo con el cilantro picado y un par de “toques” de pimienta negra recién molida. Aliñamos con la mezcla de lima y aceite y servimos.

domingo, 18 de octubre de 2015

Habas de Sanabria con Algo del Mar

Azotada por granizo, ventisca y los primeros copos de nieve, la ciudad empezó a perder su color; se fue la luz, todo se volvió gris y blanco. Más que otoño parecía que el invierno hubiera entrado cabalgando furioso por los cuatro arcos de la muralla que rodeaban la ciudad. Días así eran un claro presagio de lo que serían los siguientes, la vida comenzaría a transcurrir puertas adentro, tiritando, lo más cerca posible de chimeneas, estufas o radiadores. María todos los inviernos recordaba y con el recuerdo volvía a vivir con la misma angustia aquella mañana del invierno de  sus ocho años en que se despertó llorando porque le habían contado que cuando una persona se moría su cuerpo se enfriaba y ella, ese día se había despertado helada y, tenía miedo. Ahora el frío le partía la piel y le calaba los huesos, le llegaba hasta la médula, motivo por el cual apenas se asomaba afuera. Con semejante tiempo y temperaturas las calles se volvían intransitables y la gente andaba encogida, envuelta en lana y gruesos paños y protegida por, a veces, temibles paraguas. Lo más triste de todo, para María, era que hasta los pájaros parecían haber desaparecido por la llegada del frío. Y como el frío empieza a tocarnos:


HABAS DE SANABRIA CON ALGO DEL MAR


Ingredientes (2 personas):

150 grs de habas de Sanabria.
1puerro pequeño (la parte blanca).
1 zanahoria pequeña pelada.
1 diente de ajo con la piel (lavado).
1 cebolla (en dos mitades).
1 hoja de laurel.
4-6 cigalas.
300 grs de berberechos.
3 carrilleras de rape (unos 125 grs aprox).
Unas ramitas de perejil.
Unas hebras de azafrán.
½ vaso de vino blanco de Jerez.
5 c.s de aove (aceite de oliva virgen extra).

Elaboración:

La noche anterior, lavamos y ponemos a remojar la habas.
Ponemos los berberechos en abundante agua fría  con sal, para que suelten todas las arenas y no nos llevemos una desagradable sorpresa luego.
 En agua fría, ponemos a cocer a fuego lento ( en olla a presión 20 minutos, en cazuela de hierro fundido  dos horas)  las habas junto  con el puerro, la zanahoria, media cebolla, el diente de ajo, una hoja de laurel y 2 c.s de aceite de aove. Una vez cocidas, retiramos el puerro, zanahoria, cebolla, ajo y laurel. La cantidad de agua que suelo poner al principio es la que cubre a las habas y una poquita más y le voy añadiendo si necesita más, siempre fría, por supuesto.
Picamos las carilleras de rape en un par de trozos o tres. Reservamos.
 Quitamos las cabezas a las cigalas (reservamos las colas junto con el rape), y las ponemos en una sartén con una c.s de aceite dejamos que suelten todo el jugo posible. Ayudamos a ello aplastando con una cuchara de madera. Reservamos este jugo (colándolo) que  luego se lo añadiremos a nuestras habas.
Picamos muy menudita la otra media cebolla y la “ablandamos” en un 2 c.s de aove, sin que llegue a dorarse.
Tostamos un poquito el azafrán y lo echamos en un mortero junto con unas hojas de perejil y ½ diente de ajo, machacamos bien y a esto le añadimos el vino blanco de jerez.
Cuando la cebolla de la sartén esté blandita le añadimos los berberechos bien lavados y escurridos y según empiezan a abrirse le echamos el contenido del mortero (azafrán, perejil, ajo y vino de jerez) dejamos que se abran todos.


Una vez cocidas nuestras habas, retiramos el puerro, zanahoria, cebolla, ajo y laurel y añadimos a la olla el jugo de las cigalas así como los trozos de carrilleras de rape, las colas de cigala y los berberechos con su salsa y dejamos que todo junto hierva unos 5 minutos más. Rectificamos de sal y servimos enseguida.



domingo, 20 de septiembre de 2015

Paté de Centollo y Pescado de Roca

Apenas asomaba su cuerpo  a la adolescencia su mente ya empezó a comprender cómo era el proceso: los prejuicios eran como espinas en las manos y las certezas, en cambio, llegaban con un erizamiento en el estómago, punzante y molesto. Pero ambos funcionaban como semillas y, sólo si caían en terreno fértil, podían crecer y convertirse en dolorosos presentimientos. Así pues, nada más que Dolores sintió la certeza de vivir en un pueblo minado de prejuicios y envidias tuvo el claro presentimiento de que para poder continuar viviendo necesitaba arrancarse de la vida los años vividos en el pueblo, este presentimiento vino acompañado de una certeza: a los dieciocho años y sin apenas despedirse de nadie más que de sus padres, Dolores se fue. Llegó cruzando el océano hasta una ciudad con alma de mujer que la acogió amorosamente y le ofreció un paisaje rodeado de sol, música y mar. Allí empezó a llamarse Lola y dejó de resistir el miedo ajeno, la costumbre de bajar la cabeza y dar con los ojos  en el suelo. Y empezó a pelearse con la vida, a cantar, a soñar, a bañarse en un mar limpio y a amar en una playa de arena fina y cálida que latían en  ella como un deseo inalcanzable pero  al que no es posible renunciar. El sol, la playa, la arena, el mar, el amor y Lola:

PATÉ/ PASTEL  DE  CENTOLLO Y PESCADO DE ROCA



Ingredientes:

1 centollo (a poder ser autóctono).
Pescado de roca (salmonetes, cabracho…) cocido y limpio de piel y espinas.
6 pimientos de piquillo (en conserva)
4 huevos.
200 ml de nata.
3 c.s de tomate frito.
Sal y pimienta (al gusto)
Mantequilla y pan rallado (para el molde)
Nota: el peso total de la “carne” del centello y el pescado de roca eran 350 grs.

Elaboración:
Cocemos el pescado en un caldo corto con un poco de vino blanco y  una zanahoria, una hoja de laurel y un puerro (podemos colar y guardar este caldo para un arroz de pescado, una sopa…).
 Sacamos el pescado del caldo, lo dejamos enfriar un poco y con cuidado le quitamos la piel y todas las espinas, nos quedamos sólo con la “carne”.


Si el centollo está vivo lo ponemos a cocer en agua fría con sal durante 18 minutos (consejo de  Marc, mi pescadero, que de esto sabe y mucho). Lo sacamos del agua, dejamos enfriar y procedemos a retirar todo lo comestible que tenga el animalito, con sumo cuidadín de no dejar ningún trozo de su duro caparazón por ahí.


En el vaso de la thermomix (o en el de la batidora, o en un bol amplio) ponemos todos los ingredientes y trituramos bien.
Untamos un molde que pueda ir al microondas con mantequilla y lo espolvoreamos un poquito con pan rallado y cocemos  a máxima potencia durante 12 minutos.



Nota: Puedes prepararlo de manera tradicional en el horno al baño maría te llevará unos 35 minutos a 180º, partiendo de que el agua de la bandeja esté ya caliente.


domingo, 12 de julio de 2015

Jureles con Salsa de Lima, Eneldo y Alcaparras

Oliva mantiene el jardín de su casa tan pulcro como todo lo que está al alcance de sus manos y su potestad, incluida nuestra amistad de años y más años. Las rosas, los girasoles, las hortensias, las calas, el árbol del amor, los jazmines… Todo, combinando colores y olores sobre una tierra limpia y oscura a orillas del río Duero, donde es pecado mortal tirar una colilla, incluso si esta es lanzada por uno de sus hijos. El día que fui a visitarla la puerta de su casa estaba abierta como siempre, y  al entrar descubrí el perfume de un plato delicioso: En una cazuela se debatían los ajos desvestidos, la cebolla desnuda, los pimientos…y el aceite, que ese día Oliva le regalaría a sus hijos cuyos placeres culinarios cultiva con más esmero que el jardín. Con el paso del tiempo esta mujer no ha perdido el candor de su sonrisa. Es más, ha ido ganando una expresión de cariño contagiosa. Cuando su hijo me vio aparecer por la puerta  enseguida dijo ya mismo pongo otro cubierto, no hay excusa que valga. Entre otras de las cosas que disfrutamos en esa comida apareció esta  deliciosa receta, al menos a mi me lo pareció, unos ingredientes sencillos que hacen del plato una verdadera maravilla. No puede por menos de pedirle la receta para poder compartirla hoy contigo.

JURELES CON SALSA DE LIMA, ENELDO Y ALCAPARRAS


Ingredientes (2 personas):

2 jureles (no muy grandes).
1 cebolla tierna.
4 nueces.
1 c.s de piñones.
1 c.s de pistachos.
1 c.c de sésamo tostado (ajonjolí).
1 c.s de alcaparras.
1 c.c de eneldo.
1 lima (su jugo).
3 c.s de aove.
3 c.s de vino blanco.
Pimienta y sal al gusto.







Elaboración:
Picar finamente la cebolla y trocear los frutos secos (menos el sésamo).
Calentar 1 c.s de aove y rehogar la cebolla, cuando esté blanda, pero sin que haya tomado color, incorporar los frutos secos y saltearlos.

 Reservar al calor.

Cortar los jureles en trozos de unos 3 cm aprox. Calentar 1 c.s de aceite y sellar el pescado. Pasarlo a una fuente apta para el microondas.
Sazonar los jureles con sal y pimienta y rociar con 1 c. de aceite y el vino blanco y cocer al 50% de potencia del microondas (el mío es de 850 W) durante 2 minutos.

Retirar el caldo de la fuente del pescado y pasarlo a una sartén junto con el zumo de lima, el eneldo y las alcaparras, dejar reducir a fuego bajo.


Servir el pescado con la picada de los frutos secos y la cebolla por encima, acompañado con la salsa de lima, eneldo y alcaparras.



Nota: Este plato está igual de delicioso si lo preparamos con caballa.

lunes, 22 de junio de 2015

Nabos, Algas, Vieiras Y Gambas con Salsa de Coral

La profecía es un don divino que ocasionalmente heredan algunos hombres y mujeres mortales. El séptimo hijo de un séptimo hijo tiene probabilidades de nacer con el don de la profecía, pero en estos tiempos de familias reducidas, tales personas son raras. Algunos miembros de la aristocracia de las hadas, en especial la reina, pueden ver el futuro, pero no son buenos profetas porque no se preocupan de mirar el mal. Los elfos, pixies, gnomos y criaturas similares se jactan a menudo de poseer el don de la profecía, pero tienden a inventar historias fantásticas para divertirse. El mortal que las crea corre peligro de quedar terriblemente desorientado. Los magos, hechiceros, brujas y chamanes dedican enormes esfuerzos a investigar la ciencia de la profecía. Algunos aseguran conseguirlo interpretando las formas y colores del humo que sale de una hoguera de matricaria, agrimonia, malva, madreselva, tanaceto, rubia y otras plantas que hay que recoger en fases concretas de la luna, secarlas colgando de las vigas del techo para que absorban el poder de los demás encantamientos, y mezclarlas según una receta en la que no hay dos hechiceros que coincidan. Así pues, más vale dudar de las predicciones obtenidas con este proceso. Ni siquiera el gran mago Merlín, que poseía el don de la profecía en un grado considerable, pudo prever que si seducía a la Dama del Lago se vería forzado a pasar la eternidad prisionero en el tronco de un roble. Y yo, aunque no soy la séptima hija de un séptimo hijo y mucho menos pertenezco a la aristocracia de las hadas (más quisiera) Gracias al reto #color y sabor del mes de junio cuya verdura elegida ha sido el nabo, puedo profetizar,  que este plato  de hoy  que nos trae regalos del huerto y también del mar te  dejará prisionero de sus sabores como así quedó el mago Merlín tras seducir a la Dama del Lago. Para ti:

NABOS, ALGAS, VIEIRAS Y GAMBAS CON SALSA DE CORAL, 
SOBRE LECHO DE GUISANTES.



Ingredientes:

2 nabos medianos.
Unas ramas de romero.
10 gr. de alga Wakame deshidratada.
½ cebolleta tierna.
Unas hebras de azafrán.
½ vasito de vino oloroso.
6 gambas grandes  sin cocer (retiramos y reservamos el interior de sus cabezas, sin patas ni cáscaras).
2 vieiras con coral congeladas (retiramos y reservamos su coral).
2 c.s de aove.
Sal (opcional)

Para la salsa de coral:

1 c.s de aove.
½ cebolleta picada muy pequeñita.
El coral de las vieiras y el interior de las cabezas de las gambas.
75 + 25 ml de leche evaporada.
½ c.c de maizena.
Sal (opcional)

Para el lecho de guisantes:

150 grs de guisantes (mejor frescos) cocidos y escurridos.
1 c.s de aove.
3-4 ramas de perejil.
Sal (opcional)

Para la decoración:

Hojas de perejil, láminas de rábano, guisantes cocidos, bastoncitos de  manzana, sal negra.

Elaboración:
Empezaremos con las algas Wakame: Parecerá poca cantidad, pero hay que tener en cuenta que una vez hidratadas las algas aumentan 14 veces su peso seco.
Para hidratarlas las sumergimos en agua durante 20 minutos. Les cambiamos el agua y mantenemos a remojo 20 minutos más.
Pelamos y vaciamos el interior de los nabos con un sacabolas. Los cocemos al vapor, poniendo en el agua sal y las ramas de romero, para que los nabos se impregnen de su aroma. Cuando estén tiernos, apagamos el fuego y reservamos (unos 10-12 minutos).
Limpiamos las vieiras y retiramos el coral (lo utilizaremos para la salsa). Partimos una rodaja de cada vieira que reservaremos para ponerlas a la plancha en el último momento y servirán como decoración de nuestro plato. El resto lo picamos muy menudito.
Pelamos las gambas, retiramos el interior de las cabezas (procurando que no vayan patas ni cáscaras y lo reservamos junto con el coral de las vieiras) y picamos las gambas en trocitos.
En una sartén ponemos 2 c.s de aove y ahí pochamos la ½ cebolleta muy picadita.












A mitad de la cocción le añadimos unos hilos de azafrán y
seguimos cocinando, cuando la cebolla esté blandita añadimos las gambas y vieiras picadas, damos un par de vueltas y le incorporamos el vino oloroso, seguidamente añadimos las algas y dejamos que vaya reduciendo.








Salsa de Coral:

En una sartén ponemos 1 c.s de aove, echamos la ½ cebolleta tierna muy picadita y  dejamos que se dore ligeramente, añadimos el coral de las vieiras picado y el interior de las cabezas de las gambas. Removemos, dejamos un par de minutos a fuego medio - bajo e incorporamos los 75 ml de leche evaporada, mientras, en los otros 25 ml de leche disolvemos la maizena y se la agregamos a la salsa de coral, removemos bien y cuando empiece a espesar lo pasamos todo por la batidora.
Pasamos la salsa a un bol y reservamos (se puede calentar al micro en el momento de servir).


Crema de guisantes:
Reservamos algunos guisantes para decorar.
En el vaso de la batidora ponemos los guisantes, las hojas de perejil y el aceite y lo trituramos todo muy, muy bien. Pasamos  la crema por un colador de malla muy fina (lo que quede en el colador, que es poco, lo utilizaremos para el interior de los nabos, aquí no se tira nada)
Los bastoncitos de manzana (una ácida tipo Granny Smith) van de lujo con la dulzura de los guisantes.


Rellenamos los nabos poniendo primero un poquito de lo que quedó en el colador de la crema de guisantes. Añadimos el relleno de algas con vieiras y gambas y reservamos. (los podemos calentar al microondas al momento de servir)
Si la crema de guisantes está fría, la calentamos unos segundos al microondas, removiendo un par de veces (para que se caliente por igual).
Colocamos la base de crema de guisantes, encima uno de nuestros nabos rellenos y napamos con la salsa de coral caliente.


Justo cuando vamos a acabar de decorar el plato, en una sartén con una gota de aceite doramos las láminas de vieira reservadas y las colocamos sobre nuestros nabos.



Decoramos al gusto.