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domingo, 4 de marzo de 2018

Nutella en Polvo


Julián tiene diecisiete años y un telescopio de trescientos aumentos, y qué ve a través del telescopio? Ve siempre un macizo de hortensias en un balcón. Debe ser un tercer piso. Es un macizo exuberante, que crece a lo largo de la primavera y se mantiene hasta bien avanzado el invierno. Poca cosa hay en el balcón además de las flores, una jaula que no tiene pájaros dentro y una silla rota que debe haber sido sacada para hacer espacio en el interior. Ve frecuentemente las flores, a lo largo de los tres últimos años ha seguido su nacimiento, muerte y resurrección. Ha visto frecuentemente a la mujer que las cuida y protege. La mujer sale al balcón con una jarra de agua, muy temprano, casi con las inciertas luces del amanecer, y las riega. Suele vestir falda y cinturón, pero trae invariablemente los pechos al aire. Julián conoce sus pechos muy bien, gracias a los avances de la óptica sabe de ellos. La mujer de pelo negro vive en una casa sin hombres y sin visitas. Sólo la ve en las mañanas y unos minutos en la noche, cuando enciende la luz antes de, supone, ir a acostarse. El ritual mañanero de la mujer no ritualiza los días de Julián. A veces la contempla, a veces deja pasar días sin visitarla. Las hortensias y ella seguirán allí.

NUTELLA EN POLVO


Ingredientes:

10 grs de Nutella.
4 grs de Maltosec.

(La cantidad de Maltosec que se debe usar es del 40% de la cantidad de Nutella que usemos).
Anteriormente había utilizado el Maltosec para recetas saladas: Caramelos de aceite de oliva, cecina y tomillo  o Caramelos Chinatos , con un resultado muy agradable.









Elaboración:
Mezclamos el Maltosec con la Nutella, hasta que consigamos la textura deseada. Si hacemos gran cantidad podemos usar la batidora eléctrica, para pequeñas cantidades, como ha sido mi caso, lo hemos hecho con ayuda de un tenedor.



Esta es otra de esas recetas fáciles, fáciles que suelo hacer con mi sobrina y que podría formar parte de un apartado que bien podría llamarse “En la cocina también se juega” o apelando a Lomonósov- Lavoisier, intentar explicarle una de las leyes más fundamentales en todas las ciencias naturales: “La materia no se crea ni se destruye sólo se transforma”.


Decidimos probar nuestro polvo de Nutella con algo que nos encanta…plátanos y las dos dijimos aquello de Uuuummm!!!


Características de Maltosec (Maltodextrina de tapioca):

1.       hace polvos
2.       odia el agua (se vuelve pegajosa con cualquier rastro)
3.       solo funciona con productos grasos.
4.       nunca se debe dejar al descubierto.
5.       debe ser el 40% del contenido final. Es decir, si usa 200g por ejemplo de Nutella o Nocilla, debe usar  el 40% de 200 g, que son 80 g de maltosec.
6.       funciona absorbiendo grasa y manteniéndola en  polvo para ser liberada al contacto con el agua, es decir, tu lengua.



domingo, 22 de octubre de 2017

Chocolate Y Amapolas: Un bizcocho

Él era, de verdad, ese tipo de personas que creía que  las cosas pasaban así: en el momento menos esperado conoces a alguien, hay una conexión mágica, una complicidad instantánea y tu vida cambia. Y durante años había estado esperando fielmente un momento así. Y llegó. Recuerda que lo primero que le había atraído de ella eran su voz y su sonrisa. Su voz tenía un encanto increíble, un poco áspera y ronca, un poco nasal, un poco como la de un personaje de dibujos animados, una voz de la que brotaban juventud y bondad. Y se fue. En el tiempo que duró su ausencia, todas las noches salía a la calle, subía por una acera de la calle y bajaba por la otra, entreteniéndose en las ventanas empañadas y leyendo los menús que conocía de memoria, pensando que tipo de comida debería elegir para la cena, a qué restaurante barato debería entrar esa noche, en que bar debería tomarse un trago o dos o tres o cinco y no sentirse  solo esa noche. Cuando ella estaba a su lado él era un hombre diferente, un hombre mejorado, por el amor y la felicidad que experimentaba. Ahora, ni un solo día se sentía mejor que el anterior. Y no volvió.

CHOCOLATE Y AMAPOLAS


Ingredientes:
1 yogur bio natural.
1 medida de yogur de aceite suave.
2 medidas de yogur de harina.
½ medida de yogur de maizena.
½ medida de yogur de cacao puro sin azúcar.
1 sobre de levadura (Royal).
3 huevos.
2 medidas de yogur de azúcar de caña.
3 c.s de semillas de amapola molidas.

Cobertura:

1 mango troceado.
2c.s de azúcar de caña.
Las semillas de una vaina de vainilla.
Molde de cake de 25 cm.





Elaboración:

Mezclamos el yogur con el aceite con ayuda de unas varillas. Incorporamos los huevos y mezclamos bien. A esta mezcla le añadimos el resto de los ingredientes secos (harina, maizena, azúcar, cacao y las semillas de amapola molidas).
Forramos con papel de hornear el  molde y encendemos el horno (calor arriba y abajo con aire) a 200º.


Vertemos la mezcla en el molde e introducimos en el horno, bajamos la temperatura a 180º y cocemos durante 35 minutos, hasta que al introducir  un palillo en el bizcocho salga limpio.

Cobertura:
En una sartén, a fuego bajo, ponemos en seco las 2 c.s de azúcar de caña y la vainilla, cuando se haya formado el caramelo vertemos ahí el mango y le damos unas vueltas. Al principio el azúcar se cristalizará, no importa, con más calor volverá a su estado líquido. Cocemos un par de minutos y retiramos del fuego.
Mejor utilizar un mango un poquito duro, yo he usado uno bastante maduro y casi se deshace.


Sacamos nuestro bizcocho del horno y dejamos enfriar, para poder cortar mejor la capa superior a fin de igualarlo.


Cuando la cobertura esté fría se la ponemos por encima al bizcocho y le colocamos unas hojitas de menta para darle una nota de color.


domingo, 26 de junio de 2016

Buñuelos rellenos: Ganaché de Avellanas y Nata

Esta es una crónica de pasión y muerte. Cuando Argimiro nació, la prostitución era en su ciudad un negocio todavía caótico, pero potente y en vías de florecimiento. Unos años después, como quince o diez, ante el auge de la ramería, el alcalde creó un departamento especial, encargado de controlar y supervisar la venta de caricias. Así nació la Casa del Servicio de Higiene y Salud, donde eran atendidas y registradas las damas que ejercían el amor pagado. A los dieciocho años, Argimiro pasó a ser conocido como Gigi (yi-yi), un hombre cuya hermosura, generosidad y educación le augurarían un espacio cada vez mayor, hasta convertirse en Gigi el amoroso, el más conocido accionista del amor rentado en toda la provincia. Las mujeres que viven de su sexo, se enamoran. Son mujeres de carne y hueso como las otras, lo que un poquito más desenvueltas, sin tapujos. Gigi tuvo su harén. Mujeres loquitas por él. Se les caía la baba. Se abrían de piernas. La morena Carmela decía que de los mojigatos nadie se enamora, pero de un tipo como el Gigi, era imposible no hacerlo. Que ella misma, sin haberle hablado nunca, sólo de haberle visto pasearse, ya estaba medio embelesada. Porque él era algo imposible. Un tipo de hombre que cuidaba, respetaba y mimaba a las mujeres, un tipo que no se da fácil. Gigi consultaba  a Rosita Puñales cómo iba a irle el día. Rosita tenía poderes de predecir, y aquel día la Puñales había conseguido alarmar a Gigi el amoroso. El hombre, tenía que hacer su recorrido nocturno por los locales que regentaba en aquel barrio apartado del mundo, por las predicciones de Rosita puñales, revisó su revolver antes de salir. A las 8:38 Gigi caminaba por la calle del Desamparo, visitando las casas donde oficiaban sus señoras putas. Cuando el reloj marcaba las 8:55 Gigi el amoroso había entrado en la casa del Desamparo 24 donde trabajaban  la mulata Chon y Chelita Rojo. Cuatro minutos necesitó Gigi para conversar con las mujeres. Carmen Rosarios, la dama del amor del Desamparo 29, se asomó a la puerta cuando el reloj se disponía a marcar las 8:59. La calle estaba inexplicablemente desierta a esa hora ya favorable, y vio avanzar, hacia donde ella se encontraba a dos hombres. Entonces Carmen escuchó una risa y desvió la mirada hacia la acera de enfrente.  De la casa nº 24 salía, en ese instante, Gigi el amoroso y sintió unos pasos en el tejado. Y empezaron los disparos. Carmen no pudo ver nada más, porque se tapó la cara. Mimí Morales era una de las mujeres de Gigi y trabajaba en Desamparo 35. Esa noche había recibido a un cliente y a las 8:59 salía del baño, fresca y perfumada dispuesta a continuar la faena. Al oír las detonaciones, Mimí se asomó y vio a un hombre que corría y otro que yacía en el suelo. Un presentimiento insondable le hizo acercarse al que estaba frente a su casa y, con lágrimas en los ojos, fue testigo de la agonía de su amado Gigi. Casi a las diez en punto de la noche Mimí Morales cayó arrodillada junto a su hombre: le parecía imposible que, sobre los adoquines del Desamparo, yaciera como un simple mortal el cuerpo del más hermoso y fatigante ejemplar del sexo masculino que ella jamás hubiera conocido. Gigi el amoroso sangraba por dos heridas: una en el hombro y otra en el costado izquierdo del cuerpo. Nadie notó que en el borde de la acera, junto a la casa del Desamparo 33, temblaba, con un impulso telúrico indetenible la corona de un rey.



Ingredientes:
Masa Choux:
130 grs de agua mineral.
65grs. De mantequilla.
80 grs de harina de todo uso.
½ c.c de sal.
2 huevos grandes.
Ganaché de avellanas.
Nata  endulzada (al gusto) y montada fuerte.

Elaboración:
Ponemos al fuego  un cazo el agua con la sal y la mantequilla y cuando rompa a hervir - unos 2 segundos- con burbujas gordas, separamos el cazo del fuego y echamos de golpe la harina, removemos bien y volvemos a poner al fugo unos segundos más, seguimos removiendo hasta que la masa se separe de las paredes del cazo.
Retiramos la masa del fuego, esperamos unos 8 minutos  y añadimos los huevos de uno en uno, hasta que no esté completamente integrado el primero, no incorporamos el segundo.
Encendemos el horno a 180º, con aire.

En un molde colocamos (+/-) una cucharada de masa. Si no disponemos de molde, depositamos la cucharada de masa directamente sobre la placa de hornear, sin papel, ya que el papel absorbería parte de la humedad de la masa.



Horneamos hasta que la masa empieza a dorarse. Sacamos los choux/ buñuelos del horno y cuando están fríos procedemos a rellenar.
Mientras se hacen nuestros choux, preparamos la Ganaché.

Ganaché de avellanas

ingredientes:

50 grs Chocolate  para cobertura del 70%
20 grs Pasta de avellanas.
50 grs nata.









Elaboración:
Calentamos la nata en un cazo pequeño y de doble fondo, cuando esté bien caliente (pero sin hervir) le incorporamos el chocolate en trocitos pequeños, el mismo calor de la nata iré derritiendo el chocolate. Y por último la pasta de avellanas, removiendo bien para que quede todo perfectamente integrado.



Abrimos con cuidado nuestros buñuelos (también lo puedes hacer con una manga y una boquilla muy fina, pero a mí me gusta el toque rústico) y ponemos una cucharadita de ganaché y encima otra de nata montada fuertemente.


domingo, 15 de mayo de 2016

Mousse de Chocolate con Aquafaba (sin huevos)

Palmira estaba ansiosa y no tenía oídos para la suave música que salía del aparato que Miguel había decidido que sonara siempre entre los botones, puntillas, agujas e hilos de colores de la mercería “El Porvenir”. En ese instante la mujer sólo pensaba en las veleidades de un destino que la había llevado de la casa paterna allá en los campos del sur, en cuya puerta solía sentarse las tardes como ésta, para dejar que el aire acariciara su piel morena, entonces muy joven y siempre perfumada con aroma de azahar, mientras le alborotaba los pliegues de su falda. Pero Palmira estaba convencida de que ésa era una tarde especial y trágica, y decidió soltar las amarras de sus recuerdos. Palmira y Miguel se amaron desde el primer día con la furia de un amor imposible y clandestino. La piel rosada del  hombre y el cuerpo moreno y brillante de la gitana, sólo podían unirse, libre y repetidamente, en la intimidad de la alcoba. En el baño de Palmira nunca faltaron perfumes de azahar, y aceites traídas del norte de África. Esos gustos y hacerle el amor a su hombre, eran las satisfacciones de la morena Palmira. La tarde en que Miguel iba a morir, Palmira se bañó más temprano que otras veces, hizo un par de anotaciones en el libro de su pequeño negocio y se sentó en el portal de la mercería, dispuesta a esperar la irreversible noticia que su madre,  la señá Ascensión, había presentido  en el hígado moteado del gallo negro sacrificado ese mediodía. Mientras Miguel agonizaba en la casa, Palmira, la discreta, emprendedora y enamorada gitana que lo había acompañado en su camino, respiraba la brisa suave de aquel largo crepúsculo de julio y dejaba vagar sus ojos por la bonita y transitada calle donde un día Miguel le regalara su pequeña mercería.


MOUSSE DE CHOCOLATE CON AQUAFABA (agua de cocer garbanzos)



Ingredientes (4 raciones):

El agua de un bote de garbanzos cocidos sin sal añadida. (125 grs, aprox)
100 gr de chocolate negro 0%azúcares añadidos VALOR.
Ralladura de naranja.
Unas gotas de zumo de limón.









Elaboración:
Derretir el chocolate al baño maría y una vez derretido, retirar del fuego pero seguir manteniendo en el baño maría caliente.
Con la batidora de varillas “montar” el líquido de cocción de los garbanzos (aquafaba) durante unos 5 minutos a velocidad baja. Se formaran picos como si fuera un merengue, ahora añadimos las gotas de limón y batimos por otro minuto más. Nuestra aquafaba montada, será muy consistente, tanto que si le damos la vuelta al bol donde está, no se caerá. Reservamos, mientras añadimos 50 grs de mermelada al chocolate, removiendo muy bien para que se integren chocolate y mermelada.
Añadimos esta mezcla de chocolate y mermelada a la aquafaba montada, con cuidado y movimientos envolventes.
En el fondo de  las copas o boles donde vayamos a servir nuestra mousse colocamos una cucharadita de mermelada de naranja y encima vertemos la mousse de chocolate. Refrigeramos durante unas 3 ó 4 horas antes de servir. Completamos con ralladura de naranja  y       Kumquats confitados.
 

Notas:
Þ     Puedes sustituir la mermelada por aquella que más te guste.
Þ     Yo lo he presentado así, pero la creatividad a la hora de presentar el postre es tuya.
Þ  El aquafaba la podemos hacer nosotros: Con una taza de garbanzos (remojados toda la noche) obtendremos dos tazas de garbanzos remojados, tiramos el agua de remojo y los hervimos añadiendo el triple de agua que de garbanzos (6  tazas). Hervir por una hora  o más, hasta obtener 1 taza de líquido, usar el líquido necesario. El resto…podemos congelarlo o utilizarlo para hacer unos ricos merengues veganos.
Mis amigas cuando lo han probado...han sido sorprendidas muy, pero que muy gratamente...ha superado la prueba con honores!!!
No lleva azúcar y está  muy dulce.



Cuando vi cómo hacer la mousse de chocolate sin huevos en el Circo de Catypol… me gustó tanto, tanto que  no he dejado de investigar sobre el aquafaba y probar con varias recetas…todas me han encantado. Gracias Caty por enseñarme tanto.



Esta es otra aportación para el 3º aniversario de Cocineros del Mundo con la colaboración de chocolates Valor.

Nuevo logo de CdM















domingo, 1 de mayo de 2016

Falso "Mon Cherry"

Una visita a Ángeles es un regalo para el corazón, pasar un rato con ella, escucharla hablar de sus muchas anécdotas, unas más alegres que otras, es una caricia en el alma. Ángeles es una mujer de palabras precisas y preciosas. Ha hablado de su padre, era increíble, dice, aún en los tiempos más difíciles, cuando las labores del campo le exigían su presencia y dedicación diaria, siempre tuvo tiempo para desempeñar sus funciones de abuelo, padre y esposo, de preocuparse por la disciplina y las notas de cada nieto, de orientar las lecturas de los hijos, de sentarse frente a la carretera que cruzaba el pueblo, con algunos familiares y amigos, y saludar muy cortésmente a cada uno de los transeúntes. Él era un fanático de las costumbres y las tradiciones. Por ejemplo, a la hora de las comidas él era siempre el último en sentarse a la mesa. Cuando lo hacía ya todos los demás tenían que estar en sus puestos. Entonces empezaba a comer sin prisa, y al terminar iniciaba una larga y reglamentaria sobremesa que jamás se podía violar. Allí se comentaban los problemas de la casa, de las amistades de la casa, de las amistades de las amistades de la casa, agrega Ángeles, y como las sobremesas, todas las fechas señaladas eran importantes para él. Los cumpleaños, los santos, aniversarios de boda, los bautizos y comuniones. Pero de todas las fechas posibles, una en especial deleitaba a mi padre: el seis de enero, Día de los Reyes, ocasión en que todos sus nietos debían trasladarse, bien temprano, a la casa del abuelo, que era el lugar donde los Reyes Magos dejaban los regalos pedidos. Ángeles mira al cielo y sigue recordando. Pero los reyes de mi padre eran especialmente desordenados. Distribuían los juguetes por toda la casa, en los más inesperados rincones. Dos pequeñas gotas saladas resbalan por su mejilla, mientras dice que parece estar viendo a aquel hombre con el pelo totalmente encanecido, guiando a los muchachos en la búsqueda de los juguetes escondidos.

FALSOS MON CHERRY


Ingredientes:

300 grs de cerezas (del Valle del Jerte)
30 grs de azúcar moreno.
30 grs de azúcar blanco.
75 grs de kirsch (licor de cerezas)
175 grs de agua mineral.
15 grs de gelatina vegetal en polvo.
2 c.s de cacao puro en polvo desgrasado “Valor”














Elaboración:
Lavamos y secamos las cerezas. Les retiramos los “huesos” y las ponemos a macerar con el azúcar moreno durante unas horas (mejor toda la noche).
Trituramos las cerezas y las pasamos por un colador de malla fina, para evitar que quede cualquier resto de piel. El puré que nos queda, lo ponemos  a congelar en una cubitera con los huecos semiesféricos. Si nos sobra puré podemos congelarlo para otra preparación.


Una vez congelados, perfectamente, los cubitos de cerezas los pasamos para un bol o un plato para utilizar más tarde.


Ponemos el Kirsch, el agua, el azúcar, el cacao en polvo y la gelatina vegetal en un cazo (mejor si es pequeño y hondo), con ayuda de unas varillas disolvemos todo bien, bien y lo llevamos al fuego hasta el punto de ebullición. Retiramos del fuego y dejamos que baje a una temperatura de 80º.
Mientras enfría podemos ir pinchando nuestras bolitas heladas de cerezas con un palillo. Posteriormente cogemos cada palillo y sumergimos las bolitas un par de veces o tres (cuantas más veces se sumerja, mayor será la consistencia del “envoltorio” de nuestro helado) en el líquido caliente. Por el contraste de frío-calor se irá formando una película de chocolate alrededor del helado, formando nuestro Falso Mon Cherry.


Si la gelatina se empieza a solidificar, no problem, la calentamos otro poco y volverá  a su estado líquido (esta es la ventaja de cocinar con este tipo de gelatina vegetal).
Dejamos reposar los Mon Cherrys  (más falsos que judas) en la cucharilla o plato donde los vayamos a servir.


Yo los he servido acompañados de una hoja de cerezo encurtida, haciendo un “todosecome”

domingo, 13 de marzo de 2016

Financiers con Corazón de Nutella

Esa mañana, la ciudad disfrutó de uno de los días más espléndidos de sus breves y apenas templados veranos. Aquella luz de plata, matizada por los reflejos des sol en el mar, se regocijaba en su encuentro con los jardines donde, alentadas por el calor y la luminosidad, se desplegaban orgullosas las más diversas flores compitiendo por alcanzar los más insólitos tonos de la escala cromática. Pero  aquel día María, no tenía ojos para apreciar aquel espectáculo prodigioso de luz y color. Esa misma tarde, en la soledad de su casa, sentada en su viejo sillón, María se juró que nunca más lloraría. Por ningún motivo. Con el tiempo se tornó más desencantada y cínica. También se hizo más vieja, se sintió más cansada. Supo de muchas maneras que el cielo protector en el cual le habían hecho creer, por el que había sufrido prohibiciones y castigos en aras de una vida eterna, se había desarbolado tanto que ya no podía protegerla de la forma en que se lo habían prometido desde la infancia, acompañado de oraciones y rezos. Y entonces, miró con distancia hacia el territorio que la rodeaba y decidió dedicarse a cuidar de su propia vida y suerte, y de la de sus seres más entrañables. Ahora tuvo la certeza de que estaba mucho más sola que nunca y también experimento el beneficio de sentirse a la vez que era más libre y dueña de sí misma. Ha empezado a caer una lluvia cruzada de relámpagos. María, a salvo de toda inclemencia exterior, bebe un té en silencio, como si ya nada tuviera que decir. Los años y los golpes le han enseñado a disfrutar plenamente de los instantes en que el goce es posible, para dejar caer después esa sensación de disfrute en el recipiente translúcido de la memoria que siempre se puede romper si llegan tiempos peores, en los cuales, incluso, hay razones para llorar.

FINANCIERS CON CORAZÓN DE NUTELLA

Ingredientes:
50 g de harina.
130 g de azúcar glás.
70 g de almendras molidas.
4 claras de huevo.
70 g de mantequilla.
50 g de nutella.











Elaboración:
Precalentar el horno a 210º.
En un cazo pequeño, derretimos la mantequilla a fuego lento y reservamos.
En un bol mezclamos la harina, el azúcar glás y las almendras molidas. Incorporamos las claras de una en una y después añadimos la mantequilla. Mezclar bien.

Untamos de mantequilla los moldes para financiers y llenamos hasta la mitad con la masa. Añadimos una cucharadita de Nutella en cada molde y rellenamos con más masa.



Hornear de 10 a 12 minutos. 


domingo, 6 de marzo de 2016

Codornices con Chocolate y Ensalada de Trigo

A Teresita le gusta la cocina de sal porque, según dice, siempre se puede rectificar y arreglar. En cambio, la cocina de dulce asegura que es milimétrica, como una ciencia exacta. Teresita es adicta al chocolate, según cuenta, lo probó cuando apenas tenía seis días de vida, y desde entonces no se han separado. Fue durante la primera comunión de su prima Rosalía cuando en medio de la celebración su hermano Rogelio advirtió que la recién nacida era la única que no había comido chocolate, y la embadurnó todita. Ese hecho enseguida fue catalogado como fruto de los celos que el hermano sentía por la pequeña que había venido a destronarle de su reinado en la casa. El hermano siempre justificó aquello como el deseo de hacer partícipe a la niña de uno de los mayores placeres que en su corta vida  había  experimentado, aunque otras veces lo achacaba al deseo de tener un hermano negro…Vaya usted a saber! Lo que si es cierto es que, después de aquel embadurnamiento chocolateril Teresita siempre ha vivido con una onza de chocolate a su lado. En su infancia entre pan, en su adolescencia en forma de chocolatinas, en el invierno en una taza bien caliente, en verano en un vaso alto bien fresquito, en exquisitos postres, en delicadas galletas…siempre hay chocolate. De tanto chocolate hasta los ojos se le han puesto de ese color y el sabor de sus besos…puro chocolate con un toquecito amargo. Teresita ha ido recopilando en un cuaderno, de tapas duras, todas las recetas con chocolate que ha ido haciendo a lo largo de sus ya muchos años. De vez en cuando, nos obsequia con un plato preparado con tan exquisito ingrediente, el otro día nos invitó a comer y mezclo su cocina de sal con su cocina de dulce y de aquella alquimia salió esta maravilla:

CODORNICES CON CHOCOLATE Y  ENSALADA DE TRIGO



Ingredientes (2 personas):

2 codornices.
2 cebollas tiernas.
1 zanahoria.
1 puerro pequeño (la parte blanca).
2 dientes de ajo.
1 tomate.
30 gr de chocolate negro.
1 hoja de laurel.
½ c.c de tomillo.
½ c.c de romero.
½ vaso de vino fino.
4 c.s de aove.
1 vaso de agua.
Sal y pimienta negra.



Ensalada:
1 taza de trigo tierno cocido y escurrido.
½ aguacate cortado en cubos pequeños.
¼ de cebolla morada picada pequeña.
8 frambuesas.
Unas hojas de cilantro picadas.
Aove y jugo de lima para el aliño.















Elaboración:
Salpimentamos las codornices y las doramos en aceite. Cuando estén listas las retiramos de la sartén y las reservamos.

Troceamos bien las cebollas, zanahoria, puerro y los ajos y todo esto lo rehogamos en el mismo aceite de las codornices. Dejamos sofreír unos minutos y después incorporamos el tomate rallado.
Incorporamos al sofrito el laurel, tomillo y romero.  Le damos un par de vueltas con la cuchara de madera e introducimos las codornices a la cacerola.

Sofreímos ligeramente  todo unos minutos y añadimos el vino. Dejamos que hierva para que se evapore el alcohol y después añadimos el agua.
Salamos la mezcla,  tapamos y dejamos cocer unos cuarenta minutos, hasta que las codornices estén tiernas.

Sacamos las codornices y la hoja de laurel. Trituramos la salsa y le añadimos el chocolate, removiendo  para que se deshaga bien.
Reincorporamos la codornices a la salsa y las cocinamos unos minutos más.

Ensalada:

Mezclamos todos los ingredientes y aliñamos con el aove y el jugo de limón.


Presentamos el plato con la codorniz regada con salsa (colada), unas virutas de chocolate alrededor y la ensalada a un lado. El resto de la salsa, bien caliente, lo ponemos en una salsera para servir al gusto.