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lunes, 8 de diciembre de 2014

Una Galleta para Alicia

Han existido tierras maravillosas desde que el Cosmos se formó del Caos. Son lugares donde pueden suceder cosas asombrosas, no necesariamente agradables, porque una Tierra Maravillosa no es más que “un país lleno de sorpresas”. En cuanto los hombres empezaron a viajar, los que regresaban traían historias de países maravillosos de todas clases, que con el paso del tiempo, demostraron ser ciertas. Según esto, Cómo no creer en tierras maravillosas no registradas en nuestros mapas? El mundo que nos rodea es mucho más grande de lo que pueden registrar los cartógrafos, porque existe en dimensiones que ellos son incapaces de delinear. Estos lugares se encuentran más allá de los horizontes de la tierra y del mar, pero no fuera del alcance de la imaginación y se puede viajar a ellos sin la menor dificultad. Estos Países Maravillosos nos enseñan que hay más en la vida que lo que ven nuestros ojos.  Las llaves del País de las Maravillas (como la llave de oro que permitió a Alicia penetrar en el jardín del Rey y la Reina de Corazones) está siempre en nuestras manos. Alicia tuvo que hacerse pequeña para recorrer el País de las Maravillas, y nosotros sin duda tendremos que seguir su ejemplo para poder disfrutar del Proyecto una galleta un cuento  Con la propuesta que nos hace Carmen desde su  blog y cuyo tema elegido es : Alicia en el País de las Maravillas.

UNA GALLETA PARA ALICIA



Ingredientes:

250 grs de harina.
85 grs de azúcar glás.
60 grs de almendra molida.
175 grs de mantequilla a temperatura ambiente
1 pizca de sal.
1 yema de huevo.
1 c.s de agua.
2 c.s de frutas escarchadas muy picadas.
1 c.s de semillas negras de amapola.
1 c.s de semillas blancas de amapola.
Fondant blanco.
Pinturas comestibles en gel.

Elaboración:
En un bol juntamos la harina tamizada con el azúcar, la sal y la almendra molida. Le añadimos la mantequilla y lo mezclamos primero con los dedos, hasta que nos quede como si fuera arena. Seguimos uniendo la mezcla hasta que esté bien integrada y le añadimos la yema de huevo, remezclamos bien. Incorporamos las semillas y las integramos a la masa. Añadimos la cucharadita de agua, amasamos un poquito e incorporamos las frutas escarchadas muy picaditas. Todo debe quedar integrado. Estiramos la masa y la metemos en el frigorífico unos 30 minutos antes de cortar las galletas para cocerlas.
Cortamos las galletas y volvemos a dejarlas un rato en el frigorífico mientras precalentamos el horno a 180º.
Cocemos unos 10 minutos. Apagamos cuando empiezan a dorarse los bordes de las galletas pero no sacamos las galletas del horno. Esperamos a que estén perfectamente frías para colocar encima el fondant.  El fondant lo colocamos entre dos plasticos finos (acetatos) y lo estiramos con el rodillo, lo más fino posible, con los mismos moldes que hemos cortado nuestas galletas cortamos el fondant que lo "pegamos" a la galleta con un poco de leche condensada, mermelada, miel o sirope de maiz (es lo que he utilizado). Esperamos que el fondant esté perfectamente seco antes de empezar a pintar nuestras galletas con las pinturas en gel, como si de pequeños cuadros se tratara. Dejamos secar.

















Si queréis ver lo que han preparado el resto de las compañeras del reto, pinchad aqui

UNA GALLETA, UN CUENTO MAGAZINE


martes, 9 de julio de 2013

Huevos de oro sobre habichuelas

Hace muchos, muchos años en una cabaña del bosque vivían Juan y su madre viuda. Cuando la situación familiar fue muy mala, la madre mandó a Juan al mercado del pueblo cercano para que allí intentase vender la única vaca que poseían. El niño se fue llevando atado con una cuerda al animal, y por el camino se encontró con un hombre que llevaba un saquito de habichuelas. Son maravillosas -explicó aquel hombre- Si te gustan, te las cambio por la vaca. Y Juan hizo el cambio y volvió muy contento a su casa. Pero su madre, disgustada al ver el absurdo cambio que había hecho Juan, cogió las habichuelas y las arrojo por la ventana. Luego, se puso a llorar. Cuando al día siguiente Juan se despertó, se llevó una gran sorpresa al ver que las habichuelas habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista. Juan trepó por la planta y, sube que sube, llegó a un país desconocido. Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía un huevo de oro cada vez que él se lo mandaba. Juan esperó a que el gigante se durmiera y, cogiendo a la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de  las habichuelas, bajó por ellas y entró en la cabaña. La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo. Yo no tengo gallina, pero sí:

HUEVO DE ORO… SOBRE HABICHUELAS TIERNAS CON JAMÓN Y MENTA.






Lo peor ha sido el tema de las fotos, queda mejor de lo que te muestro, ya sabes que la foto no es lo mío y hoy tampoco yo tenía el día.

Ingredientes (1 persona):

1 huevo duro.
150 grs de habas tiernas (lo más posible)
70 grs de jamón en un taquito (mejor si es de la zona del codillo, es más sabroso)
½ cebolleta.
Unas hojas de menta.
Pimienta negra molida.
Oro alimentario (colorante) en polvo (1 c.c)
 12 grs Gelificante vegetal en polvo (o Gellan).
250 ml de cava (brut nature).





Elaboración:
Esto es mucho más fácil de hacer que de contar. 
 Necesitamos que el huevo  duro esté muy frío así que lo ponemos en el congelador mientras preparamos el baño de oro, que serán unos minutos.

En un cazo llevamos al fuego el cava con los polvos de gelificante vegetal y removemos muy bien con un batidor de varillas, para que se disuelvan perfectamente, añadimos el colorante y dejamos que hierva un minuto (+ /-). Sacamos el huevo y le  insertamos por la parte más ancha un palo de brocheta y lo sumergimos en el líquido caliente,  y para que se enfríe antes yo abro la puerta del congelador y lo “enfrío” unos segundos lo volvemos a introducir en el baño caliente  y volvemos a enfríar así hasta que tenga la capa de oro que deseemos.  No te preocupes si ves que el Gellan se endurece, puedes volver a calentarlo y volverá a su ser y podrás seguir utilizándolo si fuera necesario.  Con lo que te sobre de Gellan de cava dorado extiéndelo muy fino en una bandeja, verás que solidifica enseguida y podrás hacer unos bonitos canelones de oro y rellenarlos de algo dulce, otro día los hacemos…
Ya tenemos nuestro huevo de oro, le retiramos el palo de brocheta y lo reservamos dejándolo en un platillo.
Vamos con las habichuelas:
Pelamos las habas y le quitamos la piel que recubre los granos nos quedarán muchísimo más tiernas y dulces y no necesitarán casi cocción. Las que sean un poquito más grandes podemos cortarlas.
En una sartén con unas gotas de aceite pochamos suavemente nuestra cebolleta, cuando esté transparente le añadimos el jamón y le damos un par de vueltas y ahora es el momento de incorporar nuestras  habitas tiernas, un par de minutos y le picamos unas hojitas de menta por encima. Como el jamón ya tiene sal no le he puesto al plato.



Y ahora la versión mini y con guisantes frescos:


Ingredientes (para 2 personas):

6-8 huevos de codorniz. 
300 grs de guisantes frescos y tiernos.
100 grs de jamón en un taquito.
Una cebolleta.
Pimienta negra recién molida.
Hojas de menta.
Para el “dorado”:
250 ml de cava (brut nature)
12 grs de gelificante vegetal en polvo (= Gellan)
1 c.c de oro alimentario (colorante)



Elaboración:

El proceso es idéntico al de los huevos grandes, sólo que ahora será más fácil, son más pequeños y se enfrían antes.


Para los guisantes primero los he cocido 5 minutos en agua con sal e inmediatamente los pasé por agua con hielo (para que quedaran más verdes) luego  he seguido los mismos pasos que para las habitas, sólo le he añadido unos espárragos verdes que tenía por el frigorífico, cortados en rodajas para que se hicieran rápido y las yemas de los espárragos... ni las he cocinado y estaban deliciosas.



con "visión nocturna" apreciamos mejor "los oros"


lunes, 29 de abril de 2013

Piedras (dulces) de los Espíritus Golpeadores


Los golpeadores son unos serviciales espíritus subterráneos que se dieron a conocer en tiempos de los fenicios, cuando éstos navegaban para intercambiar sus artículos por productos como cobre, estaño, plata y plomo. Antes de la llegada de los fenicios los mineros no tenían que excavar mucho en la tierra para encontrar los minerales que necesitaban. El auge del comercio provocó que los mineros tuvieran que ir abriendo galerías cada vez más profundas en la tierra. Pronto empezaron a oír misteriosos golpes, que al principio  pensaron que eran de otros mineros trabajando en las cercanías. Pero la experiencia les enseñó que los golpes, o bien anunciaban un desastre inminente en forma de derrumbamiento, o bien eran señales que les guiaban a una rica veta de mineral.  Los mineros desarrollaron con rapidez la ciencia de la golpeología, y los golpeólogos expertos eran capaces de descifrar fácilmente el código del golpeador, que les guiaba en las direcciones más convenientes o les advertía que tuvieran cuidado. Cuando los mineros emigraron a otras partes del mundo, descubrieron que existen golpeadores en todas partes, aunque en algunos sitios se les dan nombres diferentes. Pero su comportamiento es parecido. Nadie ha conseguido ver a un golpeador más que de forma fugaz. De vez en cuando, cuando vamos por el campo o el bosque, un ligero desprendimiento de tierra en una grieta de las rocas indica que un golpeador acaba de ocultarse a toda prisa. Otras veces un minero encuentra en el polvo del fondo de un pozo un rastro de pequeñas pisadas, que desaparecen cuando empieza  a examinarlas.  Hay buenas razones para creer que los golpeadores tienen cierta semejanza, y quizás  parentesco, con los gnomos. Igual que hay buenas razones para creer en su existencia y si no… mira lo que han dejado en mi jardín:

PIEDRAS DE LOS GOLPEADORES (Piedras dulces de chocolate)



Ingredientes:

170 grs de chocolate blanco de cobertura (he utilizado Nestlé postres).
100 grs de leche condensada.
3 galletas oreo minis (creo que con 2 ó 2 ½  llega)
 Pizca de cacao en polvo.
Pizca  de café  descafeinado soluble.
1 gota de colorante rojo en gel (opcional).




Elaboración:
Troceamos muy bien las galletas oreos y las reservamos.
Ponemos el chocolate troceado y la leche condensada  en una cazuela y la llevamos a fuego bajo , vamos mezclando y removiendo y cuando la mitad del chocolate está fundido  retiramos la cazuela del fuego y removemos enérgicamente, con el calor residual se acabará de fundir el chocolate, si no es así pues lo volvemos a acercar un poquitín más al
fuego.
Removemos bien el chocolate ya fundido con la leche condensada y le añadimos las migas de las galletas oreo. Si queremos piedras de distintos colores dividimos la masa en las mismas partes  que los colores que queramos,  yo hice 4 grupos: sólo con las galletas, con las galletas más cacao, con las galletas más café (descafeinado) y con las galletas y un puntito de colorante rojo en gel.
Tapamos con  papel film  y dejamos reposar una media hora.  Pasado este tiempo moldeamos las piedras a “nuestro aire”

Nota: al principio será una masa bastante grasa, esto es debido a la manteca del chocolate blanco, no te asustes, puedes apretar cuando esté tibia la masa (cuando la coloreemos)  e intentar quitarle un poco del exceso de grasa con papel de cocina.

Las piedras dulces y... cuatro que no lo son.
Los golpeadores nos han dejado una piedra para  poder ver a las hadas....


jueves, 4 de abril de 2013

Tomate en Espaguetis y Corazones de Mozzarella


Uno de los personajes que más me gusta de las aventuras  de Alicia en el País de las Maravillas es el Sombrerero Loco, un tipo que se dedica a celebrar los “no cumpleaños”, que anda de carallada (como dicen por Galicia) todos los días del año menos uno y que dice cosas como: “Hay un lugar, como ningún lugar en la Tierra ¡lleno de maravillas, misterio y peligro! Algunos dicen que para sobrevivirlo se debe estar loco como un sombrerero”. Hoy parece que ha entrado en mi cocina trayendo consigo toda su locura y ha decidido preparar él la comida, o… A lo mejor he sido yo la que la ha preparado y le he invitado a él a comer? En cualquier caso, lo que te propongo que hagamos tiene como resultado un plato que es divertido, sencillo, lleno de humor  y digno de cualquier Sombrerero Loco, Conejo Blanco o de la mismísima Reina de Corazones:

TOMATE  EN ESPAGUETIS Y  CORAZONES DE MOZZARELLA



Esta es la versión salada de los espaguetis de yogur.

Ingredientes:

300 ml de zumo de tomate natural.
Pimienta negra recién molida.
4 hojas de gelatina neutra.
 3 c.s aove.
1 c.s de alcaparras.
1 mozzarella (bola).
Unas hojas de albahaca.
Ventresca de bonito  o anchoas (1 lata).





Elaboración:

Remojamos la gelatina en agua durante 5 minutos. De los 300 ml de zumo separamos un poquito y lo templamos unos segundos en el microondas, aquí es donde disolvemos la gelatina bien, bien y se lo añadimos al resto de zumo de tomate. Dejamos reposar una media hora y luego con ayuda de una jeringa (de las de alimentación) rellenamos pajitas de las que utilizamos para los refrescos. Las dejamos solidificar perfectamente en la nevera (en unas 2- 3 horas estarán perfectas).
Sacamos la bola de Mozzarella del líquido, la escurrimos bien y la cortamos en rodajas como de 1 cm de grosor. Cortamos la mozzarella con ayuda de un cortapastas pequeño con forma de corazón.
Distribuimos por el plato los espaguetis de tomate, los corazones de mozzarella,  las alcaparras y la ventresca de bonito le ponemos un poquito de pimienta molida, unas hojas de albahaca cortadas y lo regamos con un buen aceite de oliva virgen extra.


Nota: Sacamos los espaguetis presionando desde un extremo hacia abajo, como ya hicimos con los de yogur.

sábado, 26 de enero de 2013

Galletas de Pistachos y Agua de Azahar (las galletas de Sherezade)


Uno de los libros que más me gustó de niña fue el de Las mil y una noches con los viajes de Simbad el Marino, las aventuras de Aladín , o las travesuras de Ali Babá y los 40 ladrones..., me fascinaba la capacidad que tenía Sherezade de ir encadenando unas narraciones con otras y  cómo despertaba el deseo de seguir para saber cómo continuaba. La historia era más o menos así: El príncipe Shariar dolido por la infidelidas de su esposa, decide desposar cada noche a una doncella diferente, a la que manda decapitar por la mañana. Sherezade idea un plan para acabar con esta pesadilla: Se ofrece al sultán y le pide a su hermana menor que la acompañe y cuando llega la noche le suplica al príncipe que la deje despedirse de su hermana contándole una historia, que pronto “engancha” al príncipe, pero la interrumpe en el momento más interesante, justo al llegar la mañana; el príncipe le pide que se la siga contando en la siguiente noche. El sultán permanece entretenido  e intrigado con los relatos de Sherezade, donde hay palacios que vuelan, descomunales genios escondidos en diminutas botellas…, y tras mil y una noches decide perdonar a Sherezade y hacerla su reina. Me he inspirado en esta heroína  de mi infancia para preparar:

GALLETAS DE PISTACHOS Y AGUA DE AZAHAR
 ( las galletas de Sherezade)



Ingredientes:

125 grs de harina de todo uso.
60 grs de azúcar.
35 grs de pistachos molidos.
87 grs de mantequilla (a temperatura ambiente)
1 yema.
1 c.s de agua de azahar.




Elaboración:
Lo primero es quitar la piel a los pistachos ¿cómo? Pues así: quitamos la cáscara a los pistachos y los pesamos cuando tengamos la cantidad que necesitamos, paramos. Ponemos un cazo con agua al fuego y cuando rompe a hervir echamos los pistachos, los dejamos ½ minuto y los sacamos, los secamos bien y frotándolos unos con otros se desprenderá parte de sus pieles, el resto…a mano.
Molemos los pistachos (que queden en polvo) y los mezclamos con la harina, tamizamos esto en un bol, le añadimos el azúcar y mezclamos con la mantequilla, cuando está todo bien integrado le añadimos la yema y el agua de azahar, amasamos un poco (tampoco nos pasamos), envolvemos en film y al frigorífico durante 30 minutos.
Estiramos la masa (lo ideal es que quede de ½ cm de grosor) y cortamos con un cortapastas.

Precalentamos el horno a 170º. En unos 10- 12 minutos estarán. Dejamos enfriar en la bandeja, fuera del horno. Hasta que no estén bien frías no conviene tocarlas, para que no se rompan.
El sabor es intenso, muy agradable y el aroma frutal del azahar aporta la nota árabe.
homenaje a la música.
Al día siguiente podemos decorarlas con fondant o glasa. Yo he utilizado fondant y luego las he pintado a mano (no han quedado muy allá). Seguro que a ti te quedan mejor.   




domingo, 16 de diciembre de 2012

Patatas Piedra


Cuando  Pulgarcito iba a ser abandonado  en el bosque junto a sus hermanos ideo un plan: ir echando piedras por el camino y así poder volver a casa, pero ¡pobriño! se quedó sin piedras, así que echó miguitas de pan para encontrar el camino de vuelta a casa y cuando pretendía desandar el camino andado, casi que le da un pallá  pues los pájaros se las comieron y él y todos sus hermanos se tuvieron que quedar a pasar la noche en el bosque y entonces..., bueno el cuento sigue y el final no te lo voy a contar, pero sí que te voy a dar unas cuantas piedras para que no te pase lo que a Pulgarcito y puedas encontrar el camino de vuelta a tu casa, si es que quieres volver, que nunca se sabe:

PATATAS COMO PIEDRAS???





Ingredientes:

Patatas pequeñitas.
30grs de Kaolin ( Mugaritz  experience)
20grs de lactosa (Mugaritz experience)
Puntita de tinta de calamar.
¼ c.c de sal fina.
42 ml de agua mineral.

Elaboración:

Lavamos muy, muy bien las patatas (las comeremos con piel) y las ponemos a cocer en agua con sal. Mientras preparamos:
En un bol mezclamos el kaolín con la lactosa y la sal, añadimos los 42 ml de agua y removemos bien, nos quedará una masa un poco más espesa que la de crepes, a esto le añadimos una puntita de tinta de calamar, para darle el toque de color de piedra.
Sacamos nuestras patatas del agua, las secamos y pinchadas con un palillo las sumergimos en la preparación.
Si no tenemos una base donde colocar los palillos, pues podemos pincharlos sobre una patata  grande (ó 2 patatas) y de aquí al horno a secar uno 15 minutos a 160º (mejor si le ponemos el aire).
Cuando las saquemos, le retiramos el palillo y tapamos el huequito con un poquito de la mezcla.


Nota: Puedes vaciar, con cuidado, y rellenar tus patatitas (yo las probé rellenas de guiso de pato, y estaban espectaculares),  que  no por ello pierden la forma exterior. Servir calientes.

Con relleno de verduritas


Los productos de Mugaritz (no son caros) y los puedes comprar: (aquí).










Re-nota: Las puedes recalentar en el horno a temperatura muy suave, lo cual quiere decir que las puedes dejar preparadas. Yo he hecho la prueba dejándolas de  un día para otro, envueltas en papel de cocina, las he sacado las he rellenado y las he calentado a 150º en el horno y estaban muy, muy güenas.

martes, 16 de octubre de 2012

Corzo con salsa de arándanos y Curd de mandarina



Si te pido que asocies la palabra que yo te diga con la primera que se venga a “tus mentes” y la palabra es ciervo  casi seguro que tú dices Bambi,  y después piensas en la tierna figura del cervatillo “órfano” sin remedio y se te quitan las ganas de comer carne de caza, solo con recordarlo.  Pues a mí no, y no soy mala ni mucho menos, pero es que me han regalado un trozo de carne de corzo (que sea corzo y no ciervo, a lo mejor justifica que no me sienta tan “sesina”) cazado en los montes de Ortigueira, donde el festival  internacional de música Celta. Vamos que el corzo también había disfrutado lo suyo y ahora nos hará disfrutar a los demás. Te digo como lo he preparado, para que si quieres hagas la misma preparación con otras piezas de caza. Bambi In memoriam:

CORZO MARINADO CON SALSA DE ARÁNDANOS Y CURD DE MANDARINA



Ingredientes:

1 Kg de carne de corzo.
Para la marinada:
1 l. de vino tinto (ribera de Duero)
1 puerro (la parte blanca) cortado gruesamente.
1 cebolla cortada en cuartos.
1 zanahoria en rodajas.
8 bayas de enebro.
16 granos de pimienta negra.
Unas ramitas de tomillo.
2 hojas de laurel.
Unas rodajitas de jengibre fresco (opcional)

Para la cocción:

4 c.s de aove.
Las verduras de la marinada.
La mitad del vino.
1 copa de coñac.
2 tomates secos.
2 c.s de arándanos deshidratados.

Para el curd de mandarina:

200 ml de zumo natural de mandarina.
Ralladura de 1 mandarina.
220 grs de azúcar.
3 huevos y 1 yema.
 100 grs  de mantequilla

Elaboración:

En un recipiente ponemos todos los ingredientes de la marinada junto con el corzo y lo dejamos toda la noche, dándole un par de vueltas.
Cuando lo vamos a preparar, escurrimos bien las verduras y colamos el vino (luego lo utilizaremos).
En una olla (de  presión) ponemos el aove  y cuando esté caliente echamos el corzo y “lo sellamos”, es decir lo doramos bien por todos los lados, añadimos  las verduras, las bayas, la pimienta en grano, los tomates secos y los arándanos y   rehogamos todo  bien  durante unos 6 minutos. Incorporamos el coñac y dejamos que evapore el alcohol (2 minutos), luego cubrimos (justo, justo) la carne con vino (aproximadamente ½ l ó menos) , cerramos la olla y cocemos 25 minutos.
Preparamos el curd de mandarina. He utilizado la Thermomix:
Ponemos el azúcar y la ralladura de 1 mandarina en el vaso y pulverizamos 25 segundos a velocidad máxima. Colamos el zumo y lo incorporamos al vaso, junto con la mantequilla y los huevos. Mezclamos unos segundos en velocidad 6 y programamos 10 minutos a 80º velocidad 2, si no ha espesado mucho, programamos otros 2 minutos a la misma temperatura y velocidad, pero hay que tener en cuenta que al enfriar espesara otro poquito. 
Apagamos el fuego, dejamos que la olla se enfríe, sacamos la carne para una fuente y reservamos. Colamos el caldo de cocción y retiramos todas las verduras menos los arándanos y 1 tomate seco que esto lo trituramos con el caldo. 
Presentamos la carne en trozos, bañada con salsa y un poquito de curd de mandariana.
 Las salsas las ponemos a parte por si alguien quiere más.


Resultado del corzo que cazó Alejandro




sábado, 1 de septiembre de 2012

Golosinas de queso de cabra con frutos secos y miel


Seguro que te acuerdas de esto: “En una bonita casa  del bosque vivía mamá cabra con sus siete cabritillos. Una mañana mamá cabra le dijo a sus hijos que tenía que ir a la ciudad a comprar y les insistió en que no abrieran la puerta a nadie, pues el malvado lobo se los quería comer”. El cuento sigue pero... paro aquí porque  me trae un poco mosca  saber qué era lo que iba a comprar la cabra y sobre todo de dónde sacaba el dinero para pagar, que en ningún momento del cuento nos dice en qué trabajaba o si había heredado. Me han contado que lo que hacía era vender su leche y algún que otro queso de… cabra y con esto y cuatro cosas más… ¿Qué te parece si homenajeamos a mamá cabra y preparamos algo sabroso?

GOLOSINAS DE QUESO DE CABRA CON FRUTOS SECOS Y MIEL.



Ingredientes (para 4): 

1 lámina de pasta filo.
1 huevo.
80 grs de queso de cabra fresco (rulo de medallones sin corteza- President-)
4 almendras garrapiñadas (las de las ferias).
4 nueces caramelizadas (en el Club del Gourmet).
1 c.s de piñones.
Miel 2 c.s aprox.
Mantequilla a temperatura ambiente, c.s

Elaboración:

Trituramos las almendras y las nueces en un mortero, que no queden muy molidas, que se noten y las reservamos. En un bol mezclamos el queso y el huevo “a tenedor”, que quede todo bien integrado y luego añadimos los frutos secos volviendo a mezclar.
Cogemos una hoja de pasta filo y guardamos el resto inmediatamente, para que no se seque. Pintamos la lámina de pasta filo con la mantequilla y  la cortamos en 4 tiras (a lo largo). Cogemos una tira (el resto lo tapamos con papel de aluminio para que no se “reseque”) y  sobre una esquina colocamos un poco de nuestra mezcla de queso y vamos envolviendo, dándole forma de triángulo (como cuando guardamos una bolsa de plástico bien plegadita) para que no se salga nada cuando vaya al horno. De vez en cuando le damos con mantequilla, pero sin abusar. Una vez hecho el triángulo lo pintamos y colocamos sobre papel de aluminio y tapado con film, y hacemos lo mismo con el resto.  Calentamos el horno a 180º, colocamos papel de hornear en la bandeja y ponemos nuestros triángulos, horneamos unos 5 minutos, hasta que estén dorados (controla que no se nos quemen). Apagamos el horno y reservamos al calorcito. Se toman templados.  En el momento de servir los regamos con un poquito de miel.