Marcelo y Mercedes fueron novios
desde el momento en el que el cruce en una escalera en el centro de la ciudad
los sometió a su hechizo y los marcó para siempre. Marcelo iba subiendo y Mercedes venía bajando cuando el aire se
cruzó entre ellos. Al cruzarse él la paró y le dijo que parecía una paloma con
su vestido blanco y ella sonrió con los ojos, con las manos y con la boca.
Fueron novios un tiempo, de esos novios que terminaban despidiéndose en la
puerta de la casa justo cuando debería empezar el encuentro. Tras una de esas
despedidas Marcelo se fue de parrandeo con los amigos y alguna mujer y Mercedes
no le perdonó. Marcelo aprendió a cantar todas las canciones que tenían palomas
traidoras en alguna de sus letras. La paloma negra, la paloma querida, la
paloma que llega a una ventana y la que nunca llegará. Por más que Marcelo
cantó, no encontró el perdón. Su amigo
Lucas siempre se sintió culpable de haberle llevado de parranda. Al cabo de los
años Mercedes se dio cuenta de que nadie es culpable de la vida ajena y que los
tontos habían sido ellos: él por parrandero y ella por inflexible. Pero eso fue
al cabo de los años.
CREMA DE GUISANTES FRESCOS
Ingredientes (2 pers):
1 patata (100 grs aprox).
5 hojas de menta.
1 lima (zumo y piel rallada).
2 c.s de aove.
Pizca de sal (opcional).
Para decorar: manzana verde cortada pequeña, flores de
albahaca.
Elaboración:
Desgranamos los guisantes y reservamos. Pelamos la patata,
la lavamos y cortamos en rodajas finas (1-2 cm grosor). En un bol de cristal
ponemos los guisantes, la patata y un poco de sal; cubrimos con agua y cocemos
en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos. Dejamos que se enfríen los guisantes y
patata. Escurrimos el agua.
Servimos la crema (templada o fría) decorada con manzana
verde picada, flores de albahaca y ralladura de lima.
Nota: podemos
adornar también con unas flores de guisante y unas hojitas de menta.