En Castilla hay pueblos, tenemos
pueblo y vamos al pueblo en Galicia hay aldeas, se vive en la aldea y se va a
la aldea. Pero tanto en los pueblos como en las aldeas las personas mayores son
harto sabias y saben de quien eres
por la fisonomía o por el tono del habla, cuando te preguntan ¿De quién
eres? Se refieren a tus abuelos no a tus
padres y yo creo que ya lo saben antes de que respondas, sólo quieren
confirmarlo. Hablando de esto me comentaba mi amiga Cris que ella de pequeña
estaba un tanto traumatizada por culpa de un vecino de la aldea pues un día le
preguntó eso, lo que decimos, ¿Y tú de quien eres? Y cuando ella le respondió
que era nieta de… el vecino de dijo: “Xa dicía eu, ¡que bos dentes tes!” (ya
decía yo, ¡qué buenos dientes tienes!) lo de los dientes la marcó tanto, que
cuando se reía ponía la mano delante de la boca ( esto duró una temporada,
ahora ríe abiertamente, sin complejos). Y es que, su familia era conocida en la
aldea por tener una buena y bonita dentadura. A día de hoy, mi amiga “ten uns
bos e bonitos dentes” como ya dijo su vecino hace años. Tu y yo vamos a
preparar, inspirándonos en J.M. Arzak, un plato que nos va a poner los
dientes a prueba… de risas:
CHOQUITOS
EN SU TINTA??
Ingredientes
(2 personas):
Para preparar esta receta necesitaremos que McGiver nos preste sus pinzas sujetapapeles.
8 choquitos pequeños.
Salsa de tinta:
2 c.s de aove
1 cebolla rallada.
1 diente de ajo.
Unas ramitas de perejil.
2 c.s de tomate frito.
6 almendras crudas.
3 hebras de azafrán.
Las tintas de los choquitos.
3 c.s de vino blanco seco.
¼ vaso de agua.
2 hojas de gelatina hidratadas en
agua fría.
Elaboración:
Limpiamos bien los choquitos y
reservamos sus tintas para la salsa.
Las cabezas y tentáculos los picamos muy, muy pequeños y
los reservamos.
Preparamos la salsa:
Ponemos un cazo al fuego con el
aove, cuando esté caliente le añadimos la cebolla y rehogamos 3 ó 4 minutos. Mientras
se hace esto, machacamos en el mortero
el ajo y el perejil, añadimos las almendras y el azafrán y molemos todo bien. A esto le añadimos las
tintas, removemos con una cuchara y le echamos el vino blanco, mezclando todo
bien en el mortero. Reservamos.
A la cebolla del cazo le añadimos
el tomate rallado y dejamos que se haga un par de minutos. Incorporamos las
cabezas y los tentáculos de los choquitos superpicados
de la muerte, le damos un par de vueltas y le ponemos el tomate frito.
Volcamos en el cazo la preparación del mortero, deslavamos el mortero con el
agua, se lo añadimos al cazo y dejamos cocer unos minutos.
Fuera del fuego, añadimos las
hojas de gelatina remojadas y las integramos bien en la preparación.
En una cubitera vamos depositando
porciones de la salsa de tinta y dejamos en el frigorífico hasta que se
solidifique (ahorramos tiempo si lo metemos directamente al congelador).
En cada choquito metemos una de
nuestras gelatinas de tinta y con ayuda de una pinza sujetapapeles sellamos el choquito. (Lo mismo con el
resto).
Pintamos los choquitos con aceite y reservamos
hasta el momento de hacerlos.
Encendemos la plancha (o en una
sartén al fuego) y cuando esté bien caliente ponemos a hacer nuestros choquitos
con la pinza puesta, un par de minutos por cada lado, una vez en el plato de
servir ¡con cuidado de no abrasarnos!
retiramos la pinza.
Nota: Como la gelatina no es termorresistente con el calor se
fundirá y cuando partamos nuestros choquitos aparecerá la salsa.
Sugerencia: Podemos utilizar la tinta que viene en bolsitas congelada y sustituir los choquitos por chipirones.
Sugerencia: Podemos utilizar la tinta que viene en bolsitas congelada y sustituir los choquitos por chipirones.



