Mostrando entradas con la etiqueta pasta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pasta. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de abril de 2018

Palta y Pasta


Al fin, a última hora de la tarde, Lucía escapó del trabajo camino de su casa. Llovía de manera continua y tuvo que parar un taxi. Apenas había gente en las calles. El cielo no exhibía intención de abrirse, más bien al contrario; su ceñuda uniformidad gris, oscurecida ahora por la retirada adelantada de la luz, prometía instalarse sobre la ciudad durante toda la noche. Lucía amaba la lluvia. Todas sus amigas preferían, naturalmente, el sol y el buen tiempo, pero ella disfrutaba de la lluvia fina, de las brumas coronando las montañas o enredadas en las copas de los árboles del bosque, de la bellísima transparencia del aire tras la tormenta y la nitidez con que ese aire mostraba el paisaje lavado y tendido bajo el cielo alto, de las gotas de agua que el viento le enviaba a la cara en un día áspero, del dulce sonido del orbayo mullendo la hierba, de la mágica aparición del arcoíris. No es que desdeñase el sol sino que también amaba la lluvia, con la diferencia de que el exceso de sol se le hacía pesado y, en cambio, la continuidad de la lluvia no la cansaba nunca. Se metió en la ducha y abrió el grifo. Había instalado una alcachofa gigante que le permitía disfrutar de una ancha cortina de agua cuyo amparo le producía no poca felicidad y se preguntó, mientras dejaba correr el agua por su cuerpo a entera satisfacción, si no tendría alma de sirena.

PALTA Y PASTA


Ingredientes (4 pers):

350grs de pasta.
4 c. s de arándanos deshidratados.
4 c.s de bayas de Goyi deshidratadas.
4 c.s de almendras crudas.
Abundante agua, sal y laurel para cocer la pasta.
Cilantro fresco y flores de romero para decorar.









Salsa:
1 aguacate ( palta).
1 ajo.
12 hojas de espinacas frescas.
Zumo de ½ lima.
100 ml de nata (crema) para cocinar.
Sal y pimienta recién molida (al gusto).

Elaboración:

Hidratamos en agua templada los arándanos y las bayas de Goyi unos 15 minutos y luego las pasamos a un vaso con Oporto (ron o coñac) otros 20 minutos.  En el momento de usar las escurrimos bien.


Salsa: Triturar muy bien todos los ingredientes con la batidora (o thermomix) hasta que nos quede una salsa suave y cremosa. Si nos gusta más ligera podemos añadirle más nata líquida.

Pasta:
Ponemos una cazuela al fuego (alto) con abundante agua (mínimo 2 litros), le agregamos 2 c.c de  sal y unas hojas de laurel. Cuando el agua comience a hervir añadimos la pasta, bajamos el fuego un poco  y dejamos cocer el tiempo que nos indica el fabricante. Una vez cocida la pasta la escurrimos y la colocamos en el plato haciendo un nido,


que será donde pondremos una cucharada de arándanos, una de bayas de Goyi y una de almendras. Sobre la pasta vertemos nuestra salsa de palta y decoramos con cilantro picado y flores de romero.


Nota: es preferible usar pasta plana ( fettucce, fettuccini, tortellini, tagliatelle…) porque la salsa se adhiere más fácilmente que a la pasta redonda.



domingo, 8 de abril de 2018

Lasaña Vegetal


Por la  tarde Miguel fue a dar una vuelta. Al principio, por el Paseo, toda la vista de la bahía era de una belleza estremecedora, pero luego le dio envidia la gente que caminaba por la playa, así que se descalzó, ató las zapatillas por los cordones y se las colgó al cuello, se remangó los pantalones justo por debajo de la rodilla, a pantorrilla desnuda se dijo, y echó a andar por la arena hasta la orilla; una vez allí, empezó a caminar siguiendo la línea del agua. Aunque todo el mundo iba en bañador, no se dejó intimidar y se unió a la fila de andarines con toda naturalidad. Hacía una tarde fenomenal, los gritos de los niños y los bañistas se mezclaban con el rumor de la pleamar que acababa de iniciarse, el espacio estaba lleno de sensaciones agradables para los sentidos y el mar y el cielo se reflejaban en un azul luminoso. Junto a la fila de andadores corría otra de deportistas. Miguel pensó que los deportistas se distinguían de los bañistas en que iban a la carrera y disfrazados de deportistas y muchos llevaban sujeto en alguna de sus extremidades un medidor de pulsaciones. Miguel se sentía agradecido pisando la arena con los pies desnudos y de vez en cuando se desviaba un poco para meterlos en el agua.

LASAÑA DE VERDURAS


Ingredientes (2 personas):

4 láminas de masa para lasaña
3 c.s de aove.
1 calabacín.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo
1 berenjena.
3 tomates maduros.
4 tomates secos en aceite de oliva.
Orégano.
Sal.
Queso rallado.
Tajín (al gusto).
Hojas de albahaca fresca.

Elaboración:

En abundante agua salada cocemos las láminas de lasaña (el tiempo indicado por el fabricante) Una vez cocida las láminas de lasaña las pasamos por agua fría y las colocamos sobre un paño limpio, para secarlas un poco. Reservamos.
Lavamos y picamos las verduras menudas. Ponemos el aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos los ajos y la cebolla, dejamos que se pochen  y cuando estén transparentes añadimos las berenjenas peladas y cortadas en pequeños cubos y los calabacines igualmente cortados finamente, dejamos cocinar unos 8 ó 10 minutos. Añadimos el orégano y ajustamos de sal y pimienta. 


Agregamos a estas verduras nuestros tomates limpios de piel y semillas y dejamos que se cocinen otros 10 minutos. Reservamos.



En la fuente que vaya a ir al horno ponemos un poco de las verduras y sobre ellas colocamos una placa de lasaña, encima parte de nuestras verduras, otra capa de lasaña y más verduras y otra capa y más verduras y acabamos con una de placa de lasaña sobre la que colocamos la mezcla de cuatro quesos.


Espolvoreamos con un poco de Tajín e introducimos en el horno a 180º (aire y calor abajo) hasta que los quesos estén fundidos y la lasaña caliente.



Fuera del horno decoramos la lasaña con unas hojas de albahaca fresca y unas tiras de tomates secos en aceite.






domingo, 3 de diciembre de 2017

Setas de Cardo, Brócoli y Pasta

Para los problemas mundanos una ayuda es siempre bienvenida. Los del alma no son transferibles. Eso lo sabía Joaquín muy bien. Siempre miraba a los clientes de los bares de mala muerte y peor vida, y trataba de imaginarse por qué cada uno de ellos estaba allí, qué pasaba con sus vidas para que invirtieran tiempo y dinero cantando aquellas mismas canciones adoloridas que sólo acentuaban su soledad, su desengaño vital, el largo olvido y la traición sufrida, tragando aquellos alcoholes recios y buscapleitos mientras las manos empezaban a temblar con la reincidencia. Gastaba sus últimos resabios de psicólogo y de paso se psicoanalizaba, preguntándose qué hacía él también allí, para al final esconderse verdaderas respuestas: simplemente porque le gustaba recostarse allí a sentirse un recluso condenado y olvidado y pedir otro trago, oír lo que hablaban los demás, hablar consigo mismo y sentir que el tiempo pasaba sin atormentarlo. A veces pedía un trago para pensar en ella o para olvidarse de él, para intentar resolver sus cuestiones con Dios, para celebrar o recordar, sobre todo en esta época del año en que llegaban las primeras lluvias y se iban los últimos rayos de sol del otoño, o sólo porque aquellos lugares le satisfacían más que un bar con copas altas y gintonics de diseño.
SETAS DE CARDO, BRÓCOLI Y PASTA.


Ingredientes:

150 grs de pasta (a tu elección).
100 grs de setas de cardo (u otras, uso las de cardo porque las recojo  del campo)
1 diente de ajo picado.
2 ramitos de brócoli fresco.
Pimienta negra recién molida.
2 C. s de aove.
Sal al gusto (opcional).
Agua y sal para cocer la pasta.








Elaboración:

Lavamos y limpiamos bien las setas de cualquier resto de arena que pudieran tener, reservamos.
Ponemos a cocer la pasta (según las instrucciones del fabricante) en abundante agua con sal, mientras preparamos nuestras setas.
En una sartén  a fuego medio, ponemos las 2 C.s de aove y le añadimos los ajos.


Cuando empiecen a dorarse los ajos,  añadimos las setas y dejamos cocinar unos 5 minutos, empezarán a soltar un poquito de agua, no pasa nada.


Añadimos el brócoli en trozos pequeños y dejamos que se cocine junto con las setas unos 10 minutos más, hasta que el líquido de la sartén desaparezca, removiendo de cuando en vez.



Escurrimos la pasta y la añadimos a la sartén donde tenemos las setas y el brócoli, espolvoreamos con un poquito de pimienta recién molida, le damos un par de vueltas en la sartén y…servimos inmediatamente.


domingo, 31 de mayo de 2015

Salmón Tajín con Brócoli, Pasta y Pesto.

La cena estaba preparada, la madre llamó a Manuel para que se sentara a la mesa. Manuel  rondaba los ocho años.  Era un niño despierto, tan despierto y  observador  como,  a veces, callado. El pueblo donde vivía la familia de Manuel no era muy grande y, era normal que los chicos de su edad, e incluso menores, campearan por las plazas y parques solos, sin peligro alguno.  Los domingos solía ir con sus amigos a la sesión de cine de las cinco, luego daban una vuelta por  la plaza y a eso de las siete y media se recogían. Ya estaban los tres empezando a cenar, el padre le preguntó a Manuel por la película que había visto y Manuel le contó que era de la selva y de exploradores, pero lo que realmente le había llamado la atención eran los monos, su comportamiento. Ver cómo se acomodaban para dormir en los árboles, los monos más viejos arriba y los más jóvenes abajo. Eso no lo entendía muy bien. Él creía que los mayores deberían cuidar por si los pequeños caían y se lastimaban o algún animal podía atacarlos mientras dormían. El padre dijo: Manuel ,según las leyes de la tribu los monos jóvenes duermen en las ramas más bajas porque son las más expuestas. En la cima del árbol, protegidos por los cuerpos de los inferiores, duermen los más sabios y más viejos de la manada, egoístas como dueños del poder. Ellos guardan el saber del grupo. Saben del tiempo en que cada árbol de la selva da su fruto, y de su ubicación. Saben de lagos que no se agotan por más largas que sean las sequías. Conocen los lugares mejores y más seguros para dormir. Saben cuándo los hombres siembran. Y el momento en que el grano de maíz es tal delicia que merece la pena arriesgarse a un disparo de escopeta. Es como debe ser; si un mono joven desaparece, con él no perece nada de valor o poco. Pero en cambio si uno de los antiguos jefes desaparece, con él se pierde el conocimiento que la tribu necesita para su supervivencia y sobrevivir lo es todo para la manada. Lo valioso es la continuidad de la especie. Y esta ley, hijo, se cumple en todas las tribus que habitan la selva. Ahora, vamos a cenar antes de que se enfríe:

SALMÓN TAJÍN CON BRÓCOLI, PASTA Y PESTO


Ingredientes (3 pers):

3 rodajas de salmón.
3 c.c de salsa Tajín (mezcla en polvo de chile y limón)
250 grs de Brócoli.
150 grs de fettuccine a las espinacas.
1 diente de ajo picadito.
Sal (opcional)
 1 c.s de aove para la plancha.
1 c.s de aove para el brócoli.
Pesto de nueces:
50 grs de hojas de albahaca, lavadas y secas. Retirar los pedúnculos (amargan).
50 ml. de aove.
30 grs de queso Parmesano (Grana Padana o Parmigiano Reggiano) rallado al momento.
1 diente de ajo.
25 grs de nueces peladas.
½  c.c de sal marina.

Elaboración:

Aliñamos el salmón por ambos lados con nuestra salsa Tajín y un poquito de sal.


Ponemos a cocer la pasta en abundante agua hirviendo con sal (el tiempo que indique en el fabricante) Mientras:
Colocamos una sartén al fuego con una cucharada de aove y echamos el ajo picadito antes de que empiece a tomar color añadimos los tallos de brócoli (yo lo hago sin cocer, en crudo,  pero si no te gusta puedes cocinarlos al vapor unos minutos en el microondas).

 Dejamos que se cocinen unos 5 minutos dándole vueltas de vez en cuando. Apagamos el fuego y dejamos la sartén al calor residual.
Ponemos la plancha con un poquito de aceite (la justa, ya que el salmón es bastante graso) y doramos el salmón por ambas caras.
Escurrimos la pasta.
Colocamos en el centro del plato el salmón, alrededor la pasta, encima el brócoli y regamos la pasta y el brócoli con el pesto de nueces.


Nota: Al salmón podemos ponerle unas gotas de limón al sacarlo de la plancha, le va muy bien.

Pesto:
En un mortero de mármol (según la tradición italiana) machacamos  con una manilla de madera (lo dice la misma tradición) la albahaca, el ajo y las nueces. Agregamos  la sal y el queso rallado y
seguimos machacando con un suave movimiento circular.
Añadimos poco a poco el aove, debe integrarse y no quedar flotando.  Debemos hacer esto lo más rápido posible para evitar la oxidación y que nos quede un color feo.

Nota: no debemos usar la batidora ya que tritura las hojas y esto afecta a su sabor. 

lunes, 28 de enero de 2013

Ombligos de Venus (Tortellini) de Calbacín caramelizado con romero


Tuvo que haber sido la misma diosa del amor, Venus, el modelo de los irresistibles anillos de pasta de los tortellini. Según la leyenda (yo soy muy de leyendas, me gustan más que las historias reales), en uno de sus viajes a la Tierra, Venus se detuvo en una modesta fonda y pidió alojamiento y algo para comer. Cuando el hostelero se presentó en su habitación con una copa de vino y un plato de comida, se encontró frente a Venus desnuda. Impresionado por la forma perfecta de su ombligo, corrió a la cocina para reproducirlo en una pasta.
La realidad es que los tortellini son el símbolo culinario de Bolonia. En sus calles se pueden contemplar a los fabricantes de pasta en plena faena. Generalmente los tortellini se sirven en un caldo espeso (por sustancioso) o con salsa de carne. Aunque si su relleno es “especial” servidos con un poco de buena mantequilla o un aromático aceite de oliva virgen extra…Para que más!!! Es como recibir la visita de Venus.

OMBLIGOS DE VENUS (TORTELLINI) DE CALABACÍN CARAMELIZADO CON ROMERO.


Ingredientes:

(Sigo las indicaciones que me dieron hace tiempo de “cada 100 grs de harina, 1 huevo”)
Para los tortellini:

200 gr de harina de uso corriente.
2 huevos.
1/2 c.s de aove
Pizca de sal.
Pimienta negra recién molida.
Aove c.s
Queso parmesano rallado (opcional)
Una ramita de romero
Para el relleno:
1 calabacín no muy grande.
1 vaso de vino blanco seco.
2 c.s de azúcar integral.
Romero fresco muy picadito.

Elaboración:

Relleno:
Lavamos bien el calabacín y sin pelarlo lo picamos muy, muy menudito. Ponemos una sartén con 2 c.s de aove al fuego y cuando esté caliente le añadimos el calabacín, lo dejamos unos 3 minutos y le añadimos el azúcar, el vino blanco y el romero, dejamos que se haga a fuego bajo, lentamente unos 25 minutos, hasta que se evapore todo el líquido y nos quede una textura como de mermelada .
Tortellini:
Tamizamos la harina (aunque no es necesario) y con ella hacemos un volcán dentro del cual cascamos los huevos y añadimos la sal y el aove. Vamos amasando poco a poco, primero con la punta de los dedos y después con toditas nuestras dos manos. Que quede bien ligado todo, con alegría y energía. El resultado es una masa un poquitín dura pero que se despega de las manos. Puede ocurrir que no sea así (dependiendo del tamaño de los huevos), que nos quede como un poco húmeda entonces le añadimos un poquitín más de harina, si por el contrario nos queda demasiado dura (seca) le añadimos un poquito de agua o caldo. Tapamos la masa bien y la dejamos “dormir” 30 minutos.
Luego dividimos la masa en varias bolas y las vamos trabajando de una en una. Si tenemos máquina a máquina y si no… rodillo que dios te crió.
Con ayuda de un cortapastas (los venden especiales para esto) vamos cortando los circulitos de masa y los rellenamos (no mucha cantidad) con el preparado elegido. Doblamos como si fuera una mini empanadilla y le damos la forma del ombligo de Venus. Según los vamos haciendo, los espolvoreamos con un poquito de harina, para que no se nos peguen.


Y por fin:
Ponemos abundante  agua con sal a hervir y cuando esté hirviendo volcamos nuestros ombligos y cocemos un minuto, si 1 minuto. Los sacamos del agua con ayuda de una espumadera y los colocamos en el plato de servicio, regamos con el aove y le ponemos una ramita de romero. El calor hará que “el perfume” del romero llegue a nosotros.