Al fin, a última hora de la
tarde, Lucía escapó del trabajo camino de su casa. Llovía de manera continua y
tuvo que parar un taxi. Apenas había gente en las calles. El cielo no exhibía
intención de abrirse, más bien al contrario; su ceñuda uniformidad gris,
oscurecida ahora por la retirada adelantada de la luz, prometía instalarse
sobre la ciudad durante toda la noche. Lucía amaba la lluvia. Todas sus amigas
preferían, naturalmente, el sol y el buen tiempo, pero ella disfrutaba de la
lluvia fina, de las brumas coronando las montañas o enredadas en las copas de
los árboles del bosque, de la bellísima transparencia del aire tras la tormenta
y la nitidez con que ese aire mostraba el paisaje lavado y tendido bajo el
cielo alto, de las gotas de agua que el viento le enviaba a la cara en un día
áspero, del dulce sonido del orbayo mullendo la hierba, de la mágica aparición
del arcoíris. No es que desdeñase el sol sino que también amaba la lluvia, con
la diferencia de que el exceso de sol se le hacía pesado y, en cambio, la
continuidad de la lluvia no la cansaba nunca. Se metió en la ducha y abrió el
grifo. Había instalado una alcachofa gigante que le permitía disfrutar de una
ancha cortina de agua cuyo amparo le producía no poca felicidad y se preguntó,
mientras dejaba correr el agua por su cuerpo a entera satisfacción, si no
tendría alma de sirena.
PALTA Y PASTA
Ingredientes (4 pers):
4 c. s de arándanos deshidratados.
4 c.s de bayas de Goyi deshidratadas.
4 c.s de almendras crudas.
Abundante agua, sal y laurel para cocer la pasta.
Cilantro fresco y flores de romero para decorar.
Salsa:
1 aguacate ( palta).
1 ajo.
12 hojas de espinacas frescas.
Zumo de ½ lima.
100 ml de nata (crema) para
cocinar.
Sal y pimienta recién molida (al
gusto).
Elaboración:
Hidratamos en agua templada los arándanos y las bayas de
Goyi unos 15 minutos y luego las pasamos a un vaso con Oporto (ron o coñac)
otros 20 minutos. En el momento de usar
las escurrimos bien.
Salsa: Triturar
muy bien todos los ingredientes con la batidora (o thermomix) hasta que nos
quede una salsa suave y cremosa. Si nos gusta más ligera podemos añadirle más
nata líquida.
Pasta:
Ponemos una cazuela al fuego (alto) con abundante agua
(mínimo 2 litros), le agregamos 2 c.c de
sal y unas hojas de laurel. Cuando el agua comience a hervir añadimos la
pasta, bajamos el fuego un poco y
dejamos cocer el tiempo que nos indica el fabricante. Una vez cocida la pasta la escurrimos y la colocamos en el plato haciendo un nido,
Nota: es preferible usar pasta plana ( fettucce, fettuccini,
tortellini, tagliatelle…) porque la salsa se adhiere más fácilmente que a la
pasta redonda.
