Mostrando entradas con la etiqueta queso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta queso. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2018

Gofres de Calabacín Y Queso Feta


José camina por la ciudad con la mirada alta. Por ver si hay ángeles en los tejados, piensa que nadie está a salvo de la felicidad y él, tampoco. El cielo no se le cae encima y el clima podría ser tildado por un puntilloso cronista meteorológico de agradable. A José se le cruzan por la mirada piernas bronceadas y caderas vestidas de estío, saluda a las estatuas y casi todas le contestan. Una  con toga le cuenta sus calores, es de falso mármol, por eso no me enfría, le confiesa la hierática estatua. A José le gustaría tener una cometa de cuatro colores y echarla a volar, observarla tumbado bocarriba en la hierba del parque, sin pensar en nada, sólo en el aéreo tránsito de la cometa multicolor a la que iría siguiendo con los ojos, sin mover la cabeza, ejercitando el músculo óptico, contemplando cómo la cometa se aleja hacia otros aires, nuevas perspectivas, mismo cielo, distinta ciudad. Cree que sería agradable montar en esa colorida cometa. José no trata de soñar, sólo agarrar por un ángulo nuevo la realidad. Y sigue atravesando la ciudad que quisiera ver con ojos de recién nacido, y en el camino se cruza con un contador de nubes que teme los días de cielo limpio, con una musa que perdió su escritora y la busca en campos de amapolas que sólo ella ve, con un poeta que perdió su primera rima y su último verso. José se pone las gafas de ver la realidad de lejos y se coloca de medio lado su sombrero de papel para que el sol no le haga daño a su mirada recién estrenada.

GOFRES DE CALABACÍN Y QUESO FETA



Ingredientes:

1 calabacín (unos 150 grs).
2 huevos (medianos eco).
100 grs de queso feta.
50 grs de queso crema.
3 c.s (con copete, unos 40 grs) de harina de todo uso.
2 c.c de polvo de hornear (levadura tipo royal).
¼ c.c de azúcar.
Sal (muy poquita).
Pimienta negra molida (un toque).
Mantequilla o aceite para la gofrera.
Para acompañar: queso crema, cebollino picadito, albahaca…

Elaoración:

Lavamos, rallamos el calabacín y reservamos.
Molemos el queso feta con un tenedor y reservamos.


En un bol amplio mezclamos los huevos, el queso crema, la harina, polvo de hornear, sal, azúcar y pimienta. Cuando está todo bien mezclado (textura como una natilla) le añadimos el queso feta y el calabacín bien escurrido (lo apretamos con las manos para retirar el exceso de agua) Removemos y mezclamos bien.  Dejamos reposar la masa cinco minutos. Encendemos la gofrera y la pincelamos con mantequilla derretida o aceite (nada de excesos, pincelada sólo), cuando esté caliente nuestra gofrera le ponemos unas cucharadas de la masa, cerramos y dejamos que se cocine el gofre un par de minutos, hasta que esté dorado.  Nos dará para unos 4 ó 5 gofres grandes.



Lo sacamos y seguimos haciendo lo mismo hasta acabar la masa.
Si no tenemos gofrera…No pasa nada!!! A la sartén: ponemos la sartén al fuego, la pincelamos con aceite o mantequilla, vertemos una cucharada de nuestro preparado y transcurrido un minuto le damos la vuelta a nuestra tortita.



Acompañamos los gofres con queso crema, cebollino picado y hojas de albahaca.

Entre dos gofres, el queso crema


Llega el periodo de descanso en mi cocinaconvistas, mis cazuelas y sartenes pasarán los rigores del estío a la sombra, mis libros y música quedan organizados y a buen recaudo,  yo empiezo a guardar cosas en la mochila en un rato, así que si todo sigue bien...nos vemos en septiembre, mientras tanto, sed felices hasta el infinito y...más allá!!!!

domingo, 17 de junio de 2018

Canoas de Plátano Maduro


Llevaban varios años de no verse. Él se había ido hacía siete, cuando Manuela rondaba la edad media, leía libros de poesía y era la mujer más alegre que podía existir bajo cualquier puesta de sol. No se habían visto pero se conocían los pasos que cada uno había dado como si fueran los propios.  Cuando él llamó aquella tarde a su puerta y ella la abrió Manuela le sonrió enseñando sus pequeños y blancos dientes. Había pocos paisajes tan perfectos como la sonrisa de esta mujer con el sol del atardecer y los ojos de Manuela mirando al jardín con la puntita de ironía que no perdieron nunca .Había muchas pregunta o quizás no había tantas. Por dónde anduviste? Preguntó Manuela. “Por acá y por allá”. Se colocó frente a ella. No pienses que vas a volver a meterte en mi corazón de nuevo. “Cómo voy a meterme si jamás salí de él” Y entre los dos pasó un ángel con su estela de silencio. Y todo el que sabe adivina que tras el silencio de un ángel siempre hay una historia. O muchas.


CANOA DE PLÁTANO MADURO


Ingredientes (2 canoas):

2 plátanos maduros (también llamados  plátanos macho) amarillos por fuera.
Aceite de girasol para freír los plátanos (cantidad suficiente)
 Mi relleno:
2 c.s de soja texturizada (rehidratada).
2 c.s de guisantes de temporada.
½ diente de ajo picadito.
1 c.s de cebolla tierna troceada menuda.
2 c.s de tomate natural muy picado.
1 zanahoria tierna picada muy menuda.
1 tomate seco, en aceite de oliva, picado.
1 c.c de cilantro fresco picado.
2 c.s de aove.
4 c.s de queso rallado (mezcla de tres quesos).
1 c.c de Tajín (opcional).
Para adornar: hojas de albahaca morada, flores de albahaca (moradas y blancas).

Elaboración:

En una sartén ponemos abundante aceite de girasol y cuando esté caliente freímos los plátanos,  a fuego medio, procurando que nos queden bien doraditos por todos los lados.


Sacamos los plátanos y los ponemos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Reservamos y preparamos nuestro relleno. En un bol con agua cocemos durante 3 minutos a máxima potencia en el microondas los guisantes. Escurrimos y reservamos. Calentamos las dos cucharadas de aove en una sartén y le añadimos primero la cebolla y el ajo, dejamos que se cocinen por un minuto y le incorporamos la zanahoria, dejamos otro par de minutos, removiendo y le añadimos el tomate seco y el tomate fresco, damos un par de vueltas y pasado un par de minutos le incorporamos la soja, los guisantes y el cilantro picado.


Dejamos que todos los sabores se integren durante tres o cuatro minutos. Apagamos el fuego y ahí dejamos nuestro relleno al calor. Con un cuchillo hacemos un corte longitudinal a los plátanos, sin llegar a los extremos y tampoco al fondo,


que nos quede como una canoa o barca. Separamos con cuidado las dos partes del plátano e introducimos el relleno,


ponemos encima el queso rallado y espolvoreamos con un poco de Tajín (opcional).


Llevamos al horno a gratinar hasta que el queso se haya fundido. Decoramos y servimos.



Pueden tomarse fríos pero calientes están realmente deliciosos.


El relleno es a gusto de cada cual, puedes hacerlos con carne, pescado…lo que se te ocurra.

sábado, 28 de abril de 2018

Caprese de Fresa (con vinagreta de fresas)


A última hora de la tarde, en aquel abril, Marina se encuentra sentada y sola en el exterior de un café del centro de la medina. Se trata del tipo de local que atrae a la marea de turistas que husmean por los puestos del Zoco Chico, que buscan un refugio del agresivo comercio de ese mercado, del regateo y del acoso, de los guías y los buhoneros, que quieren encontrar una silla en la que tomar un té con menta mientras observan cómo sigue desarrollándose la vida de Tánger. El camarero, un marroquí joven de sonrisa fácil y mirada distraída, atiende mientras Marina le pide lo que quiere, luego hace un ademán amable y se marcha con gran lentitud. Entorno a ella hay ingleses, italianos, ciudadanos franceses y españoles; algunos todavía lucen miradas de entusiasmo, otros han adoptado la postura lánguida del viajero cansado, todos ellos en sillas de plástico colocadas junto a mesas destartaladas que bordean la plaza, que ahora baña el suave calor del sol poniente, y en la que las sombras se alargan a medida que cae la noche. Las imágenes y los olores llegan a una parte de su interior, acarician su memoria: Las majestuosas siluetas de las altas palmeras que recorren el perímetro del Zoco Chico, negras frente al cielo vespertino y las arrugadas nubes grises que avanzan raudas por el horizonte, el agradable parón comercial que se produce a esa hora del día, antes de que aparezcan los mercaderes nocturnos y coloquen sus puestos, el aroma fuerte y purificador del té de menta que se prepara en toda la extensión de esta hilera de cafés.  Entre todas las personas de este lugar bullicioso, Marina es la única que está sola.

CAPRESE DE FRESA


Ingredientes:

Fresas frescas de tamaño mediano (no fresón).
Mini Mozzarellas (tantas como fresas).
Anchoas en aceite de oliva.
Hojas de albahaca frescas.

Vinagreta de fresas
4 c.s de aove.
2 c.s de mermelada de fresa (mejor si es casera).
2 c. s de vinagre de manzana.
Sal y pimienta negra molida (al gusto).








Elaboración:
Empezamos elaborando la vinagreta, para ello mezclamos muy  bien todos los ingredientes y pasamos la preparación por un colador de malla fina para asegurarnos de eliminar las posibles semillas de las fresas. Reservamos.
Lavamos y secamos bien las fresas.

Con ayuda de una pajita (introduciéndola por la punta de la fresa) eliminamos el corazón de las fresas. El hueco que nos queda lo rellenamos con anchoa (½ o 1 dependiendo del tamaño y del hueco).
Encima de las fresas rellenas colocamos una bolita de mozzarella y ponemos unas hojitas de albahaca. Para que el conjunto se mantenga atravesamos la mini mozzarella y la fresa con una pipeta “cargada” con vinagreta de fresas.

A la hora de degustar introducimos el conjunto en la boca a la vez que apretamos la pipeta a fin de conseguir que salga la vinagreta y podamos disfrutar del contraste de sabores.


 Con esta receta participo en el "III Concurso de Fresas de Europa" Fresas de Europa.

domingo, 8 de abril de 2018

Lasaña Vegetal


Por la  tarde Miguel fue a dar una vuelta. Al principio, por el Paseo, toda la vista de la bahía era de una belleza estremecedora, pero luego le dio envidia la gente que caminaba por la playa, así que se descalzó, ató las zapatillas por los cordones y se las colgó al cuello, se remangó los pantalones justo por debajo de la rodilla, a pantorrilla desnuda se dijo, y echó a andar por la arena hasta la orilla; una vez allí, empezó a caminar siguiendo la línea del agua. Aunque todo el mundo iba en bañador, no se dejó intimidar y se unió a la fila de andarines con toda naturalidad. Hacía una tarde fenomenal, los gritos de los niños y los bañistas se mezclaban con el rumor de la pleamar que acababa de iniciarse, el espacio estaba lleno de sensaciones agradables para los sentidos y el mar y el cielo se reflejaban en un azul luminoso. Junto a la fila de andadores corría otra de deportistas. Miguel pensó que los deportistas se distinguían de los bañistas en que iban a la carrera y disfrazados de deportistas y muchos llevaban sujeto en alguna de sus extremidades un medidor de pulsaciones. Miguel se sentía agradecido pisando la arena con los pies desnudos y de vez en cuando se desviaba un poco para meterlos en el agua.

LASAÑA DE VERDURAS


Ingredientes (2 personas):

4 láminas de masa para lasaña
3 c.s de aove.
1 calabacín.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo
1 berenjena.
3 tomates maduros.
4 tomates secos en aceite de oliva.
Orégano.
Sal.
Queso rallado.
Tajín (al gusto).
Hojas de albahaca fresca.

Elaboración:

En abundante agua salada cocemos las láminas de lasaña (el tiempo indicado por el fabricante) Una vez cocida las láminas de lasaña las pasamos por agua fría y las colocamos sobre un paño limpio, para secarlas un poco. Reservamos.
Lavamos y picamos las verduras menudas. Ponemos el aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos los ajos y la cebolla, dejamos que se pochen  y cuando estén transparentes añadimos las berenjenas peladas y cortadas en pequeños cubos y los calabacines igualmente cortados finamente, dejamos cocinar unos 8 ó 10 minutos. Añadimos el orégano y ajustamos de sal y pimienta. 


Agregamos a estas verduras nuestros tomates limpios de piel y semillas y dejamos que se cocinen otros 10 minutos. Reservamos.



En la fuente que vaya a ir al horno ponemos un poco de las verduras y sobre ellas colocamos una placa de lasaña, encima parte de nuestras verduras, otra capa de lasaña y más verduras y otra capa y más verduras y acabamos con una de placa de lasaña sobre la que colocamos la mezcla de cuatro quesos.


Espolvoreamos con un poco de Tajín e introducimos en el horno a 180º (aire y calor abajo) hasta que los quesos estén fundidos y la lasaña caliente.



Fuera del horno decoramos la lasaña con unas hojas de albahaca fresca y unas tiras de tomates secos en aceite.






domingo, 25 de marzo de 2018

Pollo Escondido


La puerta se abrió suavemente y por ella se coló una peineta cubierta por una negra mantilla que tapaba parte de  la cara y toda la cabeza de quien la llevaba…Mecagoentóloquesemenea, qué susto jamía….me vas a matar y vienes vestida para el funeral. “-Lo siento, sólo venía a enseñarte mi look para la Procesión del Silencio”. Maruchi, eres como la caja de bombones del Forrest Gam, no dejas de sorprender, no sabía yo que eras tan creyente y más aún  tan devota, siéntate y explícame porque no doy.  “Veras, me he ofrecido  a la Santa Virgen de los Dolores, para que me dé algún indicio de que  Igor está bien, sano y salvo…que hace cuatro meses que se fue a la boda de su prima Natacha, que, según el, no podía faltar  bajo ningún pretexto porque la quiere mucho, mucho. Y estas son las fechas en las que aún no ha dado señales  de vida. De comer no creo que le falte pues se llevó un buen montante de dinero, pero con el frío que hace por allá… Menos mal que cuento con el apoyo emofísico de Paolo para superar la distancia y el silencio” Emofísico?  “Si, hija, sí; me ofrece su hombro para mi desmorone emocional y el resto del cuerpo para aliviar la ausencia física, que es grande, grande” Y cuando vuelva Igor cómo se va a tomar lo de Paolo? “Según Samantha, la que echa las cartas en mi bloque, Igor no va a volver porque una mujer (con la que guarda cierto parentesco) se ha cruzado, en plena estepa siberiana, en su vida y él está feliz en sus brazos. Como no me fio mucho de lo que dice Samy, pues por eso acudo a la Virgen, a ver si veo una señal y mientras  espero la señal, pues Paolo me ayuda a superar este duro momento en mi existencia” Bien Maruchi, aclarado todo y viendo las horas que son, que te parece si te quitas la peineta y la mantilla y preparamos algo para cenar?

POLLO ESCONDIDO


Ingredientes (4 personas):

½ pechuga de pollo limpia y cortada en trozos pequeños.
1 c.c de orégano.
Sal y pimienta recién molida (cantidad al gusto).
1 bolsa  (150 grs) de 4 quesos rallados.
1 c.s de aceite de oliva.
6 quesitos en porciones.
4 lonchas finas de bacon ahumado.
1 puerro (la parte blanca) muy picado.
200ml de nata para cocinar.
8 bases refrigeradas de mini pizzas.

Elaboración:

Picamos el pollo,

lo salpimentamos y le añadimos el orégano

 Reservamos.

En una de las bases de pizza colocamos ¼ parte del pollo


y encima ponemos, con generosidad, parte de la mezcla de 4 quesos rallada.
Cerramos la base de pizza con otra base, y colocamos en la fuente del horno. Hacemos lo mismo con el resto. Hasta conseguir 4 pollos escondidos.


Calentamos el horno a 180º y metemos nuestra bandeja con los pollos escondidos por unos 20 minutos, hasta que la masa adquiera un bonito color dorado.
Mientras la preparación está en el horno, hacemos la salsa: en una sartén ponemos 1 c.s de aceite y echamos el bacon muy picadito, esperamos hasta que esté crujiente, momento en el que añadimos el puerro y pochamos suavemente.
Cuando el puerro esté transparente añadimos los quesitos y la nata y removemos bien para que los quesitos se derritan y la salsa adquiera la textura deseada. Rectificamos la salsa de sal y pimienta al gusto.
Fuera del horno nuestro pollo escondido, lo napamos con la salsa caliente y…


nos lo comemos.



domingo, 14 de enero de 2018

Hojas de Parra con Queso

Desde el primer día que David despertó en el apartamento de Arturo hasta casi el último, Arturo lo acompañó a la estación de metro todas las mañanas, excepto cuando iba en bicicleta hasta el trabajo y la dejaba encadenada allí (aunque esa rutina no duró mucho tiempo porque los borrachines y yonquis sin techo que merodeaban por el centro le robaban a menudo el sillín) o cuando llovía o cuando ya iba tan tarde que debía tomar u taxi para llegar al trabajo en la hora o en las raras ocasiones en que David salía disparado por la puerta como un tornado furioso, pues se le hacía tarde, y él estaba todavía ocupado en el baño y le gritaba que esperara, o en las dos o tres veces que estaba tan molesto con él por esto o por aquello que de ninguna manera quería que lo acompañara. Excepto por esos días, siempre lo acompañaba. Le gustaba hasta la manera en que David se quejaba “Ya no me quieres, verdad?”, si no le cogía la mano o le pasaba el brazo por los hombros en el momento en que él lo deseaba. Arturo a veces fantasea que le coge la mano y camina con él. A nadie le sorprende ya ver gente que habla consigo misma por las calles, pues se da por sentado que hablan con algún dispositivo que tiene bluetooth. Pero la gente sí que te mira cuando tienes los ojos enrojecidos y húmedos y los labios torcidos por una mueca de sollozo.

HOJAS DE PARRA CON QUESO Y UVAS CON QUESO AZUL Y NUECES.


Ingredientes:

Hojas de parra en salmuera (una por comensal).
Crema de queso de cabra o semicurado (1 tarrina).
Uvas negras gruesas.
100 grs de queso azul.
4 c.s  de nata líquida.
1 c.s de brandy (opcional)
4 nueces.

Elaboración:

Hojas de parra:
El día antes ponemos las hojas de parra en agua fría y las dejamos toda la noche, para que pierdan parte de la sal.
Sacamos las hojas del agua y las ponemos a escurrir sobre un paño limpio y seco.
Encendemos el horno a 140º.
Colocamos una lámina antiadherente (o papel de cocina) en la bandeja del horno y vamos colocando nuestras hojas de parra previamente untadas con una brocha de cocina por una parte con la crema de queso (la parte untada quedará sobre la lámina). Ya en la lámina antiadherente untamos las hojas por la otra cara con queso.


Introducimos las hojas en el horno y dejamos que se vayan cociendo y secando unos 20 minutos. Sacamos del horno y dejamos enfriar. Quedarán con la textura de un papel crujiente.


Uvas rellenas:
Mezclamos el queso azul con la nata y el brandy muy bien  hasta que nos quede una pasta. Reservamos.
Lavamos y secamos las uvas, las cortamos por la mitad  y con ayuda de un sacabolas pequeño retiramos la pulpa interior.


Rellenamos las uvas con la mezcla de queso y colocamos un trozo de nuez,


juntamos las dos mitades de la uva para que vuelva a quedar con su forma original.


Presentamos cada hoja de parra con unas cuantas uvas rellenas de queso y nueces.



martes, 7 de noviembre de 2017

Volcán Mexicano

Los ajolotes son una especie de salamandra que nunca abandonan su estado de larva, algo así como renacuajos que nunca se convierten en ranas.  Solían abundar en los lagos que rodeaban la antigua Ciudad de México y eran uno de los platos favoritos de los Aztecas. Ahora, tan sólo sobreviven en acuarios, laboratorios y zoológicos. Yo los vi por primera vez en Xochimilco y tanto me impresionaron que busqué y busqué información sobre esta especie. Buscando llegué hasta un cuento breve de Julio Cortazar sobre un hombre tan fascinado (como yo) por los ajolotes del Jardin des Plantes de Paris que termina convirtiéndose en uno de ellos. Todos los días, incluso tres veces por día, el hombre de ese cuento visita el Jardin des Plantes para observar a los extraños animalitos en su acuario, ver sus cuerpos translúcidos y lechosos, sus delicadas colas de lagarto, sus caras aztecas triangulares, planas y rosadas, las patas diminutas con dedos casi humanos, los bultitos que brotan de sus branquias, el brillo dorado de sus ojos, la manera en que se echan a nada con una sola ondulación del cuerpo. Parecen tan extraños que el hombre se convence de que no son sólo animales, sino que guardan una misteriosa relación con él, que de alguna manera le suplican con sus ojos dorados que los salve. Un día, como de costumbre, el hombre está observando a los ajolotes, con el rostro muy cerca del cristal del acuario, pero, justo a la mitad de esa oración, el “yo” se encuentra en el interior de la pecera y observa al hombre a través del cristal. El cuento termina con el ajolote albergando la esperanza de haberle comunicado algo al hombre, de haber enlazado las calladas soledades de ambos y de que la razón por la que el hombre ya no visita el acuario sea que está en algún lugar escribiendo un cuento sobre lo que significa ser un ajolote.

VOLCÁN MEXICANO


Ingredientes:

Una tacita de guacamole.
Una tacita de pico de gallo.
Salsa de queso:
175 ml de leche evaporada.
1 c.c de chipotle molido.
3 ­+ 3 c.s de mezcla de cuatro quesos.
3 tortillas de trigo (para tacos).
Aceite suave para freir.







Elaboración:
Guacamole: Aquí

Salsa “pico de gallo”:
1 tomate rojo (tomate pera).
½ cebolleta tierna.
Unas ramas de cilantro.
Sal (opcional)
El zumo de 1 lima.
Pizca de pimienta negra molida.
Picar muy menuditos el tomate, la cebolla y el cilantro. Salpimentar y regar todo con el zumo de lima.

Salsa de queso y Chipotle:


En un cazo o sartén ponemos la leche a calentar y le añadimos la c.s de chipotle molido, removemos bien, bien y echamos ahí 3 c.s de mezcla de 4 queso.  Calentamos sin dejar de remover hasta que los quesos se hayan fundido. Apagamos el fuego, tapamos y reservamos la salsa al calor.


Cortamos las tortillas en triángulos y los vamos friendo por tandas en aceite bien caliente, cuando están los bordes doraditos les vamos dando la vuelta. Sacamos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Encendemos el horno a 160º
 Montamos el plato: En el fondo la salsa de queso, sobre esta unos cuantos triángulos de tortilla, un poco de la mezcla de cuatro quesos, más triángulos, más mezcla de quesos y así…hasta que hagamos nuestra montañita.


Metemos nuestra montaña en el horno esperando que con el calor se fundan los quesos.


Sacamos del horno cuando los quesos están fundidos o un poco antes (depende de gustos) pero  los nachos calientes.

 Regamos con la salsa pico de gallo y el guacamole y…A disfrutar!!