Cómo puedo describirte la primera
vez que me topé con él? Deja que te diga, le vi con los ojos, con el cuerpo y
con el alma. Estaba sentado en los escalones de la Pontificia con su amigo
Javier. Quise seguir avanzando pero las suelas de mis zapatos echaron raíces
que se clavaron en los adoquines del suelo. Fue mirarle y sentir que mi vida
hasta entonces había transcurrido a un ritmo triste. ¡Ojalá pudiera ser capaz
de transmitirte aquel instante en el que sentí que me alineaba con los
deseos que la vida me tenía reservados!
Carmen me agarró del brazo y tiró de mi para que siguiéramos caminando, ya
en la calle Meléndez le pregunté Crees que le volveré a ver? Ella se rió,
como nos reímos todos cuando tenemos veinte años y es otoño. Y como era un
deseo de la vida, la vida empezó esa misma tarde a prender mi alma en la suya. El cuento ya estaba contado. Cuando se marchó me sentí sola y
abandonada, pero no ha sido algo que me haya sucedido a mi sola, porque
todos los que le han conocido comparten este sentimiento. Tan dulce como fue
aquella tarde de otoño en la que mi
corazón empezó a latir en el suyo, así quiero que sea el sabor que te traiga mi
receta de hoy:
PASTEL DE DULCE DE LECHE, QUESO E HIGOS.
Ingredientes:
180 grs galletas speculoos.
90 grs de mantequilla
Relleno:
1 bote de dulce de leche.
1 tarrina de queso crema (tipo Philadelphia)
2 yemas de huevo.
Cobertura:
2 láminas de gelatina.
Higos frescos (cantidad
suficiente).
1 vaso de vino dulce de Málaga.
unas flores frescas de lavanda (opcional).
Elaboración:
Trituramos
las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Con esta mezcla forramos el
fondo de nuestro molde, aplastando bien para que quede lo más igualado posible.
Mezclamos
el dulce de leche, las yemas y el queso y batimos ligeramente esta mezcla.
Encendemos
el horno a 180º.
Vertemos
sobre la base de galleta y metemos en el horno unos 25 minutos aproximadamente.
Lavamos y
cortamos los higos en cuartos.
Rehidratamos
5 minutos, en agua fría, la gelatina.
Calentamos
el vino dulce en el microondas (con medio minuto es suficiente) y en el
disolvemos la gelatina bien escurrida.
Colocamos
los higos sobre nuestro pastel y con ayuda de una cuchara vamos vertiendo la
gelatina cuando ya empieza a enfriar y espesar.
Ponemos unas flores frescas de lavanda por encima de nuestro pastel, lo aromatizarán agradablemente.



