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domingo, 1 de julio de 2018

Guisantes Frescos: Crema Fría


Marcelo y Mercedes fueron novios desde el momento en el que el cruce en una escalera en el centro de la ciudad los sometió a su hechizo y los marcó para siempre. Marcelo iba subiendo  y Mercedes venía bajando cuando el aire se cruzó entre ellos. Al cruzarse él la paró y le dijo que parecía una paloma con su vestido blanco y ella sonrió con los ojos, con las manos y con la boca. Fueron novios un tiempo, de esos novios que terminaban despidiéndose en la puerta de la casa justo cuando debería empezar el encuentro. Tras una de esas despedidas Marcelo se fue de parrandeo con los amigos y alguna mujer y Mercedes no le perdonó. Marcelo aprendió a cantar todas las canciones que tenían palomas traidoras en alguna de sus letras. La paloma negra, la paloma querida, la paloma que llega a una ventana y la que nunca llegará. Por más que Marcelo cantó, no encontró el perdón.  Su amigo Lucas siempre se sintió culpable de haberle llevado de parranda. Al cabo de los años Mercedes se dio cuenta de que nadie es culpable de la vida ajena y que los tontos habían sido ellos: él por parrandero y ella por inflexible. Pero eso fue al cabo de los años.

CREMA DE GUISANTES FRESCOS


Ingredientes (2 pers):

250- 300 grs de guisantes frescos (una vez desgranados).
1 patata (100 grs aprox).
5 hojas de menta.
1 lima (zumo y piel rallada).
2 c.s de aove.
Pizca de sal (opcional).
Para decorar: manzana verde cortada pequeña, flores de albahaca.








Elaboración:

Desgranamos los guisantes y reservamos. Pelamos la patata, la lavamos y cortamos en rodajas finas (1-2 cm grosor). En un bol de cristal ponemos los guisantes, la patata y un poco de sal; cubrimos con agua y cocemos en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos.  Dejamos que se enfríen los guisantes y patata. Escurrimos el agua.


En el vaso de la batidora colocamos los guisantes, la patata, el zumo de lima, las hojas de menta y el aove y trituramos todo muy, muy bien, hasta que nos quede una crema fina.


Servimos la crema (templada o fría) decorada con manzana verde picada, flores de albahaca y ralladura de lima.



Nota: podemos adornar también con unas flores de guisante y unas hojitas de menta.



domingo, 20 de mayo de 2018

Ceviche Exprés y Aguacate

Desde que la vio aquella tarde a la salida del cine empezó a buscarla. Aquel pelo rojo se había instalado en su alma sin permiso y de forma casi violenta. De día y de noche iba por la ciudad buscando su mirada. Vivía nada más que para esa tarea, aunque intentara hacer otras cosas o fingiera que las hacía, sólo miraba, espiaba los ojos de la gente, las caras de los desconocidos, de las camareras de los bares y de las dependientas de las tiendas. Sus caras y sus miradas. Era la mirada de una desconocida, pero él estaba seguro de que la identificaría sin vacilación ni error en cuanto sus ojos se cruzaran con los de ella, aunque fuese una sola vez, de lejos, desde el otro lado de la calle, tras los cristales de una cafetería. Sabía que la encontraría, tardaría un poco más o un poco menos pero la encontraría. Por la noche, entraba en la casa y encontraba con alivio que las luces estaban apagadas, se quitaba los zapatos, entraba a tientas en el dormitorio, alumbrado tan solo por un rastro de luz de las farolas de la calle que se colaban por entre la persiana medio bajada, y se desnudaba con sigilo, se deslizaba en el interior de la cama, cerraba los ojos, tanteaba en busca del cuerpo de ella, y entonces se daba cuenta de que ella no estaba a su lado y la cama se convertía en zona hostil y en la oscuridad sólo brillaban las cifras rojas de la radio despertador.

CEVICHE  EXPRÉS Y AGUACATE


Ingredientes (2 pers):

1 aguacate.
1 lata de atún al natural.
1c.s de cebolla morada muy picadita.
1c.s de tomate muy picadito.
1 c.s de maíz dulce.
1c.c de cilantro picado.
1 c.s de aove.
Zumo de lima (al gusto).
Sal y pimienta negra molida (al gusto).







Elaboración:
Partimos el aguacate longitudinalmente, sacamos su pulpa para un bol y la rociamos con zumo de lima, para evitar que se ennegrezca. Añadimos un poco de sal y la aplastamos bien, bien con un tenedor  y reservamos. La cáscara del aguacate nos servirá de recipiente para nuestra preparación.



En un bol mezclamos el resto de los ingredientes, le añadimos el aove y el zumo de lima y salpimentamos al gusto.



Rellenamos las cáscaras del aguacate con el ceviche y todo ello lo cubrimos con una capa de aguacate, encima colocamos la pulpa del tomate, como si fuera el hueso del aguacate. Reservamos en la nevera hasta el momento de servir bien fresquito.


Nota:
La pulpa del aguacate con el zumo de lima y sal podemos triturarlo con la batidora, nos quedará una crema más fina, pero yo prefiero hacerlo a mano porque el calor que transmiten las cuchillas de la batidora al aguacate alteran ligeramente su sabor (manías que tiene una).

domingo, 6 de mayo de 2018

Espárragos Silvestres y Arroz

Siempre soñó con visitar la isla y el pueblo donde había nacido su padre. Para Juan, quizás, la parte más relajante del viaje era la posibilidad de conducir: avanzar  decenas de kilómetros sin tener que detenerse en un atasco de tráfico y ni siquiera en un semáforo, y observar la tranquilidad de los pueblos pequeños e imaginarse la existencia pacífica de los que vivían allí. El pueblo era realmente muy hermoso, una tranquila aldea de pescadores construida al pie de una montaña, y en la cima del terreno, sobre un escarpado acantilado rocoso bañado por las olas, se levantaba el viejo castillo de piedra que daba nombre al pueblo. El castillo construido hacía muchos siglos por los sarracenos o los turcos - nadie estaba absolutamente seguro, había servido como atalaya del pueblo para detectar naves invasoras, pero ahora no era más que una estructura en ruinas que no tenía ningún propósito. Como sucedía en la mayor parte de la isla, la historia de aquel pequeño pueblo había sido turbulenta desde hacía siglos, y Juan recordó haber leído que la isla fue conquistada no menos de diez veces: por griegos, sarracenos y normandos; por españoles, franceses e ingleses; por todo tipo de combinaciones de credos, confesiones e ideologías, desde los cruzados hasta los fascistas. Todos habían llegado a esta isla y habían hecho lo que los hombres hacen cuando están lejos de casa, así que la historia de la isla era una letanía de pecados de marineros.

ESPÁRRAGOS SILVESTRES Y ARROZ


Ingredientes  (8 pasteles):

1 manojo de espárragos silvestres (unos 200 grs).
1 zanahoria rallada.
1 cebolla tierna finamente picada (o 3 cebolletas).
100 grs de queso feta desmenuzado.
4 c.s de arroz cocido.
3 huevos
100ml de leche evaporada (o nata para cocinar).
½ c.c de levadura (tipo royal)
Sal, pimienta y hierbas aromáticas al gusto (yo he puesto: tomillo, orégano, romero y perejil).
4 rebanadas de pan de molde (estiradas con el rodillo).

Elaboración:
Lavamos y picamos muy bien los espárragos, las cebolletas y rallamos finamente la zanahoria. 
Mezclamos nuestras verduras y reservamos. En un bol hondo batimos los huevos, le incorporamos las hierbas aromáticas, la sal  la pimienta y la levadura, removemos todo bien y a esto le añadimos los espárragos silvestres y demás verduras picadas, el queso desmenuzado


y el arroz (yo he utilizado un poco que me sobró y estaba dando tumbos por el frigorífico).


Untamos con aceite o aerosol para hornear un molde de cupcakes


Encendemos el horno a 180º y mientras se calienta  con ayuda del rodillo estiramos las rebanadas de pan de molde y cortamos unos círculos de pan que se ajusten a nuestro molde.



Introducimos en el horno y dejamos que nuestros cakes se cocinen durante unos 15 minutos como máximo.



Decoramos al gusto y podemos servir templados o fríos.




domingo, 25 de marzo de 2018

Pollo Escondido


La puerta se abrió suavemente y por ella se coló una peineta cubierta por una negra mantilla que tapaba parte de  la cara y toda la cabeza de quien la llevaba…Mecagoentóloquesemenea, qué susto jamía….me vas a matar y vienes vestida para el funeral. “-Lo siento, sólo venía a enseñarte mi look para la Procesión del Silencio”. Maruchi, eres como la caja de bombones del Forrest Gam, no dejas de sorprender, no sabía yo que eras tan creyente y más aún  tan devota, siéntate y explícame porque no doy.  “Veras, me he ofrecido  a la Santa Virgen de los Dolores, para que me dé algún indicio de que  Igor está bien, sano y salvo…que hace cuatro meses que se fue a la boda de su prima Natacha, que, según el, no podía faltar  bajo ningún pretexto porque la quiere mucho, mucho. Y estas son las fechas en las que aún no ha dado señales  de vida. De comer no creo que le falte pues se llevó un buen montante de dinero, pero con el frío que hace por allá… Menos mal que cuento con el apoyo emofísico de Paolo para superar la distancia y el silencio” Emofísico?  “Si, hija, sí; me ofrece su hombro para mi desmorone emocional y el resto del cuerpo para aliviar la ausencia física, que es grande, grande” Y cuando vuelva Igor cómo se va a tomar lo de Paolo? “Según Samantha, la que echa las cartas en mi bloque, Igor no va a volver porque una mujer (con la que guarda cierto parentesco) se ha cruzado, en plena estepa siberiana, en su vida y él está feliz en sus brazos. Como no me fio mucho de lo que dice Samy, pues por eso acudo a la Virgen, a ver si veo una señal y mientras  espero la señal, pues Paolo me ayuda a superar este duro momento en mi existencia” Bien Maruchi, aclarado todo y viendo las horas que son, que te parece si te quitas la peineta y la mantilla y preparamos algo para cenar?

POLLO ESCONDIDO


Ingredientes (4 personas):

½ pechuga de pollo limpia y cortada en trozos pequeños.
1 c.c de orégano.
Sal y pimienta recién molida (cantidad al gusto).
1 bolsa  (150 grs) de 4 quesos rallados.
1 c.s de aceite de oliva.
6 quesitos en porciones.
4 lonchas finas de bacon ahumado.
1 puerro (la parte blanca) muy picado.
200ml de nata para cocinar.
8 bases refrigeradas de mini pizzas.

Elaboración:

Picamos el pollo,

lo salpimentamos y le añadimos el orégano

 Reservamos.

En una de las bases de pizza colocamos ¼ parte del pollo


y encima ponemos, con generosidad, parte de la mezcla de 4 quesos rallada.
Cerramos la base de pizza con otra base, y colocamos en la fuente del horno. Hacemos lo mismo con el resto. Hasta conseguir 4 pollos escondidos.


Calentamos el horno a 180º y metemos nuestra bandeja con los pollos escondidos por unos 20 minutos, hasta que la masa adquiera un bonito color dorado.
Mientras la preparación está en el horno, hacemos la salsa: en una sartén ponemos 1 c.s de aceite y echamos el bacon muy picadito, esperamos hasta que esté crujiente, momento en el que añadimos el puerro y pochamos suavemente.
Cuando el puerro esté transparente añadimos los quesitos y la nata y removemos bien para que los quesitos se derritan y la salsa adquiera la textura deseada. Rectificamos la salsa de sal y pimienta al gusto.
Fuera del horno nuestro pollo escondido, lo napamos con la salsa caliente y…


nos lo comemos.



domingo, 11 de marzo de 2018

Alcachofas Y Soja


La barra del salón de baile “La Amistad” se encuentra en una agradable semipenumbra solitaria, no es un lugar de tomadores de café y es muy temprano para bebedores; un camarero adormilado controla el final de la barra. Mauricio está sentado en un sillón de cuero negro y ante una mesa achaparrada pensando en que la vida debería irse volviendo al paso de los años más simple, y no lo es. Mira hacia la pista de baile, un hombre de traje oscuro, de mediana estatura, nariz afilada y rasgos finos, tan suaves que parece un aristócrata de porcelana, está bailando. Baila un tango con una mujer morena que de vez en cuando saca la pierna de la falda cortada como una herida, mandando un destello de la mejor lujuria. La pierna se muestra completa y maravillosa, cubierta con una media negra y coronada con una liga cuyo color a Mauricio le recuerda el manto de un obispo. La vida debería ser más simple y yo debería bailar tango.

ALCACHOFAS Y SOJA


Ingredientes:
8 fondos de alcachofas.
4 c.s de soja texturizada rehidratada y escurrida.
4 tomates secos en aceite de oliva.
1 calabacín pequeño.
1 diente de ajo.
½ puerro (la parte blanca).
2 c.s de aove.
Sal (opcional)
 Pizca de tomillo picadito y pimienta negra molida (opcional)
Puré:
 2 patatas medianas.
1 hoja de laurel.
Sal (opcional)
Agua para cocer las patatas.
1 huevo.
Ensalada verde y queso Parmesano para acompañar.

Elaboración:

Empezamos por el puré.
Pelamos, lavamos, cortamos y ponemos a cocer las patatas con sal y una hoja de laurel (unos 15 minutos). Mientras preparamos el relleno de los fondos de alcachofa, para ello picamos en trocitos muy pequeños el calabacín, el ajo, el puerro y los tomates secos.
En una sartén ponemos a calentar el aove y ahí pochamos a fuego lento el ajo y el puerro, cuando empiecen a tomar color añadimos los tomates picados damos un par de vueltas e incorporamos el calabacín, cuando está todo bien pasado (unos 8 ó 10 minutos) añadimos la soja bien escurrida, echamos el tomillo y la pimienta negra, damos unas vueltas y dejamos un par  de minutos más para que se tomen bien los sabores. Apagamos el fuego y sin retirar la sartén dejamos ahí nuestra preparación.


 Retiramos la hoja de laurel y trituramos (con la batidora) las patatas con un poco del agua de cocción, a este puré le añadimos el huevo y removemos bien para que se incorpore al puré de forma homogénea.



Vaciamos un poco, con ayuda de un sacabolas o de una cucharilla, los fondos de las alcachofas (lo que retiramos se lo podemos añadir a la preparación de soja y calabacín) y ponemos en cada fondo nuestro relleno de soja y calabacín.


Cubrimos con el puré de patatas y llevamos al horno a gratinar hasta que el puré comience a dorarse.
Servimos calientes acompañadas de una ensalada verde.



Que aproveche!!!

domingo, 26 de noviembre de 2017

Matoke

Pensó en su ciudad natal y no le pareció normal que al evocarla, durante unos interminables segundos no fuera capaz de acordarse de nada de lo que había dejado en ella, salvo la música de una tarantela que de pequeña había oído tocar en la Plaza Mayor. Lo raro es que recordara únicamente una tarantela y nada más, teniendo en cuenta que no sentía aprecio alguno por la tarantela. Por eso sintió que era raro, muy raro que de su querida ciudad se le hubieran desvanecido durante unos segundos eternos todos sus recuerdos y quedara solamente uno, el eco de una tarantela. Pasados esos segundos de estupor y amnesia, entraron en su mente imágenes nostálgicas de su ciudad. Qué le había sucedido? Probablemente nada alarmante. Se había quedado bloqueada su memoria nostálgica durante unos segundos por culpa de una tarantela extraña y eso era todo. Quizás toda la culpa venía de su soledad, porque a veces la soledad sólo es eso: un cuarto de un hotel en el extranjero, una persona tumbada sobre una cama y la música de una tarantela extraña. Se tranquilizó al recuperar la memoria casi completa de su querida ciudad, pero como notó que se le humedecían los ojos, decidió dar un golpe de timón y sortear la nostalgia concentrándose en el sonido que, a través de la ventana abierta llegaba de la calle en aquella tarde de otoño.

MATOKE


Ingredientes (2 personas):

2 bananas verdes un poco duras.
3 c.s de cebolla tierna muy picadita.
1 tomate mediano sin piel picado pequeño.
2 ó 3 lonchas finas de bacon picadas menudas.
½ c.s de aceite suave.
un poco de gengibre fresco rallado.
Unas ramas de cilantro fresco.










Elaboración:

En una sartén ponemos el aceite y doramos el bacon picadito, teniendo cuidado que no se nos queme. Mientras pelamos y picamos las bananas en trozos de unos 5 cm.
Retiramos el bacon para un papel absorbente de cocina y reservamos.

En el aceite donde hemos dorado el bacon vamos a dorar ahora, a fuego medio bajo, los trozos de banana por todos los lados, cuando estén a nuestro gusto añadimos la cebolla y dejamos que se vaya poniendo transparente, unos 7 minutos.


Añadimos el gengibre y el tomate y dejamos todo cocinándose por otros 7 u 8 minutos.
Pasado este tiempo sacamos de la sartén para el plato y en el momento de servir espolvoreamos con el bacon dorado y el cilantro picado.

Esta receta se la debo a Ely Otino que durante mi estancia como voluntaria en la Misión de Aliwuan (Uganda) tan amablemente nos preparaba la comida con lo que allí había (que no era mucho). Yo he añadido bacon, cosa que no se encuentra ni de casualidad en Aliwuan, allí lo que cocinan son termitas que, por cierto. están buenísimas.


Mi voluntariado en Uganda fue una de las cosas que hice en el tiempo que mi blog estuvo en modo “off”.









La cocina de la Misión

lunes, 13 de noviembre de 2017

Calabacín Y Soja

Él era, de verdad, ese tipo de personas que creía que las cosas pasaban así: en el momento menos esperado conoces a alguien, hay una conexión mágica, una complicidad instantánea y tu vida cambia. Y durante años había estado esperando fielmente un momento así. Y llegó. Recordaba que lo primero que le había atraído de ella era su voz y su sonrisa. Su voz tenía un encanto increíble, un poco áspera y ronca, un poco nasal, un poco como la de un personaje de dibujos animados, una voz de la que brotaban juventud y bondad. Y se fue. En el tiempo que duró su ausencia, todas las noches salía a la calle, subía por una acera de la calle y bajaba por la otra, entreteniéndose en las ventanas empañadas y leyendo los menús que conocía de memoria, pensando qué tipo de comida debería elegir para la cena, a qué restaurante barato debería entrar esa noche, en qué bar debería tomarse un trago o dos o tres o cinco y no sentirse solo esa noche. Cuando ella estaba a su lado él era un hombre diferente, un hombre mejorado por el amor y la felicidad que experimentaba. Y no volvió.

CALABACIN Y SOJA


Ingredientes (2 personas):

1 calabacín mediano
20 grs de soja texturizada.
2 tomates maduros (para salsa)
¼ de cebolla muy picadita.
1 diente de ajo picado.
1 c.c de orégano seco.
½ c.c de pimentón dulce de la Vera.
1 c.s de aove.
Sal




Elaboración:

Ponemos la soja a hidratar en agua tibia.
Lavamos, secamos el calabacín y lo pelamos parcialmente (a tiras). Lo cortamos en  4 ó 5  trozos (dependiendo de lo grande que sea) de unos 8 cm de largo.
Ponemos a calentar abundante agua con sal y cuando rompa a hervir introducimos los trozos de calabacín y dejamos que se cuezan por unos 4 minutos (que queden al dente, no muy pasados). Sacamos los calabacines  de la cazuela y los pasamos por agua fría, para cortar la cocción y que no queden demasiado blandos.
Pelamos y picamos los tomates. Reservamos.
En una sartén ponemos una c.s de aove y añadimos el ajo y la cebolla picados, removemos y a los 3 minutos  añadimos el pimentón, removemos e incorporamos los tomates picados (para que no se requeme el pimentón) y el orégano. Dejamos cocer unos 10 minutos a fuego bajo. Añadimos la soja bien, bien escurrida (yo la pongo en un colador y la aprieto con una cuchara para que suelte la mayor cantidad posible de agua), y dejamos cocer unos 5 minutos más.
Retiramos del fuego y reservamos.
Mientras se cocina la salsa, vaciamos con cuidados los trozos de calabacín con ayuda de una cucharilla o un sacabolas.
 Algunas de estas bolitas podemos pasarlas por la plancha para dorarlas un poquito y que nos sirvan de decoración.
Rellenamos los calabacines con la salsa de tomate y soja y colocamos encima una bolita de calabacín dorada en la plancha.
Podemos dejarlos preparados y calentarlos en el microondas o en el horno convencional.