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domingo, 25 de marzo de 2018

Pollo Escondido


La puerta se abrió suavemente y por ella se coló una peineta cubierta por una negra mantilla que tapaba parte de  la cara y toda la cabeza de quien la llevaba…Mecagoentóloquesemenea, qué susto jamía….me vas a matar y vienes vestida para el funeral. “-Lo siento, sólo venía a enseñarte mi look para la Procesión del Silencio”. Maruchi, eres como la caja de bombones del Forrest Gam, no dejas de sorprender, no sabía yo que eras tan creyente y más aún  tan devota, siéntate y explícame porque no doy.  “Veras, me he ofrecido  a la Santa Virgen de los Dolores, para que me dé algún indicio de que  Igor está bien, sano y salvo…que hace cuatro meses que se fue a la boda de su prima Natacha, que, según el, no podía faltar  bajo ningún pretexto porque la quiere mucho, mucho. Y estas son las fechas en las que aún no ha dado señales  de vida. De comer no creo que le falte pues se llevó un buen montante de dinero, pero con el frío que hace por allá… Menos mal que cuento con el apoyo emofísico de Paolo para superar la distancia y el silencio” Emofísico?  “Si, hija, sí; me ofrece su hombro para mi desmorone emocional y el resto del cuerpo para aliviar la ausencia física, que es grande, grande” Y cuando vuelva Igor cómo se va a tomar lo de Paolo? “Según Samantha, la que echa las cartas en mi bloque, Igor no va a volver porque una mujer (con la que guarda cierto parentesco) se ha cruzado, en plena estepa siberiana, en su vida y él está feliz en sus brazos. Como no me fio mucho de lo que dice Samy, pues por eso acudo a la Virgen, a ver si veo una señal y mientras  espero la señal, pues Paolo me ayuda a superar este duro momento en mi existencia” Bien Maruchi, aclarado todo y viendo las horas que son, que te parece si te quitas la peineta y la mantilla y preparamos algo para cenar?

POLLO ESCONDIDO


Ingredientes (4 personas):

½ pechuga de pollo limpia y cortada en trozos pequeños.
1 c.c de orégano.
Sal y pimienta recién molida (cantidad al gusto).
1 bolsa  (150 grs) de 4 quesos rallados.
1 c.s de aceite de oliva.
6 quesitos en porciones.
4 lonchas finas de bacon ahumado.
1 puerro (la parte blanca) muy picado.
200ml de nata para cocinar.
8 bases refrigeradas de mini pizzas.

Elaboración:

Picamos el pollo,

lo salpimentamos y le añadimos el orégano

 Reservamos.

En una de las bases de pizza colocamos ¼ parte del pollo


y encima ponemos, con generosidad, parte de la mezcla de 4 quesos rallada.
Cerramos la base de pizza con otra base, y colocamos en la fuente del horno. Hacemos lo mismo con el resto. Hasta conseguir 4 pollos escondidos.


Calentamos el horno a 180º y metemos nuestra bandeja con los pollos escondidos por unos 20 minutos, hasta que la masa adquiera un bonito color dorado.
Mientras la preparación está en el horno, hacemos la salsa: en una sartén ponemos 1 c.s de aceite y echamos el bacon muy picadito, esperamos hasta que esté crujiente, momento en el que añadimos el puerro y pochamos suavemente.
Cuando el puerro esté transparente añadimos los quesitos y la nata y removemos bien para que los quesitos se derritan y la salsa adquiera la textura deseada. Rectificamos la salsa de sal y pimienta al gusto.
Fuera del horno nuestro pollo escondido, lo napamos con la salsa caliente y…


nos lo comemos.



domingo, 26 de junio de 2016

Buñuelos rellenos: Ganaché de Avellanas y Nata

Esta es una crónica de pasión y muerte. Cuando Argimiro nació, la prostitución era en su ciudad un negocio todavía caótico, pero potente y en vías de florecimiento. Unos años después, como quince o diez, ante el auge de la ramería, el alcalde creó un departamento especial, encargado de controlar y supervisar la venta de caricias. Así nació la Casa del Servicio de Higiene y Salud, donde eran atendidas y registradas las damas que ejercían el amor pagado. A los dieciocho años, Argimiro pasó a ser conocido como Gigi (yi-yi), un hombre cuya hermosura, generosidad y educación le augurarían un espacio cada vez mayor, hasta convertirse en Gigi el amoroso, el más conocido accionista del amor rentado en toda la provincia. Las mujeres que viven de su sexo, se enamoran. Son mujeres de carne y hueso como las otras, lo que un poquito más desenvueltas, sin tapujos. Gigi tuvo su harén. Mujeres loquitas por él. Se les caía la baba. Se abrían de piernas. La morena Carmela decía que de los mojigatos nadie se enamora, pero de un tipo como el Gigi, era imposible no hacerlo. Que ella misma, sin haberle hablado nunca, sólo de haberle visto pasearse, ya estaba medio embelesada. Porque él era algo imposible. Un tipo de hombre que cuidaba, respetaba y mimaba a las mujeres, un tipo que no se da fácil. Gigi consultaba  a Rosita Puñales cómo iba a irle el día. Rosita tenía poderes de predecir, y aquel día la Puñales había conseguido alarmar a Gigi el amoroso. El hombre, tenía que hacer su recorrido nocturno por los locales que regentaba en aquel barrio apartado del mundo, por las predicciones de Rosita puñales, revisó su revolver antes de salir. A las 8:38 Gigi caminaba por la calle del Desamparo, visitando las casas donde oficiaban sus señoras putas. Cuando el reloj marcaba las 8:55 Gigi el amoroso había entrado en la casa del Desamparo 24 donde trabajaban  la mulata Chon y Chelita Rojo. Cuatro minutos necesitó Gigi para conversar con las mujeres. Carmen Rosarios, la dama del amor del Desamparo 29, se asomó a la puerta cuando el reloj se disponía a marcar las 8:59. La calle estaba inexplicablemente desierta a esa hora ya favorable, y vio avanzar, hacia donde ella se encontraba a dos hombres. Entonces Carmen escuchó una risa y desvió la mirada hacia la acera de enfrente.  De la casa nº 24 salía, en ese instante, Gigi el amoroso y sintió unos pasos en el tejado. Y empezaron los disparos. Carmen no pudo ver nada más, porque se tapó la cara. Mimí Morales era una de las mujeres de Gigi y trabajaba en Desamparo 35. Esa noche había recibido a un cliente y a las 8:59 salía del baño, fresca y perfumada dispuesta a continuar la faena. Al oír las detonaciones, Mimí se asomó y vio a un hombre que corría y otro que yacía en el suelo. Un presentimiento insondable le hizo acercarse al que estaba frente a su casa y, con lágrimas en los ojos, fue testigo de la agonía de su amado Gigi. Casi a las diez en punto de la noche Mimí Morales cayó arrodillada junto a su hombre: le parecía imposible que, sobre los adoquines del Desamparo, yaciera como un simple mortal el cuerpo del más hermoso y fatigante ejemplar del sexo masculino que ella jamás hubiera conocido. Gigi el amoroso sangraba por dos heridas: una en el hombro y otra en el costado izquierdo del cuerpo. Nadie notó que en el borde de la acera, junto a la casa del Desamparo 33, temblaba, con un impulso telúrico indetenible la corona de un rey.



Ingredientes:
Masa Choux:
130 grs de agua mineral.
65grs. De mantequilla.
80 grs de harina de todo uso.
½ c.c de sal.
2 huevos grandes.
Ganaché de avellanas.
Nata  endulzada (al gusto) y montada fuerte.

Elaboración:
Ponemos al fuego  un cazo el agua con la sal y la mantequilla y cuando rompa a hervir - unos 2 segundos- con burbujas gordas, separamos el cazo del fuego y echamos de golpe la harina, removemos bien y volvemos a poner al fugo unos segundos más, seguimos removiendo hasta que la masa se separe de las paredes del cazo.
Retiramos la masa del fuego, esperamos unos 8 minutos  y añadimos los huevos de uno en uno, hasta que no esté completamente integrado el primero, no incorporamos el segundo.
Encendemos el horno a 180º, con aire.

En un molde colocamos (+/-) una cucharada de masa. Si no disponemos de molde, depositamos la cucharada de masa directamente sobre la placa de hornear, sin papel, ya que el papel absorbería parte de la humedad de la masa.



Horneamos hasta que la masa empieza a dorarse. Sacamos los choux/ buñuelos del horno y cuando están fríos procedemos a rellenar.
Mientras se hacen nuestros choux, preparamos la Ganaché.

Ganaché de avellanas

ingredientes:

50 grs Chocolate  para cobertura del 70%
20 grs Pasta de avellanas.
50 grs nata.









Elaboración:
Calentamos la nata en un cazo pequeño y de doble fondo, cuando esté bien caliente (pero sin hervir) le incorporamos el chocolate en trocitos pequeños, el mismo calor de la nata iré derritiendo el chocolate. Y por último la pasta de avellanas, removiendo bien para que quede todo perfectamente integrado.



Abrimos con cuidado nuestros buñuelos (también lo puedes hacer con una manga y una boquilla muy fina, pero a mí me gusta el toque rústico) y ponemos una cucharadita de ganaché y encima otra de nata montada fuertemente.


domingo, 3 de abril de 2016

Tarta de Tomate Verde

Desde que Juan se trasladó de su pueblo a aquella pequeña capital de provincias habían pasado muchos y largos años marcados por la nostalgia, los mismos que le tomó llegar a aclimatarse a los ruidos exultante de una ciudad que se erguía sobre la algarabía. Muy pronto había descubierto que allí todo se trataba y resolvía a gritos, todo rechinaba por el óxido y la humedad, los perros ladraban con o sin motivo, los coches avanzaban entre ronquidos de motores y largos bocinazos de claxon, mientras los vendedores se  anunciaban con un pito, una campana, una trompeta, una armónica o un simple alarido. La juventud y su trabajo le llevaron hasta una ciudad en la que, para colmo de males, el reloj de la plaza donde vivía anunciaba todas y cada una de las horas a golpe de repique de campana, y donde siempre, siempre, en épocas de bonanza y en momentos de aprieto, alguien oía música y, además, la cantaba. En este mundo de ruidos, pronto comprendió Juan que lo más peligroso solía venir precedido por el silencio. En esa pequeña y ruidosa ciudad conoció la felicidad y comprobó que era un estado frágil, a veces instantáneo, un chispazo. Pero si se tiene suerte puede ser duradero.  Juan tuvo esa suerte. En la época en que se hacen los amigos de toda la vida, encontró esos amigos, los que siempre están presentes aunque estén ausentes. Y desde que conoció a Sara fue, en los asuntos principales de la vida, un hombre feliz. Por años, incluso, consiguió enterrar sus dolores del pasado y vivir mirando hacia adelante, sólo hacia adelante. Lo jodido fue que un día, cuando menos lo esperaba, hasta esos dolores que creía vencidos salieron de sus fosas y le tocaron el hombro. Entonces, todo se fue a la mierda, incluida la felicidad, y recuperarla después no fue nada fácil. Aunque si posible, en otra ruidosa ciudad lejos del reloj de la plaza donde vivía.
Desde Chihuahua:

TARTA DE TOMATE VERDE



Ingredientes:

3 tazas de tomate verde picado muy fino.
1 ½ Taza de azúcar.
3 c.s de tapioca.
2 c.s de nueces picadas.
½ c.c de cáscara de naranja rallada (cuidado con lo blanco)
Pizca de sal.
250 grs de masa quebrada.








Elaboración:
Precalentar el horno a 220º
Se mezclan bien los ingredientes, menos la masa.


Se forra el molde de tarta con la masa quebrada, se rellena con la mezcla


 y se mete al horno hasta que se doren las orillas de la tarta y ligeramente el centro.



Porqué será que dicen que el color de la esperanza es el verde?

domingo, 7 de febrero de 2016

Mini Tatin de Reineta con Sorpresa

De la pequeña Lucía la abuela decía que estaba hecha de rabo de lagartija, su madre que era un culo inquieto y la tía Paquita, que presumía ante todos de leer muchos libros, que todo apuntaba a que la niña era  un claro ejemplo de lo que los estudiosos  llamaban hiperactiva. Así que fue la abuela quien decidió calmar la hiperactividad del pequeño culo inquieto de aquel hermoso rabo de lagartija que era Lucía. Para intentar lograr el éxito en este empeño, la abuela eligió el mejor de los lugares posibles: su cocina. La abuela, ejemplo siempre en la vida de Lucía, de la tenacidad que sólo poseen las almas grandes y atemporales, empezó a enseñarle con paciencia el valor de la innovación partiendo de la tradición, de romper esquemas y de jugársela siempre por la felicidad y la vida. Los huevos, de uno en uno, para no arriesgar la preparación, el color que toman los guisos con el azafrán, unas manos frías para no dañar la masa Clara Elena, y el siempre presente olor a chocolate que la acompañaba al andar. Las enseñanzas, cuidados y amor de aquella mujer lograron, con el tiempo, que Lucía se convirtiera en una química de ideas, una alquimista de sabores, pero sobre todo, lograron que se convirtiera en una mujer que es capaz de transmitir el amor y las ganas de hacer felices a quienes la rodean con sus recetas.
Este post y receta están dedicados con todo mi cariño a una verdadera reina de la cocina: Macu ,  de quien he tomado prestada esta deliciosa receta, a la que fue imposible resistirme y el mismo día que la vi en su blog la  preparé, consiguiendo  deleitar a  todos los que la han probado. Gracias Macu.

MINI TATIN DE REINETA CON SORPRESA


Ingredientes (6 u):

3 manzanas reinetas medianas.
200 g. de azúcar.
50 g. de mantequilla
El zumo de ½ limón.
Pizca de sal.
½  lámina de hojaldre refrigerado.
½ c.c de canela en polvo.
Un poquito de leche.
Relleno:
1 vaso de leche entera.
2c.s de azúcar.
1 yema de huevo.
1 ½ c.c de maizena.
Unas gotas de esencia de vainilla.



Elaboración:
Empezaremos por el relleno, para que esté frío a la hora de utilizarlo.
Poner la leche (menos una poquita) en un cazo al fuego.
En un bol mezclar  bien el azúcar, la maizena, la esencia de vainilla y la yema de huevo junto con un poquitín de leche, evitando que queden grumos.
Añadir esta mezcla a la leche que se está calentando y removemos continuamente, hasta que tengamos una crema espesa.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar, mientras preparamos los mini tatines.
Pelamos las manzanas y les retiramos el pedúnculo. Con ayuda de un sacabolas retiramos las semillas y un poquito de la pulpa, para que nos quede un huequecito.
En una sartén ponemos a calentar el azúcar a fuego medio /alto, cuando esté casi toda líquida la vamos removiendo con una cuchara de madera, le incorporamos la mantequilla y cuando esta se haya derretido por completo, echamos una gotas de limón. Removemos.


Incorporamos las manzanas a la mezcla de caramelo y mantequilla y le damos unas cuantas vueltas, con cuidado para que no se nos partan.
En un molde que pueda ir al horno colocamos en cada hueco un trozo de manzana, lo rellenamos con un poco de crema y lo tapamos con un hojaldre adecuado al tamaño del hueco.


Encendemos el horno a 180º con aire.

Pincelamos el hojaldre (pero no lo picamos) con leche y lo espolvoreamos con un poquito de azúcar y canela.


Introducimos en el horno y cocemos hasta que el hojaldre esté dorado (unos 20 minutos).
Sacamos del horno dejamos que se enfríe un poco y volteamos, con cuidado de no quemarnos, los mini tatines.


Si nos sobra salsa de caramelo podemos ponerla en una jarrita para añadir un poco por encima de la manzana.


Están mucho mejores templados que fríos, pero fríos tampoco están nada mal.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Espinacas,Setas, Pollo y 4 Quesos, con su base.

Hoy tengo un cuento para ti, érase una vez un pobre pastor que vivía en un pueblo de las montañas. Era tan pobre que no podía alimentar a sus hijos y la familia se acostaba en ayunas con harta frecuencia. Una noche, él tenía tanta hambre que soñó con la ciudad del pan y de la prosperidad. Decidió que se trasladaría a la ciudad a hacer fortuna. No esperó ni un minuto; preparó un hatillo con sus cosas y se puso en camino hacia la ciudad. Anduvo hasta allí, buscó trabajo y para ello habló con todos los comerciantes, constructores, panaderos, cocineros y guardianes. Suplicó que lo contrataran, pero nadie quiso hacerlo. Cómo iba a hacer fortuna? Una semana después aún no había encontrado nada. Tenía el estómago más vacío que nunca y se sentía más solo de lo que podía haber imaginado. Estaba cansado y, al caer la noche, entró en una iglesia y se tumbó en el suelo con la intención de dormir. Pero en mitad de la noche unos guardias lo despertaron, lo golpearon y lo metieron en la cárcel. Compareció ante un juez, quien le preguntó por qué había entrado en la iglesia. El pastor le habló del sueño, pero el juez no se inmutó y lo condenó a tres días de cárcel. “Los sueños son cosa de tontos” dijo el juez. “Justo anoche soñé con un tesoro enterrado en las montañas, en un campo en el que dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecían las de hombres bailando. Acaso ves que abandone mi trabajo y me lance a la búsqueda de ese tesoro soñado?” El pastor cumplió las tres noches de cárcel y cuando lo soltaron emprendió corriendo el camino de regreso a su casa y buscó aquel lugar familiar donde dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecen las de hombres bailando, era el campo donde había llevado a pastar a sus ovejas durante años. Desenterró el tesoro y se convirtió en un hombre rico. Alimentó por fin a su familia y pudo acostarse todas las noches saciado y satisfecho. Y qué te parece si nosotros preparamos para cenar:

ESPINACAS, SETAS, POLLO Y 4 QUESOS
(con su base)


Ingredientes:


4 bases de mini pizzas.
1 bolsa de queso rallado (4 quesos)
1 manojo de espinacas frescas.
½ pechuga de pollo cortada en trocitos.
20 setas de cardo (u otra variedad) frescas.
¼ vaso de vino blanco seco.
½ cebolla.
Pimienta negra recién molida.
Sal (opcional)
Aove (cantidad necesaria)





Elaboración:
En una sartén ponemos un poquito de aceite y ahí pochamos la cebolla a fuego medio- bajo, cuando esté blandita añadimos el pollo y lo cocinamos unos minutos (como está muy picado, se hará enseguida), echamos  las setas, removemos, salpimentamos y vertemos el vino blanco, dejamos cocinar unos 10 minutos a fuego no muy fuerte.
En otra sartén y con un poquitín de aceite, echamos las espinacas y las cocinamos un par de minutos, hasta que se ablanden.

Precalentamos el horno a 180º, calor abajo y aire.
Untamos con una brocha los recipientes donde vayamos a poner nuestras bases de mini pizzas, para hacer unos “cestillos” donde colocaremos el relleno de nuestra cena.


Colocamos encima las bases de mini pizzas.


Rellenamos con las setas y el pollo y encima colocamos las espinacas.

Cubrimos con los cuatro quesos rallados y metemos al horno, unos 15 minutos, hasta que la masa esté hecha y el queso fundido.


domingo, 29 de noviembre de 2015

Magdalenas de Bacon, Orégano y Tomates Perla

La luz atraviesa la tela de la cortina e ilumina la habitación escasamente, como si fuera el destello agónico de un atardecer. Un aguacero estruendoso y prolongado acaba de finalizar, dejando en el aire esa límpida humedad que refresca los pulmones. Decide salir a caminar. Con las manos metidas en los bolsillos de la gabardina, recorrer las calles semidesiertas. El sol vuelve a oscurecer y al fondo, unas nubes rojizas y púrpuras son las últimas huellas de unos rayos de luz que se difuminan en el occidente. Por momentos siente que lo que más desea es irse lejos, no quiere saber nada de nadie, piensa que está harto de esta sociedad y de esta cultura. Se para, se sienta en un banco del solitario parque, al que sin saber cómo, ha ido a parar. Se queda con la mirada perdida en el inmenso mar que aparece frente a él y sus pensamientos cambian de rumbo, una voz interior le cuenta que esos sueños de fuga los tenemos todos, pero también cada uno de nosotros no somos sólo nosotros. Somos nuestra gente, nuestro pueblo, tenemos cinco años y veinte y setenta, somos ama de casa, abogado, dependiente, panadera y mecánico. Somos un país y un continente. No estamos solos, nos debemos a la comunidad. De camino a casa, piensa que, a veces, es bueno pararse a escuchar la mar, el mar. Y si no tienes mar…escucha la montaña, los árboles, el viento, la llanura…Escucha, escucha.

MAGDALENAS DE BACON, ORÉGANO Y TOMATES PERLA


Ingredientes:

3 huevos.
150 grs de harina.
1 sobre de levadura (tipo Royal).
200 ml de nata líquida.
2 c.s de aove.
Sal y pimienta (al gusto).
1 c.s de orégano seco.
5 tiras de bacon ahumado (muy picaditas).
1 puñado de tomates perla.




Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º.
Mezclamos la harina y la levadura, agregamos la nata, el aceite, la sal y pimienta y el orégano y lo mezclamos todo muy bien,  procurando que no queden grumos.
Añadimos los huevos de uno en uno, integrándolos a la masa.
Por último, incorporamos el bacon y los tomates perla  e integramos  lo más homogéneamente posible la masa.

En la bandeja para magdalenas (o muffins) colocamos las capsulas de papel y las rellenamos con nuestra masa.

Introducimos en el horno y cocemos de 20 a 25 minutos con calor arriba y abajo y aire. 


Esta receta la he recuperado de mi carpeta de "Te la copio" y se la debo a Nuria, desde hace mucho tiempo, la idea la tomé de su fantástico blog Con tu pan te lo comas, espero que le guste mi versión.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Empanada de Pollo y Curry con Queso, Piña y Arándanos

Las mejores historias siempre empiezan con la aparición de una mujer. La historia de la fonda “El Milagrito” no podía ser menos, y la mujer en cuestión Chelito. Luis vio a Chelito, la morena, y se quedó fascinado. No estamos en un cuento de hadas. Él se quedó prendado. De eso no parece caber duda alguna, pero fue amor a primera vista? Los cínicos niegan el amor a primera vista, argumentando que una persona no puede conocer a otra en un breve instante. Con solo ver a Chelito, Luis supo un buen número de cosas sobre ella. Supo que era una belleza mediterránea, una de esas mujeres que dan ganas de comer tierra. Eso era obvio. Supo que su familia era humilde, luchadora y educada, la forma de vestirse y de moverse la delataban. Supo que si se casaba con ella entraría en un mundo con el que hasta entonces sólo había podido soñar. También supo que ella siempre le miraría dos veces y él se perdería en el fondo de sus ojos una sola, sin posibilidad de ser rescatado. Supo de forma intuitiva que no se trataba de una mujer que confiara en el azar o en la suerte, la morena era trabajadora, como la que más. Chelito caminaba con los sueños y la curiosidad asomando a sus ojos. Dos días después de que Luis se fijara en Chelito por primera vez, se quedara prendado de ella y hasta de los pliegues de su falda y decidiera que era la mujer con quien deseaba casarse, ella se enamoró. Y sí, eso fue amor a primera vista. Se conocieron en la verbena del Cristo y empezaron “a verse” a las tres semanas de conocerse. A los cuatro meses él se había declarado formalmente y ella había aceptado. Luis visitó al padre de su amada para pedirle su consentimiento y presentó a Chelito a su familia. Y empezaron los planes de boda y de futuro en común, donde se incluía "El Milagrito”, porque Chelito cocinaba con la misma pasión que amaba. Desde "El Milagrito" hasta tu mesa:

EMPANADA DE POLLO Y CURRY 
CON QUESO,  PIÑA Y ARÁNDANOS



Ingredientes:

2 placas de hojaldre refrigerado.
400 grs de queso crema.
1 pechuga de pollo (cortada en trocitos).
3 c.c de curry amarillo.
1 c.c de mejorana o hierbaluisa (opcional)
Sal y pimienta, al gusto.
4-5 rodajas de piña al natural en su jugo.
3 c.s de arándanos.
1 c.c de semillas de sésamo.
1 huevo batido (para pintar el hojaldre).
1 pizca de azúcar (para espolvorear por encima el hojaldre).

Elaboración:

Ponemos en un bol el pollo picadito y le añadimos el curry, la sal, la pimienta y la mejorana (o la hierba aromática que más nos guste). Reservamos mientras preparamos el resto.
Encendemos el horno a 200º, que se vaya calentando.
Extendemos una plancha de hojaldre sobre papel de hornear (sirve el que trae la misma masa de hojaldre) y sin llegar a los bordes extendemos sobre él una generosa capa de queso crema.
Encima del queso crema ponemos el pollo y sobre este la piña y los arándanos (no es necesario hidratarlos).

Tapamos con la otra plancha de hojaldre, procurando sellar bien los bordes y pintamos con el huevo batido. Espolvoreamos con el sésamo y un poquito de azúcar.


Introducimos en el horno y cocemos durante 25-30 minutos a 180º con calor abajo y aire en la parte media-baja del horno.