A última hora de la tarde, en
aquel abril, Marina se encuentra sentada y sola en el exterior de un café
del centro de la medina. Se trata del tipo de local que atrae a la marea de
turistas que husmean por los puestos del Zoco Chico, que buscan un refugio del
agresivo comercio de ese mercado, del regateo y del acoso, de los guías y los
buhoneros, que quieren encontrar una silla en la que tomar un té con menta
mientras observan cómo sigue desarrollándose la vida de Tánger. El camarero, un
marroquí joven de sonrisa fácil y mirada distraída, atiende mientras Marina le
pide lo que quiere, luego hace un ademán amable y se marcha con gran lentitud.
Entorno a ella hay ingleses, italianos, ciudadanos franceses y españoles;
algunos todavía lucen miradas de entusiasmo, otros han adoptado la postura
lánguida del viajero cansado, todos ellos en sillas de plástico colocadas junto
a mesas destartaladas que bordean la plaza, que ahora baña el suave calor del
sol poniente, y en la que las sombras se alargan a medida que cae la noche. Las
imágenes y los olores llegan a una parte de su interior, acarician su memoria:
Las majestuosas siluetas de las altas palmeras que recorren el perímetro del
Zoco Chico, negras frente al cielo vespertino y las arrugadas nubes grises que
avanzan raudas por el horizonte, el agradable parón comercial que se produce a
esa hora del día, antes de que aparezcan los mercaderes nocturnos y coloquen
sus puestos, el aroma fuerte y purificador del té de menta que se prepara en
toda la extensión de esta hilera de cafés.
Entre todas las personas de este lugar bullicioso, Marina es la única
que está sola.
CAPRESE DE FRESA
Ingredientes:
Mini Mozzarellas (tantas como fresas).
Anchoas en aceite de oliva.
Hojas de albahaca frescas.
Vinagreta de fresas
4 c.s de aove.
2 c.s de mermelada de fresa (mejor si es casera).
2 c. s de vinagre de manzana.
Sal y pimienta negra molida (al gusto).
Elaboración:
Empezamos elaborando la vinagreta, para ello mezclamos muy bien todos los ingredientes y pasamos la
preparación por un colador de malla fina para asegurarnos de eliminar las
posibles semillas de las fresas. Reservamos.
Lavamos y secamos bien las fresas.
Encima de las fresas rellenas colocamos una bolita de
mozzarella y ponemos unas hojitas de albahaca. Para que el conjunto se mantenga
atravesamos la mini mozzarella y la fresa con una pipeta “cargada” con
vinagreta de fresas.
A la hora de degustar introducimos el conjunto en la boca a
la vez que apretamos la pipeta a fin de conseguir que salga la vinagreta y
podamos disfrutar del contraste de sabores.