Las tardes con Marta son siempre
maravillosas. Marta tiene la firme convicción de que el mundo que decimos
nuestro abunda en horrores, pero según ella, también es cierto que si seguimos
vivos es porque sabemos que a este mundo no le faltan maravillas, y que muchas
de ellas está en nosotros tratar de alcanzarlas. Así, hay maravillas que uno
recuerda y maravillas que uno anhela, hay maravillas que uno descubre como
tales en el momento mismo en que nos llegan: un parque lleno de árboles y una
madre sentada en un banco amamantando a su pequeño. Hay maravillas que se
pueden conseguir todos los días, pero que necesitan precisión: el sabor
aterciopelado del café turco cuando no hierve, un ibuprofeno a tiempo, un beso
a destiempo, un gintonic en la mejor hora, una sonrisa en el peor de los
momentos. Hay maravillas que no se pueden siempre: una caricia a deshora, una
buena película elegida al azar, una ola del Cantábrico en mitad de la tarde. Marta cree también que hay maravillas inolvidables, otras maravillas que nos
estremecen, están las maravillas que nunca alcanzaremos, pero no por ello
debemos ignorarlas, están esas que seguiremos esperando y hasta dejaremos pasar
algunas sin llegar a valorarla. Y cómo no, todos tenemos maravillas secretas y
maravillas públicas y entre las maravillas públicas de Marta está su:
TARTA DE MANÍ Y PLÁTANO
Ingredientes (para un molde
desmontable de 20 cm de diámetro):
Relleno:
230 gr de crema de maní (mantequilla de cacahuete).
4 plátanos maduros (300 gr ya pelados).
60 ml de aceite de coco (completamente líquido).
30 gr de azúcar (si los plátanos están muy maduros no es
necesario añadir azúcar).
1 lámina de gelatina.
20 ml de agua mineral.
Base:
125 gr de anacardos tostados sin sal.
100 gr de uvas pasas.
2 c.s de cacao puro en polvo.
Elaboración:
Rehidratamos en agua fría (mínimo 5 minutos) la hoja de
gelatina.
Trituramos bien la mantequilla de maní, los plátanos, el
aceite de coco y el azúcar.
Calentamos en el microondas unos segundos el agua mineral y
en ella disolvemos la gelatina bien escurrida. Esto se lo añadimos a la mezcla
de plátanos y maní y lo integramos bien. Reservamos mientras preparamos nuestra
base.
Base:
Con ayuda de la batidora (o thermomix) trituramos las pasas,
los anacardos y el cacao, hasta que quede una masa. Esta masa la extendemos
sobre la base y paredes de nuestro molde, presionando un poco para que quede
bien compacta.
Desmoldamos con cuidado y decoramos al gusto, yo le puse un poco de polvo de oro y unos cacahuetes de chocolate.
Nota: el relleno
solidificará hasta el punto de mousse, a esto ayuda el aceite de coco ya que en
frío este aceite se vuelve sólido.