Son las ocho de la mañana. Los
vendedores anuncian sus productos, sus precios, sus rebajas y sus ofertas con
voces fuertes y estruendosas que atraviesan las paredes del mercado hasta
llenar la plaza en la que se haya ubicado el viejo edificio. La frescura de la
oferta salta a la vista en los puestos que se extienden de sur a norte y de
oriente a occidente: naranjas, limones, manzanas, castañas, nueces, repollos,
cebollas, lechugas, escarolas, zanahorias, nabizas, tomates, un poco pasados
ya, habas y alguna cosa más. Un poco más
al fondo están los huevos y las ventas de animales, muertos y vivos: gallinas,
patos, pavos y conejos. En la esquina opuesta, los pescados: jureles, san
martiños, santiaguiños, patudos, picudos, mejillones…Los olores de las hierbas
y especias penetran por las heladas narices de los primeros caminantes: la
albahaca, el comino, el cilantro, el anís, la canela… Aquí y allá hay hombres y
mujeres transportando víveres en pequeñas cajas de madera o moviendo sacos con
legumbres y patatas. Es un mercado gallego, de los años en que sobra el hambre
y reina la escasez. De pronto, una
voz femenina sobresale en medio de los
múltiples ruidos que produce el ir y venir del mercado -Café, Cascarilla con agua y con leche! Es Marisiña, la vendedora
de bebidas calientes, que camina por los pasillos del mercado ofreciendo el
café oscuro o la dulce cascarilla con agua para los menos pudientes o con leche
para los que rascando su bolsillo consiguen unos cuantos céntimos más. Son
tiempos difíciles, tiempos de pan negro.
El cacao va para los ricos, a los
pobres nos queda la cascarilla pero mira qué maravilla! Esto es lo que dice
Marisiña cada vez que consigue vender una taza de este delicioso preparado.
Una receta rescatada de la
posguerra española y que hoy te preparo para ti con todo mi cariño y siguiendo
las instrucciones de mi amiga Marisa, ella ha sido quien ha inspirado mi relato
y quien me dio a probar esta deliciosa bebida, también me contó que a las
mujeres de Coruña, en estos años se las conocía como “Cascarilleiras”, cuando
llegaba el cacao a la ciudad para surtir a las fábricas de chocolate, la
cascarilla se vendía a precio muy bajo y
el ingenio de las mujeres sirvió
para preparar esta dulce bebida.
CASCARILLA (con leche)
Ingredientes:
3 tazas de agua.
2 tazas de leche entera.
Azúcar al gusto.
Elaboración:
Cocemos la cascarilla en agua
durante 1 hora a fuego lento.
Una vez cocida
la colamos (habrá reducido bastante) y la volvemos a poner a cocer con
la leche y el azúcar otros 30 minutos.
Probamos a ver si necesita más azúcar y servimos
calentita.
Desde el rincón más cálido de esta cocinaconvistas vayan, para todos los que venís a visitarme, mis mejores deseos de unas fantásticas fiestas y una maravillosa entrada en el 2016.
La cocinera se va con su familia a celebrar las Navidades allén de los mares y, espera venir con la maleta cargada de nuevas recetas para compartir con todos vosotros a partir de mediados de enero. Nos vemos a la vuelta, mientras tanto... Ser felices y sonreir!!!
