Seguro que te acuerdas de esto:
“En una bonita casa del bosque vivía
mamá cabra con sus siete cabritillos. Una mañana mamá cabra le dijo a sus hijos
que tenía que ir a la ciudad a comprar y les insistió en que no abrieran la
puerta a nadie, pues el malvado lobo se los quería comer”. El cuento sigue pero... paro aquí porque me trae un poco mosca saber qué era lo que iba a comprar la cabra y
sobre todo de dónde sacaba el dinero para pagar, que en ningún momento del
cuento nos dice en qué trabajaba o si había heredado. Me han contado que lo que
hacía era vender su leche y algún que otro queso de… cabra y con esto y cuatro
cosas más… ¿Qué te parece si homenajeamos a mamá cabra y preparamos algo
sabroso?
GOLOSINAS DE QUESO DE CABRA CON FRUTOS SECOS Y MIEL.
Ingredientes
(para 4):
1 lámina de pasta filo.
1 huevo.
80 grs de queso de cabra fresco
(rulo de medallones sin corteza- President-)
4 almendras garrapiñadas (las de las ferias).
4 nueces caramelizadas (en el Club del Gourmet).
1 c.s de piñones.
Miel 2 c.s aprox.
Mantequilla a temperatura
ambiente, c.s
Elaboración:
Trituramos las almendras y las
nueces en un mortero, que no queden muy molidas, que se noten y las reservamos.
En un bol mezclamos el queso y el huevo “a tenedor”, que quede todo bien
integrado y luego añadimos los frutos secos volviendo a mezclar.
Cogemos una hoja de pasta filo y
guardamos el resto inmediatamente, para que no se seque. Pintamos la lámina de
pasta filo con la mantequilla y la
cortamos en 4 tiras (a lo largo). Cogemos una tira (el resto lo tapamos con
papel de aluminio para que no se “reseque”) y
sobre una esquina colocamos un poco de nuestra mezcla de queso y vamos
envolviendo, dándole forma de triángulo (como cuando guardamos una bolsa de plástico bien plegadita) para que no se salga nada cuando vaya
al horno. De vez en cuando le damos con mantequilla, pero sin abusar. Una vez
hecho el triángulo lo pintamos y colocamos sobre papel de aluminio y tapado con
film, y hacemos lo mismo con el resto. Calentamos el horno a 180º, colocamos papel de
hornear en la bandeja y ponemos nuestros triángulos, horneamos unos 5 minutos,
hasta que estén dorados (controla que no se nos quemen). Apagamos el horno y
reservamos al calorcito. Se toman templados.
En el momento de servir los regamos con un poquito de miel.
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