Él era, de verdad, ese tipo de
personas que creía que las cosas pasaban así: en el
momento menos esperado conoces a alguien, hay una conexión mágica, una
complicidad instantánea y tu vida cambia. Y durante años había estado esperando
fielmente un momento así. Y llegó. Recuerda que lo primero que le había atraído
de ella eran su voz y su sonrisa. Su voz tenía un encanto increíble, un poco
áspera y ronca, un poco nasal, un poco como la de un personaje de dibujos animados,
una voz de la que brotaban juventud y bondad. Y se fue. En el tiempo que duró
su ausencia, todas las noches salía a la calle, subía por una acera de la calle
y bajaba por la otra, entreteniéndose en las ventanas empañadas y leyendo los
menús que conocía de memoria, pensando que tipo de comida debería elegir para
la cena, a qué restaurante barato debería entrar esa noche, en que bar debería
tomarse un trago o dos o tres o cinco y no sentirse solo esa noche. Cuando ella estaba a su lado
él era un hombre diferente, un hombre mejorado, por el amor y la felicidad que
experimentaba. Ahora, ni un solo día se sentía mejor que el anterior. Y no
volvió.
Ingredientes:
1 yogur bio natural.
1 medida de yogur de aceite suave.
2 medidas de yogur de harina.
½ medida de yogur de maizena.
½ medida de yogur de cacao puro sin azúcar.
1 sobre de levadura (Royal).
3 huevos.
3 huevos.
2 medidas de yogur de azúcar de caña.
3 c.s de semillas de amapola molidas.
Cobertura:
2c.s de azúcar de caña.
Las semillas de una vaina de vainilla.
Molde de cake de 25 cm.
Elaboración:
Mezclamos el yogur con el aceite con ayuda de unas varillas.
Incorporamos los huevos y mezclamos bien. A esta mezcla le añadimos el resto de
los ingredientes secos (harina, maizena, azúcar, cacao y las semillas de
amapola molidas).
Forramos con papel de hornear el molde y encendemos el horno (calor arriba y
abajo con aire) a 200º.
Vertemos la mezcla en el molde e introducimos en el horno,
bajamos la temperatura a 180º y cocemos durante 35 minutos, hasta que al introducir un palillo en el bizcocho salga limpio.
Cobertura:
En una sartén, a fuego bajo, ponemos en seco las 2 c.s de
azúcar de caña y la vainilla, cuando se haya formado el caramelo vertemos ahí
el mango y le damos unas vueltas. Al principio el azúcar se cristalizará, no
importa, con más calor volverá a su estado líquido. Cocemos un par de minutos y
retiramos del fuego.
Mejor utilizar un mango un poquito duro, yo he usado uno
bastante maduro y casi se deshace.
Sacamos nuestro bizcocho del horno y dejamos enfriar, para
poder cortar mejor la capa superior a fin de igualarlo.
Cuando la cobertura esté fría se la ponemos por encima al
bizcocho y le colocamos unas hojitas de menta para darle una nota de color.
¡¡Hola Sonsoles!! ¡¡Cómo me gusta que nos endulces la mañana del domingo!! He saboreado mientras leía el paso de la receta el bizcocho de arriba abajo y he disfrutado con ese topping de mango tan dulce y bueno. Una combinación estupenda de sabores, para repetir y repetir, no me canso de estos dulces tan estupendos. Muchos besitos y feliz domingo.
ResponderEliminarQue pinta mas rica tiene ese bizcocho y esa cobertura buenisima , para mi con una taza de cafe un lujo besitos
ResponderEliminaradre de dios que pintaza tiene este bizcocho!! solo ya se ve divino y con esa cobertura de mango me has cautivado, para mi lo has decorado con una de las mejores frutas y que más me gustan, me ha encantado...Bess
ResponderEliminarQuerida Sonsoles, dicen que las penas con pan son menos, pero yo pienso que si me pones un trozo de tu delicios pastel de amapolas, no me queda ninguna duda, se me olvidaría todo.
ResponderEliminarTriste final para una ruptura, dárselas al trago debe ser lo peor, mejor comer un trocito de pastel que levanta el al,a y alegra los corazones.
Besitos, que pases una buena semana.
Nada inspira más una receta dulce que la tristeza del amor, pero en cuanto te comes un trozo de bizcocho de chocolate con cobertura de fruta comienzas a sentirte mejor y piensas que quizás no era para tanto. Yo lo haría si estuviera delante de un bizcocho semejante al tuyo y una taza de café. No hay mejor dopaje.
ResponderEliminarUn beso.
Dicen que el chocolate es lo mejor para quitar las penas... no se si será cierto, pero esta combinación, chocolate y mango queda deliciosa!!Bs.
ResponderEliminarHola Sonsoles. Mucho tiempo hacía que no disfrutaba leyendo esos relatos cortos pero con mensaje que nos pones en tus entradas. El tiempo pasa volando y es que han transcurrido casi diez meses sin vernos. Espero que todo te haya ido a la perfección.
ResponderEliminarMe da un poco de pena ese hombre. Conocer a una mujer que lo llena, que le produce alegría y felicidad estando a su lado pero que por desgracia para él, duró muy poco. Una pena.
No obstante creo que como asegura el dicho, las penas con dulce, son menos penas. Estoy seguro que si ese pobre hombre hubiera tenido la oportunidad de probar y saborear este bizcocho la pena por la ausencia de su ilusión hubiera sido menor.
Creo que el bizcocho es el clásico del 1-2-3 no? Pero leyendo los ingredientes echo en falta que no figuran los huevos. Seguro que con la emoción de escribir se saltó la línea jj.
Una cobertura deliciosa. El mango me encanta.
Un bizcocho exquisito, delicioso.
Un abrazo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarSerá por huevos? tienes todita la razón, lleva huevos y son 3. Muchas gracias, amigo. Abrazos
ResponderEliminarQué alegría leerte, te echaba de menos Sonsoles. Tu bizcocho una delicia con esa cobertura de mango.
ResponderEliminarBss
Casi no suelo entrar a leer otros blogs ahora y ,hoy que lo he hecho, me encuentro con alegría que has retomado las publicaciones.
ResponderEliminarSiempre es un placer leerte y ver tu cocina.
Un abrazo muy fuerte.
Holaa Sonsoles, pues es cierto que hubo un triste final, las rupturas siempre me entristecen ( aunque algunas se celebren, jajaja), pero siempre son tristes. Lo que pudo ser y no fue... Pero en fin, es lo que hay, así que mientras podamos, no rompas con nosotros y déjanos disfrutar de tus recetas. Con este pastel al cielo!!!un beso
ResponderEliminarBuenos días Sonsoles. ME encanta llegar a tu cocina y disfrutar de estas maravillosas vistas que cada semana es a un lugar y a un alma diferente. No siempre puedo llegar los domingos, ahora casi imposible con la niña, pero siempre llego, aunque sea tarde, porque sé que las puertas de tu cocina están siempre abiertas y siempre nos espera una maravillosa receta que acompaña una historia increíble.
ResponderEliminarMe llevo un trocito de bizcocho que estoy segura tenías guardado para cuando yo llegara
¡Besos mil!
Que tristes son las rupturas y cuanto daño crean, pero con dulces como este que nos traes tu son menos penas, se ve delicioso.
ResponderEliminarUn besito preciosa